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Sora y Storm: problemas en KH

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Re: Sora y Storm: problemas en KH

Mensaje por Sora-vs-Roxas el Lun Jun 12, 2017 2:15 am

CAPÍTULO 35: ANTECEDENTES DE UNA AMISTAD - GUARDIA / HEREDERO DEL SOL
Aclaración:
CUALQUIER EDAD O LAPSO DE TIEMPO TOMARLO COMO TIEMPO/EDAD HUMANA
"De todos los días en los que podía fastidiar al rey ¿Por qué debía escoger hoy?" pensó el joven adulto que ya hacía sentado a la orilla del ojo de agua más cercano al hogar de la familia real, se suponía que el príncipe debía quedarse cerca de su padre pues era un día especial para el soberano de KH, pero como ya era costumbre el joven león le pidió que le creara una coartada, sin mencionar que no solo él ¡Sino ambos herederos se habían ido!
Se golpeó la cara con su pata al recordar la petición del príncipe y darse cuenta que era solo cuestión de tiempo para…
*¡Roar!*
…Eso.
El rey, acompañado de su guardia de confianza y otra lna advirtió su llegada con ese rugido que le causaba inseguridad, es decir, estruendo como los que causaba al rugir había pocos.
Se acercó rápidamente y molesto, se le notaba al caminar apresurado por el cual dejó atrás a sus acompañantes.
-Bue.. Buenos días alte…- el joven saludó con nervios en su hablar pues sabía perfectamente a qué venía el soberano.
-¡¿En dónde está?!- El rey casi le rugía en la cara al preguntar, por otro lado ambos, guardia y leona, se quedaron detrás al ver la actitud del padre de los príncipes. Por su lado el cuestionado solo trago un nudo en la garganta que no sabía que tenía y contestó nervioso otra vez.
-¿De qué está hablando?-
-No te hagas el tonto conmigo, sabes perfectamente de lo que hablo-
El peor del caso es que era verdad, él siempre se veía afectado cuando cualquiera de los príncipes quería cometer alguna travesura o salir a explorar a pesar de ya no ser niños.
-Majestad si se pudiera calmar un poco…-
*¡Roar!*
-Al parecer no jeje- comentó retrocediendo ahora un poco nervioso y asustado.
-Escúchame ¡Y escúchame bien! Dime en donde está o ahora si vas a conocerme-
-No… ¡No se en donde están, se lo juro!- El rey lo hizo retroceder hasta que cayó sobre su espalda con los ojos anaranjados del soberano cazándolo.
-Espera un momento- interrumpió el guardia -¿Dijiste "están"?-
El molesto león pareció entender perfectamente la pregunta y se dirigió al felino bajo sus patas -¡¿Así que no solo él, si no los dos esta vez?!-
-¡Majestad!- Alzó la voz el guardia nuevamente al ver a su líder reducirse al nivel de someter a uno de sus súbditos innecesariamente.
Finalmente el rey retrocedió permitiendo al joven ponerse en pie y le preguntó, un poco más calmado, nuevamente por el paradero de sus hijos.
-Bueno… Él dijo algo sobre el límite Norte pero…- Mintió intentando calmarse, pues ni él sabía en sí a dónde habían ido esta vez.
El león de pelaje beige soltó un gruñido de molestia y se dirigió al joven por última vez para después retirarse
-Recuerda que sobre todos tú tienes el menor derecho a mentir me ¿Quedo claro? Si me estás ocultando algo esta vez si te exiliare y mi hijo no te salvará otra vez ¡¿Me oíste Meiyo?!-
-¡Fu… Fuerte y claro su alteza Taiyo!-
-Ve y tráelos de inmediato-
-¡A la orden!-
Respondió sentándose derecho y con ojos cerrados. Cuando todos se retiraron dejó salir un fuerte suspiro. Si, esta es la vida que llevaba el tigre y todo por ser "interesante" según el príncipe el día que se conocieron. En fin, lo más importante ahora sería encontrar al heredero y su hermana antes que el rey o ahora si será historia, aunque también era su culpa, pudo haberlos detenido pero no lo hizo. "Rayos, si tan solo hubiera hecho algo" Pensó al recordar los eventos de esa mañana.

Esa mañana:

El sol apenas asomaba sus primeros rayos e incluso aun lucia oscuro. Él no pudo descansar esa noche pues pensaba en el arreglo que hizo con el rey mientras esperaba fuera de la caverna de la familia real.
-¿Mañana es el día, eh?- intentaba formular algunas palabras para explicarle a sus amigos la situación pero fue interrumpido cuando un crujido reemplazó el silencio del lugar. Ahí parado cerca de la entrada estaba el joven príncipe que mañana sería coronado rey. Estaba inmóvil viendo al tigre, su expresión facial ya le reflejaba sus intenciones mientras se acercaba a él.
-Me… Meiyo, jeje-
-Ah no, que ni se te ocurra hoy...-
El problema era que al príncipe le gustaba explorar, además amaba desobedecer a su padre, o al menos eso aparentaba. El rey desconfiaba plenamente del tigre pero al ver la terquedad de su hijo ante el querer echarlo del reino se aprovechó para tener bajo vigilancia al heredero, considerando que siempre se escapaba.
Jishin y Meiyo estuvieron discutiendo un rato en voz baja, pues todos aún dormían, hasta que el día poco a poco empezó a aclarar el lugar.
-¡Ya dije que no! Tu padre fue muy claro con su orden- Repetía por enésima vez ante la petición de su amigo.
-Vamos, solo una última vez-
-¿Sabes qué día es mañana no? Tu padre no quiere que te metas en problemas o te vayas a lastimar-
-¿Y tu desde cuando obedeces a papá?- Respondió molesto el adolescente ante la conducta del mayor.
Había estado tan cerca de escabullirse hasta que el otro felino apareció de la nada ya fuera de la cueva. ¿Qué hacía ahí en primer lugar? Estaban tan entrados que no notaron a Yoake alejarse de la cueva y a una distancia segura les gritó
-Lástima hermano, yo no tengo ninguna ceremonia mañana así que ahí te vez- Comentó con un tono burlesco ganándose la atención del mayor, ella también debía quedarse y si uno se iba era fin del juego para él, estuvo a punto de llamarle cuando Jishin aprovechó la distracción y rápidamente la alcanzó dejando a un confundido Meiyo atrás.
-Bien hecho Yoake- volteó atrás y se dirigió a su mejor amigo –Iremos un rato a explorar, volveremos antes de que papá despierte, cúbrenos ¿sí?- Y sin esperar respuesta se dirigió a su hermana nuevamente –Vámonos-
-Gracias Meiyo, hasta el rato- Y ambos comenzaron a correr alejándose de la cueva.
-¡Esperen!... ¿Y  a mi quien me cubre?- Respondió rendido pasando su pata por la nuca al buscar una excusa para el rey.



Pasó unas horas buscando y finalmente se topó con Yoake, la cual se había apartado pues Jishin se encontraba agazapado más adelante intentando cazar algo. El tigre al menos estaba tranquilo de haberlos hallado antes que él rey pero su calma se fue tan rápido como llegó al ver que la presa del león lo había pateado fuertemente para después huir.
Ambos se acercaron al heredero para confirmar su estado, recibió a su hermana y amigo con una carcajada.
-Ay hermano, por algo te dije que me dejaras a mi la cacería-
-Eso fue emocionante, la próxima vez...-
-Nada de próxima vez, tienes suerte que no te pasara nada-
Los dos se sorprendieron por las palabras de Meiyo, normalmente él diría algo como "te ves ridículo" ó "Deja que el experto te muestre como se hace".
-Hay que regresar a la caverna-
-¡Oh vamos! no seas un aguafiestas Meiyo-
-Entiende, tu padre...-
Un gruñido corto su mensaje, el joven se puso de pie y comenzó a caminar alejándose mientras se quejaba.
-"Tu padre quiere", "Tu padre te habla", basta de ese viejo amargado y estricto ¿Si? Yo solo quiero pasarla bien y...-
Se detuvo cuando al chocar con algo, abrió lo ojos y se llevó un golpe en la cabeza. El tigre y su hermana solo hicieron muecas de dolor al ver el golpe que el león negro le había asestado al joven.
-¿A qué vino eso Zeio?-
-No oses hablar mal de tu padre- Respondió mirando en los ojos del chico con autoridad -El rey solicita tu presencia-
-Al menos podrías disculparte por...-
-¡Ahora!-
Siempre era regañado por hacer lo que quería, pero eso no está mal ¿o si? Era su padre el que nunca lo dejaba en paz con sus lecciones, entrenamiento, reuniones o ceremonias, estaba harto. Sin responder comenzó a caminar hacia su hogar seguido del mayor como escolta y su amigo y hermana. Los tres estaban en problemas... de nuevo.
Yoake no le daba mucha importancia, sabía que al final todo caería en culpa de los chicos, principalmente en Meiyo, lo cual era un problema pues sabía que le temía. Si, un tigre temiéndole a un león, pero a un león hijo de un león atlas, además agresivo y autoritario. Todo lo contrario a su hijo, un joven curioso por las cosas, siempre queriendo ver el mundo pasándose las reglas por el suelo. Si algo le llamaba la atención no dudaría en averiguar más sobre eso, caso que fue el del tigre. Meiyo nunca fue aceptado por ser una especie rara en ese lugar, sus padres prefirieron dejar el reino, Akuma, que había sido adoptado por ellos, se incorporó al clan de jaguares mientras el rayado quedó solo, al menos hasta que Kweli y su padre llegaron a Kingdom Hearts.
Volviendo al asunto, él ayudó a Yoake un día que se había perdido y fue ahí cuando conoció al heredero. Jishin no tardó nada en incorporarlo al reino e incluso volverlo su mejor amigo; todo iba en orden hasta que pasó el incidente.
Meiyo había asesinado a tres miembros de un reino vecino, con el cual KH ya tenía antecedentes de conflicto; bien lo había hecho por defender a Kweli y las demás pero no deja de ser asesinato.
Al final el joven de pelaje beige logró evitar su exilio, pero no estaba consciente de que el rey ya había tomado sus medidas: un acuerdo que hizo con el tigre cuyo lapso se cumplía mañana, y no era ninguna coincidencia, Taiyo lo había planeado así.
¿El acuerdo? Meiyo podía quedarse en Kingdom Hearts hasta la presentación de Jishin como rey, pero después de eso se le considera un forastero, alguien exiliado.
Nadie sabía de éste, excepto por Kweli, ella era la única a la que siempre le contaba todo, e incluso le ofreció acompañarlo, pero él no podía hacerle eso, ella era feliz aquí, tenía a sus amigos, a su padre... ¿A quien engañaba? él la extrañaría por encima de todo.



Si, la extrañaba y es por su hijo que hacía esto, es por su familia que se atrevía a raptar al hijo de su mejor amigo y estar de pie frente a sus aliados y amigos, al lado de aquellos que amenazaban la seguridad del reino.
-Les presento a Meiyo: La octava eternidad y nuevo miembro de Eien- escuchó decir al jaguar sentado a su lado al cual respondió con un gruñido -No te confundas, no hago esto porque quiera ha...- fue interrumpido por Dali esta vez quien negó moviendo su pata de izquierda a derecha -No, no, sabes que tienes prohibido hablar de más- comentó con una voz inocente y caminando delante del guardia -Él puede molestarse si se entera que no obedeces- agregó con una sonrisa siniestra que causó escalofríos en el tigre al recordar la situación de Tidus.
Maldijo su situación al ver al heredero temblando bajo su pata. Pensándolo bien no tenía porqué actuar tal cual, solo cumplir lo básico que pedían, así que retrajo sus garras dándole espacio al niño pero sin soltarlo.
Se atrevió a levantar la mirada para ver a sus aliados: Eitel y Akuma lucían listos para la pelea aunque el último compartía confusión en sus ojos con Hayai, quien ayudaba a Lion a ponerse en pie -Ese hipócrita- pensó. La mirada que más le llamó la atención fue la que le recordó al rey Taiyo, su hijo no habrá heredado sus ojos pero en momentos así él parecía canalizar su espíritu o algo por el estilo. Siempre se les acusaba de no parecerse tanto pero cuando se lo proponía era casi igual a su padre. ¿Su mirada? molestia, quizás era odio pero no se convencía pues no lucía tan fuerte como la del “rey del sol”.



Esa mirada de odio que acostumbraba a ver casi todos los días se posaba en él nuevamente. Dentro de la caverna de los leones, el guardia negro había dejado a los príncipes y al tigre ante el rey y se retiró a vigilar el límite éste por orden de Taiyo.
-Creí haberte dicho que debías traerlos de regreso- Comentaba molesto sin quitarle los ojos de encima. A Meiyo se le hacía imposible no estar nervioso. Sí, ya tendría 25 años pero eso no le quitaba al rey lo intimidante.
Taiyo era un león formidable, admirado por varios miembros de su manada y reino al igual que por familias reales de otros reinados. Su padre, Atlas, era conocido por su increíble tamaño. No había heredado esto pues su madre fue una leona normal, pero Taiyo era un poco más grande que el promedio.
Se le conocía como “Rey del sol” o “Estrella gobernante”, apodos que los demás le habían asignado por su nombre y apariencia. Su pelaje beige resaltaba con la luz del día, y ni se diga de su abundante melena dorada, la cual tenía pequeños detalles rojizos, lo que la caracterizaba y hacía destacar aún más. Siempre se le veía serio y tomaba las decisiones correctas. Ganó su fama poco después de casarse, cuando se corría el rumor de una pareja de reyes invencibles y de un juicio perfecto. Acostumbraba a portarse agresivo ante los desconocidos y su actitud solo empeoró cuando su esposa desapareció.
Se la pasó un buen rato regañando a Meiyo, mientras tanto, el príncipe y su hermana platicaban en susurros.
-Deberías decir algo, él nos cubrió-
-¿Yo? Tú eres la favorita de papá, a mi me regañara intervenga o no-
-¡Y ustedes dos!- Se escuchó el grito molesto seguido de un chillido de ambos -¿En dónde se habían metido?- El rey se acercó a sus hijos, más a Jishin que a Yoake. No es que no estuviera enojado con ella, pero él se guiaba por los cargos de sus hijos. El mayor sería el rey y ya era prácticamente un adulto, estas conductas las esperaría de su hija adolescente pero no del futuro soberano.
Ninguno se atrevió a responder pues desconocían la mentira que Meiyo le contó esa mañana.
-¿Están conscientes de que día es mañana? No quiero que salgas con otra de tus tonterías- nuevamente dirigiéndose más al mayor -Es la 3° vez que se organiza tu coronación y mas te vale que ésta vez todo salga bien ¿Me oíste?-
-Fuerte y claro “su alteza”- comentó con un tono medio burlón y molesto saliendo de la caverna.
-¡¿A dónde crees que vas?!- el joven ignoró por completo a su padre y siguió avanzando -¡Escúchame cuando te hablo!- Sabía que era imposible lidiar con su hijo cuando se trataba de asuntos reales, él siempre asumió ese comportamiento serio y bloqueaba todo de su mente, pensando en buscar un lugar donde estar solo y despejarse -Por estos comportamientos es que nunca serás un rey competente- El rey salió de la caverna viendo a su hijo alejarse, la princesa y el tigre salieron detrás de él para vigilarlo, justo en ese momento volvía Zeio de patrullar. No necesitaba explicación, el ya infería lo que había pasado.
-¿Otra vez se negó a escucharlo?- Preguntó
-Enserio no se que haré con él, solo hace lo que quiere- Comentó con un tono molesto pero de preocupación a la vez, él solo quería lo mejor para sus hijos pero sus ideales nunca coincidían.
Ambos se quedaron contemplando la dirección que tomó el príncipe por un rato hasta que el león negro habló.
-Por ahora todo está en orden majestad- comenzó -escuché rumores de un ataque a las manadas pero nada certero, además las leonas que mandó como equipo de búsqueda regresó hace poco, al parecer estamos siendo vigilados por otros reinos desde las tierras ajenas a Kingdom Hearts y...- Se detuvo por un momento, sabía lo que significaba ese pequeño brillo en los ojos del rey presente desde que nombró a las leonas -Y es todo-
-No hay señal de ella… ya veo- contestó desanimado
-Majestad, con todo respeto, han pasado ya 10 años, no creo…-
-13 realmente- le interrumpió el rey -supongo que no tiene caso ya seguir con esto ¿verdad?-
Zeio no respondió y no es como que Taiyo quisiera escuchar su opinión de todas formas, él solo pensaba en ella y en el día que desapareció. Solo de traer a su mente el momento en que vio a las cazadoras regresar alteradas por la desaparición de su líder le causaba una tristeza y susto horribles.
Pero no tenía tiempo para pensar en eso, mañana sería la coronación de su hijo y tenía que asegurarse que esta vez si se llevara a cabo. La ceremonia era algo sencillo, simplemente representantes de otras especies para que hubiera testigos. Ya era una tradición que había comenzado 2 generaciones después de la fundación del reino, lo cual no era mucho considerando que “La estrella gobernante” era el 6to rey que tenía KH.
El problema, según veía Taiyo, era el futuro 7mo rey, quien acompañado de su hermana y amigo se alejaban de la caverna hacia el lago cerca a donde viven los jaguares, era como su punto de reunión.
Itami y Kweli estaban recostadas cerca del agua y Akuma ya volvía de practicar con uno de los guardias de su padre, Kuasa. Hayai y Tezee juntos bajo un árbol. Solo faltaba “ella” pero Jishin sabía que llegaría en cualquier momento, probablemente estaba ocupada cuidando a su madre.
Si, éste era su lugar, ellos sus amigos y si algún día debía ascender al trono y comenzar a preocuparse por el reino entonces estos días los aprovecharía para pasar con ellos, los “herederos del corazón”, o Heart heir’s como a él le gustaba.



Pero para ser honesto él no creía que esos días desaparecerían con momentos así. Shawd estaba haciendo algún sermón o amenaza… estaba muy distraído para ponerle atención.
Movió a Akuma y Eitel que se habían puesto enfrente para defenderlo, los escuchó decir que retrocediera pero solo siguió, caminó hasta quedar en medio de ambos grupos y se dirigió a Eien, específicamente a Meiyo.
-Les ordeno que dejen ir a mi hijo-
La respuesta de Dali fue una mirada confusa, mientras el otro jaguar solo reía ante la petición de su majestad, el tigre solo respiró hondo con los ojos cerrados sin moverse al igual que Griol.
Sora seguía forcejeando, de vez en cuando intentaba morder la pata de Meiyo pero por alguna razón no se animaba a hacerlo con fuerza, parecía más como un juego.
-¿Por qué debería...?-
-Estas son mis tierras, estar en ellas implica seguir mis ordenes, de lo contrario se les considera traidores y serán castigados por lo mismo-
Dio otros pasos más y fue interceptado por Shawd quien fue parado a su vez por Akuma antes de que siquiera pudiera sacar las garras. Dali y Griol también salieron al ataque, siendo detenidos por Eitel y Hayai, nadie los vio llegar. Claramente le hacían honor a su especie.
Meiyo retrocedió con el cachorro siendo cargado por el cuello. La escena había enloquecido en cuestión de segundos. El rey se encontraba rodeado por 3 peleas mientras intentaba avanzar hacia el tigre. El guardia se sentía agobiado, contemplaba como Eien atacaba a su reino y no podía hacer nada más que ser fuerte y resistir por su hijo.
Un zarpazo por aquí, una mordida por allá, Jishin intentaba abrirse paso para alcanzar a Sora entre las peleas que se llevaban a cabo. Si insistía por la izquierda Griol dejaba a Hayai para hacerlo retroceder, por otro lado, Dali contenía a Eitel y frente al rey, el demonio retenía al listo de los gemelos.
Finalmente en un último intento Akuma tumbó a Shawd dándole el suficiente tiempo a Jishin para situarse frente a frente con Meiyo.
-Papá...- susurró el cachorro cuando sus ojos chocaron, él dio un paso adelante mientras su mejor amigo retrocedía.
-¿Por qué haces esto?- A Sora le molestaba ser cargado de esta forma y cuando el tigre desvió la mirada lo movió a él también -Déjalo ir-.
-Lo lamento…- Sintió como la boca del guardia se movió, después solo sintió como era arrojado al aire. Si, Meiyo lanzó al príncipe y al mismo tiempo empujó al rey y de un manotazo lo mandó al suelo.
El cachorro fue atrapado por otra entidad ajena a los combates, Aziral, quien había estado observando todo oculta.
-¡Jishin!- Ante el gemido de dolor del león los tres Heart-landers retrocedieron a cubrirlo, Eitel y Hayai detrás vigilando al trío inicial mientras el jaguar se puso entre el soberano y el tigre y la leona que ahora custodiaba al hijo del monarca.
Los tenían acorralados nuevamente y tener un aliado menos, sin contar a Laion que aun estaba inconsciente, solo empeoraba la situación.
Sora estaba desconcertado ¿Realmente el padre de Tidus les estaba dando la espalda por estar con estos seres? y si era así ¿Por qué esa disculpa con su papá? ¡Papá!
Por la posición de Aziral le costaba verlo, no lograba ver su cara pero sabía que estaba mareado por el golpe, de no ser así ya estaría de pie ¿verdad? La preocupación solo aumentaba más al ver que Jishin no reaccionaba.
-¡Papá!- Gritó algo asustado, no por lo que le pudieran hacer los miembros de Eien, sino por pensar en lo peor.
Aziral le indicó a Meiyo que sujetara al cachorro y lo siguiera. Antes de retirarse mencionó una frase que dejó al tigre y los demás Heart-landers con un escalofrío en la espalda -Azaarc no quiere rehenes ni testigos, así que mátenlos-
Una sonrisa se pintó en la cara de los tres miembros de Eien que solo respondieron riéndose.
La escena no era tan clara, sólo veía las patas del 3° guardia del reino medio borroso. Maldición ¿Cuándo fue la última vez que había recibido un golpe así?
-¡Papá!- escuchó una voz pero no lograba identificarlo… Si, la primera vez que recibió un golpe de esa magnitud fue cuando su padre aún seguía a su lado, específicamente el día de la coronación, cuando la relación del rey y el príncipe se terminó de romper.



-Le agradezco por asistir, es un honor contar con su presencia- repetía las palabras que su padre le hizo ensayar hasta hartarse, acompañado de una pequeña reverencia, al representante de los elefantes, especie poco común en el reino.
-Al contrario alteza, es un honor poder estar en presencia del futuro rey- respondió cordialmente para después apartarse y unirse a alguna de las conversaciones a su alrededor.
Había por lo menos entre 20 animales, algunos de la misma especie. El rey junto a su hijo y, en el lugar que ocuparía la reina se encontraba la princesa.
La ceremonia era fuera de la caverna, a la distancia se alcanzaba a presenciar leonas de la manada vigilando en caso de algún ataque. Sonará ridículo pero ha habido rumores contra la estrella gobernante, además nunca faltaba el rey de otras tierras que se auto invitaba. Un lugar perfecto para un ataque llamativo.
No entendía muy bien porque su padre hacía tanto escándalo de la ceremonia, al menos no hasta hace horas antes cuando el príncipe confundido acudió a aclarar su dudas con Kurei.
Al parecer no solo era la coronación, también se debía presentar al guardia del futuro rey y su futura esposa ¿Pero porque no sabía nada el respecto a eso?, ¿No se supone que esas decisiones las tomaría él? es decir, se trataba de aquel que le protegería durante toda su vida y la leona que lo acompañaría en las buenas y las malas. Además de todo eso se le daría la oportunidad de proclamar una nueva ley que, según las tradiciones del reino, no podía ser revocada por un futuro o pasado rey.
-¿Seguro de querer hacer esto?- le susurró su hermana que también estaba consciente de todo lo que implicaba este día en la vida de su hermano mayor.
-Si no me dijo nada es porque planea algo y si quiere intentar controlar mi vida no lo dejaré- sonaba seguro pero estaba realmente asustado, sabía que su padre, rey del Sol, no se iba a tomar esta broma de buen modo.
-¿Y si él intenta castigarnos a nosotros y a los demás?-
Jishin pensó un rato y luego respondió con otro susurro mientras sonreía -Yo los protegeré a todos los Heart heir’s y a quien se atreva a ayudarnos- “Ahora todo depende de Meiyo” pensaban ambos, la idea era que llegara con alguna alarma falsa de un incidente fingido por Akuma y Kweli, o algo así, el chiste era interrumpir. No era el mejor plan pero con solo horas para estructurar algo… pues fue lo mejor que se pensó.
El tiempo pasó, atendía a los demás representantes y aprendía más de cada clan, al parecer las cebras y ñus estaban en conflicto por los territorios, algunas quejas por parte de los rinocerontes y babuinos. En el reino no se veían jirafas pero al parecer Taiyo había conseguido expandir el reino al unirlas y tomar sus terrenos.
Ya casi era hora de que todo iniciara cuando una presencia alarmó a la multitud, pero no era el tigre como ambos herederos esperaban. Se trataba de la familia real de Destiny Kingdom, ambos rey y reina, así como sus tres hijos, y vaya coincidencias, el mayor (Nguvu) y la hija del medio (Kuua) tenían la misma edad que Jishin y su hermana respectivamente, la diferencia era el menor que aún era un cachorro (Nguvu).
¿Qué hacían ellos ahí?, ¿No se supone que los reinos estaban en conflicto? Además era extraño que, de todos los días posibles, fuera en su coronación cuando su padre los invitara. ¿Qué tenían que hacer ellos presentes? Se suponía que los únicos animales importantes serían él, su padre y los dos miembros de la manada que escogería como…
“¡No es posible!” Pensó al darse cuenta de la cruda verdad que esa ceremonia escondía.
Tener que escoger un guardia y prometida sin estar informado de eso, y que los reyes de una monarquía con la que tenían problemas se presentara con sus hijos…
Esperaba estar mal y no tener una razón más que manchara la imagen de su padre.
No supo en qué momento Itami, Kibo y Tezee se acercaron a Yoake, pero él sabía perfectamente lo que le preguntaría al rey del Sol.
-...Y espero que...- el rey visitante no pudo terminar pues Jishin se acercó casi poniéndose en medio de él y su padre, se disculpó con una rápida reverencia y le pidió a su padre hablar a solas. Taiyo no podía negarse, su hijo ya había metido la pata, lo castigaría después por eso.
-¿Porqué hiciste eso? cuestionó aquel nombrado igual que la enorme estrella.
El príncipe caminaba de un lado a otro algo molesto aprovechando que, detrás de la caverna que era su hogar, nadie los vería -¿Qué?, ¡¿No quieres que se vayan a molestar mis futuros suegros y padres de mi guardia?!-
-¿Cómo sabes que hoy tendrías que...?-
-Kurei me lo explicó todo- respondió sin más -¿Es cierto entonces?, ¿Todo esto era una ceremonia arreglada para aliarte con Destiny Kingdom?- Su enojo solo aumentó al ver la seriedad y molestia en la mirada de su padre.
-¡¿Cómo puedes hacerme esto?!- Explotó el menor al ver que Taiyo no respondía.
El mayor solo dio unos pasos adelante haciendo a su hijo retroceder y arrepentirse de lo que había dicho sin usar aun una sola palabra -Te atreviste a ir contra mi juicio en más de una ocasión, quieres confiar tu reino y vida en tus amigos que solo han demostrado ser unos ineptos que solo siguen tus caprichos infantiles, echaste a perder la relación de ambos reinos al “salvar” a tu amigo el asesino…-
-¡Meiyo no es un…!-
-¿Y esperas que te deje tomar una decisión que podría causar la caída del reino? Lo siento pero no- su tono autoritario fue reemplazado por uno más cálido mientras ponía su pata sobre el hombro de su hijo -Sé que es difícil pero debes atender a tu reino, justo ahora otros reinos tienen las garras puestas en ti esperando que asciendas al trono y cometas algún error del cual aprovecharse- intentaba encontrar los ojos azules de su primogénito que tanto le recordaban a su esposa. En cuanto al de melena marrón, su mente era una confusión después de esas palabras. Odiaba que su padre manejara su vida como lo ha intentado desde hace 13 años pero también le queria, es su padre después de todo, no es como que le deseara algún mal, pero porque debía ser todo tan repentino
-¿Y no pudiste tomar en cuenta mi opinión?- por primera vez en días sentía que era importante para su padre ¿y tenía que ser así? La tristeza y el enojo se acumulaban en el heredero rápidamente -¿Cómo se supone que le explique esto a Kibo? Hey, lo siento pero debo terminar contigo porque mi padre cree que es mejor que me comprometa con alguien que apenas y conozco-
Se alejó un poco de Taiyo quien al ver que no tuvo la reacción que esperaba sonrió de lado, todo estaba yendo según lo planeado.
-Es lo mejor para ti, hijo- el joven se detuvo y volteó a ver a su padre -¿Perdona?-
El tono autoritario volvía a presentarse en su voz, temiendo que el príncipe se pusiera en su contra -Hago esto porque me preocupa tu futuro hijo-
Algo en esa oración estaba mal, su futuro era lo último que le preocupaba realmente si todo era como le había dicho.
-A ti solo te importa el reino, yo solo soy tu boleto para conseguirlo- El rey se mordió el labio inferior ante la acusación de su hijo, él notó eso y sabía que lo había acorralado.
-Jishin, entiende esto no se trata de ti, es por el reino…-
-¡Claro que no es acerca de mí, es acerca de ti! siempre es tu actitud egoísta excusándote con el reino u otra cosa- Su respiración agitada ahora chocaba con el hocico de su padre, se había acercado hostilmente, Taiyo intentaba calmarse para no terminar atacando a su hijo.
-Siempre quieres tener todo bajo tu control, tu forma de ser siempre ha sido una barrera entre tu mundo y todos los demás- Jishin estaba dejando salir todo lo que había acumulado estos días. -¡Hijo, basta!-
-Solo alejas a todos de ti ¡Así como ocurrió hace trece años con…!- La conmoción fue demasiada, primero sintió a su padre empujar a la pared de piedra, después un zarpazo y finalmente un manotazo que lo dejó en el suelo entorpecido. Levantó la vista y aun mareado y con la visión borrosa distinguió por primera vez odio en los ojos de su padre. Esa era la emoción exacta, odio.
-No oses a hablar de Alithis… ¡de tu madre de esa forma!- se impuso sobre él, aplastando un poco su cuello con su pata izquierda mientras le rugía las palabras en la cara.
Lo último que recordó fue un chillido y la mirada del rey desviarse, habría vagado más en su mente pero algo se lo impidió.



-¡Alteza despierte, debemos ponernos en marcha!- La cabeza le dolía, no habían pasado realmente más de 5 minutos pero el dolor lo hacía parecer una eternidad. -¡Debemos seguir a Meiyo y Sora!-
Se puso de pie apoyándose en Laion ¿En qué momento despertó? realmente le costaba reincorporarse ¿Qué estaba pasando a su alrededor?, ¿Dijo algo de su hijo?... ¡Sora!
Sin preguntar se echó a correr en la dirección que recordaba estaba su amigo e hijo, el mensajero lo siguió de cerca, asegurándose de cambiar su trayectoria para guiarlo por el camino correcto.
-¡Ugh!- Un quejido a la distancia lo hizo frenar y voltearse. ¿Cómo pudo olvidarse de sus guardias? Los tres estaban en círculo, dándose la espalda y frente a cada uno un miembro de Eien acechándolos. -¡Akuma, Hayai, Eitel!-
Los tres lo voltearon a ver, los guepardos tuvieron que girar la cabeza mientras el jaguar estaba de frente, con Shawd entre él y el rey.
-Vete, nosotros nos encargamos- molesto por ser subestimado Shawd aprovechó para atacar, saltó para caes sobre el 3° guardia, vaya error. Akuma reaccionó más rápido, lo sujetó de la cabeza mientras estaba en el aire y lo tumbó al piso con fuerza, ganándose un grito de dolor y la inmediata reacción de Griol y Dali contra Eitel y Hayai.
-Salva al niño, nosotros no moriremos aquí- agregó azotando otra vez al jaguar más joven contra el suelo, no podía hacer nada.
Jishin solo se volteó y le ordenó a Laion que le indicara el camino para después volver a correr.
“Estos son los ineptos en quien decidí confiar, padre” se dijo internamente con un poco de orgullo mientras Laion lo guiaba.
-¿Está seguro de dejarlos alteza?- su voz se oía algo débil, además de agitada por la corrida.
-Los Heart heir’s siempre cumplimos nuestra palabra- la confusión se pintó en la cara del joven ¿“Heart heir’s”? -Ese día prometí protegerlos de mi padre y ellos confiaron en que lo haría, así que si ellos dicen que no morirán es mi turno de confiar en ellos- dijo mientras seguía corriendo ahora más serio, pensando en el posible enfrentamiento y como derrotar a su mejor amigo, consejero y guardia principal.
“¡Todo por salvarte, Sora!”

-Nunca te había visto tan servicial al rey Akuma- comentó Hayai haciendo retroceder a la hiena.
-¿Tu crees que esto es por él?- sujetó al indefenso jaguar del cuello con su boca y lo arrojó.
-¡Woah, cuidado con tus garras, gatita!- Eitel no perdía su toque a pesar de estar a la defensiva. Chocó de espaldas contra los guardias quienes reaccionaron a tiempo para cuando él se agachó y esquivó a Dali, ella terminó llevándose un doble zarpazo. -¿Entonces es por tu orgullo, demonio?-
-¡Ja! Por supuesto, no permitiré que me humillen- “Ahora todo depende de ti Jishin” no quiso mencionarlo pues necesitaba centrarse en el combate. El trío enemigo se había reagrupado frente a los Heart-landers.
Akuma giró un poco su cuello haciendo que sus huesos se escucharan tronar para intimidar a los oponentes -No pienso perder contra estos sujetos y ustedes dos mejor síganme el paso- Una sonrisa maliciosa se posó en sus labios al salir al ataque.
Los miembros de Eien se sentían raros, especialmente Shawd. La última vez que esta sensación le invadió fue hace un par de años que el líder lo castigó por un fallo grave, no durmió en un par de noches pues la mirada de Azaarc lo cazaba en sueños y ahora sabía que era el turno de la expresión del demonio de atormentarlo. Le dolía admitirlo pero era verdad, él tenía miedo.
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Re: Sora y Storm: problemas en KH

Mensaje por KIRAN27 el Lun Jun 12, 2017 2:56 pm

buen capitulo hermano sora-vs-roxas bueno la historia mas emocionante todavia jeje y esperemos que lleguen a su destino saludos y rugidos y un fuerte abrazo hermano sora-vs-roxas nwn
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Re: Sora y Storm: problemas en KH

Mensaje por Charles 575 el Jue Jul 27, 2017 7:42 am

Muy buenos capitulos e historia en general me ha encantado sigue asi saludos.
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Re: Sora y Storm: problemas en KH

Mensaje por Sora-vs-Roxas el Sáb Feb 03, 2018 1:01 am

CAPÍTULO 36: LO QUE HARÍAS POR UN HIJO
 
Los pequeños ruidos distorsionados a su alrededor comenzaban a aclararse mientras despertaba. Algunas gotas de la frágil lluvia que se colaban entre las hojas de los árboles caían sobre su rostro. ¿En qué momento cayó dormido? ¿Se había desmayado acaso?
— ¿Dónde?...- volteaba de un lado a otro pero solo estaba ahí, recargado en un tronco del bello oasis que visitó el día que conoció a sus amigos.
El príncipe estuvo a punto de ponerse en pie, cuando de entre los arbustos vio la figura de una leona, lucia sorprendida por alguna razón.
—Aziral…- comentó para sí mismo al recordar el día cuando lo secuestraron junto a su padre y hermano menor.
Ella se acercó rápidamente al pequeño, lo suficiente para impedirle huir. No alcanzaba a entender, pero entre el balbuceo de la hembra alcanzó a escuchar palabras como: Maldito, escapar y… ¿Tigre?
Esas tres palabras bastaron para refrescarle su memoria.
Claro, había sido secuestrado por Meiyo y llevado ante otro tigre más joven quien solicitó quedarse a solas con el guardia. Seguro se desmayó en algún momento y fue dejado ahí en lo que los rayados tenían su conversación. Le tomó un par de minutos pero entre arbustos y ramas pudo distinguir la figura de ambos lo suficientemente lejos como para no escuchar nada.
También lo que temían sus amigos el día que huyeron de Eien, Tidus, siendo cargado por el jaguar.
Estaban en una especie de claro, además de los dos tigres vio a quien parecía Shawd o Raizo, no lo sabía; si de cerca no podía distinguirlos… No. Sabía que se trataba del más agresivo pues el estratega estaba con Dali y Griol batiéndose a duelo con los guardias del reino.
Fue cuando el estrés de las memorias lo golpeó de pronto.
—Papá…- Dijo en voz baja mientras sus ojos se agrandaban al recordar la situación en que se encontraba. Dejo salir un grito asustado al recordar al rey tirado en el suelo inconsciente, o incluso…
Agitó la cabeza en negación, no quería ni pensar en la posibilidad.
Mientras tanto Aziral contemplaba las acciones del príncipe ¿Qué tenia de especial este chico que su amo lo quería con vida? Normalmente solo matarían a los herederos o reyes y desaparecerían para el día siguiente.
 
A la distancia el enfadado guardia repetía su petición a un satisfecho Azaarc.
— ¡Suficiente! Déjenlo ir de una vez- gritaba señalando al cachorro que cargaba Raizo con su hocico, Tidus permanecía aun sin conocimiento por el golpe que el tigre menor le asestó poco antes de la llegada de su padre.
— ¿Qué?- preguntó relajado el menor, colocando sus garras bajo el cuello del inconsciente cachorro como si ya fuera costumbre para él, dejando que el filo atravesara un poco la piel -¿Crees que por ser él no lo lastimaría? Todo niño necesita ser reprendido de vez en cuando.
No pudo responder nada, pues no creía que lo dañarían realmente, no fue hasta que vio una gota roja brotar que regresó a la realidad.
-¡Detente!, ¡Basta!- repetía frenéticamente pasando a la defensiva al ver la pata herida de Azaarc sobre el pelaje de su hijo teñido en un ligero tono rojizo.—Por favor- Ahora suplicaba con su voz casi quebrándose —Él no tiene nada que ver con esto Azaarc…
—Tienes razón- agregó mientras retiraba la garra del niño para pasarla por su lengua y limpiarla. —Él no tiene nada que ver contigo.
— ¿Perdona? ¡Tidus es mi hijo!
—Nunca lo haz tratado como tal- comentó sin dejar de ver al cachorro —Siempre estás ocupado por tu puesto y tuvo que criarse casi solo desde la muerte de mi hermana- de reojo vio el cabreo en Meiyo, ante lo cual agregó —Y para que lo sepas, son palabras de él.
El padre de Tidus quedó en shock un par de segundos, después negó con la cabeza, sabía que le estaba tomando el pelo ¡Tidus jamás…!
Sus pensamientos se interrumpieron al ver al tigre menor limpiando una gota de sangre que se había formado en la barbilla de su hijo con su pata. —Estaría mejor bajo mi cuidado, yo sabría quererlo y protegerlo al ser mi única familia viva.
—Dices querer cuidarlo ¡¿Y te atreves a lastimarlo de esa forma?!
— ¡Lo usaré cuantas veces sea necesario con tal de verte sufrir!- hizo una pequeña pausa y dirigió su atención al cachorro —Este niño ahora está bajo mi protección, tigre, y aunque me duela me aprovecharé de él.
Los ojos con los que miraba al cachorro mientras hablaba no coincidían con sus acciones tampoco. Su mirar realmente expresaba lo que decía y eso solo confundía más al primer guardia.
—Así deba usarlo como rehén o llegar a herirlo para cumplir mi objetivo.
El guardia molesto reaccionó ante las últimas palabras con un fuerte gruñido, sonido que molesto al líder de los asesinos.
—Arrodíllate.
—Otra vez esa maldita orden- Maldijo Meiyo mentalmente mientras cumplía rápidamente, ocultando toda posible mueca de enojo.
Realmente quería acabar con él, pero mientras no dejaran ir a su hijo no podía hacer nada.
El menor de los tigres se acercó al mayor para soltar un zarpazo en su cara.
Meiyo no respondió ni siquiera una queja por la herida, no quería verse vulnerable.
—Esa fue la última vez que te atreviste a ir contra mi palabra ¿De acuerdo?
No esperó una respuesta del guardia. El líder de Eien le hizo una seña a Raizo para que se retirara con Tidus.
Meiyo intentó frenarlo pero se topó con la herida pata de Azaarc bloqueándole el paso. En otras circunstancias solo la quitaría y atacaría a Raizo ¿Pero qué le harían a su hijo si se atreve a cometer tal acto? Ya demostraron que podrían herirlo.
El jaguar desapareció entre los arbustos dejando al par de tigres solos de nuevo.
—Dijiste que lo dejarías libre si raptaba al príncipe.
—Dije que lo dejaría ir solo si obedecías cada una de mis órdenes- corrigió al mayor mientras se rascaba la nuca, parecía muy distraído, casi aburrido — ¿O me equivoco tigre?- añadió volteándolo a ver para después soltar una ligera risa.
Con furia en su voz el guardia volvió a retar al menor — ¡¿Para ti esto es un juego o qué?!
Y nuevamente su actitud cambió, ahora se parecía más a aquel que intentó asesinarlo –Esto no; Tu vida si, uno donde solo te espera la derrota.
Azaarc comenzó a rodearlo lentamente, no por infundir temor, sino por su pata lastimada, intentaba no cojear al caminar para mantener al margen a Meiyo.
—Además ¿Qué crees que pasará una vez acabe todo esto? Porque yo no veo un futuro claro para un traidor como tú.
— ¡Eso no…!- Mas el líder de Eien no lo dejó terminar; No era el mejor al hacerlo, pero si podía herirlo físicamente también lo intentaría con sus sentimientos.
—Quiero decir, solo te has encargado de traer desgracia a los que te encuentras, comenzando con el rey Taiyo y su hijo…
El guardia no podía creer lo que escuchaba y sus ojos abiertos a más no poder lo reflejaban
— ¿Cómo…?
La siniestra y grave voz del tigre siguió hablando —El conflicto con Destiny Kingdom- guardó silencio cuando completo la tercer vuelta alrededor de su víctima, solo para clavar su pesada mirada en los nerviosos ojos anaranjados —La muerte de Kweli.
Esperaba una respuesta agresiva, quizás que lo sometiera al suelo, pero Meiyo no hizo nada más que quedarse inmóvil callado, el líder de Eien había tocado puntos muy sensibles y ese último más.
Las emociones del rayado mayor eran un desorden en ese momento, quería matarlo, matar a Azaarc en ese mismo momento y lugar, verlo a los ojos le traía dolor, veía  los hermosos rubíes de su difunta esposa que le traían paz reflejados en el par de ojos sangre que le infundían pánico a la vez.
—Te mataré…- su voz era alta a pesar de ser un susurro — ¡Cuando rescate a mi hijo, lo primero que haré será matarte, lo juro!- gritó esta vez sin importarle la posible reacción del menor o las consecuencias de sus palabras, estaba dejando a sus instintos hablar por él —Te voy a despedazar ¡me aseguraré que no quede nada de ti!- Rugió en cólera, su ira y respiración aumentaban al ver que Azaarc ni se inmutaba.
Con un chasquido de su lengua le contestó al mayor —Amenazas típicas de asesinos como tú, nada más que pestes que contaminan la sabana.
Se acercó para golpearlo otra vez pero un rugido los interrumpió a la vez que sacó del trance de enojo a Meiyo.
De los mismos arbustos por los que había desaparecido Raizo surgieron dos figura, una de pelaje y melena café que se quedo atrás de la segunda, a comparación mayor e imponente, de pelaje claro con toques grises, melena marrón y ojos de un azul oscuro, el rey de Kingdom Hearts.
—Hablando de pestes- Azaarc se colocó un poco por delante de Meiyo quien nuevamente no paraba de hacer contacto visual con su mejor amigo.
—Majestad…- titubeó el guardia que pasó un nudo en su garganta al ver la expresión en su rostro ¡Era casi como ver a Taiyo!
—Entréguenme a mi hijo- el menor de los tigres solo lo ignoró mientras que el otro agacho la cabeza, ver que lo agrupaban con ese infeliz le había golpeado el orgullo.
—Así que tú eres el rey Jishin- Lo observó un rato atentamente —ya veo… Me temo que no será posible, necesitamos a tu hijo para entregárselo a nuestro amo- caminó un poco hacia atrás hasta que quedo junto a Meiyo pero dando la espalda a los recién llegados —Además no puedes ganarme, ya te he arrebatado tu as- se giró para quedar de frente mientras seguía hablando —Y por lo que he escuchado de ti te puedo asegurar que no podrías ni tocarme.
Laion se acercó y susurró algo al rey, ni uno de los tigres pudo escucharlo a pesar de no estar tan separados. Jishin parecía algo alarmado e incluso volteó a ver al mensajero quien solo asintió con la cabeza.
—Tú debes ser Azaarc- se quedó un rato quieto pero finalmente se armó de coraje y avanzó —Lo preguntaré solo una vez más- Se acercó hasta quedar a menos de un metro de los rayados — ¿Dónde está mi hijo?
Tenía coraje, debía admitirlo. —Apenas nos conocemos y ya me amenaza usando mi nombre…- El menor soltó un suspiro para dirigirse al león de iris opuestos —Todos los reinos son iguales.
Comenzó a caminar en círculos, rodeando tanto al soberano como al tigre traidor, dejando de lado al mensajero, quien vigilaba atentamente los movimientos de su ex-compañero.
—Los sistemas monárquicos siempre serán iguales, injustos, llenos de sujetos aprovechados que solo recurren a eliminar del camino a aquellos que no piensen igual- Se detuvo en medio de los 3 individuos, dando espalda al menor de todos —E incluso cambian vidas y rompen lazos- por encima de su hombro, Azaarc dirigió la mirada al de pelaje café —¿No es así Nokoa?- preguntó con una sonrisa dibujada en su rostro; Laion sabía lo que se aproximaba y no podría evitarlo, usar los nombres prohibidos siempre era cosa seria dentro de Eien.
— ¿Nokoa?- repitieron al unísono los Heart-landers. Laion no dijo nada, volteó a ver el suelo y tras respirar profundamente se atrevió a contestar. —Te equivocas- la sonrisa del tigre se borró tan rápido Laion avanzó hasta quedar enfrente de él, ahora dando la espalda a los mayores. —Aunque originalmente debíamos acabar con ese lugar, ser acogido por el rey fue lo mejor que pudo pasarme- No le importaba la cara de confusión de sus aliados o el enojo pintado en quien tenía enfrente. —Al fin tenía la oportunidad de alejarme de ustedes.
— ¡Nos traicionaste!- gritó finalmente Azaarc —Nos dejaste por ser un "Lander".
— ¡Ustedes me abandonaron en primer lugar!- quiso corregir Laion —Tú principalmente…- agachó la mirada al recordar; si bien ahora eran enemigos, en el pasado eran un gran dúo. —Tú me dejaste a mi suerte, sabiendo que bien pudieron ejecutarme…
 
La noche alumbraba la colina mientras los minutos corrían para los jóvenes felinos. Algo había salido mal, alguien los había delatado y el reino objetivo contrarrestó cada una de sus estrategias, el plan había fallado.
Ambos corrían en la noche, escuchando como a la distancia se acercaban los landers intentando darles caza.
Quisieron escapar por una montaña, si lograban cruzar el camino que se abría al pie estarían libres de peligro.
Su compañero iba adelante mientras él, por el cansancio, iba algo atrasado. La oscuridad era engañosa, escondía muchas cosas, entre ellas una roca, una piedra que cambiaría su vida.
— ¡Mierda! ¡Azaarc!- Había tropezado y cayendo fuertemente, arrastrando algo de polvo y llamando la atención del mayor. Su pata ardía, seguro se había roto algo.
El rayado se detuvo y retrocedió un poco, mas se paró a unos metros del león pues cerca se encontraba ya el grupo de cazadoras que los seguía.
Sus ojos chocaron, el chico reflejaba determinación, sabía que su compañero lo ayudaría y entre ambos podrían matar a todas las leonas; pero estaba, oh dios estaba tan equivocado.
Los ojos rojos bailaban entre él y las leonas que cada vez estaban más cerca. Fue entonces cuando lo comprendió y por primera vez desde que comenzaron a trabajar juntos tuvo que implorarle. — ¡Por favor, ayúdame!- gritaba con algo de desesperación en su voz, intentando arrastrarse bajo la luz de la luna.
Respiraba agitadamente al igual que él, solo veía como seguía dudando y tras unos segundos se dio media vuelta y corrió.
— ¡Azaarc!- gritaba repetidamente a la vez que estiraba su pata, como si pudiera alcanzarlo a pesar de la distancia. El nombrado se detuvo al final del paso, donde acababan las tierras del soberano y sabía que la oscuridad lo cubría en su totalidad de otras miradas, pero no de la de Laion quien seguía tirado, no podía ponerse de pie y volteo a verlo justo a tiempo para contemplar como el grupo de leonas lo rodeaban. —¡No, déjenme!- suplicaba horrorizado sin dejar de ver los ojos rojos ocultos en la noche —¡Azaarc!- algunas leonas voltearon en la dirección pero no lograron ver a nadie, supusieron que estaba enloqueciendo ante la desesperación, pero no era así, él estaba ahí y el menor podía ver su silueta perfectamente. Un par de leonas lo atacaron, zarpazos en la espalda y cara, así como mordidas a sus piernas para inmovilizarlo aun más. Él suplicaba la ayuda de su amigo, quien solo veía como su compañero era maltratado. Finalmente comenzaron a arrastrarlo de regreso al reino y en un último intento desesperado gritó una palabra que jamás se le había permitido decir — ¡Hofu!
Finalmente cayó inconsciente cuando vació sus pulmones, la imagen del rey al que debían matar liderando a las leonas de regreso a Destiny Kingdom y el resto fue historia.
 
—Ustedes dejaron de ser parte de mí ese día… Hofu- la reacción de Azaarc a su nombre prohibido fue muy diferente a la de Griol, se lo tomó con calma y solo lo dejó pasar.
El rey de KH finalmente intervino confundido a más no poder — ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué te llama Nokoa y le dices Hofu?-
— ¿No se lo dijiste?- La sonrisa del tigre nuevamente salió a la luz.
— ¿Decirme qué?
Laion temía, no quería tener que escuchar y menos que alguien que confió ciegamente en él se entere de todo —Por favor Hofu…- su mirada era casi la misma que aquella fatídica noche. La única diferencia siendo ahora la leve lluvia que caía, casi no era notoria.
—Decirle al rey que eres uno de los miembros originales de Eien- la sorpresa en los ojos de Jishin era toda la satisfacción que necesitaba —Y… que fuiste tú quien me ayudó con la traición de Meiyo.
El rey retrocedió alejándose de los tres presentes ¿Qué acababa de ocurrir? No solo debía lidiar con Meiyo, sino con Laion también. Todos ahí estaban en su contra.
Azaarc soltó una grave carcajada, tenía todo bajo su control, el heredero secuestrado y al guardia comienzo de su pata.
Lo único que podía salir mal es que tras rodar un par de veces ahora se encontraba debajo del león café siendo sujetado de su pata herida. Las cosas ocurrieron tan rápido que no le dio tiempo a evitarlo, se había confiado.
Al ver en la dirección de Meiyo lo vio con el rey bloqueando su paso.
—Siempre te creíste más listo que yo Hofu- Laion sonreía igual que en sus entrenamientos juntos, cuando lograba colar alguna de sus trampas para vencerlo.
— ¿Cómo? El rey y tú nunca…- fue cuando se dio cuenta —ese susurro…-
—Siempre me subestimabas como el resto del mundo a pesar de que sabias de lo que soy capaz… es bueno ver que no he perdido el toque- agregó en un tono burlesco para empezar a aplicar presión sobre la pata mala del tigre y hacer que se quejara de dolor; no lograría que le suplicara, el nunca se ha mostrado débil, pero al menos lo tendría bajo control; con un tono más serio comenzó a interrogarlo — ¿Dónde y quién los tiene?
Meiyo estaba realmente sorprendido. La única vez que se enfrentó a Azaarc no pudo ni asestarle un golpe que recordara y Laion lo tenía sujeto bajo su cuerpo.
Sabía que debía ayudar al tigre contra su voluntad, tenían a Tidus después de todo, el único problema es que el rey se interponía en su camino.
—No sé porque insistes en ayudarlo Meiyo…- Jishin respiró hondo, no se iba a arrepentir, había tomado una decisión antes de dejar a sus guardias luchando e iba a permanecer firme. —Pero si no paras esto me encargaré personalmente de ti.
—Jishin yo…- estuvo a punto de comentarlo pero recordó las palabras del líder de anoche, si decía algo su hijo lo pagaría. Agitó la cabeza y cambió el tema para evitar hablar de eso — ¿Por qué confías aun en él? ¿Cómo puedes creerle? ¡Es un miembro de Eien!
Por algún motivo a Jishin se le dificultaba ver a su amigo, es como si el Meiyo que conocía de joven no estuviera ahí, si no un completo extraño. —Tú mejor que nadie debería saberlo, yo no juzgaré a nadie por lo que hizo, sino por lo que está haciendo- de reojo vio la escena del mensajero interrogando a Azaarc.
—Pero él…- no pudo terminar puesto que el rey se adelantó.
—Además, tuvo el valor de creer en que confiaría en él y me contó todo mientras los seguíamos aun sabiendo que pude no creer en sus palabras- negó con la cabeza para después continuar —Eso no justifica que te engañara y está dispuesto a pagar tras un juicio ¿Pero y tú?- dirigió su ahora pesada mirada al guardia quien retrocedió un poco sorprendido —Dime lo que ocurre ¿Por qué me… nos traicionas? Podemos ayudarte.
Es cierto, pudo confiar en su mejor amigo y se negó a hacerlo, ahora que la situación estaba controlada nada podía impedir que rescataran a los niños sanos y salvos… ¿o sí?
 
 
—Como si te lo fuera a decir- dijo para continuar gruñendo de ira y dolor, si no estuviera herido ya lo habría derrotado.
Laion sonrió, sabía que era el enemigo pero de algún modo acorralar a Azaarc le hacía recordar aquellos días cuando entrenaban juntos y se divertían, antes de empezar a hacer misiones como el grupo de asesinos Eien. —Sé que no lo harás- entonces volvió a presionar con fuerza la pata del tigre. —Al menos no tan fácilmente.
El preso estaba quedándose si opciones, hasta que logró pensar, o más bien, oler una idea. Sonrió un poco antes de hablar —Eras... Su favorito- comentó algo molesto Azaarc interrumpido por no querer expresar el dolor que le causaba su herida. —De vez en cuando me compara contigo.
—Ni si quiera lo intentes Hofu, yo…
—Ella también te extraña- dijo finalmente con una sonrisa siniestra haciendo dudar al joven, sintió como liberó un poco la presión de su pata y su mirada cambió.
El momento y la distracción fueron perfectos en cuanto a tiempo. Laion estaba tan perdido en sí que no pudo esquivar a la leona que se le abalanzó para liberar al felino que amaba.
Aziral no tardó nada en retener a Laion contra el suelo aun algo confundido por lo que acababa de pasar, el shock en sus ojos era evidente.
—Tú eras el único que creía ser más listo que yo, Nokoa- comentó el tigre para sí poniéndose de pie con dificultad. Aziral se acercó rápidamente a asistirlo — ¿Dónde están?
—Raizo vigila a ambos- respondió rápidamente asumiendo posición de combate para defenderlo.
—Si a ese imbécil se le escapa alguno, la culpa será tuya- dijo molesto al escuchar que el más descuidado de todo el grupo protegía a los rehenes. —Quiero divertirme con Jishin y el tigre, tú encárgate del crio inútil.
— ¡Serás…!- Dijo levantándose y queriendo contestarle al líder pero ella no le dio tiempo. Esquivó el primer ataque y lo que parecía un combate de un lado pasó a ser un intercambio de zarpazos, ambos muy entrados como para reconocer al otro.
Era perfecto, Azaarc había mandado a su más leal súbdita, y lo que era mejor es que Nokoa ni siquiera notaba que se enfrentaba a Aziral.
Le tomó unos momentos al rey y al guardia darse cuenta del giro de acontecimientos. — ¿Qué esperas tigre?- gritó Azaarc haciendo una señal con la cabeza a Meiyo para que se acercara.
El nombrado maldijo con los ojos cerrados a su suerte, la situación, a la leona que lo liberó, al tigre menor, todo lo que podía pensar y era mal decible. Soltó un gruñido de frustración mientras comenzaba a caminar en dirección al líder de Eien.
— ¡Espera!- le llamó su mejor amigo apenas dio un par de pasos.
—Está comenzando a agotar mi paciencia, majestad- no lo aparentaba, pero estaba cabreado a más no poder, ya habían pasado demasiadas cosas no planeadas como para ahora tener que lidiar con estos dos.
El rey molesto comenzó a acercarse —El sentimiento es mutuo Azaarc- cada paso iba acompañado de una exhibición de garras y colmillos, ya no iba a intentarlo más —Dime donde está mi hijo o si…
—O si no ¿qué?- un tono de burla se hizo presente al ver a Meiyo en el camino de su mejor amigo ¿Realmente el idiota estaba dispuesto a salvar a su hijo a cambio de renunciar a su orgullo y dejarse manipular? El empujón que le dio el tigre al león era la prueba que el felino rayado necesitaba.
El soberano volvió a acercarse y su guardia nuevamente se interpuso en su camino. Meiyo no quería, joder ¡Lo que daría por dejarle pasar y ayudarlo a despedazar al tigre! Pero si planeaba rescatar a su hijo debía hacer todo lo posible para facilitar el escape de Eien con el príncipe.
—Se nota tu lealtad tigre- comentó Azaarc satisfecho al ver a su peón obedecerle —Ya veo porque el rey confía tanto en ti.
Al mayor le dolía escucharlo ¡Tener que servirle era lo peor!
—Vamos a divertirnos un poco…- afirmó el menor acercándose al par de landers, Meiyo ya se veía venir una demencia de su parte. —Si vas a serme leal…- sonrió en dirección a Jishin y lo dejó salir —Mátalo.
 
 
Era… raro.
Tener al viejo mono abriendo su ojo para verlo de cerca a la vez que sujetaba su cabeza era incomodo, más no se quejaba, sus padres le enseñaron que debe ser paciente cuando lo checaban.
Tras la partida de Jishin y los demás Kurei se había llevado a la reina y a su otra cría para ser revisado, además para intentar hablar con Storm. Al llegar el pequeño se topó con un cachorro jaguar cuya mirada no era del todo amigable, tras analizarlo el desconocido chasqueó la lengua y volvió a recostarse, siempre atento a lo que hablaban los demás.
—Mmm… Interesante- comentó dejando al pequeño cerrar su ojo finalmente. No entendía nada, podía escuchar a su mamá preguntando muchas cosas que Kurei evadía.
— ¿Qué estará haciendo Sora?- se preguntaba a si mismo mientras seguía quieto, viendo que el viejo aun no había acabado.
— ¿Sus ojos?- la voz de la reina le llamó la atención.
Wakka no podía estar más intrigado por la curiosidad, fingía dormir mientras escuchaba todo. ¿A caso Storm estaba enfermo? ¿Qué tenían de malo sus ojos?
—Así es, no tengo los detalles porque es la primera vez, pero su mirada podría ser algo… especial y delicada a la vez.
— ¿Qué tienen mis ojos?- la voz del cachorro sonaba con algo de nerviosismo.
Ambos adultos lo vieron después de compartir una mirada. Kurei se le acercó y sentó frente a él, tratando de calmarlo. En si era la primera vez que interactuaban.
—Dime pequeño ¿Te gustan las historias?
El joven asintió algo preocupado.
—Veras, esto es algo que pasó aquí, en tu hogar…
 
 
La reacción de Meiyo fue algo que Jishin jamás creyó que volvería a ver, el shock en sus ojos y esa mirada que sin decir palabras le rogaba y suplicaba ayuda, incluso parecía que disimuladamente negaba con la cabeza. Es el tigre que vio cuando su padre había declarado el exilio no del 1° guardia, sino de todos y cada uno de los heart heirs a excepción de los herederos.
—Meiyo tranquilo, no tienes porque…-
— ¿Está seguro alteza?- Estaba harto de Azaarc, cada vez que intentaba recuperar a su amigo el sacaba otro as de la garra. —Dicen que uno es capaz de todo por proteger a un ser querido, en especial un padre por su hijo.
Ahora lo entendía ¡Claro! Por eso fue tan rencoroso con Laion, por eso no dijo nada ni se atrevía a desobedecer lo más mínimo.
—Es por Tidus que haces esto…
— ¿Cuántas veces debo decirte que no quería traicionarte?- su voz sonaba casi burlona pero con un arrepentimiento inimaginable.
El tigre menor estaba cansado de toda esta lealtad y charlatanería, normalmente solo acabaría con ellos pero si quería entretenerse tenía que pasar por esto.
—Muy bien tigre, ahora obedece- el guardia solo apretó los dientes y cerró los ojos con fuerza al escuchar al supuesto hermano de su difunta amada. —Se leal a Eien y asesina al rey de Kingdom Hearts, eso sí aprecias la vida de tu cachorro.
Pasaron unos minutos en los que el monarca no supo que decir, su guardia solo estaba ahí parado con la cabeza baja. —Meiyo…
Poco sabía que las cosas cambiarían ese mismo momento.
Jishin se quiso acercar pero inmediatamente el mayor dio un paso atrás.
Los ojos ámbar que se abrían lentamente, acompañados de las suaves gotas de lluvia que recorrían el rostro del tigre le dejaron en claro al soberano que su guardia había tomado una decisión, y conociéndolo desde joven, supo que no era a su favor.
— ¡Meiyo no! No tienes que hacer esto…
— ¡Entiende de una vez que no quiero hacerlo!- gritó cabreado su mejor amigo —Pero lo debo hacer, ya perdí a Kweli… No voy a perder a mi hijo también- Un paso al frente de su parte y otro atrás como respuesta del rey marcó la línea del no retorno.
— ¡Haré lo que sea necesario para protegerlo!... Así sea terminar contigo- Jishin notó una pesadez en sus palabras, le costaba retarlo pero lo haría, no se iba a retractar.
No quería demostrarlo, pero tenía miedo. Él también se jugaba la vida de su hijo mayor pero quería evitar tener que lastimar a alguien de su reino.
—Lo lamento- fueron las últimas palabras mencionadas por el rayado antes de lanzarse contra el rey.
 
 
La historia no había sido tan interesante como Storm esperaba, la mayoría eran cosas que había escuchado antes del rey Taiyo.
Básicamente Kurei le narró la historia de la pareja gobernante antes de su padre, que solo hizo crecer en el pequeño la imagen de su abuelo. Con lo que había pasado entre él y Jishin… ya no creía tanto en las palabras de su padre.
— ¿Pero qué tiene que ver eso con mis ojos?
—Mucho- respondió poniéndose de pie —No creerás que Taiyo era perfecto ¿Verdad?
La joven tormenta no fue el único sorprendido, incluso Kibo y hasta Wakka, rompiendo su "disfraz", voltearon a ver al viejo.
—Si bien Taiyo podía con cualquiera era muy impulsivo, además ganó su fama después de casarse- comentaba acercándose al pequeño. —Todo fue gracias a Alithis.
La reina revivió algunos momentos amargos, aquellos días cuando Jishin y Yoake perdieron a su madre fueron muy pesados para todos los Heart-heirs, principalmente a la actual soberana. Jishin no volvió a ser el mismo desde ese día.
—Nunca había escuchado de A-a…
—Alithis- reafirmo el mono —Cuando ella llegó al reino, Taiyo la hizo inmediatamente suya, no podía perderla- Entonces señalo al ojo izquierdo del menor —Ni a su don.
— ¿Don?- esta vez fue el turno de Wakka de hablar. Sabía que era irrespetuoso pero no le importaba realmente lo que pensaran de él, hizo una reverencia rápida a la reina y se sentó junto al sabio.
—Animales de otros reinos le decían suerte, otros que era algo mágico, nunca supieron explicarlo- los tres esperaban ansiosos la respuesta, pero lo que vino… era algo un poco absurdo pensándolo bien —"Los ojos de la verdad" la llamaban sus súbditos más cercanos, ojos que puedo ver, tú joven Storm ¡haz heredado!
Se quedó un rato viendo el dedo del mono que lo señalaba algo entusiasmado y mientras digería lo que acababa de escuchar comenzaba a sorprenderse — ¡¿Eh?! P-pero… ¡¿Yo?!- Quizás se había equivocado y Sora no era el único especial al ser el heredero del trono después de todo.
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Re: Sora y Storm: problemas en KH

Mensaje por Yoshimitsu Daetsu el Sáb Feb 03, 2018 1:08 am

es la historia mas grande que he visto en mi vida entera madre mia.

Saludos y rugidos
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Yoshimitsu Daetsu
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Re: Sora y Storm: problemas en KH

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