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El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por KIRAN27 el Lun Oct 03, 2016 9:36 am

buen capitulo amiga firtsthunders espero que sigas pronto me alegro que taka salvo a lian pero tambien el beso jeje es romantico jeje espero que sigas pronto saludos y rugidos y un fuerte abrazo amiga firsthsunders nwn
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Zyah el Jue Oct 06, 2016 5:35 pm

El capítulo ha estado excelente; pobre Zira, en lugar de deshacerse de Liara y acabar con lo que ambos sienten por el otro, los terminó uniendo más xD. Confieso que me da algo de gracia leer a Zira y los diálogos que tiene con Koda...

En cuanto a Gur'mekh, parece que ha podido solucionar su problema con el Makei. Por cierto, hace unos días comencé a leer la Búsqueda Espiritual, y hace poco llegué a la parte que Ahadi tomaba "venganza" en su juicio contra Gur'mekh por haber guiado el ataque contra Avina... y me acordé de tu fic xD No tiene mucho que ver con el tema pero tenía ganas de decirlo (?) xD

Espero que continúes pronto.

¡Saludos!
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por firsthuntress el Jue Oct 06, 2016 6:06 pm

@Zyah escribió:
El capítulo ha estado excelente; pobre Zira, en lugar de deshacerse de Liara y acabar con lo que ambos sienten por el otro, los terminó uniendo más xD. Confieso que me da algo de gracia leer a Zira y los diálogos que tiene con Koda...

En cuanto a Gur'mekh, parece que ha podido solucionar su problema con el Makei. Por cierto, hace unos días comencé a leer la Búsqueda Espiritual, y hace poco llegué a la parte que Ahadi tomaba "venganza" en su juicio contra Gur'mekh por haber guiado el ataque contra Avina... y me acordé de tu fic xD No tiene mucho que ver con el tema pero tenía ganas de decirlo (?) xD

Espero que continúes pronto.

¡Saludos!


Ok suelo responder cuando voy a subir un nuevo capítulo pero es NECESARIO que responda a esto ahora, en vista de las circunstancias...

Ay, Zyah. Te estoy spoileando tanto con mi fic, pobrecito jajajajaj
Dios, bueno, supongo que podía esperar a que ocurriera con tanta mención a Crónicas xD (Also, me siento orgullosa de lograr que la gente lo lea. Esperé 
AÑOS para lograrlo y al fin veo el fruto de mis esfuerzos)
En fin, me alegra que te haya gustado el capítulo... y ya que estamos: no ha terminado

Spoiler:



Voy a arder en el infierno por esto, lo sé.

No pensé que lograra hacer divertidos los diálogos entre esos dos. Se odian tanto xD
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Capítulo XXII: el regreso

Mensaje por firsthuntress el Mar Oct 11, 2016 11:35 pm

@KIRAN27 escribió:buen capitulo amiga firtsthunders espero que sigas pronto me alegro que taka salvo a lian pero tambien el beso jeje es romantico jeje espero que sigas pronto saludos y rugidos y un fuerte abrazo amiga firsthsunders nwn

Hola Kiran! Te respondo ahora porque antes sólo le respondí a Zyah xD
Me alegra que te haya gustado el capítulo, y sí, me gusta el romance entre esos dos. Liara es la única que no admite sus sentimientos aún y francamente me molesta (?) Pero me conformo con que en algún momento tendrá que hacerlo. ¡Muchas gracias por comentar!



¡Hola a todos! bueno, aquí traigo otro capítulo.

Aviso que es... bastante gráfico. Desde luego, a mí no me produce nada, pero a otros quizás si y por eso creo que es mejor mencionarlo. Y con gráfico me refiero a que hay sangre y heridas feas.

Espero que a pesar de ello, sea de su agrado. Me interesaría saber qué les pareció, (en especial ahora que tiene esta "diferencia" con respecto a capítulos
anteriores), y si será bien recibido en capítulos posteriores. No quedan demasiadas escenas como esta, al menos en lo que llevo narrado hasta el momento, pero aún así, si veo que no les va, intentaré modificar las descripciones procurando no alterar la esencia para que termine entendiéndose del mismo modo.

Anteriormente mencioné que también avisaría cuándo la entrega tiene algo de Crónicas, así que paso a explicar que la canción es de "La búsqueda espiritual" y la escena de las hienas proviene de "Las Sombras del Makei"

¡Gracias por leer!

Saludos Smile




Los días pasaron. Avina esperaba a sus leonas en el mismo lugar de siempre, de vez en cuando echando un vistazo al sol, que a cada minuto que pasaba parecía más cerca del horizonte. Cuando todas se reunieron, su perfilada voz femenina y potente resonó en el aire:


—Bien chicas. Antes que nada quiero avisarles que Sarabi intentará cazar esta noche con nosotras otra vez—dirigió sus ojos zafiro hacia la tímida leona que tenía las orejas algo retraídas. La vergüenza que sentía era demasiado evidente: su hermana menor había logrado cazar antes que ella, y Sarabi ya llevaba unas cuantas veces intentando iniciarse como cazadora. Liara, que estaba junto a ella, posó su pata sobre una de las de la leona, sonriendo cálidamente para apoyarla, sin mirarla directamente a los ojos—Por lo que vamos a procurar dejarle más protagonismo, ¿de acuerdo?


Un desincronizado coro de “sí”, “claro”, y “¡tú puedes, Sassie!” funcionó como respuesta, y la líder continuó:


—Esta vez nos internaremos en el prado Este. Ahadi vio una manada de antílopes que necesita reducirse enseguida.


—¿Cómo nos aproximaremos?—inquirió Sarafina.


—Utilizaremos las tenazas dobles... pero con ataque derecho. Tú, Sarabi, vendrás conmigo y con Nyah por el ala derecha. Saffira, Ashanti, Leiza... las quiero en el centro. Liara, Uzuri, Sarafina, ustedes nos enfrentarán por el ala izquierda. En cuanto a Winda y Alika, ustedes cubrirán nuestros flancos.


—De acuerdo—dijeron todas.


Avina dejó ir un corto suspiro de satisfacción. Le encantaba cuando todas estaban tan concentradas, algo que indicaba que sus temporadas estaban lejos aún.


—Bien, en marcha. La manada no se quedará con hambre hoy.


—¡Ni ningún otro día!—corearon.


—Así se habla. Vámonos ya.


Las once cazadoras se pusieron de pie y atravesaron el prado con sigilo, aunque dos minutos después, Leiza comenzó a cantar los primeros versos de“Wimboa Simbake”:


Entre el pastizal hermanas,
habremos de caminar;
El sol nos grita, mas la luna
nos ha de susurrar.


Sarafina, que iba a su lado, sonrió y la continuó:


Los nocturnos misterios
por las sombras suelen rondar;
La incertidumbre de la sabana
al acecho ha de estar.


Una oleada de emoción aceleró el corazón de cada una de las leonas, preparándose para su heroica hazaña, y sus voces tronaron al unísono como una única fuerza. Poderosa, imponente, emocionante, liberadora:


Madre Tierra, yo sé que mi cuerpo podrás ocultar;
Gran Dios del Viento,
¿contra mi rostro podrás soplar?


Así la gacela no me podrá detectar,
¡y el deseo de mi corazón al fin podré realizar!




*            *           *


En el Cementerio de Elefantes, todos notaron con asombro que Gur'mekh se veía mucho más relajado... y servicial. Desde luego, nadie con conocimiento de los hechos había comentado algo al respecto; ni siquiera Lenti, que parecía haber desaparecido del poblado clan. Nadie entendía las razones que habían movilizado a Gur'mekh para cambiar su comportamiento, y cuando se lo preguntaban, él alegaba que “había sido iluminado”, negándose a ahondar en los detalles. Ninguno pareció disconforme con tal respuesta, aunque tampoco les interesaba demasiado, y todo pareció desarrollarse con relativa normalidad desde el incidente con el Makei... hasta aquel día. Estaba casi anocheciendo, y la tranquilidad reinaba en el hogar de las hienas.


Kalec miró a Gur'mekh con indisimulado entusiasmo mientras este movía la cola de arriba a abajo al compás de la canción que tarareaba.


—Pareces de muy buen humor hoy, hermano.


—¡Y lo estoy, Kal! Me siento... bueno. ¡Renacido! Dios ha sido muy bueno conmigo—Gur'mekh empujó la pila de huesos; ambos limpiaban un poco los pasillos principales del cementerio.


—Sí. Roh'kash te ha bendecido con este gran talento, y tienes un gran futuro frente de ti.


La hiena se volteó para mirarlo a la cara, aún sonriente.


—No el futuro que piensas, mi buen amigo—repuso, aludiendo a sus planes de tomar el mando de la Roca del Rey—Si quiero ser verdaderamente grande, tengo que dejar de asaltar la despensa del Roh'mach. Tengo que dejar de pensar tanto en mí. Tengo que ayudar a los demás en la manera que Dios me ha ayudado. Lo que es verdaderamente importante en la vida es...—Gur'mekh suspiró y alzó una de sus patas delanteras para posarla en el hombro de Kalec—Quiero decir, una montaña puede ser alta, un río puede ser fuerte, pero el amor es algo que procede del Ka. Es el gran don de Roh'kash.


Kalec se quedó estupefacto, sus labios se habían separado levemente. Ahora sí que estaba convencido de la grandeza de su amigo.


—¡Que nobles palabras! Todas tan cargadas de una sabiduría digna de un magnífico líder. ¡Serás un grandioso Roh'mach algún día, Gur'mekh!


Él sonrió.


—No quiero ser Roh'mach. Hay otros modos de ser grande. Mi Muti y mi Maleh son grandes. Algún día lo entenderás. Ciertamente, a mí me ha tomado bastante. Voy a pasar el resto de mi vida intentando hacer las paces por...


Gur'mekh se interrumpió súbitamente. Un espantoso mareo hizo que por un momento, su visión se nublara y las patas le flaquearan.


—¿Gur'mekh? ¿Te encuentras bien, hermano?—inquirió Kalec, preocupado.


"¿Me extrañabas?" dijo la voz de Melmokh en su mente, con un inquietante y sombrío tono.


—¡Oh, Dios!—la respiración de Gur'mekh comenzó a agitarse—¡¡Kal, está volviendo a pasar!!


—¿¿Qué cosa??


Gur'mekh se cayó, haciendo que su compañero se alarmara considerablemente.


—¡Gur'mekh!—clamó mientras se acercaba para ayudarlo a ponerse de pie.


—¡Creí que me había librado de él! ¡Oh, Dioses!—el terror de Gur'mekh era evidente en la desesperación de su voz—¡Kal, está volviendo a pasar! ¡Trae a mi Maleh! Dile que ha regresado, ¡¡el sabrá a lo que me refiero!!


—¿Qué pasa? ¡Dios mío, hermano, te ves horrible! Espera aquí, ¡traeré a Kambra!




Los ojos de Gur'mekh se cerraron, y tomó un largo aliento. Luego, se puso de pie.


No lo necesito. Ya me siento mejor.


Kalec lo miró desconfiado. La calidez de los ojos ambarinos de su amigo se había esfumado.


—No lo sé. Esto no me gusta.


¡¿Crees que no sé cómo me siento?!—bramó enfurecido, arañando el suelo con fiereza—Tenemos un trabajo que hacer, y no hay demasiado tiempo. Sígueme.


Si tan sólo Kalec hubiera contado con el don de la clarividencia, habría podido ver, claramente, el miedo y el desamparo grabados en el alma de Gur'mekh mientras era arrastrado hacia un horrible destino en la sabana.




*            *           *


La noche se había alzado en el Este. Un numeroso grupo de leonas dividido en una V se mantenía agazapado entre la densa hierba crecida, rodeando una gran manada de antílopes que pastaban a la luz de la luna. Afortunadamente, unas nubes pintaban sombras sobre el terreno, manteniendo a las depredadoras al resguardo de la aguda visión de sus presas.


Sarabi estaba en el medio  de la tenaza derecha, nerviosa pero decidida a obtener su primera sangre, y observaba a dos antílopes que pastaban tranquilamente a unos 30 metros de ella. Hacia el extremo opuesto, tres leonas cubrían la segunda tenaza, separadas entre ellas por unos seis metros, sus retinas brillando de verde a través del herbaje. Entre ellas distinguió a Liara, cuyo cuerpo se camuflaba mejor en la oscuridad debido al color de su pelaje. Más atrás, pudo captar también el movimiento de una de sus compañeras, probablemente Alika, quien flanqueaba la tenaza izquierda y sería el señuelo.
Liara estaba atenta a la señal de Avina, que se encontraba frente a ella, junto a Sarabi. La líder evaluaba a los antílopes con cuidado. Cada vez, alargaba más los brazos de su maniobra de ataque, mirando de vez en cuando a la leona de pelaje oscuro para comprobar que imitaba sus movimientos y de ese modo, mantener la simetría de las tenazas. Todo aparentaba marchar de maravilla. Al primer movimiento de las orejas de Avina, Liara movería las suyas y avisaría a sus compañeras para cerrar las tenazas, bloqueándole la salida a los animales que quedaran dentro.


Winda y Alika ya estaban en su posición, y al detectar el ligero asentimiento de su líder, se acercaron lentamente hacia los antílopes, sin cuidar su ocultamiento. Uno de los mamíferos las vio, y comenzó a chillar para avisar del peligro a sus compañeros. La caza había comenzado. Avina movió sus orejas y rápidamente, su segunda al mando la imitó. Uzuri y Sarafina se precipitaron hacia adelante y las leonas del vértice rugieron y corrieron, manteniendo su debida distancia para al menos asegurar uno o dos antílopes.
La maniobra aprisionó a cuatro víctimas. El resto aullaba y huía despavorido en direcciones claramente azarosas y desesperadas, buscando asustar a las leonas, o alejarse de allí... o ambas cosas.


—¡Ahora, Sarabi!—rugió Avina.


La joven leona entornó la mirada y obligó a sus patas a acortar la distancia que la separaba de uno de los antílopes, dejando que sus primarios instintos guiaran su comportamiento. El olor a sudor que despedía el mamífero y los movimientos de sus musculosos muslos prometían una cena fresca y deliciosa, y Sarabi expuso sus garras marrones mientras corría a toda velocidad, persiguiendo al antílope. Uzuri y Sarafina decidieron atacar a la presa número dos guiadas por Liara, mientras que el resto de las leonas se lanzaban sin misericordia sobre las otras dos presas, una consiguiendo escapar de un destino letal. Avina seguía a Sarabi desde cerca, cuidando de que no se lastimara pero sin interferir en su ataque. Debía hacerlo sola.


Rugidos, zarpazos y los ruidos de los cascos aplastando la tierra cubierta de hierba resonaron por todo el terreno mientras se desataba la batalla por la supervivencia del más fuerte, la luna actuando como mera espectadora desde el punto medio del cielo. Sarabi consiguió alcanzar a su presa, abalanzándose con sus patas delanteras extendidas para rodear el cuello del animal. Cuando ambas cayeron, la leona rugió mientras luchaba por mantener su agarre, y Liara, que logró verla de reojo, exclamó:


—¡Desgarra sus carótidas, Sassie!


La aludida decidió hacer caso de su consejo y descubriendo sus fuertes colmillos, los clavó con fuerza en el cuello del animal y tiró duramente, enviando un chorro de sangre caliente hacia su cara. ¡Lo había conseguido al fin!


De repente, un sonido extraño alarmó a la Líder de Caza, que respingó sus orejas. Eran cascos más fuertes, pesados y macizos. Al dirigir su mirada azul, vio que se trataba del macho alfa.


“¡Rayos!”


—Sarabi, aléjate de ahí, ¡ahora!


Los ojos ocre de la leona se clavaron en la forma de Avina para segundos después salir despedida por los aires tras un seco TUM, y cayó a unos siete metros de su posición inicial. La líder rugió en desafío y se ensalzó en una acalorada lucha contra el defensor. Algunos de los antílopes, animados por el corajudo ataque de su líder, comenzaron a atacar a las cazadoras, amenazándolas con sus curvilíneas ornamentas: la situación se había salido de control.


—¡¿Qué carajo está pasando aquí?!—bramó Ashanti entre jadeos—¡Nunca se defienden!


—Seguro aprovechan porque nos superan en número—respondió Winda, a tan sólo unos cuerpos de ella, mostrando sus dientes para alejarlos—¡Tenemos que irnos de aquí antes de que nos convirtamos en la cena de los chacales!


—Estoy de acuerdo—bramó Uzuri—¿Dónde mierda está Avina?


—¿Me viste la cara de chamana, estúpida?—contestó Saffira, mordiendo la pata de un antílope—¿Cómo esperas a que la vea con tantos bistecs bailando frente a mi cara?


Avina rugió. Una buena cantidad de herbaje seco se adhirió a su suave pelaje, y varias rocas pequeñas se apretaron contra sus vértebras cuando rodó sobre su espalda. Desde arriba, el antílope emitió un agudo chillido mientras lanzaba a ciegas sus cascos, y golpeó con fuerza el rostro de la leona. Un fuerte y húmedo crack se hizo sitio en el aire, seguido por el lamento más agonizante y tortuoso que Liara había oído en su vida.


—¡¡Avina!!—exclamó en cuanto reconoció la voz de la líder, mientras ayudaba a Sassie con un antílope enfurecido.


—¡Oh, no! ¡La han herido!


Liara corrió con todas sus fuerzas, sus ojos verdes buscando desesperadamente a la leona bajo el oscuro cielo de la noche, hasta que la encontró. Ella ahogó un grito cuando vio que la cara de Avina estaba cubierta de sangre, SU sangre, y sin dudarlo un momento más, se lanzó hacia el animal que la mantenía aprisionada bajo su esbelto cuerpo.


Ambos rodaron numerosas veces hasta que la leona plantó su pata trasera contra el suelo para detener el envión. Ahora que estaba encima del macho, descubrió sus relucientes armas blancas y mordió con fuerza el cuello del animal hasta que el crack de su tráquea le indicó que la herida era mortal. El mamífero empujó con desespero el vientre de la leona mandando corrientes de dolor durante unos largos minutos, hasta que la sangre inundó sus pulmones y no pudo respirar más.


Liara se bajó rápidamente del cuerpo y se dirigió hasta donde estaba Avina, y vio que parte del hueso de su quijada le había atravesado la piel.


—¡¡Dios bendito!! ¡Avina!


Avina tenía su mirada crispada por el dolor, la pobre aún seguía consciente.
Sarabi se acercó al trote y dejó ir un jadeo de terror en cuanto la vio.


—¡¡Por el amor de Aiheu!! Oh, hermana, ¡¿qué te han hecho?!


—Fue el macho. Embistió su rostro con las pezuñas—explicó Liara, que ahora soltaba un río de lágrimas. Su barbilla tembló mientras procuraba confortar de alguna manera a la leona que aullaba de dolor.


—¡Oh Dios!—logró balbucear—¡E-El dolor es insoportable!


El resto de las leonas, que había logrado alejarse de los enfurecidos animales, se acercaron tras oír a sus compañeras, y sus miradas develaron horror cuando se encontraron con aquella escena. Las diez cazadoras se congregaron alrededor de la leona caída y murmuraron lamentos que se entremezclaron con su llanto sincero y dolido.


—¡¿Pero qué mierda están esperando?!—bramó Liara con la voz teñida de ira y dolor—¡¡Hay que traer a Rafiki!!


—Liara...


La leona ignoró la protesta de Avina.


—¡Leiza, Uzuri! ¡Vayan por él! ¡Tráiganlo ahora!


—¡Liara!—exclamó la líder con la voz quebrada.


Ella clavó su vista en su interlocutora.


—Acércate—las palabras salían distorsionadas de su boca, pero la leona entendió y se acercó enseguida.


—Mi tiempo se ha agotado, y estoy fuera del alcance de la ayuda de Rafiki.


—No digas eso, ¡el sabrá qué hacer!


—¡Mírame, Liara!—bramó con lágrimas en los ojos—¡Mi cara se ha ido para siempre! He perdido mucha sangre, apenas puedo pensar ya.


—No, Avina...


—Escúchame. Debes tomar mi lugar.


Liara abrió mucho sus ojos.


—¿Qué?


—Debes tomar mi lugar. Quisiera...—Avina contrajo su rostro por las punzadas de dolor que enviaba su herida al hablar—Quisiera que esto fuera de otra forma, pero voy a morirme esta noche. He tenido una vida larga y llena de amor, y no me arrepiento de nada excepto de no haber tenido tiempo suficiente para entrenarte.


—Avina...—Liara sollozó.


—Aiheu te ha designado mi sucesora, Liara. Debes tomar mi lugar—repitió.


—¡Pero no sé nada sobre ser una líder, Avina! ¡Dioses, no me pidas que te reemplace! ¡¡No puedo hacerlo!!


—Debes hacerlo. A su tiempo, podrás pasarle el mando a alguien más, si lo deseas. Pero al menos inténtalo. Te lo suplico, Liara. ¡Inténtalo!


La leona dejó ir un largo llanto y abrazó el tórax de Avina tratando de no mover su herida, aunque la líder ya no sentía mucho dolor ya. El silencio que se apoderó de la escena fue sepulcral. La luna seguía iluminando el prado, ahora desde lo más alto, pero todo había perdido su belleza, incluso su tenue fulgor.


—Liara...


—Lo intentaré.


Avina dejó ir un suspiro.


—Gracias.


Winda, una de las leonas más viejas de la partida de caza, se había alejado para traer un trozo de carne del macho que yacía a unos metros de allí, y se lo tendió a Avina con gentileza. En cuanto lo vio, Avina intentó estirar la pata, pero esta le tembló.


—Winda, ayúdame...


La aludida, con la mirada húmeda y profundamente triste, tomó su pata con delicadeza para que Avina pudiera sostenerla en el aire. Una vez que la ungió en la sangre, Liara supo que debía agacharse.
La leona tocó la mejilla derecha primero, y luego la izquierda, marcándolas en escarlata.


—Te dejo mi bien más preciado. Que Aiheu te ilumine con su sabiduría, Líder de Caza, y guía a estas muchachas hacia la victoria. Nuestra manada depende de ella.


—¡Kutuongoza, Uindaji Kuongoza!—clamaron todas las leonas a coro.


Liara miró detenidamente a Avina cuando Winda apoyó su pata en el suelo. Su mirada se veía apagada, aunque seguía  posada sobre su rostro. Al echar un vistazo hacia las costillas de la leona, supo que ya no podría oírlas y que no tendría mucho sentido hablarle, pero aún así, sus ojos soltaron más lágrimas, que cayeron al suelo teñidas de rosa por la sangre de sus mejillas. Abrazó por segunda vez a Avina por un sostenido momento y con cuidado, cerró sus párpados.
Sarabi, que estaba junto a ella, apoyó una pata sobre su espalda y la masajeó, hasta que su amiga se levantó, sorbiendo su nariz.


Todas contemplaron a la nueva líder. Se suponía que esta debía ser una ocasión especial, incluso prometedora, pero en lugar de eso, el abatimiento y la angustia que les provocaba la muerte de Avina mantenía sus almas pegadas al suelo. Liara se alejó unos cuantos pasos de allí, arrastrando la cola y mirando directamente el astro plateado que sólo mostraba la mitad de su marcado rostro, y emitió un rugido que reverberó en el descampado. Sus hermanas se acercaron a ella desde detrás, rodeándola por sus flancos, y se unieron a ella rugiendo con el mismo tormento y desolación.


“Lo intentaré, Avina... te lo prometo”




—¿Qué hacemos ahora?—preguntó Ashanti.


—Regresar a casa—la voz de Liara sonaba apagada.


—¿Qué hay de Avina?


Liara la miró devastada.


—¡La llevaremos!


Todas se quedaron en silencio, intercambiando miradas que hablaban por sí mismas.


—Cielo... es sólo su cuerpo—dijo con amabilidad Winda, adelantándose unos pasos—Un cascarón vacío.


—O sea que tan sólo... ¿¿la dejaremos aquí??—preguntó Liara, incrédula.


—Este es territorio de Ahadi. Nadie ha de penetrarlo. Y tampoco podemos llevar el cuerpo de Avina hasta allá. No sólo estamos muy lejos, ¡hay cachorros! No podemos permitir que la vean así.


—Los hijos de Yolanda la adoraban—musitó Alika.


—Todos la adorábamos. Fue una leona excepcionalmente dulce y magnífica.


—¡No podemos dejarla aquí!


—No tenemos opción, Liara. Dejemos reposar su cuerpo, que se una a Ma'at en paz. Su Ka ahora está con Aiheu.


—¡Winda!—la voz de Liara se quebró, y en un intento de dar unos pasos hacia ella, se tropezó. Al caer, las lágrimas continuaron saliendo una tras otra. El profundo dolor que la abrumaba la hizo sentir inerme, y nunca sintió tanto la necesidad de empequeñecerse hasta desaparecer por completo como en ese momento. Sus patas cubrieron su rostro mientras los sollozos poblaban el triste aire que se respiraba, y las leonas tenían las orejas retraídas. Winda y Sarabi se acercaron a ella rápidamente e intentaron confortarla.


—Mi cielo, ¡no llores! Avina no soportaría verte de este modo—le dijo, acariciando los mechones de su cabeza con su pata.


—¡Avina ya no está aquí!


—Claro que lo está. Ella está aquí —le dijo suavemente Sassie, tocando su pecho— y aquí—concluyó, tocando el suyo.




—Y aquí—dijo Sarafina, repitiendo el gesto.




—Y aquí—prosiguió Alika, al igual que el resto de las leonas.




—Y créeme, no toleraría verte así. Ella querría que la Líder sea fuerte, no sólo para sus leonas, sino para sí misma.




Liara sorbió su nariz, masticando cuidadosamente las palabras de sus compañeras. Winda tenía razón. Avina no querría que llorara, y su Ka sólo estaría en paz si ella le demostraba que dejaba a sus chicas en buenas manos.




—Está bien—musitó, aunque con un poco más de firmeza que antes—Regresemos a casa. Nuestra manada necesita comer. Ya es muy tarde, y Ahadi debe estar preocupado.




—Bien dicho, cazadora.




Sin decir más, las leonas se pusieron de pie y luego de darle un último beso en la mejilla a la ex líder, todas se encaminaron arrastrando las patas hacia la Roca del Rey, no sin antes arrancar algunos pedazos de carne de las presas que habían logrado abatir.








En ese mismo momento, varios pares de ojos brillantes y amarillos contemplaban el alejamiento de las figuras leoninas desde unos matorrales, aunque prestándole mayor atención a la figura dorada que permanecía inerte a unos cuantos metros de su posición.




Ellas tampoco se quedarían con hambre esa noche.




Soundtrack para la escena de caza y lucha:



Y para el que se lo preguntara: ¡Kutuongoza, Uindaji Kuongoza!, significa ¡Guíanos, Líder de Caza! en swajili, según la irrefutable (?) traducción de Google Translate.


Esto no tiene nada que ver con nada, pero ¿algún fan de Harry Potter por aquí? El otro día hice mi test del patronus, y miren lo que me salió Very Happy

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por princesstwivinecadenza el Vie Oct 14, 2016 4:34 pm

Vaya genial capitulo amiga genial que las chicas ya consiguieron cazar algo y me pregunto quienes seran aquellos con los ojos de ese color espero que no les quiten la comida espero que sigas ya quiero leer lo demas 
Saludos  :sim:
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Zyah el Vie Oct 14, 2016 6:18 pm

¡Pobre Avina!... Como siempre, este capítulo ha estado muy bueno y, al menos yo, no he tenido problemas con el hecho de que fuera tan "detallado". Así que, de mi parte, tienes el visto bueno para seguir incorporando escenas así en otros capítulos (?)

Esos brillante ojos amarillos y la referencia al cuerpo muerto de Avina no me gustan nada... aunque quizás me equivoque (?).

Como siempre, espero con ansias la continuación (:

P.D:
@firsthuntress escribió:Esto no tiene nada que ver con nada, pero ¿algún fan de Harry Potter por aquí? El otro día hice mi test del patronus, y miren lo que me salió Very Happy

[center]
Spoiler:

¿También te gusta Harry Potter? Yo hace unos días también hice mi Patronus, aunque me salió un ciervo en lugar de un león. De todas formas, luego hice el test del Sombrero Seleccionador y me salió Gryffindor aunque esperaba Hufflepuff o Slytherin, al menos, Slytherin es la casa que más "me gusta" de las cuatro.
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Aisha el Sáb Oct 15, 2016 1:51 pm

Se que me he vuelto demasiado inactiva  
Aunque eso no quita que me haya desenganchado a tu Fan Fic xd, me alegra que aun sigas trayéndonos mas capítulos (:

Vaya, me gusto mucho este capitulo, desde antes imaginaba que Liara se convertiría en la futura líder de la casería (aunque no imagine que lo asumiría tras una desgracia), como siempre la actualización estuvo genial, ahora me gustaría saber de ese personaje mencionado misteriosamente al final, esperare con ansias la continuacion.

¡Saludos!

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por LillyDiaz18 el Dom Oct 16, 2016 3:16 am

No comenté el capítulo anterior D: pero ambos me encantaron.

Yo tampoco esperaba que Liara tuviera que tomar esa responsabilidad como lider de caza tan temprano. La muerte de Avina fue tan trágica y repentina que cuando estaba leyendo no podía creer que estuviera pasando.

Sobre las descripciones no tengo problemas. Están perfectas. no es un lenguaje demasiado explícito y logra dar a entender lo que está pasando, por lo que llega a ser, en cierta forma, elegante la descripción cx

Al igual que los demás, tengo curiosidad por saber sobre aquellos enigmáticos personajes al final, aunque tengo una idea de quiénes se trata ¬w¬ sobre todo, espero ver lo que pasará con Liara y su nuevo deber Shocked
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por KIRAN27 el Dom Oct 16, 2016 3:57 pm

buen comienzo amiga firsthunders espero que sigas pronto me parece que esto se pone intersante muchos enemigos y se que veremos si habra paz porque la cuestion porque tanta ire entre las 2 manadas saludos y rugidos y un fuerte abrazo amiga firsthunders nwn
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Capítulo XXIII: ¡Corban!

Mensaje por firsthuntress el Sáb Oct 22, 2016 12:35 am

@princesstwivinecadenza escribió:Vaya genial capitulo amiga genial que las chicas ya consiguieron cazar algo y me pregunto quienes seran aquellos con los ojos de ese color espero que no les quiten la comida espero que sigas ya quiero leer lo demas 
Saludos  

¡Hola, princesstwivinecadenza! Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo, y con respecto a tu pregunta... ahora descubrirás eso y mucho más Smile

@Zyah escribió:¡Pobre Avina!... Como siempre, este capítulo ha estado muy bueno y, al menos yo, no he tenido problemas con el hecho de que fuera tan "detallado". Así que, de mi parte, tienes el visto bueno para seguir incorporando escenas así en otros capítulos (?)

Esos brillante ojos amarillos y la referencia al cuerpo muerto de Avina no me gustan nada... aunque quizás me equivoque (?).

Como siempre, espero con ansias la continuación (:

P.D: 
@firsthuntress escribió:Esto no tiene nada que ver con nada, pero ¿algún fan de Harry Potter por aquí? El otro día hice mi test del patronus, y miren lo que me salió 





SPOILER:



¿También te gusta Harry Potter? Yo hace unos días también hice mi Patronus, aunque me salió un ciervo en lugar de un león. De todas formas, luego hice el test del Sombrero Seleccionador y me salió Gryffindor aunque esperaba Hufflepuff o Slytherin, al menos, Slytherin es la casa que más "me gusta" de las cuatro.


Bueno Zyah, tú ya recibiste tu respuesta, así que sólo agradeceré que te hayas pasado a comentar Smile

@Aisha escribió:
Se que me he vuelto demasiado inactiva  
Aunque eso no quita que me haya desenganchado a tu Fan Fic xd, me alegra que aun sigas trayéndonos mas capítulos (:



Vaya, me gusto mucho este capitulo, desde antes imaginaba que Liara se convertiría en la futura líder de la casería (aunque no imagine que lo asumiría tras una desgracia), como siempre la actualización estuvo genial, ahora me gustaría saber de ese personaje mencionado misteriosamente al final, esperare con ansias la continuacion. 

¡Saludos!

¡Hola, Aisha! ¡Qué lindo es verte por aquí de nuevo!
Gracias por seguir leyendo mi historia I love you 

No te preocupes por lo de la inactivdad, es comprensible, pues todos tenemos cosas que hacer.
Me pone muy contenta que te gustaran estos últimos capítulos, y rezaré porque los siguientes corran la misma suerte.


*cruzo los dedos*


@LillyDiaz18 escribió:
No comenté el capítulo anterior D: pero ambos me encantaron.

Yo tampoco esperaba que Liara tuviera que tomar esa responsabilidad como lider de caza tan temprano. La muerte de Avina fue tan trágica y repentina que cuando estaba leyendo no podía creer que estuviera pasando.

Sobre las descripciones no tengo problemas. Están perfectas. no es un lenguaje demasiado explícito y logra dar a entender lo que está pasando, por lo que llega a ser, en cierta forma, elegante la descripción cx

Al igual que los demás, tengo curiosidad por saber sobre aquellos enigmáticos personajes al final, aunque tengo una idea de quiénes se trata ¬w¬ sobre todo, espero ver lo que pasará con Liara y su nuevo deber 

¡Hola Lilly! No te preocupes por lo de los comentarios, lo bueno es que siempre encuentras un huequito para dejarme tu opinión x3

Para mí, Liara siempre tuvo que ser Líder, es como que lo lleva en la sangre...(y créeme que hablo casi literal). Quizás te des una idea de por qué en este capítulo, pero si no, no te preocupes, más adelante lo descubrirás.
Durante los días que transcurrieron sin respuestas después de publicar el capítulo estuve comiéndome las uñas, pensando que había ido muy lejos con
el asunto de las descripciones, así que fue todo un alivio cuando más tarde me dijeron que no hubo quejas al respecto. 

Me hiciste sonrojar con tu comentario "por lo que llega a ser, en cierta forma, elegante la descripción cx" (¡muchas gracias, qué honor oír eso de ti!)

Aquí dejo la continuación. Del mismo modo en que le dije al resto, en este capítulo descubrirán lo que pasó.

@KIRAN27 escribió:buen comienzo amiga firsthunders espero que sigas pronto me parece que esto se pone intersante muchos enemigos y se que veremos si habra paz porque la cuestion porque tanta ire entre las 2 manadas saludos y rugidos y un fuerte abrazo amiga firsthunders nwn

¡Hola Kiran! Uf, si te parecen muchos enemigos, lamento decirte que...




"se avecina una tormenta, señor Wayne..." (?)



quisiera poder responder a tus preguntas, pero te arruinaría la historia jajaja
¡Gracias por comentar! Very Happy




Bueno manada, regocíjense (?) les traje otro capítulo. Espero que les guste, y pues... no tengo mucho más que decir, más que expresarles mi profundo agradecimiento por leer este experimento. Siento que cuando lo termine será como haber parido un hijo. Me está llevando un montón de tiempo gestarlo, creo que incluso estoy cerca de los siete meses ya, jajajaja. Pero bueno, lo importante es que lo esté haciendo bien, algo que, al menos por ahora, parece ser así.

¡Saludos!

P.D: Sólo una nota al margen. En el capítulo anterior escribí ensalzó. No sé qué narices pasaba por mi cabeza en ese momento, supongo que la salsa que tenía
que preparar para la pizza (?) Pero la palabra es ensarzó.

Ensalsó creo que ni siquiera existe xD

Cambio y fuera.




Desde que Taka había reconocido el rugido de Liara, su nerviosismo disminuyó considerablemente, aunque no del todo. Caminaba ansiosamente de lado a lado en la punta del promontorio, esperando a que el grupo de cazadoras regresara a casa, junto a sus padres y su hermano. Sabían que las cosas no habían salido bien en cuanto escucharon el tormento de las leonas, pero no tenían más opción que quedarse allí si no querían esparcir el pánico entre la manada.



—¡Allí están!—avisó Uru en cuanto las vio, haciendo que Taka se parara en seco.



El león se acercó peligrosamente al final del camino de roca y cuando vio que todas caminaban sin ayuda, su pulso se se ralentizó. Bajó por el desfiladero rocoso, ansioso de averiguar lo que había ocurrido, y fue en ese momento que algo captó su atención: Liara iba al frente del grupo con una generosa pata entre sus fauces, y el resto de las leonas traían una ración de carne también. Ni la cacería había fallado ni ninguna parecía realmente herida, por lo que la razón de aquellos rugidos seguía siendo un misterio para él. Aunque ahora que estaba más cerca, notó que una leona estaba ausente. ¿Pero quién?


Liara caminó lentamente hasta que estuvo a unos cuantos metros de Taka, y dejó la presa en el suelo. Sus ojos claros se clavaron en los de él, y este descifró sin dificultad el mensaje que rezaban:



“Necesito estar sola."



Sin mediar palabra, ella agachó la mirada y giró hacia la derecha, dejándolo con una horrible sensación en el estómago. Al regresar su atención al resto de las cazadoras, pudo ver que todas imitaron su acción. Cada una de ellas dejó un trozo de carne para luego desviarse en la misma dirección que Liara, arrastrando la cola, dejando claro que ninguna tomaría bocado y que esa noche sólo cumplieron su deber.



—Esto no promete nada bueno...—aseguró con preocupación el rey cuando llegó hasta Taka.



—Una de ellas no ha regresado.



—¿Dónde está Avina?—era Uru, que ahora observaba  a las leonas alejándose bajo la luz de la luna. La última en dejar su contribución, Uzuri, la miró con el alma en los pies. Sus orejas estaban retraídas mientras pensaba en cómo comunicarle la terrible noticia, pero no tardó en comprender que no habría manera amena de hacerle saber que su hermana había muerto.



El brillo que Uru acostumbraba ver en ella estaba apagado, como si hubiera presenciado un acto atroz, como si...


De repente, las piezas empezaron a encajar. Y con cada cabo suelto que unía, la presión de su pecho era mayor.



“No...”


Los ojos ocre rojizo escrutaron el rostro de Uzuri, esperando que la respuesta que se iba formando en su mente fuera errónea, y vio con angustia que el semblante de la hermosa leona se mantuvo imperturbable. La cazadora tuvo que armarse de todo su valor para no apartar la mirada.


—No... no ella—repitió Uru en un hilo de voz, las primeras lágrimas perlando su mirada.



Uzuri se acercó algunos pasos más a ella, cauta, y luchando contra el nudo que se había formado en su garganta.



—Mano la ha llamado ante él. Lo siento muchísimo.



La barbilla de Uru comenzó a temblar y más gotas saladas nublaron su visión, haciéndola parpadear repetidamente. Uzuri hizo una reverencia ante su reina, y se alejó en silencio para seguir el camino de sus hermanas. En ese momento, las patas de Uru flaquearon y fueron incapaces de soportar el peso de su cuerpo, ahora duplicado por el de su suplicio, y se desplomó sobre la fría hierba.


Ahadi se acercó a ella enseguida, y aunque el llanto también amenazaba con afectarle, se obligó a si mismo a mantenerse fuerte por su esposa. Con una pata acarició la espalda de la leona, y ella hundió el rostro en su hermosa melena mientras las convulsiones de sus lamentos se traducían en tristes gemidos.


Taka observó una vez más la cabecera del grupo que se iba perdiendo en la oscuridad de la noche, y luego se unió a su padre. Lo mejor sería que intentara acercarse a Liara más tarde. Si la Líder de Caza había muerto, la primera etapa de proceso les pertenecía a sus compañeras.


*            *           *



Gur'mekh cruzó la frontera que delimitaba el territorio de su clan, con la mirada perdida y profundamente turbado por lo que acababa de hacer. Junto a él estaban Kalec y el reducido número de cazadores que habían conseguido reclutar a los apurones, y muy pocos de ellos, por no decir ninguno, estaba contento de tener el estómago lleno esa noche. Sin dudas, aquello que habían hecho constituía un grave error; un crimen que en cuanto fuera descubierto, tendría que ser pagado. Probablemente con sus vidas.


Cuando las fumarolas y las pilas de huesos empezaron a erigirse en su camino, se separaron en un intento de perderse entre los colegas que aún permanecían en la ignorancia, pero los guardias y vigías que protegían a la manada  desde lo alto, los detectaron al instante.



—¡Eh, compañeros! ¿Qué han traído hoy?—voceó entusiasmado uno de ellos.



Kalec miró nerviosamente por encima de su hombro.



—¡Lo siento, amigo! No hemos tenido suerte esta noche—la hiena volvió a mirar hacia el frente, rezando porque el asunto quedara zanjado allí—Supongo que será para la próxima....—añadió con una sonrisa forzada.



El sonido de unos huesos chocando entre sí predijo la interposición del guardia en el camino de Kalec y su compañero.




—¡Ah, vamos, Kal! No hace falta ser un genio para ver que ustedes...—el vigía se interrumpió, y sus orejas se irguieron—¿Qué es ese olor?


Se acercó unos centímetros más a él y las aletas de su nariz se agitaron mientras olfateaba cuidadosamente. Sus ojos se abrieron de sorpresa y retrocedió, gritando horrorizado:


—¡Santo Dios! ¿¿Se han comido un león??



Kalec ojeó a Gur'mekh brevemente.



—¡N-No es asunto tuyo!—atajó con la voz temblándole.



Las hienas se congregaron alrededor del grupo de cazadores que habían intentado ocultarse, y los murmullos comenzaron a cobrar potencia.




—¡Idiotas! ¡Nos han sentenciado a muerte!—vociferó el vigía.



La respiración de Kalec se agitó.



—¿Quieres bajar la voz? ¡Nos vas a meter en un buen lío!



—¡Pero si ya estamos en un buen lío! ¡Uno muy grande! Dioses, ¡cuando Ahadi lo descubra lanzará nuestras sobras a los buitres!



—¿Qué sucede aquí?—inquirió Amarakh, la Roh'mach vigente, quien se abrió paso entre el gentío en cuanto escuchó el alboroto.



—¡Amarakh!—exclamó en sorpresa el vigía. Luego agregó, haciendo una reverencia—Roh'mach aka Roh'mach. Estas hienas han vuelto de la caza con una condena sobre sus lomos—miró fijamente a los ojos de la líder—¡Se han devorado un león!



Amarakh, que era una hiena dura y no se sorprendía con facilidad, dejó ver un atisbo de su cachorrita interior por primera vez en mucho tiempo.


—¡¿Qué?!—gritó.



—Lo que acaba de oír, señora.



Amarakh se dirigió a Kalec.



—¿Es eso verdad?



—¡Por supuesto que no!



—¡Deja de intentar salvar tu sucio pellejo!—bramó el vigía—Tienes la esencia de un león por todo tu rostro. ¡Puedo olerlo desde aquí! De nada te sirve mentir.



Amarakh se obligó a sí misma a recobrar la compostura, y levantó una pata para acallarlo. El vigía obedeció a regañadientes, aunque retrajo sus orejas.



—Kalec, dime que no es verdad.


La expresión de la hiena se contrajo y develó culpa. Ya no podía mirar directamente a los ojos de sus compañeros de clan, y la líder descubrió al resto de los cazadores en la misma condición.



—Por el amor de Dios...



—¡Estaba muerta!—se defendió Kalec—Nosotros no la matamos. Sólo...


—¡...SÓLO SE LA COMIERON!—lo interrumpió Amarakh—Rayos, ¿en qué demonios estabas pensando, Kalec? ¿Acaso no sabes que los leones están prohibidos? Vivos o no, son corban, ¡¡¡al igual que nosotros!!!



—No... no fue...



—¡¿No fue qué?!



Kalec temblaba de pies a cabeza, y podía sentir la mirada de todos sus compañeros de clan clavadas en su pequeña forma. Estaba a punto de confesar que aquello no había sido su idea, pero un último vistazo a Gur'mekh lo disuadió de hacerlo. Las palabras se congelaron en su boca y ante la ausencia de una buena excusa que decir, se quedó en silencio.


El cerebro de Amarakh trabajaba a mil por hora en ese momento. No había manera de que aquello pudiera permanecer oculto por siempre: Zazú, alguna leona o el mismísimo Ahadi encontrarían el cuerpo mutilado y estaba segura de que esos ineptos que tenía frente a ella no se habían preocupado por esconder sus rastros. Caminó en círculos cerrados durante unos segundos, mirando fijamente el suelo, buscando una solución viable... pero no la encontró. Frustrada, clavó sus ojos en los de Kalec y le espetó:



—Juro por el amor de Roh'kash que si nos inculpan a todos por esto, cantaré como un canario. Reza porque Ahadi no lo descubra, porque estimo que si regresaron vivos, es porque lo hicieron a escondidas.



—...como las ratas miserables que son—masculló en voz baja el vigía, pero lo suficiente alto como para que pudieran oírlo.



Amarakh ignoró el comentario, y sus ojos se posaron sobre una hiena musculosa que temblaba espasmódicamente, mientras miraba con nerviosismo a sus alrededores. Gur'mekh, el líder de cacería, había sido despojado de su faceta prepotente y egocéntrica para alojar un único sentimiento: pavor. La Roh'mach entornó la mirada, pero no dijo nada, y dio media vuelta para dirigirse hacia su madriguera. Necesitaba pensar.



*            *           *




Las cazadoras estaban sentadas en un angosto círculo, cabizbajas y en silencio, a tan sólo unos metros del gran estanque. Su silencioso lamento se había apoderado de la atmósfera que las rodeaba, e incluso las brisas nocturnas parecían haber cesado para ofrecer sus condolencias. Liara no pretendía que su decisión de no comer esa noche fuera una orden implícita dirigida hacia el resto del grupo, y esto hizo que un principio se enfadara. Sólo quería estar sola, procesar los acontecimientos de las últimas horas con su corazón, y sin querer había arrastrado al resto de las leonas consigo. Negándose a arruinar el clima de duelo que reinaba entre todas, decidió tragarse sus palabras, algo que con el correr de los minutos le permitió reparar en que quizás, no seguían a su nueva líder, sino a su propio corazón.



—Creía que viviría por siempre—comentó Sarabi con pesar.



—Nadie vive por siempre—replicó amargamente Liara.


—Me refiero a que siempre imaginé que se retiraría por vejez. Era tan astuta, rápida e inteligente... y murió de la manera más estúpida. Murió por mí.


Liara suspiró, para luego alzar la mirada.



—No fue culpa tuya, Sarabi.



—Estaba tan desesperada por conseguir mi primer presa, que no reparé en él.



—Sassie...




—¡Y ella se lanzó para salvarme...!



—Sarabi.



—Oh, dioses. Nunca debí haber ido. Nadie habría salido herido, Avina estaría aquí con nosotras y tú no tendrías que asumir su lugar tan repentinamente...




—¡SARABI!




La leona la miró. Sus ojos verdes despedían un brillo eléctrico bajo la luz de la luna.



—Nada de esto se suponía que debía pasar. Los antílopes jamás se defienden. No sé qué demonios pasó allí, pero eso definitivamente no fue comportamiento normal. Y olvídate de su rol de líder, Avina hizo lo que cualquier leona habría hecho. Con respecto a su decisión... no puedo evitar pensar que ha cometido un terrible error...



—No lo ha hecho—la interrumpió Sassie.




—Ya.



—Lo digo en serio. Ella no te ha elegido, fuiste ungida por Aiheu, al igual que ella y todas las generaciones de líderes.



—Sassie...



—No, escúchame. Avina no se tomaba estas cosas a la ligera. No se lo ha comunicado a nadie, pero nunca ha tenido tanto interés en una leona como el que ha demostrado contigo. Te nombró auxiliar luego de la tercer cacería.




Liara suspiró.


—Respeta su decisión al menos—concluyó la leona.



—La respeto, Sassie. Incluso le prometí que lo intentaría. ¡Tú me oíste!



—Sí, pero cuando te miro a los ojos, no veo seguridad en ti.



—¿Acaso esperabas que la tuviera? Nunca he dirigido una cacería, Sassie. Sólo conozco las maniobras que hemos utilizado hasta el momento, y no sé muy bien en qué se basaba para escogerlas con las distintas presas. No sé luchar, así que de poco serviré si tengo que ayudarles con un macho enfurecido, y definitivamente no puedo dirigir una cerem...—Liara se interrumpió abruptamente—¡Oh, dioses! ¡¡Tu ceremonia!!



Sarabi apoyó una pata en sus labios para acallarla.



—Descuida. No la necesito.



—¡P-ero claro que sí! Oh, dioses. Tendré que pedirle ayuda  a Fiki... Nunca he dado un discurso, no hemos cazado juntas conmigo al mando...



—Liara...




—Oh, no, seré un completo desastre. ¡Sassie, lo siento...!




—¡Liara!


Esta vez, fue su momento de mirarla a  los ojos.



—¿En verdad crees que quiero una Ceremonia de Iniciación después de todo lo que ocurrió?



La leona no respondió.



—Todos saben que soy una adulta ya, y mis Hermanas de manada han presenciado mi primer cacería exitosa. No necesito más que eso.




—Sassie...



—Y está fuera de discusión. Tienes asuntos muchos más importantes de los cuales ocuparte ahora. Quisiera poder ayudarte con lo de las maniobras, pero sé tanto como tú. Sin embargo... creo que hay alguien a quien podrías acudir.



—¿Quién?


—Bueno, Winda ha sido la mejor amiga de Avina desde que eran niñas, según me ha dicho mamá. Y Uru... nunca ha cazado con nosotras pero eso no quita que esté al tanto de todas las técnicas. Su madre, Lenira, era la Líder de Caza en aquel entonces...—Sassie retrajo sus orejas y le ofreció una débil sonrisa—entrenamiento no te faltará.




—Oh. Está bien.



Sassie apoyó una pata sobre la de ella, recordando el gesto que Liara había tenido con ella y agregó:




—Lo harás estupendamente. Confío en ti.



Liara se limitó a asentir con su cabeza, sin decir nada más.
Luego, se puso de pie. Necesitaba refrescar su mente... y una larga sesión de autocompasión.


Se aproximó hasta el estanque, y observó la borrosa silueta que le devolvía aquel espejo de agua. No podía verse la cara, algo que en cierto modo agradeció. Debía tener una pinta espantosa... pero esa era su última prioridad. Ahora, sólo tenía sed. Muchísima sed.



Si lameteaba la superficie, tardaría horas en saciar su necesidad, por lo que hundió la mitad de su hocico en el agua, aguantando la respiración y tomando una buena cantidad de aquel elixir fresco y limpio, dejando que fluyera por su garganta. ¿Qué iba a hacer? Avina no la había preparado para ser una líder, y no se sentía con los mejores ánimos para recurrir a Winda o su madre para que la instruyeran... pero la manada debía comer. Todo lo que necesitara aprender debería hacerlo enseguida, aunque la mayoría de las reglas se mantuvieran...



“...esto es un trabajo en equipo, no una competencia”



Liara crispó su expresión. “Tú jugaste a ser la heroína, Avina. ¡Tenías que meterte a luchar con ese antílope, morir, y dejarme todo este peso encima! ¿Qué sé yo de guiar una partida de caza? ¡Apenas puedo concentrarme en mí! Salí de un problema de liderazgo sólo para meterme en otro, ¡demonios!”



La leona lanzó una mirada de soslayo al grupo de cazadoras y vio que algunas se disponían a dormir. “Sabia elección” pensó. Aunque la luna seguía refulgiendo con su velo plateado, era obvio que quedaban pocas horas antes de que amaneciera. Sin embargo, lejos de sentirse agotada, decidió que daría un paseo, aunque no muy largo. Se irguió sobre sus patas y se alejó de allí en silencio. Caminó y caminó, hasta que notó que el terreno le dificultaba un poco su avance. La gravedad le pasaba factura mientras ascendía a través del bosquecillo que descansaba sobre la Roca del Rey, pero se obligó a sí misma a seguir. Cuando llegó al punto más alto, pudo ver la majestuosidad de las Tierras del Reino en todo su esplendor. Muy pocas habían sido las ocasiones que ella y Taka habían ido hasta allá, y la vista seguía robándole el aliento. Se aventuró unos pasos más hacia adelante, y contempló los ¿treinta? ¿cuarenta metros? Que la separaban de la base del promontorio, donde los cachorros reales eran presentados. Una caída dura, una muerte seguramente libre de dolor, y podría saber lo que se siente ser un pájaro por primera y última vez.



“¿Juras anteponer el bienestar de la manada antes que el tuyo...?”



Liara frunció la nariz. El rumbo de sus pensamientos era peligroso y desesperado. Regresó unos pocos pasos hacia atrás, mirando fijamente el suelo, hasta que se sentó, y dejó ir otro largo suspiro. Avina sólo quiso protegerlas. No sólo a Sarabi; sino que a todas sus leonas, y ella había estado desmereciendo su honorable y sumamente valiente gesto.



“Sólo quisiste protegernos de él. Sólo quisiste asegurar una cena digna para todos—Liara dejó ir más lágrimas, y  golpeó con fuerza el suelo, levantando una pequeña nube de polvo—Cielos, ¡¡si tan sólo hubiera llegado un momento antes!! Lo habría matado antes de que te hiriera de muerte, y te habría llevado con Rafiki de todos modos.”



—¿Liara?—la llamó una voz tranquila, perfectamente resonante y ronca.




“Oh, Taka, ahora no.” se lamentó para sus adentros. Y como ella no respondió, el león decidió que podía acercarse un poco más.



—Liara.


Cuando ella alzó la mirada, pudo ver que sus ojos estaban hinchados. Largos senderos blancuzcos serpenteaban sus mejillas, allí donde la sal de sus lágrimas había quedado depositada, y su rostro estaba demacrado y sucio. El olor a hierro le dio la pista de que aquellas manchas oscuras en su nariz y hocico eran producto de la sangre coagulada, probablemente del animal que había asesinado para ayudar a Avina.


El pecho de Taka se encogió de pena, pero su mirada cálida reveló que aún con ese aspecto desgarbado, sucio y triste, Liara seguía siendo la leona más hermosa de la manada. Sus patas avanzaron pesadamente algunos metros más, sin apartar sus ojos de los de ella, buscando algún rastro de rechazo que jamás recibió.


Cuando estuvo a su lado, no supo muy bien qué hacer. Tenía la necesidad de abrazarla y acariciarla, de decirle que todo estaría bien y que podía contar con él para lo que fuera; ofrecerle su hombro para llorar y confortarla todo lo que pudiera, pero algo en su expresión le decía que fuera paciente. Se obligó a contenerse y se echó lentamente a su lado. El único sonido que se oía pertenecía a su respiración calma.



—Esperaba encontrarte aquí... ¿cómo te sientes?



La leona continuó reservándose, y apartó la mirada para posarla en la enorme planicie que se extendía delante de ellos, para luego de unos segundos regresar al rostro de su amigo.



—Tienes razón, soy un idiota—musitó, cohibido—No debí preguntarte eso.



Otra pausa se hizo sitio en la escena y Taka empezó a inquietarse. Quizás se había apresurado demasiado. Quizás debía esperar hasta el día siguiente. Liara se sentiría agotada física y mentalmente, y aquí estaba él, molestándola.



—No me molestas—dijo ella, como si pudiera leerle los pensamientos.



—¿Segura? Puedo irme si quieres....



—No—le contestó—No me hará mal tu compañía. Pero sólo... quedémosnos en silencio, ¿de acuerdo?



Las comisuras de los labios de Taka se elevaron unas décimas. “¿Lo ves? Ella te quiere aquí.”



—Por supuesto.



Lo siguiente que ocurrió, lo sorprendió. Liara había empezado a acurrucarse, señal de que la invitación era para dormir, pero antes de apoyar la cabeza, se detuvo momentáneamente... y se acercó hasta él. Consciente de que a Taka no le molestaba, apoyó su mejilla en su melena y se frotó suavemente contra ella, dejando que el resto de su flanco derecho tocara el cuerpo del león en toda su longitud. Ninguna palabra surgió entre ellos, tal y como lo habían pactado, y para antes de que el disco de fuego asomara por el horizonte, ambos se quedaron profundamente dormidos.






Estando en lo alto de la Roca del Rey, el amanecer no tardó en estimular sus sentidos y entraron en estado de vigilia. Taka abrió los ojos con dificultad, y Liara, que seguía agotada, gruñió por lo bajo, buscando oscuridad en el cuello cubierto de pelos de su amigo.



—Podemos ir adentro si quieres—le dijo él con suavidad.



No hubo respuesta.




—¿Larie?—tanteó.



Un nuevo gruñido le hizo saber que por su bien, debía mantener su boca cerrada. Taka ignoró la advertencia  y empezó a moverse.



—Vamos, te llevaré adentro. Podrás dormir todo el día allí...



Ella se removió disgustada un poco, pero volvió a quedarse inmóvil, sin apartar su rostro del refugio que le ofrecía Taka, haciéndolo suspirar.




—Lo siento.



Y dicho esto, se puso de pie, dejando que el hocico de su amiga se deslizara hacia el suelo y los inclementes rayos del sol contrajeran dolorosamente sus pupilas.



—¡Agh! ¿Cuál es tu problema?




—Sólo quiero que duermas bien. Le diré a papá que te deje descansar todo el día—Taka empezó a mover el hombro de Liara con su hocico—Vamos, levántate. Te llevaré hasta adentro.



Hubo una pausa.



—No podré dormir todo el día. Ni hoy, ni nunca.



—¿Qué? ¿Por qué no?



Ella suspiró.



—Tengo cosas que hacer.




Taka arrugó el gesto.



—No te preocupes por lo de la comida... las otras... bueno, podemos ir con Muffy y papá.




—No seas ridículo.



—¿Qué?—le dijo, ofendido—¿Acaso crees que no puedo derribar algo?




—Taka, no estoy de humor—le respondió ella, y el león detectó cierta ira en su voz.



—Escucha, sé que no estás de humor. Sé que lo que ha pasado es terrible, y quiero ayudarte. A ti, y... a las chicas—agregó, sin mucha convicción—Pero debes permitírmelo.



—Y es muy...—ella se silenció unos segundos, buscando el adjetivo adecuado—dulce de tu parte. Pero no puedo hacerlo.



—¿Por qué no?



—No es correcto.




—Ah, ¡por favor!



—¡Lo digo en serio!



—Yo también hablo muy en serio, Liara.



Liara latigueó la cola y retrajo sus orejas, dejando que el aire de sus pulmones saliera con fuerza por su nariz.



—Por el amor de Dios, ¿no lo entiendes? ¿Es que acaso debo hacerte un croquis?—giró sobre sí para enfrentarlo y con su mal genio tomando las riendas, lo empujó hacia atrás con violencia—¡Avina me ha nombrado Líder, Taka!



Oír aquellas palabras lo dejaron helado.



—¿Q-qué?



—¡Lo que oíste!



Taka tragó saliva. No le sorprendía la noticia, pues de alguna manera albergaba la sospecha de que Avina se traía algo entre manos con ella, pero no esperaba que se lo tomara tan mal.




—Oye, tranquila...



—¡Todos quieren que me tranquilice! ¿Es que acaso soy la única con cordura aquí? ¡Avina murió! ¡Nuestra líder murió, Taka! Y en su desesperación traspasó el mando a alguien que no sabe ni cómo defenderse por sí misma. ¡La seguridad de la cuadrilla pende de un hilo ahora, un hilo que yo debo manipular! ¡Y la comida! ¿Cómo se supone que me acerque a una manada de ñúes si no conozco todas las tácticas a la perfección? ¿Cómo puedo proteger a mis hermanas de manada si apenas pude proteger a mis hermanas de sangre?—Liara estaba histérica, y fue vagamente consciente de que el centro de discusión había migrado hacia otro diferente.



—Ey, ey. ¡Liara, soségate!



—¡No me digas qué hacer! No seré reina, ¡pero no tolero que me digas que me calme!



Taka se lanzó con fuerza sobre ella y aprisionó sus hombros contra el suelo de roca, dejando que al menos la mitad de su peso la mantuviera fija en su sitio.



—¡Ya basta! ¡Suéltame!—empezó a gemir ella, mientras las lágrimas discurrían por sus mejillas otra vez.



—¡No voy a dejarte ir!—le espetó con dureza, haciendo que su pelaje se erizara—Ahora quiero que te calmes, o harás que nos matemos aquí arriba.



Taka observó sus ojos vidriosos y otra punzada de tristeza hizo que sus entrañas se retorcieran.



—Lo siento...—musitó apenado, pero ella continuó llorando.



—Larie, perdóname... por favor—el león acercó su hocico al de ella y comenzó a acariciarla.



—¡Voy a estropearlo! Los cachorros... todos necesitan comer ahora. No puedo derribar tres ñus por mi cuenta.



—No debes hacerlo tú sola, Larie.



—¡Pero no quiero ponerlas en riesgo!



—¿Crees que ellas no saben cuidarse?



—¡Pero son mi responsabilidad!




—Liara, ellas son adultas como tú. Pueden cuidar de sí mismas. Debes ayudarlas, sí, y dirigir las maniobras de ataque. Pero no debes cargar con sus vidas en tu lomo—al ver que ella clavó la vista en el sol del amanecer, con los sollozos agitando su respiración, agregó—No te preocupes, mamá va a ayudarte, y las leonas también. Seguro piensan que eres muy joven para el cargo, pero confiaban en el juicio de su líder, y con el tiempo, aprenderán a confiar en ti, como yo lo he hecho. ¿Y sabes qué? Sé que lo harás de maravilla.



Liara regresó su atención a él.




—Quiero ir a verla—dijo con un hilo de voz.



—¿A Avina?




Ella asintió.




—Está bien. Le llevaremos algunas flores—le respondió con una dulce sonrisa—Pero no puedes hacerlo en este estado—dicho esto, comenzó a limpiar su rostro en persistentes lametones, arrastrando los rastros de lágrimas, sudor y sangre que manchaban su pelaje. Curiosamente, ella no se apartó, y conforme transcurrieron los minutos, su respiración comenzó a relajarse.
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por KIRAN27 el Dom Oct 23, 2016 1:35 pm

buen capitulo amiga thrirtundess espero que sigas pronto vaya pobre liara esta muy nerviosa y no es propio de hecha espero que taka pueda animarla saludos y rugidos y un fuerte abrazo amiga thrindess nwn
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por LillyDiaz18 el Lun Oct 24, 2016 1:16 am

¡Sabía que las hienas eran las que mencionaste al final! 

Pobre Liara, la presión de todo lo que esta viviendo debe ser horrible. Y ahora toca ver cómo reaccionará al ver las condiciones en que las hienas dejaron el cuerpo de Avina :s

Ya quiero leer el siguiente x3
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por firsthuntress el Vie Nov 11, 2016 8:56 am

Holaaa, estuve super inactiva. Lo sé. My bad.

Y antes de seguir con lo que sigue (?) aviso que no les traigo un capítulo nuevo... aún. Pero alguien ha comentado hoy en mi dA que estaba leyendo el fic y que esperaba que actualizara pronto, lo cual en un primer momento me emocionó, pero luego me hizo sentir terrible porque no continué.

Quería decirles que no he olvidado la historia y que no la he abandonado. Sólo está en un hiatus porque quiero organizar algunas escenas, y eso sumado a que he estado atareada de cosas, me dejó sin tiempo ni imaginación suficiente para escribir. BUT I will continue. Hopefully soon.

In the mean time, están invitados a visitar mi galería de dA, que sí estoy actualizando con relativa regularidad (?)

Un gran abrazo para todos y en verdad pido perdón por no poder continuar. Créanme que estoy más ansiosa que ustedes porque vean lo que sigue, pero no he podido sentarme a escribir 




AMO MI SPANGLISH (?)
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por KIRAN27 el Mar Nov 15, 2016 10:53 am

no te preocupes amiga firtsthunders tomate el tiempo que necesites no hay prisa esperaremos con alegria y emocion tus siguientes capitulos de tu historia saludos y rugidos y un fuerte abrazo amiga firtsthunders nwn
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Neshii G el Miér Abr 19, 2017 11:21 pm

Tienes que seguir, me encanta eres genial por favor sigue no nos dejes así...
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