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Difficult Fate

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Difficult Fate

Mensaje por Kopa1556 el Vie Feb 03, 2017 4:01 pm

De acuerdo, no estoy realmente seguro de reescribir esta historia, solo lo hago para sacar la idea de mi cabeza. Si estás leyendo esto, o irrumpiste en mi computadora o en realidad estoy publicando esto.

Ni siquiera estoy totalmente seguro de a dónde iré con esto, o si voy a terminarlo en absoluto, y dudo que tenga el tiempo para actualizar más de una vez cada pocas semanas.

Así que... si quieres leer la historia original, solo da clic aquí.

También sería buena advertir que esta historia será principalmente escrita en primera persona.

Como sea, si estás leyendo esto, supongo que debo decirte...
Espero que dejes un comentario sobre qué te pareció y así yo pueda seguir escribiendo más seguido.


El viento recorría las doradas praderas mientras levantaba levemente algo de polvo. Ecos del pasado parecían resonar como el sol se ocultaba en las montañas al horizonte.

El crepúsculo llenaba el cielo sobre las vastas praderas que eran conocidas como las Tierras del Reino, donde el rey y su cachorro se encontraban a punto de tener una conversación. El rey de melena rojiza parecía molesto mientras el cachorro de pelaje dorado se acercaba a él con tristeza y arrepentimiento grabados en sus ojos.

—Simba, estoy decepcionado de ti —dijo el rey mirando a su hijo, quien se mostraba deprimido por los actos que cometió poco antes. 

—Lo sé —respondió simplemente el cachorro. 

—Te iban a matar —dijo rápidamente el rey, con una pizca de enojo en su voz—. Me desobedeciste deliberadamente y arriesgaste la vida de Nala. 

—Solo trataba de ser valiente como tú —sollozó Simba. 

—Yo soy valiente cuando debo serlo. Simba… ser valiente no significa que busques problemas. 

—Pero tú no le tienes miedo a nada —dijo el cachorro de pelaje dorado, aún arrepentido y triste. 

—Hoy si lo tuve —confesó el rey.

—¿De veras?

—Sí. Creí que te perdería. —El rey se acercó a su hijo para tranquilizarlo y demostrarle lo preocupado que se encontraba.

—Ah. Hasta los reyes sienten miedo, ¿no? —preguntó el cachorro, menos afligido. El rey asintió—. ¿Pero sabes una cosa?

—¿Qué?

—Apuesto a que las hienas se asustaron más. —El rey rió.

—Porque nadie se puede meter con tu padre —dijo el rey, tomando a su hijo y acercándolo hacia él—. Ven acá, cachorro. —El rey se levantó y empezó a molestar a su hijo.

—No. Papi, no —dijo Simba escapando del agarre de su padre para después saltar sobre él.

Ambos, padre e hijo empezaron a correr por la pradera, jugando y riendo… disfrutando el momento como si fuera algo que pocas veces tenían la suerte de tener y que no quieren que les sea arrebatado. Simba saltó hacia su padre y empezó a morder su oreja, al rey ni siquiera le importó, ambos estaban felices y quería que el ánimo se mantuviera de esa forma. Después de unos segundos, el cachorro soltó la oreja de su padre y se recostó sobre su cabeza.

—Papá —dijo Simba. El rey lo miró, esperando que hablara—. Somos amigos, ¿no?

—Sí.

—Y siempre estaremos juntos, ¿no? —El rey se levantó levemente y miró a su hijo.

—Simba, te voy a contar algo que me dijo mi padre. —El rey levantó la cabeza y el cachorro lo imitó—. Mira las estrellas, los grandes reyes del pasado nos observan desde las estrellas.

—¿De veras? —preguntó Simba, mirando a su padre, quien le devolvió la mirada, sonriendo.

—Sí —dijo el rey como ambos volvían a mirar el brillante cielo de la noche—. Así que cuando te sientas solo, recuerda que… esos reyes siempre estarán ahí para guiarte… Y yo también.

DIFFICULT FATE

Arco 1: Nafsi

Capítulo 1: Inicia...

"No es tiempo de que seas egoísta, todos necesitarán de ti en algún punto.
Será mejor que empieces a hacerte a la idea."

Inició un día hermoso con la salida de un brillante sol, empezando a iluminar las suaves, vastas y verdes praderas. Parecía ser una maravillosa vista, hojas bailando levemente con la suave brisa, pájaros posados en ramas que empezaban su matutino canto en perfecta armonía, y bajo los frondosos árboles en un espacio abierto que empezaba a ser iluminado por el sol, en una hierba de color verde claro se podía ver muchos diferentes tipo de flores que ya habían crecido y muchas de ellas aún prosperando.

Los animales salvajes en sus quehaceres, algunas gacelas masticando la hierba lentamente mientras otras se ocupaban de sus crías, una pequeña manada de cebras empezando a moverse por aquí, un par de jabalíes allí, corriendo felizmente. La tranquilidad de este lugar era vigorizante.

Dentro de una cueva cercana a un gran lago, se encontraba una manada de leones completamente sumergidos en sus sueños, los cuales aún no se percataban del nuevo día que había iniciado, y nadie se iba a atrever a despertarlos de su plácido sueño.

No había nada que pudiera perturbar esta tranquilidad, a excepción de mí.

Evitando despertar a mis padres y hermanos, me levanté cuidadosamente y caminé sin molestar a cualquiera de las leonas, completando mi escape y saliendo de la cueva. Sintiendo el viento en mi pelaje, estiré mi cuerpo y empecé a alejarme, pero cuando di unos pocos pasos, sentí un gran peso caer sobre mi espalda.

—¡Quítate de encima, Murk! —grité, claramente irritado. El peso sobre mi espalda solo se rió, haciéndome enojar más.

—Buenos días a ti también, hermano —respondió el peso en mi espalda moviéndose un poco, pero evitando que yo pudiera moverme—. Casi logras irte sin que me diera cuenta.

—¡¿No tienes algo mejor que hacer?! Y ¡Quítate de encima! —grité, moviéndome aún más, causando más risas por parte de él. Después de unos cuantos segundos, se apartó, y aproveché ese momento para ponerme de pie—. Creí que seguías dormido, hermanito —sonreí mirándolo.

—¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? No me llames así. Sabes que eso me molesta —dijo Murk, molesto. Yo solo me limité a sonreír, enojándolo más. Era divertido hacerlo enojar, especialmente diciendo cosas que lo hicieran sentir más pequeño de lo normal.

—Pero si sabes que es la verdad. Ahora, regresa —dije luciendo serio, pero riéndome en el interior—. Sabes que no puedes salir sin permiso.

—Deja de tratarme como un bebé —gritó—. Además, tú tampoco tienes permiso.

—¿Desde cuándo lo necesito? —pregunté con indiferencia—. Técnicamente he hecho lo que he querido desde… no sé hace cuánto tiempo.

—Sí, y papá y mamá han aceptado tan bien esa actitud que tienes —dijo Murk, evidenciando el sarcasmo en su voz. Yo solo lo ignoré y comencé a alejarme—. Oye, ¿a dónde vas?

—No es de tu importancia, cachorrito —dije cortante y lo miré, una sonrisa burlona adornando mi rostro, lo que causó que se enojara más y corriera hacia mí, sus intenciones claras. Me agazapé cuando él saltó, él golpeó el suelo con un ruido seco y me subí sobre su espalda para evitar cualquier movimiento de su parte.

—¡Ya bájate! ¡Eso duele! —gritó Murk, intentando vanamente escapar. Empecé a reírme y Murk comenzó a mover su cabeza pensando que eso lo iba a ayudar.

—¡Gané de nuevo! —dije con burla, haciendo que se detuviera por un momento, antes de volver a intentar escapar, con más fuerza esta vez—. ¿Sabes? Eres realmente malo para este juego.

—¡Tal vez si dejaras de hacer trampa! —gritó muy enojado, yo reí y me acerqué a su rostro.

—¿Esa es tu mejor excusa? Por favor, hasta yo haría mejores. Ahora… ¿harás lo que te pedí, gran bebé llorón? —pregunté, una sonrisa de satisfacción se había pegado en mi rostro.

—¡Cuando me libere te mostraré lo que este gran bebé llorón puede hacer! —gritó Murk, y mi risa volvió con más potencia, lo que hizo que Murk se detuviera por unos segundos y preguntara—: ¡¿De qué rayos te estás riendo?!

—¿Si te das cuenta de que te llamaste a ti mismo un bebé llorón? —dije aún riéndome. Murk empezó a agitarse con más violencia, pero yo le impedía el que se moviera.

—¡Suéltame ahora para poder matarte! —gritó, mucho más molesto que nunca. Mi risa simplemente incrementó y sus intentos de escape no parecían detenerse, esto era muy divertido.

—¿Ustedes dos ya terminaron de jugar? —dijo una voz, apareciendo de repente detrás de nosotros. Murk y yo nos congelamos después de escucharlo, y un escalofrío recorrió mi espalda. Mirando hacia atrás con miedo pude ver una mancha negra mirándonos fijamente, y empecé a sonreír nerviosamente.

—Hola… papá —dije liberando a Murk, quien se levantó rápidamente y miró fijamente a nuestro padre, claramente se podía notar que estaba temblando un poco por la repentina aparición.

Mi padre era el líder de la manada, un león de pelaje oscuro, casi como la noche. Su hocico, estómago y patas eran de un color un poco más claro, su melena completamente negra y ojos color café, los cuales denotaban respeto y sabiduría, y él siempre usaba un extraño collar, con lo que solía decir era el símbolo de la familia. Murk, mi hermano, era bastante parecido a él, con la diferencia de que el mechón de pelo que poseía era de un color algo grisáceo y sus ojos eran de color azul.

—¿A dónde planeaban ir ustedes dos? —preguntó mi padre seriamente, pareciendo un poco molesto por despertarlo o algo.

—Bueno… yo iba al gran lago a refrescar mi garganta —dije, intentando disfrazar mis nervios—. No tengo ni idea de adónde se dirigía Murk.

—Ni siquiera tenía planeado irme sin avisar como tú lo haces —contestó rápidamente Murk.

—Iba a regresar pronto, antes de que te dieras cuenta de que me fui —continué, ignorando el comentario de Murk. Nuestro padre nos miró antes de dar un suspiro.

—Nunca cambiarás, ¿verdad, T? —Mi padre dirigió su mirada hacia mí, algo cansado. Yo solo bufé mientras apartaba la mirada y planeaba una forma de irme.

—Él nunca va a aprender, papá. Toda la manada sabe eso. —Oí decir a Murk.

—Por qué no buscas algo mejor que hacer y dejas de meterte en mis asuntos, hermano —murmuré, con algo de veneno en mi voz.

Levantando mi cabeza levemente para mirar a Murk, pude notar que mis palabras lo habían herido y en ese momento… no me importó, solo volví a apartar mi mirada de ambos y empecé a alejarme.

—Vuelve aquí, T. No te he dado permiso para irte —dijo mi padre molesto, pero simplemente seguí mi camino, al menos hasta que otra voz apareció.

—Deberías obedecer al menos una vez a tu padre, T —dijo la nueva voz, femenina esta vez, logrando que detuviera mi avance y me sentara justo en ese lugar y dándoles la espalda—. ¿Por qué no puedes ser un poco más amable, hijo?

En ese momento me di vuelta para encarar la nueva voz, pero me detuve, incapaz de gritarle a mi propia madre, por lo que cerré mi boca inmediatamente y evité mirarla a los ojos―. No quiero que empiecen a molestarme ―susurré, deseando que ella no haya escuchado.

Mi madre era una hermosa leona, su pelaje parecía tener un toque grisáceo y sus ojos eran de color azul. Pero eso no era lo que la hacía hermosa, era su dedicación. Siempre cuidaba de mi hermano y de mí y no dejaba que saliéramos heridos en nuestras travesuras, e incluso nos alegraba cuando estábamos deprimidos, aunque ya no dejo que lo haga conmigo desde hace mucho.

―Murk ―suspiró mi padre.― Dile a Yusei que venga. ―Murk asintió para volver a entrar a la cueva, a pesar de la ira reflejada en mi rostro.

―Papá, por favor. No es necesario que lo llames, puedo cuidarme solo ―dije molesto dándole una mirada a mi padre―. Lo único que tienes que hacer es confiar en mí.

―Le pido que venga precisamente porque no confío en tí, T ―respondió mi padre―. Además, es la única manera para que dejes de meterte en problemas. ¿O quiere quieres que ocurra lo de esa vez? ―preguntó, señalando mi pata izquierda.

Ahora que lo pienso… no me he presentado. Mi nombre… bueno, eso no importa ahora, por lo que todos los que me conocen me llaman T. Sí, ya sé, una letra no es un nombre, pero eso no me importa. Mi pelaje es del mismo color de mi madre, y comparto con mi padre el color de mi mechón de pelo y ojos, además de que uso algo llamado brazalete, que tiene un patrón algo extraño: varios cuadros negros y blancos, casi como si fuera una especie de tablero o algo parecido.

―Eso ocurrió por tu culpa, recuerda ―dije molesto, esta vez sin darle una mirada.

―¿Ahora entiendes el por qué no puedo dejarte solo en ningún momento? ―dijo mi  padre para después dar un largo suspiro y mirar detrás de él―. Aquí viene, de todos modos. ―En ese instante decidí levantar la mirada, esperando que fuera una broma, pero efectivamente Murk se acercaba, acompañado por dos leones más, un adolescente y un cachorro.

―Lamento la tardanza, estuve toda la noche ayudando a mi madre y hace poco desperté. Además de que ella me pidió que cuidara a mi hermano y…

―Deja las excusas, Yusei ―le interrumpió mi padre―. ¿Sabes por qué pedí que vinieras?

Yusei me miró por unos segundos antes de volver su vista hacia mi padre―. No se preocupe, lo mantendré vigilado. ―Mi padre volvió su cabeza hacia mí con una sonrisa de satisfacción antes de mirar a mi hermano y volver a mirar a Yusei.

―Bien, confío en que no lo dejarás solo por ningún motivo ―dijo mi padre antes de alejarse a hacer su patrullaje matutino.

Yusei era, de algún modo, la mano derecha de mi padre y también una molestia en mi espalda. Su pelaje era de un color naranja algo oscuro, de ojos verdes y una melena de un color café oscuro, aunque su melena no estaba completa, siendo un adolescente y todo. El cachorro que lo acompañaba era su hermano menor, Tuiz, un cachorro de aspecto curioso, ya que era completamente blanco, incluyendo sus ojos.

―Es bueno verlos a ambos ―dijo mi madre mirando a los recién llegados―. Supongo que tu madre ya se está preparando para la cacería, ¿no es así? ―preguntó, ganando un asentimiento por parte de los dos―. Muy bien, será mejor no hacerlas esperar. ―Mi madre se acercó a mí y en ese momento una pequeña cachorra muy parecida a mi madre salió de la cueva somnolienta, pero empezó a correr hacia mí apenas verme.

―Hermano ―dijo la pequeña cachorra cuando estaba muy cerca de mí, dándome una gran sonrisa que hizo que el enojo que tenía se desvaneciera de alguna forma.

―Supongo que no necesito decirte que cuides a tu hermana Akhela, ¿verdad?
Yo solo asentí con una leve sonrisa mientras no apartaba mi vista de mi hermanita―. Espero que no te metas en problemas, hijo ―dijo mi madre antes de empezar a correr en dirección oeste.

―Creo que puedo decir que no te meterás en problemas hoy, ¿no es así? ―dijo Murk acercándose a Akhela y a mí. Yo me limité a gruñirle y levantar a Akhela para ponerla en mi lomo, empezando a dirigirme al gran lago.

―¿A dónde crees que vas? ―preguntó Yusei mientras continuaba mi camino sin esperarlo.

―Como le dije a mi padre, tengo la garganta seca. Así que no te preocupes, no creo que me vaya a mover de ahí. ―Después de eso ninguno dijo nada, por lo que di un suspiro mientras miraba levemente a Akhela, quien me sonreía, levantando mi ánimo rápidamente.


Así que este capítulo no fue tan largo como creía, y espero que el siguiente tenga unas pocas mil palabras más que este. Y podría aceptar una que otra sugerencia.

Y pueden que hayan visto otra reescritura de esta historia, así que podría decir justo ahora que... Esta será la reedición final de la historia.

Y teniendo en cuenta que apenas tuve tiempo suficiente para escribir esto... No estoy seguro si fue buena idea comenzarlo ahora.

Oh, bueno.

Si has llegado tan lejos, probablemente tuviste un poco de interés en la historia, ¿verdad? Por lo tanto, si quieres verla continuar, Por Favor deja un comentario sobre lo que te gustó de la historia.

Y si leíste la versión original, entonces dime si te gustaron los cambios hechos.

Nos vemos.
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Re: Difficult Fate

Mensaje por KIRAN27 el Lun Feb 06, 2017 4:35 am

buen comienzo de tu historia hermano kopa1556 esta historia pues fue increible y has hechado unos cambios bien hecho te felicito esperamos que sigas pronto saludos y rugidos y un fuerte abrazo hermano kopa1556 nwn
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KIRAN27
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