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El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Aisha el Mar Jul 12, 2016 6:52 pm

Wow ha sido un excelente capítulo Very Happy
Me gusta mucho la narración, es tan agradable y profunda!.
Que bien que la familia real haya decidido adoptar a la pequeña Liara, y ese Muffy si que es demasiado parlanchín xD, a mi en lo personal me gusta creer que Mufasa de cachorro tenía una actitud similar a la de Simba, mientras que Taka era un poco mas tranquilo y serio. En fin, espero ansiosa a que puedas continuar! ^w^

Saludos y rugidos

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por KIRAN27 el Miér Jul 13, 2016 1:48 pm

buen capitulo jejeje vaya con taka y mufasa jeje muy juguetones espero que sigas pronto saludos y rugidos y un fuerte abrazo nwn
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Capítulo X: adaptándose

Mensaje por firsthuntress el Miér Jul 20, 2016 6:44 pm

¡Muchas gracias por sus comentarios, chicos! Me alegra que les haya gustado. Hoy les traigo otro capítulo, con un nuevo personaje Wink
Una de las escenas que verán aquí está ultra-inspirada (por no decir copiada, jeje) en una escena de La era de hielo 3, una que cuando la vi por primera vez me pareció espectacular y que hizo que me descostillara de la risa. Escuchando el soundtrack no pude evitar añadirla a mi historia y como se darán cuenta, también adjunté el fondo musical que le correspondía. Pensé que quedaría bien e incluso me dio pie para crear una teoría muy tonta sobre el por qué se reirían tanto las hienas, y digo tonta porque es evidente que sólo están locas (de hecho, en la película vemos que Scar no se ríe estando allí… ¿a menos que haya aprendido a controlarlo?) pero por un momento me dio gracia y decidí incluirla, así que porfi, no me maten (?) Otra cosa que quisiera aclarar es que a pesar de que intento hablar neutral aquí, mi castellano es argentino, y obviamente algunas cosas o expresiones difieren del castellano de otros países, ni que hablar del español; y la razón por la que digo esto es que hay un juego que aquí en Argentina se conoce como “la mancha” que es cuando se elige a un niño para que persiga a otros, y cuando toca a otro niño se convierte en la nueva mancha. Anduve investigando un poquito en Google para intentar escribirlo de modo que todos supieran de lo que hablo, pero no sé si capté bien los conceptos: al parecer, “la mancha” se conoce como “las traes” y lo que es la mancha aquí, es el voto en otros países, así que bueno, espero que haya quedado bien  Embarassed   Si suena muy raro, avísenme por aquí o dejándome un mp con la manera correcta de referirse a estas cosas y procuraré corregirlo.

Y una vez más, ¡gracias por leer!  :simba1:

Saludos ^^



Los siguientes días transcurrieron rápidamente, y el pequeño grupo de cachorros aceptó a la nueva integrante sin problemas. Durante ese tiempo, se dedicaron a recorrer los lugares que solían visitar con más frecuencia para que ella los conociera, y mientras lo hacían, se cruzaron con el resto de las leonas. Liara encontró que la manada de Ahadi era mucho más numerosa que la suya, y tuvo que hacer un gran esfuerzo para recordar los nombres de cada una.


—No te preocupes, —la calmaba Sassie— verás que antes de que te des cuenta te los habrás aprendido todos y hasta lograrás reconocerlas por su olor.


El principio de su estadía consistió entonces en habituarse al lugar y a la gente que a grandes rasgos era muy amable; salvo escasas excepciones. Como era de esperarse, Koda estaba dentro de este grupo, y tras él, surgió Saffira. Mufasa ya la había prevenido de ella la misma noche en que se conocieron, pero Liara prefería no dejarse llevar por las opiniones de otros en esos asuntos, y no juzgaba a nadie sin antes conocerlo. La confirmación, sin embargo, llegó durante su quinto día en las Tierras del Reino.


— ¡Tú las traes ahora, Saffy! —exclamó Mufasa cuando su cola tocó a la cachorra.


— ¡Uf! De acuerdo.


Taka, que pasó corriendo cerca de ellos, preguntó:


— ¿Qué pasó?


— ¡Yo las traigo ahora! —respondió Sarafina, que ahora perseguía a las leoncitas que tenía cerca. Sarabi viró de golpe hacia la izquierda, y Liara se convirtió en el nuevo blanco.


— ¡Ten cuidado Larie, Saffy es el voto ahora! —la previno Taka.


La niña corría lo más rápido que podía, y en un momento volteó para comprobar qué tan cerca estaba su persecutora. Los ojos color aguamarina de la cachorra estaban impregnados de un poderoso matiz de determinación: alcanzaría su objetivo de cualquier manera, así fuera lo último que hiciera. Darse cuenta de ello sacó una sonrisa de Liara, pero sólo ese segundo de distracción bastó para que chocara contra un muro peludo y tibio. El intenso dolor se propagó desde su oreja izquierda, que había recibido el impacto, hasta el nacimiento de su cuello; y al notar que se trataba de una leona, comenzó a disculparse en balbuceos, frotando la zona afectada para aliviar la incómoda sensación.


—L-lo siento, no estaba mirando por donde-


— ¡Pues deberías tener más cuidado, niña tonta! —la interrumpió una voz aguardentosa.


Al alzar la vista, vio que mirada azul hielo estaba clavada en su pequeña forma, fulminándola. Si sus pupilas hubiesen podido emitir rayos láser, Liara habría ardido en llamas.


—Cálmate Saffira, sólo están jugando—intervino Uzuri, que pasó junto a ella con un grupo de leonas—Además, se ha disculpado.


—Debería tener más cuidado por dónde va—contestó de mala gana, y acercándose al rostro de la cachorra, continuó, enfatizando cada palabra— ¡Podría caerse por un precipicio!


Ante el atónito silencio de su interlocutora, Saffira soltó bruscamente el aire por la nariz y luego se alejó de ella para seguir al grupo, latigueando la cola. Liara supo que lo que decía guardaba cierto deseo de que dicho planteamiento se cumpliera, por lo que a partir de ese día, la leona pasó a su lista de personas que debía evitar a toda costa.


—No le hagas caso—dijo Mufasa, surgiendo detrás de ella—está resentida porque papá echó a su esposo de aquí.


—Oh…—musitó la leoncita— ¿Qué fue lo que pasó?


—Quebrantó una de las leyes más importantes…—comenzó a decir, y volteándose a ella con una mirada grave, continuó—mató por placer—Mufasa volvió a posar sus ojos en Saffira, arrugando la nariz—No es una bonita historia.


—Ya te habrás dado cuenta que son tan para cual. Creo que la única razón por la que no te dio un zarpazo es porque estaban las otras leonas—añadió Sarafina.
Liara absorbió esas palabras y sintió que su estómago se revolvía, pero al ver a la banda que se alejaba con paso sigiloso a través del herbaje, la curiosidad se abrió paso en su mente, y no pudo evitar preguntar:


— ¿A dónde van?


— Oh, ¿ellas? Son las leonas de caza. Van a buscarnos la comida.


Ella no respondió y se quedó observándolas intrigada, y Taka, que al verla percibió que se tragaba sus palabras, preguntó, preocupado.


— ¿En qué piensas?


—Nada, sólo que creí que Ahadi iba también—mintió.


—Ah no, papá se queda patrullando las fronteras durante el día, controlando que nadie ingrese con ayuda de los alguaciles de Zazú.


La leoncita asintió con la cabeza, y Sarabi soltó un largo suspiro.


—Bueno, ¿a quién le toca ser el voto ahora?


Su hermana sonrió, y antes de que alguien pudiera responder, golpeó su cola contra la espalda de Liara.


— ¡Es el turno de Larie!


*          *          *


Mientras tanto, en el Baobab, Rafiki estaba sentado con las piernas cruzadas, moliendo unas cuantas raíces y hojas secas con una roca. La luz de mediodía se filtraba a través del denso follaje de la copa del árbol, y una suave brisa removió los frutos vacíos que colgaban por doquier, haciéndolos emitir una variedad de sonidos bellos y calmos que se acoplaban con el aire de serenidad que se respiraba en el santuario del chamán. Rafiki tomó un fruto anaranjado, lo golpeó contra el suelo y agregó el jugo a la preparación. Luego se puso de pie, y acercándose a uno de sus muros de oraciones, mezcló pacientemente el menjunje hasta que quedó satisfecho con su homogeneidad. Sus dedos ahora embadurnados en la nueva pasta comenzaron a trazar la figura de una cachorra de león, una a la que días atrás había salvado, y la ventisca agitó el pelaje de su espalda trayendo un aroma ligeramente fresco y mentolado, obligándolo a voltearse. El mandril sonrió.


—Oh, hola amigo mío. ¿A qué se debe el honor esta vez?


La corriente de aire recorrió la entereza del interior del Baobab, removiendo los frutos que colgaban de las lianas, y una melodía equilibrada hizo vibrar los tímpanos del mandril.


— ¡Sí, lo sé! Es una tierna cachorrita. Estoy seguro de que haría buenos amigos si Taka la presentara ante la…


Otra brisa agitó los pelos grisáceos de sus brazos, envolviéndolo y haciendo que se interrumpiera abruptamente. Rafiki se quedó en silencio y sus ojos se fijaron en la nada, concentrándose para reinterpretar el mensaje. A pesar de que era un chamán, esta manera de comunicarse era bastante ambigua y en ocasiones necesitaba más de una pista para comprender lo que su dios intentaba decirle. Miró el cuenco que llevaba en sus manos, y la ficha cayó.


— ¿En serio? ¿Tan pronto? —la sonrisa se ensanchó considerablemente, apoderándose de todo su rostro y contrayendo sus mejillas azules y arrugadas—¡Qué buenas noticias!


Luego miró su dibujo: la pasta, de un tono marrón claro, ya se había secado por completo.


—Bueno, parece que todo marcha bien... Supongo que no será necesario que dibuje esta entonces—Rafiki se agachó para tomar otro cuenco donde la pasta que contenía era más rojiza, y junto a la leona, dibujó un macho con un jopo de melena oscura.


—Este plan es tan raro, pero ¿quién soy yo para cuestionarlo?


La brisa sopló en su cara y el mandril cerró los ojos para protegerlos de la sequedad.


—Exacto, sólo un fiel servidor.


La corriente de aire onduló una vez más alrededor de él, esta vez cálida, simulando un dulce abrazo. Rafiki comprendió el mensaje de inmediato y la felicidad que ello le brindó se reflejó en su rostro.


— ¡Me honras! —exclamó sonriente, y cuando vio cómo las hojas de su techo se removían, continuó, suavizando su voz—Será hasta la próxima, amigo.




*          *          *




Cuando jugar a “las traes” terminó por agotar el entusiasmo de todos, decidieron descansar. Los cachorros fueron disminuyendo el paso de su trote hasta que se echaron sobre el mullido colchón de pasto crecido, una clara señal de que los herbívoros no pastaban allí, y el pacifismo de la escena sólo se veía interrumpido por el aire cargado de picardía y energía que emitían los leoncitos. No pasó mucho tiempo, o más bien, muchos minutos, antes de que el cachorro más fornido de todos suspirara ruidosamente.


— ¡Estoy tan aburrido! —se quejó Mufasa.


— ¡Pero si acabamos de terminar de jugar! —dijo entre risas Sarabi.


—Pero ya estaba aburrido desde antes…


Mufasa estaba echado sobre su costado derecho y miraba con el ceño fruncido a los escarabajos azules que caminaban entre las rocas, sin saber qué decir. Transcurrieron varios minutos que en la mente de un niño hiperactivo como él parecieron interminables, hasta que una idea azotó su mente. El leoncito se puso de pie moviendo la cola enérgicamente e inquirió con una enorme sonrisa:


—Oigan, ¿no quieren ir a recorrer un poco las laderas del río?


—En un rato volverán las leonas con la comida—respondió Taka, retorciéndose en el pasto para rascarse el lomo—Esperemos hasta después de comer.


Mufasa giró su cabeza para verlo.


—Ah, vamos. ¡Sabes que tardan un buen rato en alcanzar esos impalas!


—Taka tiene razón, Muffy—comentó Sarabi—Además, el río queda bastante lejos de aquí, necesitamos tener tiempo para ir, estar y volver luego. Si salimos ahora, llegarán las leonas y nuestros padres nos buscarán como locos.


El león de pelaje dorado soltó un bufido que hizo que los mechones de su jopo se sacudieran. Luego miró a Sarafina, que estaba un poco alejada buscando un pequeño ratón que había visto momentos antes entre la hierba, y recordó que siempre podía contar con su apoyo en estas situaciones. Esperó a que Sarabi regresara a su charla con Liara, y en cuanto lo hizo, se acercó sigilosamente a la leoncita.


—Si intentas asustarme, vas muerto—le previno ella, sin voltearse a observarlo.


— ¡Shh! No trataba de asustarte, sabelotodo—susurró Mufasa, mirando de reojo a los demás.


—Entonces, ¿qué quieres? ¿Y por qué susurras así?


— ¡Shhh, tu hermana nos escuchará! Sólo ayúdame a convencerlos de ir hasta el río.


Sarafina miró de reojo a Sarabi.


— ¿Por qué no quieren ir?


—Porque son unos aguafiestas—hizo una pausa y evaluó su rostro, que denotaba no mucha convicción, e insistió, con voz suplicante—Vamos Saffy, sé que tú también quieres ir.


Ella arqueó una ceja y sonrió con astucia.


—La verdad es que no.


— ¿Y si te digo que hay varios ratones ahí? ¿Más grandes que el que estás buscando ahora?


Al ver el repentino cambio en el semblante de su amiga, Mufasa vitoreó internamente, pues sabía que su plan ya estaba en marcha. Pronto los cachorros que estaban descansando se vieron sorprendidos por otros dos que salieron pitando en dirección este; y Taka, que estaba panza arriba, dejó ir todo el aire de golpe cuando las patas de Mufasa dieron de lleno en su estómago al intentar sortearlo. Al recuperar la compostura, focalizó sus ojos en el león que corría junto a la cachorra, y su frente se arrugó cuando entornó la mirada.


— ¡Voy a hacerte conocer un mundo de dolor, Mufasa! —bramó a tiempo de que giraba para salir en su búsqueda.


— ¡Taka, espera! —exclamó Liara, que comenzó a seguirlo—¡Seguro no fue a propósito!


Sarabi aún intentaba dar crédito de lo que pasaba, y sus orejas gachas se irguieron por completo cuando comprendió que se había quedado sola.


— ¡Oigan, esperen! ¿Adónde van?  ¡Nos meterán en problemas!


La leona salió a perseguir a sus amigos y por supuesto, el prado quedó en completa soledad; un momento que el pequeño ratón había estado esperando con ansias.


*          *          *


La carrera de los cachorros estuvo poblada de las risitas de los que la lideraban y los gruñidos del que iba en segundo lugar, y la distracción que esto significó para todos no permitió que controlasen el tiempo, o la distancia, pues el correteo se había convertido en el nuevo juego. Habían pasado el río hacía un buen rato, y sólo lo advirtieron cuando lo que a simple vista parecían unas piedrecillas, comenzaron a dificultarles el paso. Sarafina fue la primera en quejarse, y aunque no era doloroso, sí era bastante incómodo. Todos aminoraron el paso para contemplar sus patas y descubrieron que varias piezas pequeñas, blancuzcas y viejas estaban incrustadas entre sus dedos.


—Agh, ¿qué es esto?


—Parecen rocas, Saffy.


—Esperen, ¿dónde estamos?


Los leoncitos observaron los alrededores con ojos curiosos: el cielo encapotado y el aire impregnado de polvo dificultaba un poco la visión, sumiéndolo todo en una tenue penumbra. El olor, de una mezcla de ranciedad y descomposición; era sumamente penetrante, algo que todos pasaron por alto al ver los siseantes géiseres que se erigían en patrones irregulares. Adentrándose un poco más en el lugar, observaron atónitos los enormes huesos desparramados por todas partes: costillas, vértebras, poderosos fémures y cráneos poblaban ese inhóspito terreno; sucio y lúgubre.
Taka caminó junto a sus amigos escuchando los sonidos sordos y apagados que surgían de todas partes al mismo tiempo, y vagamente se preguntó qué podía tener de atractivo ese lugar para que los elefantes lo eligieran como sitio para presentarse ante Aiheu.


— ¿Este no es…?—inquirió Saffy.


—Sí. Es el Cementerio de Elefantes.


—No tiene pinta de ser un lugar en el que debamos meternos—comentó Liara.


—No debemos estar aquí. Estamos fuera de la jurisdicción del rey.


—Oh, ¡vamos Sassie! —dijo Sarafina—No me digas que no te pica la curiosidad.


—No—dijo sin mucha convicción Sarabi—Es peligroso.  Debemos volver ahora.


—Ya estamos grandes, podemos manejarnos solos… además, yo desayuno el peligro—respondió con una sonrisa maliciosa su hermana.


Sarabi puso los ojos en blanco.


—Lo único que desayunas tú son las patas de conejo que nos trae mamá.


—Cierra la boca, Sassie—siseó, frunciendo el ceño.


— ¡Shh! ¿Qué fue eso? —dijo Mufasa.


Los cuatro cachorros se juntaron rápidamente, abriendo los ojos de sorpresa y miedo; quedándose así durante un largo momento donde lo único que se oyó fue el silencio sepulcral del lecho de muerte de los enormes equinos. Un ave se oyó en la distancia, probablemente algún  buitre buscando sobras, y Sarabi, no pudiendo soportar la angustia y el terror un momento más, susurró temerosamente:


— ¡¿Qué?! ¡¿Qué oíste?!


Mufasa se quedó observando el lugar con las orejas erguidas, dándoles la espalda y prolongando la agonía de sus amigos. Su cola se movió y giró rápidamente con cara de espanto, haciéndolos sobresaltar.


— ¡Oí a un grupo de cachorros miedosos! ¡Corramos por nuestras vidas!


Todos fruncieron el ceño.


—Eso no fue gracioso, Mufasa—le reprendió Sarabi.


—Tienes razón, no lo fue. Para ustedes. Vengan, vamos a recorrer esta pocilga para ver si encontramos un cerebro o algo así.


— ¿Te refieres a uno para ti, hermanito?


La sonrisa se esfumó del rostro del león.


—Ja, ja.


—Pero los cerebros de elefante son muy grandes para ti—continuó Taka—deberíamos buscarte uno más apropiado. ¿Qué tal uno de jabalí? —su rostro exhibió una mirada llena de superación y una mueca burlona cuando escuchó los sonidos de las risas contenidas de las chicas.


Mufasa no pudo tolerar la humillación y se abalanzó sobre su hermano. Rodaron unas cuantas veces, hasta que desaparecieron en lo que parecía un enorme cráneo incrustado entre las rocas, tras atravesar una fina cortina de piel (o cartílago). Las chicas soltaron un jadeo de susto y rápidamente se apresuraron a seguir a los leones, pero al ingresar, se quedaron boquiabiertas, al igual que los hermanos.


El tamaño del interior de la cueva era inconmensurable. No se esperaban encontrar tanto espacio detrás del cráneo, y los extraños sonidos que se oían a la distancia parecían provenir de líquidos goteando y vapores saliendo a gran presión por unos cráteres dispersos por todo el suelo.


— ¡Oigan! ¿Qué es esto?


Todos se voltearon al oír la voz de Sarafina, para encontrar que estaba encima de una de esas elevaciones rocosas, mirando el interior del cráter.


— ¡Saffy, aléjate de ahí!


Pero fue muy tarde. La boca del cráter dejó ir una buena cantidad del gas que dio de lleno en el rostro de la leoncita, y todos gritaron de espanto.
De repente, vieron que cayó de espaldas, respirando trabajosamente y llevándose una pata a la garganta. La otra la dirigió hacia ellos, en un intento desesperado de pedir ayuda, y los cachorros no pudieron hacer más que observarla horrorizados. Su rostro se contrajo y sus ojos verdosos se abrieron muchísimo, al sentir los primeros síntomas de asfixia…


...hasta que se relajó por completo. El cuerpo inerte de Sarafina permaneció panza arriba durante unos segundos, y luego, levantó la cabeza súbitamente.


—Oigan, ¡no estoy muerta! —exclamó sonriente.


Todos parecieron relajarse, a excepción de su hermana.


— ¡Eres una estúpida! ¡Casi me matas del susto! —dijo mientras embestía su cabeza contra su estómago.


En ese momento Mufasa rió, pero de manera extraña, y al oírlo, Sarafina lo imitó. Sus voces sonaban extremadamente chillonas, y los otros tres cachorros los miraron confundidos.


— ¿Pero qué les pasa? ¿Qué es tan divertido?


Taka, que estaba junto a Liara, le puso una pata en la nariz rápidamente.


—No respires—musitó, aguantando la respiración.


Ella se la quitó enseguida, y dijo, frunciendo el ceño.


— ¿No crees que es un poco tarde para eso? —estas últimas palabras se agudizaron unas cuantas octavas y ella ensanchó sus ojos.


“Oh, no…” pensó su amigo.


Y Liara rompió en risas, al igual que los otros.


— ¡No respires, Sassie! —exclamó Taka.


¡¿Saben qué es lo más divertido de todo esto?! —consiguió elaborar Sarafina— ¡Que vamos a morir en este espantoso lugar, y todo por culpa de Muffy!


¡JA JA, JA JA JA JA!


¡Ya es un clásico entre nosotros! —Muffy rodó por el suelo, y comenzó a golpear su pata contra el mismo, hilarante. Unas lágrimas se asomaron a sus ojos por la risa que claramente no podía contener, y su estómago le dolía.


Sarabi se acercó a Taka y balbuceó, con una pata cubriendo su hocico:


—Ven, ayúdame a sacarlos de aquí.


— ¿Cómo?


La leoncita le indicó con una pata una fina pared rocosa que podrían romper y deslizarla de un empujón hacia la salida.
Taka asintió y ambos comenzaron a correr, pero Liara se abalanzó sobre él, y comenzó a hacerle cosquillas.


¡Cuchi cuchi cuuuuu!


— ¡Liara, no! ¡Para ya! ¡Para, para! OH, NOOO…


La leoncita paró con la tortura al oír su voz afilada y lo miró con los ojos redondos como platos, la seriedad dominando sus rostros unos escasos segundos… hasta que estallaron.


 ¡JA JA JA JA JA JA JA!


“Todo lo tengo que solucionar yo, ¿eh?” pensó Sarabi. Y aprovechando sus últimas reservas de oxígeno, corrió hasta la elevación de rocas. “¡Ayúdame, Aiheu!” rogó, y luego embistió con todas sus fuerzas. La plancha de piedra cayó como plomo y se deslizó a toda velocidad, dirigiéndose hacia donde estaban los revoltosos.
La roca tomó a sus primeros pasajeros, Saffy y Mufasa, y más tarde, a Taka y Liara. Sassie, que venía corriendo tras ella, logró subirse en un último salto y al no poder aguantar más el aire, lo soltó para tomar una generosa bocanada, justo a la salida de la caverna.


Las risotadas de los cachorros aún seguían haciéndose eco por todo el cementerio, pero pronto el aire limpio penetró sus pulmones. Todos rodaron panza arriba mirando el cielo neblinoso, con sus pechos moviéndose hacia arriba y abajo en jadeos entrecortados, hasta que sus voces retornaron a la normalidad.


—Me siento muy mal—alcanzó a decir Mufasa.


Sarabi se puso de pie bruscamente agitando su cola, un claro signo de que estaba furiosa, y le espetó:


—Pues eso es lo que pasa cuando te ríes tanto sin razón.


—Ahora entiendo por qué se ríen tanto las hienas—pensó en voz alta Taka.


— ¡Sí! ¡Y esa es precisamente la razón por la que deberíamos irnos ahora!


—Cálmate Sassie, nos iremos ya mismo—intentó serenarla Muffy, y cuando ella giró su cabeza, gritó:


— ¡Más te vale!


El leoncito cerró los ojos ante la sorpresa y agachó sus orejas. ¡Vaya que estaba molesta!
Liara observó a Sarabi detenidamente y se sintió muy mal. Sólo estaba tratando de ponerlos a salvo, como si sacarlos de esa caverna no hubiera sido suficiente, y sabía que internamente ninguno de ellos pensaría bien de ella cuando regresaran a casa. Se puso de pie y caminó pesadamente para seguir a sus amigos cuando emprendieron el camino a la Roca del Rey, reflexionando sobre todo lo ocurrido. Taka notó que estaba muy callada, y al verla arrastrando la cola, supo que algo no andaba bien.


—Oye, ¿estás bien? —susurró.


Ella asintió, pero su rostro develaba contrariedad con su respuesta.
 


Para fortuna de todos, la luz del sol aún bañaba las llanuras y las cazadoras no habían regresado, puesto que había algunas leonas dispersas aquí y allá. El pequeño grupo se fue distanciando más y más conforme se acercaron a la cueva, siendo Sarabi la que iba delante y más alejada del resto de los cachorros. Sin dudas, el ambiente entre todos era muy diferente del que había reinado antes de partir. Liara observó cómo Sarabi evitó la escalinata de la Roca del Rey, desviándose hacia la derecha, y se detuvo momentáneamente. Mufasa y Saffy continuaron caminando y estuvieron a punto de saltar la primera roca, hasta que notaron que eran los únicos que estaban por hacerlo. Ambos voltearon y vieron que Liara estaba parada con una mirada triste, y Taka, unos pasos más adelante que ella, estaba girado observándola.


— ¿Larie?


— ¿Qué pasará con Sassie?


— ¿Qué pasará con qué? —inquirió Saffy, que aún no comprendía. Se acercó trotando a ella y al seguir su mirada, vio a una cachorrita de león que se alejaba lentamente— Oh, está enfadada. Prefiere estar solas en estas ocasiones, pero ya se le pasará.


— ¿A dónde va?


—A la charca. Creo.


Liara se quedó en silencio unos segundos y sus orejas se tensaron.


—Ustedes vayan, yo los alcanzaré después.


—Bueno… aunque no te recomiendo que vayas.


—Estaré bien, vayan.


Y con esto, Sarafina retomó su camino y empezó a escalar, seguida por Muffy. Liara notó que su amigo se quedó esperándola, y se acercó a él.


—Saffy dijo…


—Que la deje en paz, lo sé. Pero no puedo hacerlo Taka. Nos salvó, probablemente dos veces.


—Y está enfadada.


—Claro que lo está, y con todo su derecho. Quizás Saffy prefiere dejar que se le pase, pero a mi parecer eso no está bien. Mínimamente iré a agradecerle lo que ha hecho—ella lo miró y le ofreció una dulce sonrisa—No te preocupes, en un rato volveré.


—De acuerdo.



La leoncita echó a correr en la misma dirección que Sarabi, y Taka volteó a mirarla. Una sonrisa cálida se dibujó en sus labios: “Cosas de chicas, supongo”, pensó, y luego, el pequeño león continuó caminando hacia su hogar, pensando que probablemente tardarían un buen rato en regresar. Decidió que debería apartar comida antes de que el glotón de su hermano acabara con todo… “No se come los huesos porque son indigestos”.






Música de fondo para la escena de la cueva en el Cementerio de Elefantes:



Última edición por firsthuntress el Miér Jul 20, 2016 8:48 pm, editado 1 vez
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Aisha el Miér Jul 20, 2016 8:28 pm

Me encanto este capítulo!, fue graciosa la referencia que hiciste de la película La era de hielo 3, además, hasta ahora nunca había visto esa teoría de por qué las hienas ríen tanto xD. En cuanto al nombre del juego, aquí donde vivo se le conoce como "El voto" (lo se, ahora que lo pienso suena bastante extraño), pero en este caso en mi opinión suena mejor "La mancha", ¿razón?, no se, pero siento que la palabra mancha es una palabra lo bastante común entre leones y no tan sacada de onda como el "Voto", además me surgió una pequeña teoría de por qué los cachorrillos llamarían "la mancha" a este juego: puede ser que los cachorros imaginen que quien debe atraparlos los manchara de algo y una vez que la tren, ahora ellos tendrán que pegársela a alguien mas (lo se, suena muy loco esto que se me ocurrió jaja), pero al final es tu decisión como quieras llamarlo, es común que algunas palabras no se entiendan en otros países.

En fin, te felicito por este gran capítulo, tu personaje me resulta tan ¡tierno!, como siempre espero con ansias la continuación, sigue asi, me dejas intrigada

Saludos y rugidos :rugido 2

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por KIRAN27 el Jue Jul 21, 2016 1:46 pm

buen capitulo amiga firsthuntress espero que sigas pronto que bonito como continua la historia que emocion saludos y rugidos y un fuerte abrazo amiga firsthuntress nwn
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Capítulo XI: ser una leona

Mensaje por firsthuntress el Miér Jul 27, 2016 2:10 pm

@Aisha escribió:Me encanto este capítulo!, fue graciosa la referencia que hiciste de la película La era de hielo 3, además, hasta ahora nunca había visto esa teoría de por qué las hienas ríen tanto xD. En cuanto al nombre del juego, aquí donde vivo se le conoce como "El voto" (lo se, ahora que lo pienso suena bastante extraño), pero en este caso en mi opinión suena mejor "La mancha", ¿razón?, no se, pero siento que la palabra mancha es una palabra lo bastante común entre leones y no tan sacada de onda como el "Voto", además me surgió una pequeña teoría de por qué los cachorrillos llamarían "la mancha" a este juego: puede ser que los cachorros imaginen que quien debe atraparlos los manchara de algo y una vez que la tren, ahora ellos tendrán que pegársela a alguien mas (lo se, suena muy loco esto que se me ocurrió jaja), pero al final es tu decisión como quieras llamarlo, es común que algunas palabras no se entiendan en otros países. 

En fin, te felicito por este gran capítulo, tu personaje me resulta tan ¡tierno!, como siempre espero con ansias la continuación, sigue asi, me dejas intrigada  

Saludos y rugidos 

¡Muchas gracias, Aisha, tus comentarios siempre tan alentadores! En verdad me alegra que te guste la historia. La idea de la referencia a la peli se me ocurrió mientras la veía, porque vi todo ese gas verdoso y no pude evitar recordar la escena de "¡Listos ya!", así que opté por incluírla jajaja. Gracias por las aclaraciones respecto al juego, la verdad es que yo también tenía ganas de dejarlo como "la mancha" pero tuve miedo de que no se entendiera y busqué las alternativas. Leyendo tu comentario, me doy cuenta de que al parecer mezclé dos formas de referirme al juego... bueno, mientras se haya entendido ^^'


Me pone muy contenta que te agrade Liara. En mi presentación dije que esperaba poder lograr que la gente la conociera y les gustara, y por milagro pareciera que lo estoy logrando :3



@KIRAN27 escribió:buen capitulo amiga firsthuntress espero que sigas pronto que bonito como continua la historia que emocion saludos y rugidos y un fuerte abrazo amiga firsthuntress nwn

¡Hola, KIRAN27! Gracias por comentar Very Happy no sabes lo lindo que es ver que les emociona el relato. Llegar al lector es algo más difícil de lo que parece, así que si lo logro creo que podré morir en paz (?) jajajaj.



Bueno, aquí les dejo otro capítulo. Es cortito respecto a los anteriores, porque haciendo un poquito de retrospectiva me agarró la sensación de que quizás me estoy demorando mucho en la niñez de los leoncitos (y todavía faltan varias cosas para contar D:) Recuerden que siempre pueden dejarme comentarios sobre esos detalles para ver qué puedo hacer y mejorar. En fin, espero que les guste.

(la escena del final es necesaria para entender lo que pasará más adelante, perdón xD)
Saludos y rugidos!  :hula:







Sarabi se echó con todo su peso sobre la plataforma de piedra que daba a la orilla del gran estanque y suspiró. El sol crepuscular incidía sobre la superficie y le daba un aspecto tan dorado y brillante como el oro, y la delicada brisa vespertina soplaba sobre ella formando ondas. La leona extendió su pata y perturbó el equilibrio de dichos movimientos, observando cómo sus ondas, más pronunciadas que las provocadas por el aire, al nacer se propagaban con fuerza en el espejo de agua, terminando por desvanecerse antes de siquiera recorrer la mitad del estanque. Sus preciosos ojos ocre rojizo se cristalizaron al pensar en lo que pensarían sus amigos de ella, pero al oír unas pisadas que la distrajeron de su meditación, pasó una pata por sus mejillas para enjuagar sus lágrimas.


— ¿Sassie?


Sarabi giró su cabeza.


—Oh, hola Larie—se apresuró a decir, forzando una sonrisa—L-Lo siento, en un momento iré.


— ¿Estás bien?

—Sí, sí. Es sólo que quería pensar un poco.


Liara se acercó con lentitud a ella hasta que ambas se vieron reflejadas en el lago.


— ¿Te molesta si te acompaño?


—No…—respondió, casi sin poder creerse lo que le preguntaba—Claro que no.


Liara se echó como una esfinge y ambas se quedaron observando las libélulas que sobrevolaban el espejo de agua en busca de comida. Sus frágiles cuerpecillos reflejaron la luz del atardecer en flashes metálicos llenos de color y su constante aleteo rellenaba el pacífico silencio que reinaba en ese momento. Transcurrieron unos cuantos minutos durante los cuales ninguna de las leonas habló, y Sarabi, habiéndose distraído del dolor por la presencia de Liara, descansó su cabeza sobre sus patas.


—Sassie…—comenzó a decir—quería agradecerte por lo que has hecho hoy.


Sarabi levantó la vista y la dirigió hacia ella, confundida.


— ¿Agradecerme?


—Sí.


— ¿Por qué?


— ¿Por qué, dices? —repitió, ofreciéndole una mueca—¡Pues porque nos has salvado la vida! Y también…—suspiró, dejando caer sus orejas—lamento mucho lo que ocurrió. De verdad.


Escuchar esto de ella no sólo la sorprendió, sino que la dejó sin palabras. Había hecho cosas similares en incontables ocasiones, y siempre terminaba sola en el estanque, con una mezcla de enfado y desdicha consumiendo su corazón. Sarabi era la mayor de los cuatro, y aún cuando su madre nunca la había puesto a cargo del cuidado de todos, asumió la responsabilidad desde el primer momento. Ninguno de sus amigos se había acercado jamás a agradecerle haber evitado que se perdieran, lastimasen, o cosas peores; ni que hablar de su hermana, y sin embargo, allí estaba la leoncita que había llegado tan sólo unos días antes, agradeciéndole y ofreciéndole disculpas. ¿Disculpándose por qué, exactamente? ¿Por haberse comportado imprudentemente? No. Ella sólo intentó detener a Taka. En cualquier caso, los imprudentes habían sido Saffy y Mufasa… Sassie miró los ojos de la leona tan sólo unos segundos, masticando sus palabras, hasta que la conmoción que esto desató en su pecho hizo que las lágrimas resurgieran de los suyos. La mirada de Liara se entristeció.


— ¿Sassie? ¿E-estás bien?


Sarabi apartó la mirada y su cuerpo estremeció. Al cerrar sus párpados, una lágrima rodó por su mejilla.


“Me temo que eso es un no.”


La niña se acercó a ella arrastrando sus patitas y luego colocó estas en su lomo, abrazándola. Al ver que no rechazó el contacto, una de ellas se posó sobre su cabeza y la acarició dulcemente en el sentido de sus orejas retraídas.


— ¡Todos piensan que soy una aburrida! —dijo entre sollozos—¡Una leona tonta, aburrida y amargada!


—Oh, Sassie.


— ¡Y tienen toda la razón! —continuó—Cada día es lo mismo. No encajo con ellos, Larie. Soy la fastidiosa del grupo que no hace más que aguar sus fiestas.


—No digas eso. Ellos son unos despreocupados, y por lo que veo, no estarían aquí sin ti—al ver que su amiga no se calmaba, deshizo el abrazo y levantó su barbilla para obligarla a mirarla a los ojos—Escúchame. Si tú no hubieras “aguado” la fiesta hoy, seguramente seguiríamos riéndonos en esta espantosa caverna, y estaríamos a merced de la voluntad de las hienas, completamente indefensos. Si hay algo que no eres, Sarabi, es una aburrida. ¿Sabes lo que eres? ¿Lo sabes?


La leoncita sorbió su nariz.


—No—respondió, con la voz temblándole.


—Eres una heroína.


Sarabi la miró.


—Eso es. Eres una heroína—continuó Liara, al ver que lograba confortarla—Tal vez ellos no puedan verlo aún, pero estoy segura de que más adelante lo harán.


Una débil sonrisa se dibujó en el rostro de la leona.


—Y mientras lo ignoren, aquí tienes a alguien que sí lo aprecia.


—Gracias, Larie.


—“Gracias” hacen los monos, cazadora—dijo con una gran sonrisa, y se puso de pie—Ven, volvamos. Seguro que las leonas han vuelto. ¡Muero de hambre!


—Yo también—respondió, soltando una risita.


Sarabi contempló cómo se adelantaba trotando unos pasos y en ese momento, su pecho se relajó, restaurando su buen humor. No por lo que le había dicho, sino por el hecho de notar que al fin había encontrado una amiga de verdad: una amiga que veía sus acciones por lo que en verdad eran, una amiga que le había ofrecido su hombro para llorar… una amiga que se preocupaba por ella. Sus labios se curvaron en una sonrisa sincera y echó a correr detrás de la leoncita, para retornar juntas a la Roca del Rey.
 
*          *          *


La noche había comenzado a cernirse sobre la sabana africana, y al estar bajo la estación seca, la temperatura había caído unos cuantos grados. El grupo de leonas caminaba de regreso a casa, muchas de ellas con los hocicos cargando los grandes trozos de carne que habían pertenecido a tres impalas, manchando de sangre el herbaje crecido. Había sido una caza más que fructífera, algo poco común para esa época del año, y todas estaban muy animadas por ello. Avina iba en compañía de Ashanti, la leona más joven de la cuadrilla en ese entonces, y la instruía remarcándole los aciertos y desaciertos de esa jornada.


—…y trata de no excederte con el acercamiento. Sé que te han dicho que debes acercarte lo más que puedas, pero eso es dependiendo de la presa. Los impalas tienen un sentido del olfato muy desarrollado. Por más silenciosa que seas, la más mínima brisa en contra y ¡zas! se percatan de tu presencia… como ocurrió hoy. Hoy no es problema, pero cuando te encuentres con las presas grandes, eso es imprudente… y muy peligroso. En ocasiones como esa, un movimiento en falso no sólo determina que tengas cena ese día: también determina tu vida.


Ashanti escuchaba atentamente las observaciones de la líder, asintiendo y grabando en su memoria los fallos que debía revisar. No era una leona muy conversadora, y Avina sabía que su silencio no era algo de lo que debiera preocuparse, sino más bien enorgullecerse. Conociéndola, estaba segura de que su discreción significaba que atendía cuidadosamente sus indicaciones.


Cuando finalmente llegaron a la cueva, todas enfilaron hacia la escalinata… a excepción de dos. Shaksa  se despidió de sus compañeras y siguió su camino por la derecha para dirigirse al kopje donde la esperarían Boma y su hijo; mientras que Saffira, giró hacia la izquierda: desde que Ahadi había expulsado a su esposo, dormía en una cueva detrás de la Roca del Rey. Llevaba consigo un buen trozo de carne que a más de una leona le despertaba dudas, pues no conciliaban la idea de que ella pudiera comerlo todo. Sin embargo, como siempre se las arreglaba para cazar por sí sola (y su sociabilidad dejaba que desear), ignoraron la misteriosa conducta que repetía cada noche. Una vez dentro de la cueva, la leona se recostó en el frío suelo de tierra y dejando su presa frente a ella, se dispuso a esperar.




Mientras tanto, Mufasa hacía caras para satirizar las jactaciones de Sarafina, que no paraba de adular a las leonas de caza ni de hablar sobre el día en que ella se uniría  a la cuadrilla. Taka sonreía disimuladamente al observarlo mientras tomaba un trozo de la ración de carne que Uru había dejado entre ellos.

—Son sorprendentes. Quiero decir, son tan silenciosas y feroces y oh, ¿has visto cuando se desatan esas carreras fulminantes? Ya quiero estar con ellas…


—Sin dudas, la carrera es la mejor parte—comentó Sarabi—esos treinta o cuarenta segundos lo definen todo, ¡pero suena tan emocionante!


— ¡Cuéntame más Sassie, por favor! —la animó Liara, emocionada y cautivada por la conversación.


—Bueno, mamá dice que es un momento decisivo y muy importante, pues desde luego, allí se define si atrapas a la presa o no. Una vez que eliges una presa, sólo te enfocas en ella. La fuerza que se apodera de tu cuerpo te llena de energías, y el olor que despide el animal despierta todos tus sentidos. Es como si Aiheu te diera un empujón.


—Y cuando al fin la atrapas y la muerdes, te sientes imparable e imponente—intervino Saffy—no sólo conseguiste comida para ti y la manada, sino que te superaste a ti misma.


—Suena sorprendente…—dijo Liara sonriendo.


—Suena como cosa de niñas.


—No te aconsejo que las desprestigies Muffy, ellas cazarán para nosotros cuando seamos grandes—dijo Taka con una media sonrisa.


—Sí, y quizás alguna de nosotras sea la próxima líder, niñito. Será mejor que aprendas a cazar por tu cuenta—amenazó Saffy.


Mufasa retrajo las orejas, pero luego su foco se encendió.


—No te olvides que uno de nosotros será el próximo rey, niñita, y deberás darnos alimento te guste o no—al ver que este comentario ofendió a su amiga, intentó desviar el tema—Además, sabes que a la líder la designa Aiheu. Puedes ser tú, Liara o Sassie, o… cualquier otra leona.


—O quizás continúe siéndolo Avina—dijo Taka.


—Exacto.


Sarafina hizo un mohín.


—Como sea. Nacimos para ser cazadoras, y no importa lo que tú digas, estoy mucho más que orgullosa de ello.


—Se nota—bufó Mufasa, dándose por vencido.


— ¿Y cuándo empezamos a cazar? —inquirió Liara.


—Antes que nada, debes mostrar aptitudes para cazar, o quedarás confinada en la cueva. No pueden arriesgarse a que eches a perder la cacería—le explicó Saffy—Debes correr y aprender a atrapar animales pequeños desde ahora. El entrenamiento lo hace cada una por su lado, junto a las madres… Si al cumplir las trece lunas Avina ve que tienes potencial, te llevará a que realices tu primera cacería junto a ella. Y si esa vez lo logras, recibes la marca de la Pimera Sangre, quedando oficialmente dentro de la cuadrilla.


— ¿Y si no?


—Bueno, no hay muchos “y si no” en realidad. Todas las leonas cazaron algo alguna vez, porque es lo que define tu… adultez. Eres una leona sólo después de cazar.


— ¿Cuál es la diferencia entonces?


— ¿Perdona?


—Sí, ¿cuál es la diferencia entre una leona que nunca mostró aptitudes para cazar y otra que no logró atrapar una presa?


—En realidad, ninguna. Todas las leonas que ves aquí formaron parte de la cuadrilla en algún momento. Pero las que se quedan aquí, son las retiradas. Por vejez, alguna lesión grave, cosas de ese estilo.


Sarabi, que creyó entender a lo que se refería su amiga, decidió aclararle la duda.


—Lo que Saffy quiso decir es que quedas confinada a la cueva sólo si eres muy grande o estás lesionada. Jamás hubo una leona que no lograse cazar algo, Larie. Una vez que cumples las trece lunas, Avina te lleva a cazar. Puede que las primeras veces no lo logres, pero no por eso eres una inútil. Seguirás hasta que atrapes algo, y créeme, todas lo consiguen en algún momento.


—Entonces no quedas confinada en la cueva por no saber cazar.


—No, pero eso lo hace sonar mucho más dramático, ¿verdad?—dijo Sarafina con emoción. Se abalanzó sobre Mufasa y ambos rodaron hasta que ella quedó encima, y acercándose a su rostro con el ceño fruncido, añadió, sonriente—¡Cuestión de vida o muerte!


—Agh, ya bájate—el cachorro la empujó, pero ella cayó con gracia.


—De todos modos no es como si existiesen leonas sin instinto depredador.


Liara rió al contemplar el juego de sus amigos y comenzó a limpiarse los rastros de sangre de sus patas. Convertirse en cazadora… vaya cosa. Saffy lo hacía sonar como lo mejor que le podría pasar a una leona, y reflexionando un poco al respecto, se dio cuenta de que no se equivocaba. Fijando su vista en sus oscurras garras, supo que su amiga tenía razón, habían nacido para cazar. Algún día sus patas estarían manchadas, y no gracias al esfuerzo de otra. Echó un vistazo a la cuadrilla que se daba un festín con la comida y vio que todas reían y charlaban animadamente. La química que compartían era asombrosa, como si todo el tiempo estuvieran dentro de una burbuja privada; una burbuja llena de afecto, confianza, simpatía y apoyo. No por nada eran “hermanas”. Se preguntó qué se sentiría formar parte del grupo, si en verdad era tan bueno como aparentaba; y se imaginó estando allí, con Saffy y Sassie, atendiendo a la sabiduría de las veteranas, cuidando a sus compañeras, compartiendo el aire de complicidad antes y después de una actividad tan sagrada como lo era cazar, para luego traer alimento a la manada…


Traer alimento a la manada.


Miró a Uru y Ahadi, esos majestuosos leones que la habían acogido como a una de las suyas, y luego al resto de la manada. Traerle comida a su nueva familia era lo más cercano al agradecimiento genuino que se le podía ocurrir; y en ese momento, lo que había empezado como una simple curiosidad, se transformó en un profundo deseo.


Sea como fuere, ingresaría a la partida de caza.
 
*          *          *


Cuando el excelente oído de Saffira captó los primeros ronquidos que provenían de la cueva, tomó la carne entre sus incisivos y salió de su hogar; yendo por una senda libre de pasto para evitar hacer demasiado ruido. Anduvo a paso tranquilo alrededor de una hora, donde los únicos sonidos que vibraban en el aire fresco de la noche pertenecían a los grillos y al silencio de las estrellas. Sus ojos, iluminados como dos diamantes por la luz de la luna, peinaron el terreno que la rodeaba controlando que ningún extraño la siguiera, hasta que su nariz detectó el olor de la orina del rey, un indicio de que había llegado el límite de su territorio. Sus patas traspasaron dicha frontera y luego de andar un par de metros más, dejó la comida en el suelo para volver a esperar. No pasó mucho tiempo hasta que el sonido del roce de unas pisadas contra el pasto seco hizo que se volteara.


—Hola, preciosa.


Saffira suavizó la dureza de su mirada por primera vez en todo el día.


—Oh, Essien—respondió dulcemente, y luego corrió hacia él.


Ambos leones se mimaron y frotaron sus cabezas.


— ¿Cómo has estado?


—Como se puede, mi querida Saffira, como se puede.


—Me imagino. Oh, ¿qué es esto?


La leona advirtió un gran tajo en su hombro izquierdo y lo miró con ojos preocupados.


— ¿Esto? Un impala. Encontré una manada cerca de aquí hoy, y quise agarrar una de las crías, pero el macho notó lo que tramaba antes de lo que esperaba. Me tomó por sorpresa.


—Oh, querido mío— y dicho esto, comenzó a lamer afanosamente la herida. El león crispó sus ojos un momento, pero la muestra de preocupación de la leona hizo que se olvidara del dolor.


—No te preocupes, ya han pasado varias horas.


— ¿Seguro?


El león asintió.


—Muero de hambre.


—Pues qué bueno que te haya traído algo grande hoy…—respondió ella con una sonrisa, mientras se acercaba al trozo de carne.


—No hablaba de comida—aclaró él con la voz ronca.


El comentario agarró desprevenida a la leona, pero oír la voz de su amado erizó el pelaje de su espalda.


—En ese caso… me has cazado—ella se echó  de espaldas en el suelo y al tomar entre sus patas el cuello del león, él cayó sobre ella. Essien la observó con ojos profundos y una sonrisa se dibujó en sus labios, una expresión que ella correspondió al instante, y luego añadió—No dejes nada para los chacales…


Y como ocurría en cada encuentro, las estrellas fueron testigos de su amor clandestino.
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Aisha el Miér Jul 27, 2016 6:50 pm

Wow, a pesar de que este episodio haya sido corto fue ¡tan profundo!, eres una excelente escritora, mi pregunta es ¿que es lo que te inspira a escribir cada capítulo?. Me gusta mucho el tipo de actitud que le pones a sarabi en tu historia, siempre he pensado que de todos los cachorros ella era la mas "racional" y la que inmediato pensaba en las consecuencias. En fin, espero ansiosa el siguiente capítulo Very Happy

Rugidosss

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por LillyDiaz18 el Jue Jul 28, 2016 2:28 am

Gracias a mi falta de internet, me había retrasado en leer tu fic. Tuve que aprovechar una visita a la casa de mis abuelos para colgarme de su Wifi y poder entrar al foro. Sé que tal vez esto cuente como algún tipo de piratería... pero copie en un documento de Word los dos capítulos que no había leído DX (una disculpa si eso te molesta. En todo caso, ya eliminé el documento)

Entré tarde para comentar y me dí cuenta que habías subido otro capítulo y no me pude resistir jaja, terminé de leerlo a eso de las 2:00 am x3 y si alguien pregunta por mis ojeras mañana, diré que valió la pena cada segundo Razz

¡Amo tu fic! Y con cada capítulo se pone mejor. Es difícil elegir porque todos los capítulos son muy buenos, pero si tuviera que hacerlo, creo que mi favorito de estos tres fue este último (al final me quedé como de: baia baia  ( ͡° ͜ʖ ͡°) )


Estaré rezando porque actualices pronto  Razz


¡Saludos!  :sim:
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por firsthuntress el Vie Jul 29, 2016 3:26 pm

@Aisha escribió:Wow, a pesar de que este episodio haya sido corto fue ¡tan profundo!, eres una excelente escritora, mi pregunta es ¿que es lo que te inspira a escribir cada capítulo?. Me gusta mucho el tipo de actitud que le pones a sarabi en tu historia, siempre he pensado que de todos los cachorros ella era la mas "racional" y la que inmediato pensaba en las consecuencias. En fin, espero ansiosa el siguiente capítulo 

Rugidosss

¡Hola Aisha! Gracias por tu bello comentario <3
Con respecto a tu pregunta, la inspiración viene de varias fuentes:
- sus comentarios: créanme que sus comentarios ayudan mucho, porque me ponen de buen humor y ello contribuye muchísimo a mi creatividad.
- mi amor por TLK: no quiero sonar cursi, pero las cosas como son: adoro El Rey León con todo mi corazón y sentir que pongo mi granito de arena con este fic también me ayuda a escribir.
- música: y me refiero a música instrumental, porque las canciones con letras me distraen al momento de crear una escena (salvo algunas excepciones)
- todo empieza con diálogos: Este es quizás el más importante. Por más chistoso que suene, si estoy sola en casa a veces intento decir los diálogos en voz alta para ponerme en la piel de los personajes y el simple hecho de hacer eso ya despierta  mi imaginación, que se encarga de fabricar los escenarios y los sentimientos de cada uno.

por último, te dejo esta imagen:

Spoiler:

SO ACCURATE, IT HURTS. Siempre me pasa. Siempre.

Espero haber respondido satisfactoriamente ^^

Y al igual que tú, siempre sentí que Sassie era una leona muy responsable (¿qué otra cosa podíamos esperar de una reina tan magnífica como ella? Wink)

@LillyDiaz18 escribió:Gracias a mi falta de internet, me había retrasado en leer tu fic. Tuve que aprovechar una visita a la casa de mis abuelos para colgarme de su Wifi y poder entrar al foro. Sé que tal vez esto cuente como algún tipo de piratería... pero copie en un documento de Word los dos capítulos que no había leído DX (una disculpa si eso te molesta. En todo caso, ya eliminé el documento)

Entré tarde para comentar y me dí cuenta que habías subido otro capítulo y no me pude resistir jaja, terminé de leerlo a eso de las 2:00 am x3 y si alguien pregunta por mis ojeras mañana, diré que valió la pena cada segundo 

¡Amo tu fic! Y con cada capítulo se pone mejor. Es difícil elegir porque todos los capítulos son muy buenos, pero si tuviera que hacerlo, creo que mi favorito de estos tres fue este último (al final me quedé como de: baia baia  ( ͡° ͜ʖ ͡°) )


Estaré rezando porque actualices pronto  


¡Saludos!  

Hala Lilly! La verdad extrañaba leerte, así que ver un comentario tuyo fue re :shenzi: jajaja
Sí, me enteré sobre tu problema con Internet mientras leía tu fic. Espero que ya se haya arreglado, y si no, al menos que sea pronto (yo no sé qué haría sin el bendito Internet xD)
Desde luego no hay ningún problema con lo del Word, la verdad soy muy flexible con ello mientras la gente no ande diciendo que es de su autoría. Y aunque tuviera problema, estaba justificado (he estado en tus zapatos mientras leía fics)
Ay, qué honor  
La verdad a mí también me gustó, porque era un capítulo por el que me moría por llegar. Tengo otros más por los que también estoy ansiosa porque comparten una esencia similar x3


JAJAJAJ baia baiaaa
Admito que tuve miedito de incluir la escena por cómo se lo irían a tomar (de hecho, era un poco más larga, pero terminé modificándola porque dije no, tengo una reputación que mantener (? además, quedó más que claro así) pero como dije, era necesario (seguro imaginarán por qué Razz)

En unos días rendiré los odiosos exámenes y luego estaré un poco más liberada para escribir, porque todavía no tengo preparado lo que sigue D:

Saludos!!
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Capítulo XII: las primeras lecciones

Mensaje por firsthuntress el Jue Ago 04, 2016 5:44 pm

Lo siguiente va a ser largo, así que si quieren saltárselo y leer el capítulo, no hay problema. Sólo les pido que en algún momento lo lean para que luego no se lleven una sorpresa (?)

¡Hola a todos! Antes que nada, quisiera agradecerles a todos los que se toman el tiempo de leer esta historia. Podrían estar haciendo cualquier otra cosa, y en lugar de ello se toman unos minutos para leerme y dejar sus comentarios. Con cada capítulo nuevo que surge, rezo porque este tiempo que dedican en leerme valga la pena. Esta historia comenzó como una simple escena y con el tiempo surgieron las ganas de profundizar en ella, hasta que terminó convirtiéndose -capítulos mediante- en el relato que ven ahora. Scar fue un personaje que me agradó desde niña. Su manera de expresarse, su inteligencia, su carisma y humor ácido me cautivaron desde el primer momento e hicieron que dejara de lado su maldad. Fue luego de Crónicas que realmente me enamoré de la idea del personaje, porque pude ver que todo en lo que se había convertido, escondía una razón.
Seguramente habrán notado que mi historia se parece en varios aspectos a Crónicas, e incluso verán que he tomado prestados conceptos, personajes completos (o sólo sus nombres) para relatar mi propia versión. No quisiera que esto se tome a mal, puesto que soy una gran fan de la historia de Burkitt y Morris, y esta es mi manera de (espero) honrar la hermosa influencia que ha tenido sobre mí: desde las enseñanzas que nadie más ha podido darme, hasta los sentimientos de felicidad o tristeza que me ha generado leerla.
Sin embargo hay algo que quiero avisar ahora, antes de que me olvide o sea demasiado tarde xD y eso es que conseguí escribir algunos snippets "más allá" para ver cómo continuarla, y el aviso viene por su contenido. Al igual que LillyDiaz18 con su impresionante historia “Lian’s Story” (que recomiendo fuertemente leer si no lo han hecho todavía) considero que, como los personajes principales son leones, no todo puede ser de color rosa. Son seres vivos y cazadores, y el precio por ello es tener sentimientos y la necesidad de alimentarse. Además, el pasado de Liara es en sí turbio, sus protagonistas no son ovejitas esponjosas y créanme, su futuro no se quedará atrás.
Lo que quiero decir con esto es que conforme los cachorros crezcan, verán el mundo con otros ojos, como todos nosotros. Habrá luchas, sangre, alguna que otra palabrota, y momentos que empezarán “dulces” y terminarán siendo no tan inocentes (siempre respetando la Ley de Simba, desde luego).
Esto no sólo es para explorar a los personajes y hacerlos más realistas, sino que considero que todo ello forma parte de la vida también, y esta es una historia sobre la vida… en particular, la de Taka (No creerán que un león tan bueno se volvió malo así como así, ¿verdad?)

A propósito de esto, sé que la historia se titula “El corazón de un príncipe segundo” y que por tanto, esperarían que se centre en el pobre león; algo a lo que hasta el momento no me he dedicado realmente (siempre intento meter a Liara en alguna parte) pero todo tiene una explicación que descubrirán más adelante, jejeje.

En fin, lo que quería decir es que ECDUPS pasará de ser un ATP a un ...¿Leer con precaución? porque nuevamente, al igual que LillyDiaz18, considero que la edad de una persona no siempre coincide con “la edad mental”. Y seamos francos, aunque dijera “No recomendado para menores de 16”, sólo incitaría la rebeldía Razz

Sin más preámbulos, les dejo otro capítulo. ¡Espero que lo disfruten!  :simnala:


Encontrar una leona que estuviera dispuesta a enseñar las técnicas de caza no fue tarea difícil. De hecho, Liara casi ni siquiera necesitó molestarse en pedirlo, ya que esa mañana, cuando Nyah terminó de asear a sus hijas, Saffy la invitó resueltamente. Saffy y Sassie llevaban apenas una semana aprendiendo, y todas las mañanas, su madre dedicaba unas cuantas horas para instruirlas. Nyah recibió con gusto a la nueva hija de los reyes y mientras observaba el acecho de Sarabi, se dispuso a hacer un diagnóstico sobre sus conocimientos, si es que contaba con alguno, para tener idea de dónde empezar. Asali nunca llegó a tener la oportunidad de entrenar a su hija, por lo que Nyah comenzó con lo más básico.




—Muy bien, así. Las patas alineadas con los hombros y las caderas más abajo. Bien. Ahora, intenta caminar hacia adelante. ¡Pero no muy deprisa! Eso. Vas bien, Liara.




La leoncita avanzó lo más silenciosamente que pudo, pero apenas estaba comenzando. Desde luego, aún no estaba acechando a ningún animal, por lo que el pasto apenas llegaba al primer tercio de sus patas. A lo lejos podía oír los rugidos infantiles de sus amigas mientras practicaban las posiciones de distracción, y eso le dificultaba concentrarse del todo.



—Intenta relajar la postura, si te quedas dura tienes más chances de lesionarte cuando saltes.



—De acuerdo.



—Bien. Ahora, lánzate hacia adelante y expone tus garras.



La niña obedeció y luego de estar suspendida en el aire unos segundos, cayó sobre el césped verde y tierno. Nyah emitió un silbido.



— ¡Nada mal! ¡Has recorrido una buena distancia!



— ¿De veras? —preguntó sorprendida. Nyah notó que le brillaban los ojos.



—Vaya que sí. A Sassie le tomó un tiempo llegar tan lejos.



Liara bajó las orejas, avergonzada.



—Gracias.



— ¿Quieres intentarlo una vez más?



—De acuerdo.



La leona volvió a la posición inicial y repitió el proceso, solo que esta vez sin las instrucciones auditivas de su profesora. Al caer nuevamente, Nyah concluyó que ya tenía dominada la técnica del salto.




—Excelente. Veo que no necesitas que repasemos más eso. ¿Lo has hecho antes?



La leoncita negó con la cabeza.



—Me sorprende —la leona se acercó para examinar un poco más de cerca su cuerpo. Posó una pata sobre su cadera y presionó con relativa fuerza hacia abajo—Intenta no permitir que cedan tus patas. Ahhh, entiendo. Creo que los músculos de tus patas traseras están más desarrollados. Beneficios de la genética, supongo. ¿Te gusta correr, verdad?




—Sí.




—Ya veo. Bueno, el resto de las cosas que les he enseñado a las chicas puede comentarse mientras acechan, así que veamos si puedo alinearte con ellas.




Nyah volteó  y Liara la siguió hasta donde estaban Saffy y Sassie, que daban saltos en un intento de atrapar una mariposa monarca.





— ¿Niñas?




— ¿Sí, mamá?




—Practicarán con Liara.




— ¿Cómo, ya? —preguntó Saffy incrédula, cuando se desplomó en el suelo.




—No están mucho más avanzadas que ella y creo que podemos ponerlas a todas a la misma altura.




La mariposa logró estabilizar su vuelo momentos antes obstaculizado por los zarpazos de las leoncitas y se alejó rápidamente de allí.




—Está bien —dijeron al unísono. A veces era extraño oírlas decir lo mismo al mismo tiempo, sonaban como dos robots perfectamente sincronizados.




*          *          *




Conforme pasaron las semanas, Ahadi debió dedicar más tiempo para las lecciones de sus hijos; aunque, siendo el rey que era, no podía ser mucho: sus días estaban llenos de obligaciones para con sus súbditos, manteniendo la paz entre ellos, vigilando el correcto balance de las manadas para un óptimo funcionamiento del Ciclo de la Vida y constantes patrullajes por las fronteras para controlar el no ingreso de extraños. Si una manada se veía excesivamente numerosa, se encargaba de pasar aviso a la líder de caza para que las tuviera en cuenta en sus acechos.
Con tanto que hacer, encontrar un hueco para instruir a los candidatos al trono estaba muy complicado. Luego de pensarlo con detenimiento, decidió que lo mejor sería dar las lecciones “prácticas” durante la mañana y las “teóricas” por la noche. Estas últimas consistían en paseos bajo el cielo estrellado con historias que guardaban alguna que otra moraleja, y constituían las preferidas de Taka. Algunas eran muy extensas, y en pos de no agobiarlos con las mentes cansadas (y mantener el suspenso) las cortaba en algún momento importante del relato. Por lo general, Liara no participaba de estas reuniones y se quedaba junto a Uru en la cueva, puesto que a pesar de haber sido adoptada por los reyes, no compartía el derecho al trono. Cada noche, al ver que su amigo volvía muy despierto y emocionado, le ofrecía sus últimos minutos de vigilia para permitir que le contase sobre su aprendizaje, y en una de esas ocasiones, una historia llamó muchísimo su atención. Taka se sintió más que adulado por el interés de la leona, y procuró contársela con el mismo empeño que su padre para mantenerla cautivada.




—…cuando Chakula contempló el derrumbamiento, comenzó a cavar desesperada. Ni todo el esfuerzo que consagró en escarbar ni su inmenso amor de madre fue suficiente para desbloquear la entrada. Fue así que las leonas se fueron turnando en el trabajo, mientras que tanto el Sol como la Luna ascendieron una, dos, tres… cuatro veces. Con toda esperanza desvanecida, Chakula fue la única que permaneció firme en la labor, aferrándose a la ilusión de que al menos lograría ver los cuerpos de sus hijos por última vez.




—Oh, dioses…—musitó Liara— ¡qué horrible! ¿¿Qué pasó entonces??




—De eso nos enteraremos mañana—respondió él, encogiéndose de hombros con una sonrisa.




— ¡Oh, no! ¡No me digas eso!




Taka rió. Ver que al menos alguien compartía su frustración lo hacía sentir menos solo. Pero cuando notó que su amiga estaba muy despabilada y le sería difícil conciliar el sueño, se sintió mal por ella. En ese momento, Ahadi caminó hacia su esposa para echarse a dormir, y fue entonces cuando tuvo una idea que quizás la tranquilizaría. Taka se puso de pie rápidamente y se acercó al trote hasta su padre.




—Oye, ¿papá?




— ¿Sí, hijo mío?




—A Liara también le interesa mucho saber qué pasó luego con N’ga y Sufa.




Ahadi rió al imaginar lo que se proponía el cachorro y extendió una pata para despeinar su jopo de melena, diciéndole con dulzura:




—Ya te he dicho, no más hasta mañana.




—No te iba a pedir que siguieras ahora—se quejó, torciendo el gesto.




—Oh. ¿Y entonces?




Taka miró de reojo a la leoncita que estaba echada a unos metros de allí, con la cabeza descansando sobre sus patas.




—Quería saber si ella puede acompañarnos en las lecciones. Sólo las nocturnas, porque de día va a practicar caza con las chicas.




—Mmmh—sopesó el gran rey—Supongo que no habrá problema. ¿Pero no crees que se aburrirá?




—No—respondió rápidamente—En verdad le encantan las historias. Y las escucha en silencio, como yo—añadió con una sonrisa y moviendo la cola.




Ahadi rió. Su entusiasmo era contagioso.








—Entonces es mi invitada, pequeño.




Taka corrió hasta su padre y lo acarició cariñosamente con el hocico.




— ¡Eres el mejor! Buenas noches, papá.




—Buenas noches, campeón.




El leoncito regresó junto a su amiga a paso resuelto y se echó a su lado dispuesto a darle las buenas noticias.




—Ey, Larie.




— ¿Mmh?




—Papá te ha invitado para que sigas escuchando el resto de las historias con nosotros.




Liara irguió sus orejas y lo miró con repentino interés.




— ¿De verdad? —el asintó enérgicamente y luego dijo— ¡Genial! ¡Oh, gracias Taka!




—No hay de qué—dijo con una débil sonrisa, agachando las orejas.




Cuando Taka apoyó su cabeza en el suelo, la niña se encontró con los ojos del rey. Ella mantuvo su sonrisa y articuló un “gracias” silencioso que Ahadi correspondió con un asentimiento de su cabeza y una mirada cálida.




 
A la mañana siguiente, mientras los príncipes aprendían sobre el respeto con el que debían dirigirse hacia el resto de los animales, las tres leonas aprendían técnicas más avanzadas de acecho. Nyah descubrió que todas tenían una actitud admirable frente al aprendizaje y atendían sus fallas en el mismo instante en que se las remarcaba. A pesar de que para las leonas solía ser sencillo darse cuenta de quién sería la que finalizaría antes con las enseñanzas, en su caso era realmente difícil. Todas tenían algo excepcional: Sarabi era algo lenta para reaccionar a las órdenes, pero su atención iba mejorando con cada ensayo; Sarafina era terca pero llena de determinación, y Liara tenía problemas para camuflarse del todo, pero era realmente veloz.




Después de unas horas de enseñanza sobre agarre y puntos de ataque, había llegado el momento de practicar con animales pequeños, y la madre de las hermanas las condujo hasta una pradera donde solían deambular los conejos. Eran muy rápidos y sensiblemente atentos, pero eran los animales ideales para comenzar: sus tasas de reproducción eran altas, jamás correrían peligro de disminuir su número como para provocar un desequilibrio en el Ciclo de la Vida; y eran pequeños y prácticamente inofensivos; mas Nyah les advirtió mantener sus narices alejadas de los dientes.




Sarafina se encontraba agazapada entre la densa hierba verde y miraba con fijeza a un pequeño grupo de conejos bunyoros que masticaba pasto. Notó que eran todos machos, algo que no le extrañó debido a que sabía que sus madres estarían en las madrigueras con sus crías. Avanzó sigilosamente con una mirada pícara, sintiendo las partículas de  la tierra húmeda compactándose bajo sus patas mientras inhalaba el aire cálido del mediodía. Echó una ojeada a su alrededor para localizar a las otras chicas y sonrió satisfecha al notar que Sarabi estaba más alejada que ella. Sin embargo en su inspección no pudo encontrar a Liara, y no fue hasta unos segundos después que descubrió por qué: el denso matorral oscuro que las rodeaba había ocultado a la leona excepcionalmente bien. La media sonrisa que torcía sus labios fue desvaneciéndose al dilucidar que estaba mucho más cerca de las presas. La competitividad se apropió de su mente, y decidió apresurarse. “Voy a ser la primera que alcance uno” se dijo a sí misma, dando el primer paso. La distracción hizo que se olvidara de mirar su camino y su pata golpeó un pequeño cúmulo de ramas que hizo que los conejos alzaran sus largas orejas.




Todo pasó muy rápido para ella: un momento dos leonas estaban saltando de sus sitios emitiendo rugidos, y luego un revuelo de césped y conejos espantados dominaba la escena.




“¿Pero qué  demonios estás haciendo? ¡SALTA AHORA!”




Sarafina tensó sus patas y dio un salto que la impulsó como una bala hacia adelante. Los pobres conejos huían despavoridos en todas direcciones, y para su desgracia, notó que todos eran muy jóvenes. Saffy intentó focalizarse en alguno y cuando lo hizo, salió en su persecución. Mientras iba tras él, se maldijo a sí misma por ser tan tonta, pero la culpa no duró demasiado. El olor de la sangre despertó sus instintos depredadores y aceleró el paso. Los escasos centímetros que la separaban de su botana fueron acortados por un salto limpio y certero que le permitió atrapar al mamífero entre sus garras. Hincó sus dientes rápidamente y  pronto Aiheu tuvo un nuevo Ka a su lado.




Sarafina levantó la vista cuando su pulso empezó a relajarse y pudo ver la fuente de lo que había activado sus instintos: Liara masticaba lentamente su bien merecido almuerzo. “Bueno, al menos pudiste cazar hoy”. Nyah salió de su escondite con una enorme sonrisa de madre orgullosa, y se acercó a felicitar a las niñas.




— ¡Excelente! ¡Simplemente excelente! Oh niñas, estoy tan orgullosa de ustedes.




Las tres leoncitas miraron a Nyah y sonrieron agradecidas.




— ¿Ya podemos acompañarte en la cacería?—inquirió Sassie con emoción.




Nyah rió.





—Aún no linda, pero están mucho más cerca de hacerlo. Felicidades.




—Gracias, mamá.




— ¡Nyah! —interrumpió una voz femenina.




La leona se volteó para ver al grupo de cazadoras que caminaban a unos metros de ella, lideradas por Avina, y comprendió el mensaje.




—Bueno, tengo que irme. Regresen a casa y no se metan en problemas en mi ausencia, ¿de acuerdo?




Saffy y Sassie se acercaron felices hasta su madre y frotaron sus cabezas en ella, y al ver que Liara las observaba, Nyah decidió animarla:




—Has sido la primera en conseguirlo Liara, y estoy segura de que tu madre estaría muy orgullosa.




—Gracias, señora.




—Nyah, por favor.




—Gracias, Nyah—se corrigió sonriendo.




La leona asintió una vez y se volteó para unirse a sus hermanas de caza, mientras que las tres niñas regresaron a casa, orgullosas de no necesitar acercarse a comer cuando las leonas volvieran.


 
Por la noche, Taka, Muffy y Liara salieron caminando de la cueva en compañía de Ahadi. El viento soplaba suavemente, y como el cielo estaba cubierto de nubes, el rey pensó que lo mejor sería no alejarse demasiado por si comenzaba a llover. Los tres cachorros se sentaron cuando el rey detuvo su andar y dos de ellos esperaron con impaciencia a que continuara el relato. Ahadi tenía un aspecto cansado que no pasó desapercibido para Taka, y éste le preguntó:


— ¿Papá, estás bien?


El fornido león abrió los ojos y los posó sobre su hijo menor, que lo miraba con preocupación. Inhaló profundamente para llenar sus pulmones de aire fresco y respondió con voz calma:


—Sí Taka, sólo estoy algo cansado.


— ¿Día duro? —inquirió Muffy.


Ahadi recordó involuntariamente los pleitos de ese día con las hienas que habían atravesado las fronteras y sacudió la cabeza para obligarse a no pensar en ello.


—Así es, pero eso ya ha pasado y no quiero hablar del tema. ¿En dónde quedamos ayer?


—Ah…


—En la parte en que Chakula sigue excavando para encontrar a sus hijos—indicó Taka.


Ahadi sonrió. Sabía que siempre podía confiar en él.


—De acuerdo. Veamos… Chakula continuó entonces excavando con la tristeza invadiendo su alma, pues temía que ese sea el cumplimiento de la profecía. Contra todo pronóstico, el quinto día logró abrir un pasaje hacia el interior de la cueva, y de él emergieron tanto N’ga como Sufa. Estaban muy débiles, pero vivos y con grandes posibilidades de mejorar. Chakula lloró de alegría y alzó la vista al cielo para agradecerle a Aiheu haberlos protegido, pero cuando miró el interior de la cueva, descubrió que su hermana yacía muerta. Alba no albergaba leche, y en un intento de salvar a los pequeños de la muerte, abrió las venas de una de sus patas para que bebieran su sangre y sobrevivieran. Arrastraron su cuerpo hacia los campos, pero en cada lugar donde cayó una gota de su sangre, creció una preciosa flor roja que se llamó Alba en su honor. Existe una medicina conocida como “la sangre de la misericordia” que es preparada con esta flor, y que tiene la capacidad de curar casi cualquier dolencia del cuerpo y del espíritu.
N’ga y Sufa crecieron en talla y porte hasta que estuvieron listos para tomar una pareja. Fue en esos días que una leona llamada Minshasa apareció por las tierras, y ambos hermanos quedaron  pasmados por su radiante belleza: blanca como las nubes y dueña de un gran poder, se convirtió en el centro de disputa de sus pretendientes. Ramallah se dirigió a sus hijos luego de conversar con la leona: “He tenido una extraña visión. Minshasa, nube blanca, nacida en el seno de la sabana como un sueño de amor. ¿Quién que tenga melena podría mirarla sin sentir su alma arrebatada? Minshasa, la voz de los amables anhelos. Minshasa, amada por los mismos dioses. Les advierto, hijos míos, cuídense de sus perturbadores encantos. Ella no es de este mundo, y harían bien en elegir una de las hijas de Mamaan”.


Taka miró a Liara de reojo y las palabras resonaron en su cabeza, distantes y de ensueño. Los enormes ojos verdes de la leona miraban a su padre con curiosidad, y Taka pudo sentir que su corazón se sacudía. Mufasa, no muy enfocado en el relato, notó la estupefacción de su hermano y exclamó en son de serenata:


—Oooooh, mi querida Minshasa…


Taka torció el gesto y lo fulminó con la mirada.


— ¿Quieren que continúe o no?


— ¡Sí, por favor! —se apresuró a decir la niña.


—Bueno. Como ambos eran muy fuertes y determinados, se enfrentaron con el objetivo de ganar su amor. Así transcurrieron cuatro días con sus noches. No pararon para comer ni para dormir. Al quinto día, ambos cayeron rendidos al mismo tiempo, y Minshasa fue en busca de Mano, un león tan poderoso como ella y con quien se casó. Al despertar, N’ga  y Sufa se sintieron tan torpes que juraron ante Aiheu que sus días de pelear habían concluido, y para sellar dicho pacto, rogaron que ninguno viviera más que el otro, de modo que ambos murieran el mismo día.
N’ga murió espantando una jauría de perros salvajes, y Sufa, al encontrar a su hermano, se echó a llorarlo hasta su muerte, cumpliendo así el juramento.


—Vaya…


—Yo conozco esa flor—dijo Liara, pensativa— es una de las más preciadas de Rafiki.


—Así es, pequeña. ¿Has visto lo bonita que es?


—Es preciosa, pero me gusta más la de Amamento.


—Ah, ya veo—dijo asintiendo con una sonrisa—La flor de las confesiones.


— ¿La flor de las confesiones? —preguntó Muffy arrugando la nariz.


Taka bufó.


—Las confesiones de amor, papanatas.


— ¡No me digas papanatas!


—Oh, dioses, no ahora—dijo Liara— ¡Paren ya!


En ese momento, comenzó a llover y los cachorros gritaron de disgusto, emprendiendo a paso galopante el camino a casa. Ahadi alzó la vista al cielo un momento y negó suavemente con su cabeza. “Señor, dame paciencia”. Y con esto, se puso de pie para seguir a los pequeños.




Esta es la música de fondo para cuando los tres cachorros van con Ahadi a oír la historia:




Y esta para cuando Sarafina está agazapada en la hierba, acechando los conejos:



Última edición por firsthuntress el Jue Ago 04, 2016 7:23 pm, editado 1 vez (Razón : añadí una canción :))
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por princesstwivinecadenza el Jue Ago 04, 2016 6:20 pm

Mein goodness esta grandiosa la historia espero que sigas y ojala que el rey controle su ira y no le haga algo a taka que podria llevar a consecuencias fatales despues ya no puedo esperar al siguiente capitulo 
Saludos  :sim:
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por LillyDiaz18 el Dom Ago 07, 2016 12:18 am

Soy yo otra vez XD

A mi me parece un buen tributo incluir en tu historia a los personajes de Crónicas y basarte en aspectos de la misma, y me agrada mucho cómo lo haces. Después de que me pasaras los documentos, me puse a leerlos y ¡Wow! te juro que a veces siento que El corazón de un príncipe segundo es un título más de la saga porque adaptas las situaciones y los personajes tan bien a ese Universo que pareciera que estuviste ahí mientras eran escritos. 
No puedo esperar a leer los demás capítulos y ver ese cambio en los cachorros I love you (aunque no todos los aspectos vallan a ser "lindos" ni inocentes ( ͡° ͜ʖ ͡°))


Sobre el capítulo... sentí pena por Liara cuando vio que Sarabi y Sarafina sí tenían una madre que las felicitara Sad

Como dije, estuve leyendo Crónicas (aún no las termino tongue) y cuando Taka empezó a contar la historia de N'ga y Sufa yo estaba tipo:

Spoiler:

Repito, me encanta cómo acoplas tu fic a Crónicas I love you I love you es bellisimo. Estaré esperando la continuación  Wink
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Aisha el Dom Ago 07, 2016 12:28 am

¡Buen capítulo Firsthuntress!, no he leído las crónicas del reino (hubo un tiempo en el que intente buscar la historia traducida pero no hubo resultado), pero bueno, es genial que decidieras incluir algunos personajes a la historia. Por cierto, ¡pobre Liara!, debió sentir un poco de tristeza al ver que sus amigas si tuvieran una madre Sad , bueno, espero ansiosa el siguiente capítulo ^^

Saludos y rugidos

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Capítulo XIII: aprendiendo del Maestro

Mensaje por firsthuntress el Miér Ago 10, 2016 12:28 pm

@princesstwivinecadenza escribió:Mein goodness esta grandiosa la historia espero que sigas y ojala que el rey controle su ira y no le haga algo a taka que podria llevar a consecuencias fatales despues ya no puedo esperar al siguiente capitulo 
Saludos  

hola princesstwivinecadenza!
Me alegra muchísimo que te haya gustado el capítulo ^^ 
No te preocupes, la idea es seguir con la historia hasta el final (uno que por cierto, me está destruyendo las pocas neuronas funcionantes que me quedan) y tranquila, Ahadi es un padre exigente pero a la vez muy dulce y comprensivo.

@LillyDiaz18 escribió:Soy yo otra vez XD

A mi me parece un buen tributo incluir en tu historia a los personajes de Crónicas y basarte en aspectos de la misma, y me agrada mucho cómo lo haces. Después de que me pasaras los documentos, me puse a leerlos y ¡Wow! te juro que a veces siento que El corazón de un príncipe segundo es un título más de la saga porque adaptas las situaciones y los personajes tan bien a ese Universo que pareciera que estuviste ahí mientras eran escritos. 
No puedo esperar a leer los demás capítulos y ver ese cambio en los cachorros  (aunque no todos los aspectos vallan a ser "lindos" ni inocentes ( ͡° ͜ʖ ͡°))


Sobre el capítulo... sentí pena por Liara cuando vio que Sarabi y Sarafina sí tenían una madre que las felicitara 

Como dije, estuve leyendo Crónicas (aún no las termino ) y cuando Taka empezó a contar la historia de N'ga y Sufa yo estaba tipo:
SPOILER:


Repito, me encanta cómo acoplas tu fic a Crónicas   es bellisimo. Estaré esperando la continuación  

Hola Lilly! bienvenue Very Happy -espero que te guste leer mega textos-
Tus hermosas palabras no sólo me alientan para que siga escribiendo sino que también me honran. Me pone muy feliz que te agrade mi... ¿adaptación? porque es algo en lo que pongo todo mi cariño y empeño.

Con respecto a los cambios, las escenas mutan todo el tiempo en mi mente porque al principio escribo todo muy serio, y a pesar de que mientras lo leo me encanta como queda, después recuerdo que hay menores en el foro y digo "Mierda esto es demasiado oscuro/detallado cámbialo SHA Paula porque te van a bannear"
Pero ten fe de que intentaré poner un poco de todo (?) Jajajjaj

Crónicas: tómate tu tiempo para leerlas (más ahora que ingresas a la facu), y espero que toda la propaganda que les hice les esté haciendo justicia. Soy una fangirl de los libros/fics y siempre que termino de leer algo que me gusta no paro de hablar de ello. También me gusta compartir el sentimiento con otros (?) así que reitero, si te ocurre lo mismo, here I am.
De paso, si te interesa, te comento que hace poco descubrí que Crónicas tiene un par de versiones dando vueltas por Internet, y cada una de ellas fue creada en distintos años. Las que tú lees ahora corresponden a la salida casi inmediata de la primer peli, pero luego de que se estrenara TLK II, los autores la reescrbieron para hacerla más fiel. Como te imaginarás me puse a buscarla como loca y logré dar con ella. (lo malo es que está en inglés, pero en ella aparecen Zira, Kovu, y Nuka). No he podido leerlas aún pero la gente anda comentando que la versión del '96 es muy superior. Curioseando también encontré las mini historias que dieron a luz a esa misma versión, también en inglés, pero soy tan fan que también las leí xD y dejé el documento en la misma carpeta creo que se llama CoTPL y algo más.

*toma aire*

Bueno, en fin me alegra que te agrade mi fic (la historia de N'ga y Sufa me gustó tanto que no pude resistirme a incluirla)

@Aisha escribió:¡Buen capítulo Firsthuntress!, no he leído las crónicas del reino (hubo un tiempo en el que intente buscar la historia traducida pero no hubo resultado), pero bueno, es genial que decidieras incluir algunos personajes a la historia. Por cierto, ¡pobre Liara!, debió sentir un poco de tristeza al ver que sus amigas si tuvieran una madre  , bueno, espero ansiosa el siguiente capítulo ^^

Saludos y rugidos


Hola Aisha! Sí, Liara se sintió triste. Desde luego tiene razones para estarlo, pero lo bueno es que lucha constantemente contra ello, un aspecto que he llegado a admirar de su personalidad Smile (ojalá yo fuera igual xS)



Bueno, puf. Hablé demasiado. Again. Así que mejor les dejo el capítulo y ya xD Aviso que es cortito porque por una cuestión de contenido me vi obligada a cortarlo ahí, pero el próximo será más extenso.
Saludos!!  :rugido 2


Hacía mucho tiempo desde que la última tormenta había asomado su fea cara en las Tierras del Reino. Excluyendo a los elefantes, pocos animales podían recordar cuán necesario era buscar refugio en circunstancias como esa, aunque sus instintos no tardaron en hacerlos reaccionar cuando vieron los primeros rayos partiendo los cielos. Todas las manadas corrieron lideradas por sus respectivos alfas en direcciones que a ojos del hombre común hubieran parecido azarosas y desesperadas, y los leones no fueron la excepción. Rodeados y acogidos por el calor del interior de la Roca del Rey, todos fueron a dormir más temprano de lo que acostumbraban a hacerlo, y se sumieron en el sueño profundo rápidamente…


…mientras que Taka mantenía sus ojos muy abiertos. Con cada relámpago que iluminaba el interior de la cueva, el cachorro de pelo cobrizo apretujaba más sus patas contra sus orejas, temblando como una cebra bebé ante los destellos de las fauces de su depredador. Ni él ni sus amigos dormía junto a sus padres ya, pero eso no quitó que alguien notara su molestia de todos modos. Liara, a tan sólo unos pocos metros de él, mantenía uno de sus ojos abierto, y llevaba varios minutos vigilándolo. Al ver que la incomodidad de Taka aumentaba considerablemente con cada rayo, supo cuál era su problema. La leona se puso de pie y se acercó con lentitud para ver si podía ayudarlo, y al tocarlo con una pata el cachorro se sobresaltó.


—Tranquilo, soy yo—susurró ella.


—Oh, L-Li-Liara. ¿Qué haces despierta?


—Me cuesta dormir con todo ese castañeo.


El cachorro bajó sus orejas. Había ignorado que su mandíbula temblaba también.


—Lo siento.


—No te preocupes. Es normal temerle a los rayos.


Taka bufó. 


—Yo no le temo a los rayos.


— ¿Seguro?dijo ella, mirándolo con suspicacia.


TRRRRUMMMSHHH


Ella tomó el estremecimiento de Taka como un “no” y sonrió débilmente. Liara no era ajena al malestar que soportaba su amigo en ese momento, pues en su hogar las tormentas eran tan frecuentes, que ella también tuvo que aprender a sobrellevarlas. No sólo para poder dormir, sino para el momento en que tuviera que cazar. Ahora que vivía a kilómetros de allí, esas consideraciones conformaban el recuerdo de algo que nunca ocurriría. La leona suspiró y puso su hocico a la altura de la incipiente melena de Taka para darle un ligero golpecito. Cuando éste levantó la vista, ella hizo un ademán con la cabeza y lo invitó a acompañarla.


— ¿A dónde vamos?


—Shh, sólo sígueme.


Ambos esquivaron las extremidades de las leonas que dormían despatarradas con sumo cuidado y el ruido del ambiente se hacía más y más potente conforme se acercaban a la apertura rocosa. Taka se detuvo.


—¿Liara?, está lloviendo—dijo dudoso cuando ella cruzó la entrada. Las gotas cayeron cuantiosamente sobre su pelaje y le adjudicaron un aspecto más oscuro, pero el calor sólo hacía que las recibiera agradecida.


—Confía en mí.


Taka arrugó la nariz y luego, tomó aire para dar el primer paso. Caminaron juntos por el promontorio, sintiendo el suelo de roca fresco y mojado bajo sus patas, hasta que se sentaron frente a frente.


—Recuéstate y cierra los ojos—le indicó con dulzura.


El león obedeció y al hacerlo, sintió unas patas que no le pertenecían sosteniendo sus sienes delicadamente. Liara cerró sus ojos también y comenzó a tararear una bella canción que la remontó al mismo momento en que ella estaba en el lugar de Taka, con Asali calmando sus temores. Visualizó claramente a su madre, recordando cada nota a la perfección, y procurando pasar por alto el nudo que se había formado en su garganta, intentó imitar la hermosa melodía que tantas veces había acariciado sus oídos. Decidida a ayudarlo, Liara hizo a un lado su tristeza y asumió el rol de Asali. Apoyó su frente contra la de Taka y sus patas se movieron suavemente en círculos a medida que tarareaba su canción de cuna.


El pequeño león se sumergió en el contacto y permitió que su voz penetrara su mente. La lluvia y los truenos resonaron cada vez más débiles en la distancia, y los flashes de luz blanca que se filtraban a través sus párpados dejaron de tener importancia. Aún cuando las gotas discurrían a través de su pelaje, la calidez y la privacidad del momento hicieron que su pulso se ralentizara, al igual que el tiempo.


Pequeña bebé, escucha mi voz.
Oh dulce damita, estoy junto a ti.
Nuestra pequeña princesa, crece y contempla
Tu tierra, tu propia tierra fiel.
Guíennos, Sol y Luna,
A nuestra hora de gloria y honor.
Mi dulce bebé, nuestra pequeña princesa,
Nuestra noble y valiente doncella.


Los versos resonaron distantes entre los recuerdos de Liara, y los ojos de su madre, tan verdes y sinceros, se achinaron por la bella sonrisa que tan orgullosamente coronaban al contemplar a una cachorra pelaje oscuro, en ese entonces mucho más pequeña y frágil. Unas lágrimas discurrieron por sus mejillas, pero con la lluvia calando su rostro, era imposible distinguirlas. Al volver al presente, se separó lentamente de Taka y cuando éste abrió sus ojos, pudo notar que reflejaban la misma paz que arrullaba su espíritu.




Liara estuvo a punto de preguntarle si se sentía mejor, pero Taka se adelantó:


—Gracias—dijo en un susurro.


Ella sonrió, y no fue necesario decir más. Ambos se pusieron de pie y retornaron al interior de la cueva en silencio. Aún quedaban varias horas para que amaneciera.


*          *          *


En los siguientes cuatro meses, Liara no sólo aprendió a cazar, sino que también frecuentó el Baobab de Rafiki. Las lecciones de Taka y Mufasa habían ido extendiéndose cada vez más, al punto de que aun habiendo terminado sus clases de caza, disponía de mucho tiempo libre. Sarafina solía salir a perfeccionar las técnicas que había aprendido en las laderas del río, mientras que Sarabi ayudaba a las leonas a cuidar los cachorros. Como ninguna de estas actividades la atraían, Liara optó por visitar al mandril. Rafiki la recibía con los brazos abiertos cada mañana y tarde, y la leona disfrutaba mucho pasar el tiempo con él; aunque siempre que lo visitaba tuviera algo que hacer. En vista de esto, se dispuso a estudiar las recetas de sus mezclas para luego ayudarlo a prepararlas, mientras su viejo amigo la instruía con el folklore que no había llegado a conocer en su antiguo hogar. Rafiki se había convertido en un gran compañero de charla para ella y con el tiempo, en un consejero espiritual. El mandril pronto estuvo al tanto de varios detalles sobre su pasado, y de hecho, fue él quien la ayudó a procesarlo. A pesar de que confiaba plenamente en su capacidad de superar el dolor, sabía que guardarse las emociones no le haría ningún bien.


Por su parte, Rafiki encontró en ella un oído atento y una mente abierta, sedienta de conocimiento. El único problema era que su concentración no duraba demasiado, un obstáculo que, prácticas mediante, logró superar con la meditación. Liara no comprendía del todo este hábito que tenía el chamán, pero disfrutaba sentarse junto a él en completo silencio y focalizarse sólo en su respiración, pues la ayudaba a serenarse y a aclarar sus ideas.


Cada nuevo día la niña crecía tanto física como mentalmente. Rafiki notó que ya no necesitaba que la ayudase a subir, y pronto se vio obligado a reunir más frutos para sus visitas: aparentemente, haberla alimentado desde pequeña con ellos hizo que su organismo se adaptara sin problemas.


“Minshasa”, “Mano”, “raíces de Tiko”, “flujo vital” y otros  conceptos, así como nombres de hierbas, se inmortalizaron en el conocimiento construido por la leona que mostraba afinidad e interés por las prácticas del chamán.


— ¿Recuerdas esto, verdad? —dijo él un día, llevando en sus manos un gran caparazón de tortuga.


—El cuenco de hidromancia.


El mandril sonrió.


—Esto me permite ver algunas cosas del presente, y en ocasiones, partes del  futuro. Verás, el agua tiene dos estados fundamentales aquí. Una es en forma de nubes, y otra es en forma líquida. Las nubes recorren el cielo grabando en sí mismas lo que ocurre en los terrenos, y cuando han reunido suficiente información, la energía que llevan consigo las hace condensar. Los chamanes recolectamos algo de lluvia y al suspender en ellas un medio, como hojas y ramas disecadas, nos comunican lo que saben. El mensaje, si es de suma importancia, se repetirá una y otra vez, como pasó contigo la noche en que te traje aquí.


—Cuando miré el cuenco yo seguía allí.


Rafiki asintió.


—Es por eso que hay que prestarles especial atención cuando ves que una misma figura se forma al removerla. Ven, probemos, para que puedas verlo.


Rafiki tomó algunas hojas secas, y luego de molerlas en su mano, las esparció en forma de lluvia sobre la superficie.


—Para ver cosas del presente, debes girar el cuenco hacia la izquierda hasta que veas que el medio se concentra para formar algo.


Y dicho esto, tomó el enorme caparazón de tortuga y lo hizo girar lentamente en sentido anti horario.


—A veces toma mucho tiempo—continuó— depende de la importancia de la información.


— ¿Quién decide qué es importante y qué no? ¿Aiheu?


—No. Ahí es cuando entra en acción “el toque” de cada chamán. ¿Has oído la frase: “vemos lo que queremos ver”?


—Sí.


—Bueno, un chamán no debe querer ver algo en específico, sino que debe esperar a ver algo importante. No importa qué, sino que sea importante. ¡Pero no para ti! Siempre para alguien más. Para que la hidromancia sea efectiva, debe ser desinteresada.


—“Vemos lo que necesitamos ver”


—Exacto, en este caso, lo que otro necesita ver. ¡Ah! mira, el agua intenta decirnos algo.


Liara miró las pequeñas partículas arremolinándose sobre la superficie del líquido que, a medida que sus ojos se acostumbraron a los trazos de le figura, notó que formaron una manada  de ñus rodeando a una cría.


—Un nacimiento.


—O varios—comentó él, acariciando su barbilla— Lo que se dibuja no siempre representa una versión fiel de los hechos. Pero la información es consistente, —Rafiki alzó su dedo índice frente a Liara, y añadió—sólo con el presente.


— ¿Qué hay del futuro?


—Bueno, leer el futuro es algo que no a todos se les da bien, yo me incluyo, y además es muy peligroso. No voy a mostrártelo ahora porque debido a su riesgo, sólo accedo a hacerlo en situaciones críticas. Pero sí puedo contarte el procedimiento.


La leona permaneció en silencio y lo observó atentamente.


—Como te imaginarás, el cuenco debe girarse en sentido horario, y un poco más rápido que para ver el presente. PERO ANTES, debes recitar una oración de admonición. ¿Recuerdas los espíritus malintencionados que te mencioné?


Liara asintió.


—Los makei.


—Sí. Ellos están constantemente esperando la oportunidad para abrirse paso a este mundo y provocar sufrimiento. Esa oportunidad puede ser alguien que lo invoque, un Ka propenso al dolor, o la pequeña pero terrible distracción de un chamán. Así que para evitarlos, rezas una oración de admonición, y sólo después de eso puedes empezar a girar el cuenco. Al igual que para el presente, debe ser un acto desinteresado; es por eso que un chamán no puede leer su propio futuro. Giras y giras, hasta que el medio forme algo. Y ese algo, lo debes tomar con las uñas… —Rafiki esbozó una media sonrisa y continuó—o en tu caso, garras.


— ¿Qué quieres decir?


—Me refiero a que es muy inestable. El futuro depende de muchas cosas. Aiheu dispuso el libre albedrío, y en cierto modo no tiene control sobre él. Sabe lo que ocurrirá, pero no puede reescribirlo. Si puede hacer… desviaciones. No quiero meterme mucho en el tema, pero Mano y Minshasa están para asistirlo en esas ocasiones.


—Y con cosas te refieres…


—A los individuos que intervienen en él, y las decisiones que tomen. Nunca lo olvides, Liara: forjamos nuestro propio destino.


Ella asintió.


—Entiendo.


—Claro que sí, eres muy lista.


Liara sonrió. Rafiki alzó la vista para ver el cielo a través de la copa de su árbol y suspiró.


—Bueno, creo que es hora de que vuelvas a casa. El sol está por ocultarse, seguro Taka ha terminado y debe estar esperándote.


—Tienes razón. Bueno, nos vemos mañana Fiki. —La leona se acercó para abrazar a su amigo y éste le dio unas palmaditas en la espalda— ¡No empieces esas oraciones sin mí! —dijo ella al soltarse, apuntando una pata hacia el Muro.


— ¡No me atrevería! —respondió entre risas.



Liara bajó por el agujero del árbol y luego de mover la corteza del mismo, salió al terreno bañado por la luz del cielo violáceo para volver a la Roca del Rey.




Esta canción de "Valiente" me pareció que quedaba perfecta cuando Liara ayuda a Taka. Es una de mis preferidas. Procuré que la traducción que ven en este capítulo fuera lo más fiel posible.




Hace poco también descubrí Noisli, una página con sonidos de ambiente; una que desde que entró en mi vida no he parado de usar. Me encanta. Tiene la posibilidad de armar distintos combos, y si se registran, estos se pueden compartir e incluso les deja una opción para sentarse a escribir.
Les dejo el link con un combo que armé para la parte en que Taka y Liara están bajo la lluvia y si lo escuchan con la canción de fondo queda muy lindo también  I love you

https://www.noisli.com/get_combo_by_link/lfPQCTSVe0StNTm

(pueden regular el volumen de cada cosa a su gusto)
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Aisha el Dom Ago 14, 2016 5:05 pm

Wow, la verdad es que disfruto muchísimo leer tu historia y en el fondo me tranquiliza de las tareas. Tuve la oportunidad de leer este capítulo el viernes pero no pude comentar hasta ahora, me gusta como va el desarrollo de la historia y por un principio me imagine que la infancia de los cachorros solo la veríamos por muy pocos capítulos centrándose mas en su etapa como adultos (aunque me equivoque xD). El capítulo fue corto pero aún así no dejo de ser una excelente continuación, en fin, espero con ansias a que continúes. Very Happy

Saludos y rugidos

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