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El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por firsthuntress el Dom Jun 05, 2016 9:21 pm

@LillyDiaz18 escribió:Tu fic me fascina Very Happy creo que es uno de los mejores fics de TLK que he leído. Y Liara es tan linda x3 Aun no sé que parte fue la mejor: la forma en la que das una pequeña muestra de la relación de Mufasa y Taka de cachorros, o el cómo expresas los sentimientos de Liara al final.

Me gustaría preguntarte algo, porque he visto que mencionaste a Aiheu, por ejemplo. En tu presentación dijiste que leíste los fics de John Burkitt y David Morris... ¿dónde los encontraste? .-. He estado como loca buscandolos en internet desde que leí tu presentación y no los encuentro  Sad

Encontré esta página (Click Aquí) pero están en inglés y como soy una inútil XD me da flojera leerlos así. 

¿Puedo preguntarte dónde los leíste tú? Very Happy

Gracias. Seguiré pendiente de tu historia porque me enamoré de ella  I love you

¡Saludos!  :sim:

Hola Lilly! Antes de responderte como es debido, quiero mostrarte algo:

 <-- Esta soy yo cada vez que veo comentarios de este estilo.

Ahora, volviendo al resto del mensaje, debo decir que es un honor que creas eso, pero estoy segura de que no pensarás lo mismo una vez que hayas leído "Las crónicas del reino". ¡Y es que es una de las mejores historias que he leído! Es tan hermosa y está tan bien narrada que desearía que fueran libros, comprarlos y añadirlos a mi biblioteca. Los personajes, las escenas, todo es perfecto. Incluso fue narrada de manera que coincidiese con los acontecimientos de la película, así que prácticamente podrías considerarla canon. Las recomiendo fuertemente (ya termino de adularlas jajaja). Te comento que son cuatro entregas para la historia general, y el resto son "bonus tracks", igual de espectaculares. Algunos están traducidos al español y otros siguen en inglés, pero creeme que vale la pena el esfuerzo.
Mira, yo los leí hace un buen tiempo y para serte sincera no recuerdo de qué página los bajé, pero era un foro similar a este. Sin embargo te tengo buenas noticias: los tengo almacenados en una carpeta de Google Drive, así que te paso el link para que puedas descargarlos: Las crónicas del reino
Si te gusta mi historia, te vas a enamorar de crónicas, te lo aseguro. 
Me alegra que te gustara la relación entre Muffy y Taka y también el momento personal de Liara, intento poner mi mayor esfuerzo en ello n.n
¡Gracias por pasar a leer y en cuanto pueda subiré el próximo capítulo!

@princesstwivinecadenza escribió:Grandiosa historia amiga espero que sigas siempre me han gustado las historias de scar ya quiero leer mas de tu interesante historia espero que traigas el siguiente capitulo
Saludos  :sim:

¡Una nueva lectora! 
Bueno princesstwivinecadenza, aprovecho para comentarte que ya somos dos. Me alegra que te haya gustado y como ya comenté antes, actualizaré próximamente  Very Happy


Saludos! <3
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Capítulo IV: Un mensaje del destino

Mensaje por firsthuntress el Lun Jun 06, 2016 10:35 pm

¡Hola a todos! Estaba escuchando música y me agarró un momento de inspiración. Quizás más adelante considere la posibilidad de armar un playlist con la música que me lleva a fabricar estas escenas en la cabeza, porque cuando las imagino con música de fondo parecen más geniales de lo que preferiría admitir. Espero poder estar haciéndoles justicia, jejeje. Sin más preámbulos les dejo la cuarta parte. ¡Disfruten!  :rugido


Los pies de Rafiki caminaban pesadamente sobre la tierra agrietada. El aire, seco y cargado de un olor ligeramente rancio, se acoplaba perfectamente al paisaje que lo rodeaba: oscuro, olvidado, muerto. Las nubes que encapotaban el cielo hacía meses, habían privado al suelo del brillo del sol por mucho tiempo, pero jamás condensaron en lluvia alguna, matando de sed a la vegetación hasta que marchitó. Una lágrima brotó del ojo izquierdo de Rafiki al contemplar las Tierras del Reino, que en algún momento estuvieron rebosantes de vida; pero un gruñido detrás de él hizo que volviera en sí: la sorpresa y el dolor lo habían obligado a aminorar el paso, molestando a una de las hienas que lo escoltaban hacia la Roca del Rey.


—Camina, simio—le espetó.


—Soy un mandril—respondió con sequedad.


—Lo que sea. No hagas esperar al rey.


Continuaron  su camino en silencio y al llegar a la base del hogar de los leones, Rafiki alzó la vista. La silueta de un león se aproximó por la cima del promontorio, pero era imposible distinguir su rostro. Un escalofrío recorrió la médula del chamán.


— ¿Ahadi? —preguntó con voz queda, sin poder creérselo. ¿Qué estaba pasando?


Pero el aludido no respondió. En lugar de eso,simplemente ordenó:


—Mátenlo.


Rafiki dejó escapar un jadeo, y pudo ver que un enorme grupo de hienas se congregaba alrededor de él con expresión sombría, relamiéndose y observándolo con ojos amarillos que parecían brillar en la penumbra. Cientos, miles de ellas, acercándosele con la única intención de arrancar cada trozo de carne de sus huesos. El mandril se descubrió a sí mismo rezumando confusión y miedo, pero sobre todo, un profundo dolor. Había jurado ayudar a todo quien que lo necesitara, y había fallado. Iba a morir y dejar detrás de él tierras estériles y animales desamparados, probablemente heridos o enfermos. La primer hiena se abalanzó sobre él con las fauces alojando lo que parecían miles de dientes, seguida por todas sus hermanas, y lo último que pudo sentir fue el penetrante olor de la putrefacción…
 






…y despertó.


Rafiki abrió los ojos abruptamente y notó su respiración agitada. El corazón martilleaba su pecho y las sienes le latían. “Oh, dioses.” pensó. “Qué espantosa pesadilla”.


Sentía la garganta seca y se levantó para beber un poco de agua. Cuando lo hizo, tuvo una extraña sensación. No sabía por qué, pero tuvo la necesidad de acercarse a su muro de oraciones. Observó con detenimiento a los cachorros de león coronados por los astros hermanos, y luego a las leonas de la manada que perseguían a un grupo de cebras. Pensó en Liara, y al hacerlo recordó algo que había estado ignorando hasta el momento. “Ahadi… él no sabe que ella está aquí.” Luego, se preguntó qué haría. Nunca había llegado una leona extranjera allí. ¿La aceptaría? Alguien debía cuidar de ella, y Rafiki tan sólo era un mandril que además se alimentaba exclusivamente de frutas, a diferencia de otros de su especie. Ella debería ingerir carne en algún momento, aprender a cazar, y necesitaba crecer entre otros leones también, quizás conocer a uno especial en el futuro... Y de repente, una corriente de aire agitó su alborotado pelaje canoso. Era el olor picante otra vez. Volvió a clavar sus ojos en el mural, y miró a los príncipes.


 — ¿Qué? —dijo en un susurro inaudible.


Su mano se acercó al pequeño león de pelo cobrizo y las piezas encajaron, al menos parcialmente. No comprendía del todo el mensaje, pero de algo estaba completamente seguro. Sus ojos se ensancharon de excitación y comenzó a reír. Corrió hasta donde descansaba Liara, y la despertó bruscamente.


— ¡Liara! ¡Despierta pequeña, levántate!


La leona abrió sus ojos y su pelo se erizó.


— ¡Ay! ¡¿Qué?! ¡¿Qué ocurre?! —logró articular con dificultad.


— ¡Debes irte de aquí! ¡Debes irte ahora!


— ¿Qué? —sus orejas se retrajeron. Luego, preguntó, desconcertada— ¿Por qué? ¿Qué ocurre?


 —El viento ha traído un mensaje… ¡del destino!


— ¿Ah?


—Es imperioso que salgas en este momento, ¡pronto lo entenderás! —Rafiki comenzó a empujarla ansiosamente y ella casi tropieza al ponerse de pie tan rápido.


“¿Qué le pasa?” pensó para sí, mientras se acercaba al agujero que conducía hacia la entrada del Baobab. Rafiki fue el primero en cruzarlo y luego la tomó entre sus manos para ayudarla a bajar. Ambos salieron del árbol, y la luminosidad del cielo ponía en evidencia que estaba comenzando a amanecer. Una vez que el mandril la colocó en el suelo, dejó apoyada una mano en su hombro izquierdo.


—Escúchame pequeña: debes ir en esa dirección. Ve tan rápido como el sol surque el horizonte.


Rafiki la miró a los ojos y pudo ver el miedo exhumando de ellos, algo que hizo que sintiera una punzada de lástima.


—Todo estará bien, no temas. No hay depredadores por estos alrededores, mucho menos a estas horas.


Liara se relajó un poco y miró en la dirección que le había indicado.


— ¿Podré volver a verte?


— ¡Claro que sí! —exclamó sonriente— Pronto nos encontraremos. —Luego, tomó su barbilla para obligarla a mirarlo a los ojos—Sé que estás confundida, pero pronto lo entenderás, dulce Liara.


Ella no lo presentía así, pero el mandril la había salvado. Lo menos que podía hacer era confiar en él. Asintió una vez y Rafiki le dedicó una sonrisa.


—Ve.


La leoncita tomo aire y para intentar apartar el temor y la vacilación, echó a correr hacia las llanuras, preguntándose si sabría cuándo detenerse. Le rezó a Aiheu porque así fuera.


 
Un león dorado, fornido y de melena oscura se removió en el sueño unos minutos, hasta que despertó. Volteándose con mucho cuidado, se puso de pie y se encaminó hacia la salida de la cueva, deteniéndose momentáneamente para contemplar el precioso paisaje. El sol apenas había comenzado a asomarse y la luna continuaba allí, aprovechando los últimos minutos que le quedaban para jactarse de su misteriosa belleza. El león inhaló permitiendo que el aire fresco de la mañana penetrara sus pulmones y al exhalar, dio gracias a Ahieu por el nuevo día que le había dado. Ahadi era un madrugador por excelencia, no sólo por el hecho de que debía ocuparse de su reino desde las primeras horas de la mañana, sino porque creía que cada día era un regalo y que debía aprovecharlo al máximo. Bajó de la Roca del Rey a paso tranquilo, y se dirigió hacia la pequeña laguna que estaba cerca de allí, para saciar su sed. Una vez hecho esto, se sentó sobre sus macizas patas traseras, observó el vasto horizonte que lo rodeaba y simplemente, disfrutó el momento. Contempló con admiración la gran bola de fuego que ascendía lentamente y teñía de rojo los alrededores, alejando a la noche y los acontecimientos del pasado una vez más. Una bandada de flamencos surcó el cielo matutino y fue lo único que irrumpió la pacífica escena. Decidió entonces que era momento de regresar y en el camino, pensó en qué se basaría la lección que les daría a sus hijos ese día.


Al adentrarse en la cueva, Ahadi se acercó lentamente a su esposa que aún yacía profundamente dormida junto a sus cachorros, y acarició su cabeza con el hocico. Ella ronroneó.


—Buenos días, preciosa.


—Buenos días, Ahadi—respondió Uru, ofreciéndole una sonrisa cálida cuando sus ojos se encontraron con los de él. Luego bostezó.


— ¿Cómo están nuestros hijos?


—Aún están dormidos—la leona observó a los dos cachorros que dormían junto a ella. Uno era dorado y fornido como su padre, el otro, un tanto más delgado y cobrizo, como su madre. Este último se removió. —Bueno, al menos uno lo está—añadió con una sonrisa.


Ahadi rió y se dirigió a su hijo.


—Buenos días para ti también, campeón.


El leoncito respingó su nariz y abrió los ojos. Aún en la ahora débil oscuridad de la cueva, brillaban como dos luceros, de un verde eléctrico. Miró a su padre, que lo observaba sonriente.


—Hola, papá.


— ¿Estás listo para la lección de hoy, Taka?


De alguna manera, Taka dejó de lado el sueño y se puso de pie rápidamente. Su madre no daba crédito del brutal pasaje de “soñoliento” a “activo y listo para aprender” de su hijo, aunque sonrió encantada por su actitud.


— ¡Sí! —respondió lleno de entusiasmo.


La exclamación fue tan enérgica que logró despertar a su hermano.


—Agh, Taka, algunos intentamos dormir. —dijo molesto, y tapó sus orejas con sus patas.


—Es hora de levantarse, dormilón. —le dijo Uru.


—Pero mamá…—rezongó.


—Vamos, que antes de irse deben desayunar.


Mufasa apretó los párpados y apoyó su cara contra el cuerpo de su madre, dejando escapar otro quejido ahogado.
 


Taka y Mufasa tenían casi cinco lunas de edad, y aún eran lactantes. Cuando los cachorros terminaron de alimentarse, limpiaron los vestigios de leche en sus bigotes con las patas. Entonces, Ahadi acarició a su esposa y se dirigió a la salida de la cueva, donde esperó pacientemente a que sus hijos le dieran alcance.


—Pórtense bien y obedezcan a su padre. —dijo la reina dándoles un lengüetazo a cada uno.


—Sí mamá…—respondieron al unísono y con cierto aire de exasperación. Luego, corrieron en dirección de su padre, que había comenzado a abandonar la cueva.


Ahora que el sol iluminaba con más fuerza, las tierras del reino presenciaban más movimiento. Las cebras caminaban lentamente buscando un buen lugar donde pastar y los elefantes se tiraban considerables chorros de agua con sus trompas, bañándose a sí mismos y a sus bebés. Ningún animal prestaba especial atención a los tres leones que caminaban cerca de ellos, pues por lo general, la caza la realizaban las leonas.
Taka iba junto a su padre, escuchando atentamente la lección, en tanto que Mufasa caminaba un poco más atrasado. No es que fuera un rebelde ni mucho menos, pero frente a todo el paisaje que lo rodeaba, lleno de pasto verde y animales de todo tipo, concentrarse le resultaba una tarea muy difícil. Esta vez miraba las nubes e intentaba descifrar formas en ellas, y esta distracción le costó un tropezón.


—¡Auch! —se quejó débilmente y miró frunciendo el ceño la roca que causó su caída. Su enfoque lo llevó hasta unas pequeñas rocas que estaban cerca, y de repente, tuvo una idea. Miró a su hermano, que seguía caminando totalmente ensimismado en las palabras de su padre; y sonrió con malicia infantil.


Tomó algunas con el hocico, y apresuró el paso para alcanzarlos, pero quedando atrás al igual que antes. Una vez que se aseguró de que los leones no habían notado su ausencia, escupió la primera roca en dirección a las patas de Taka.


El impacto hizo que Taka se distrajera sólo un momento, pues creyó que la había empujado mientras caminaba. Otra roca golpeó su trasero esta vez, lo que hizo que frunciera el ceño. Las rocas no llegaban tan alto cuando él las empujaba accidentalmente, y sabía que Mufasa estaba atrás. Sin embargo, actuó como si nada hubiera ocurrido e intentó seguir escuchando.


El nuevo golpe llegó a su nuca. Taka empezó a molestarse. Pasó un minuto… dos, tres. Al parecer, se le habían terminado las rocas. Sonrió satisfecho y volvió a enfocar su atención en la lección.


—Todo está predestinado, chicos. Las cosas ocurren del modo que ocurren porque así debe ser, aunque esto no los debe detener de obrar para hacer lo correcto. Si alguien está en peligro, no deben abandonarlo porque el destino dictaminó que así fuera…—Ahadi continuaba absorto en su enseñanza y confiaba en que ambos estaban escuchándolo.


 Una nueva roca chocó en la nuca de Taka, pero esta vez le dolió.


— ¡Para ya, Mufasa! —exclamó, volteándose a él con enfado.


— ¿Estás loco? ¿De qué hablas? —respondió él, incapaz de ocultar la sonrisa.


—Cálmate Taka, ¿qué pasa? —irrumpió Ahadi.


—Muffy está lanzándome rocas papá, ¡eso pasa!


El rey miró a su hijo con severidad.


— ¿Mufasa?


— ¡Yo no hice nada!


— ¡Claro que sí! ¡Estás haciéndolo hace un largo rato!


— ¡No es cierto!


— ¡Mentiroso!


— ¡Basta ya! —la voz del gran león fue tan grave que hizo que ambos lo miraran con las orejas gachas. —Mufasa, ¿has estado lanzándole rocas a tu hermano?
El leoncito lo observó con los ojos llenos de culpa, y su padre supo la respuesta de inmediato, aunque ninguna palabra salió de su hocico. El rey suspiró.


—Ve a casa ahora.


—Pero papá…


El león lo miró frunciendo el ceño, aunque no con dureza, y Muffy se volteó para regresar, arrastrando la cola.


Ahadi luego miró a su hijo menor.


—Taka.


El león de pelaje cobrizo miró a su padre, sabiendo que por el tono también ligaría un regaño; aunque ignoraba por qué. La voz del rey se suavizó un poco cuando volvió a sonar.


—Tu hermano es inteligente. ¿Lo sabes, verdad?


Taka no respondió enseguida, y Ahadi añadió:


—Le cuesta mucho concentrarse, pero cuando lo logra, demuestra tener intelecto.


—Supongo…


—Sin embargo, cuando no puede hacerlo, busca maneras de distraerse y prefiere arrastrarte en ellas con él. No porque sea malo ni quiera molestarte, sino porque quiere jugar contigo, porque te quiere. No me causa ninguna gracia que lo haga cada vez que es momento de aprender algo, así que luego hablaré con él —hizo una pausa, y agregó—Mientras tanto, y en vista de cómo van las cosas, necesito pedirte que seas el maduro de los dos.


Taka lo miró estupefacto. ¿Estaba pidiéndole que hiciera lo que debería hacer su hermano?


— ¿Ah?


—Lo que has oído. Valoro muchísimo que prestes atención a tus lecciones y también que avises cuando tu hermano no lo hace, pero cuando este tipo de cosas pasen, trata de reaccionar de manera más calma y sin exagerar. ¿De acuerdo?


—Papá, estuvo lanzándome varias. Siempre anda molestándome, ya no lo soporto.


—Bueno, es tu hermano y convivirás con él un largo tiempo, así que te recomiendo que te acostumbres—Ahadi suavizó la mirada y bajó las orejas un poco—Sé que eres el menor Taka, pero te pido que intentes ser un ejemplo para él.


Taka parpadeó con perplejidad. Por un breve instante, la incredulidad pobló sus facciones, que inmediatamente se tiñeron de exasperación. Puso los ojos en blanco y con un bufido, pasó lentamente al lado de su padre, aceptando a regañadientes que era inútil discutir sobre el asunto. Dos Mufasas excedían su cuota de tolerancia. Ahadi vio cómo se alejaba su hijo y con un suspiro, sacudió su cabeza en gesto de resignación, para luego emprender su camino de regreso a la cueva. Luego de caminar un tramo, Taka decidió acelerar el paso hasta que empezó a correr, impulsado por el enojo. Era un pequeño cachorro, el menor de los dos, y su padre le había dicho dos cosas que lo molestaban de sobremanera: que exageraba y, según entendía él, que debía aceptar sumisamente lo que su hermano le hiciera, “para ser un ejemplo”. En su carrera, pasó junto a Mufasa, aunque no volteó a mirarlo.


— ¡Vamos Taka, lo siento! —gritó Mufasa.


Pero él no respondió.


Cuando sus pulmones comenzaron a quejarse por el esfuerzo, aminoró el paso pero sin detenerse. Arrastrando sus patas hasta su pequeño espacio privado, uno que había descubierto días atrás mientras jugaba con Saffy y Sarabi a las escondidas, repasó mentalmente las razones por las que a veces detestaba a su hermano. ¿Por qué debía él tolerar sus estupideces? Después de todo, él era el menor. Procesó la razón que su padre le había dado en un duro intento de comprenderla hasta que un olor desconocido invadió sus sentidos, lo que hizo que se parara en seco. Era un olor dulzón, agradable incluso, pero lo inquietaba hasta la médula no saber de dónde provenía. Instintivamente expuso sus oscuras garras que, siendo el cachorro que era, aún eran muy filosas. Olfateó a su alrededor caminando con cautela y en silencio, sus orejas retraídas y sus atentos ojos verdes peinando el terreno centímetro a centímetro. Acercándose a la sombra del árbol, el olor se intensificó y alcanzó a oír una respiración regular, calma y superficial. “Sea lo que sea, está dormido”, pensó. Divisó un bulto mediano, cubierto de pelaje corto y suave, de color chocolate. No lograba identificar qué clase de animal era, pues estaba escondido entre la maleza crecida. Pensar que ahora debería buscar otro lugar para dormir porque su lugar estaba ahora bañado con el olor del invasor, sacó una mueca de disgusto del rostro de Taka. Decidió agazaparse como su padre le había enseñado para dar una embestida directa y tomar a su presa desprevenida, pero ahora que estaba más cerca, notó extrañado que por alguna razón, dicho aroma le recordaba ligeramente a su madre. Esto hizo que se detuviera por un momento y mirara fijamente a la criatura con ojos perplejos.
Unos segundos después se vio arrastrado nuevamente a la realidad, porque pudo oír que el invasor se removía perezosamente en su sueño, amenazando con despertar. Quizás ya lo estaba haciendo. Sacudió la cabeza para apartar la vacilación de su mente y se preparó para atacar.


“Es ahora o nunca”, pensó.


Atravesó el aire como un cuchillo y al impactar sobre la criatura, ambos rodaron hasta que Taka quedó sobre ella. Colocó sus garras en su garganta y presionó con relativa fuerza para mantenerla fija en su sitio, acercando su rostro desafiante. Sus ojos se enfocaron con fijeza en los de la criatura y encontró que eran verdes, aunque de una tonalidad más clara que los de él. Había pillado desprevenida a la extraña leona que ahora lo miraba con ojos curiosos y redondos como platos; sus pupilas contraídas denotaban un leve pigmento amarillo alrededor. Encontró que eran bonitos, quizás los más bonitos que había visto, pero se mantuvo firme y con toda la dureza que pudo, espetó:


— ¿Quién rayos eres y quién más está contigo, invasora?


La leona irradió miedo hasta que cayó en que no se trataba más que de otro par, y fue entonces cuando la sorpresa reemplazó al miedo.


—Oye, oye, ¡tranquilo! —Liara intentó contener el aire que amenazaba con escapar de sus pulmones cuando se dio cuenta de que la pata de Taka no le pondría fácil la tarea de respirar—M-me llamo Liara y s-soy sólo yo. ¡Estoy sola!


Taka arrugó la nariz al fruncir el ceño una vez más y un gruñido sordo escapó de su garganta. Sin embargo, aligeró la presión de su pata cuando no detectó signos de engaño en su voz.


— ¿Y qué estás haciendo aquí? ¿De dónde vienes?


Habiéndose esfumado la sorpresa y encontrándose azotada por los repentinos recuerdos de su huida, Liara dejó escapar un suspiro entrecortado y aventuró su mirada a escapar de los ojos escrutadores del león, sumiéndose en un profundo sentimiento de tristeza.


—Es… es una larga historia.


Taka, que era muy perspicaz, notó al instante el cambio en el semblante de la pequeña leona y sintió una punzada extraña en su interior. Aminoró la severidad de su mirada unas décimas, pero aún así le respondió con dureza.


—Ah, ¿sí? Pues yo no tengo nada que hacer ahora y tú estás poniendo a prueba mi paciencia, pastelito. Habla ahora.


Liara volvió a posar sus ojos en los del león y embravecida por el sentimiento que le provocó el odioso apodo, pujó más allá su suerte.


—Bien. Pero sólo si te apartas. Las cosas están un poco incómodas aquí abajo.


Taka soltó una risa agria que hizo que Liara frunciera el ceño.


—Duh-uh, pues esa es la idea, niñita. Ahora dime, ¿cómo llegaste hasta aquí?


Hubo una breve pausa. Liara era vagamente consciente de que el león que estaba sobre ella sólo estaba defendiendo su territorio, tal y como lo había hecho su padre en incontables ocasiones. Ahora, sólo estaba concentrada en el peso que el cachorro ejercía sobre ella y evaluaba las posibilidades de tirarlo. Ambos tenían prácticamente el mismo tamaño y en la posición que ella estaba, hacerlo era complicado e incluso se arriesgaba a que la mordiera. Descartó la idea rápidamente.


—Un mandril llamado Rafiki me dijo que viniera—dijo por fin.


Al oír el nombre del chamán de confianza de su padre, Taka levantó la pata de su garganta pero no bajó de la leona. Alzó una ceja inquisitiva.


— ¿Rafiki?


—Sí. Él me encontró hace unos días y me acogió en su Baobab. Todo marchaba bien, hasta que esta madrugada me despertó gritando que el viento había traído un mensaje del destino y que debía venir rápidamente hasta aquí—hizo otra pausa y ofreciéndole una mueca añadió, un tanto divertida para aliviar la tensión—La verdad es que fue aterrador.


Taka rió, esta vez con sinceridad.


—Sí, ese mandril está loco. Pero es de confiar. Casi siempre acierta en sus “predicciones”—Taka levantó ambas patas e hizo el gesto de las comillas al decir esta última palabra. No creía en lo más mínimo que el mandril tuviera el don de la clarividencia, sino que más bien sus balbuceos solían cumplirse con frecuencia por pura casualidad.


—Bueno… veo que lo conoces. ¿Me dejarás ir ahora?


Taka volvió a mirarla, sus párpados cerrados hasta la mitad y su boca torcida en una media sonrisa. La palabra “engreído” cruzó la mente de Liara.


—Mmm…no lo sé…


Acto seguido, dejó que la leona se pusiera de pie y él se sentó sobre sus patas con una sonrisa satisfecha.



—Bien Liara, me llamo Taka.


Edit 10/06/2016: Aquí dejo la música de fondo que correspondería a la escena en que Rafiki bebe agua luego de despertar del sueño, y se da cuenta de lo que significaba el mensaje de Aiheu. La parte animada del final es para la carrera de Liara mientras desaparece por el horizonte luego de despedirse de su amigo Smile



Última edición por firsthuntress el Vie Jun 10, 2016 1:53 pm, editado 1 vez
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por LillyDiaz18 el Mar Jun 07, 2016 12:14 am

No inventes, te amo!!  I love you I love you I love you (ok, ya fue mucho XD)

No, en serio... te irás al cielo. Muchas gracias por pasarme los links. Ya los descargué y me pondré a leerlos ahora mismo, ya que terminé de leer tu capítulo X3 Te juró que te estaré eternamente agradecida  Razz Very Happy Razz

Como siempre, el capítulo estuvo increíble. Nunca había pensado en la posibilidad de que Taka fuese el respetuoso y Mufasa el travieso. Todas las "teorías" que he leído retratan a un Taka rebelde que recae en un niño odioso y altanero XD y a Mufasa como el hijo ejemplar. Ahora que lo pienso, despues de leer este cap, este intercambio de roles no es mala idea. Taka no tiene porqué haber sido antipático desde pequeño, o Mufasa ese león tan recto que conocemos. Me agradó ese cambio x3

Y la parte en que Liara y Taka se conocen no se queda atrás. Se sintió muy natural esa escena con tan buenas descripciones y diálogos  Very Happy Very Happy

En cuanto a lo de el playlist... me parece una idea genial. Me encantaría saber que música va en cada parte xD Yo hago algo así en mi fic poniendo las canciones que van en cada capítulo al principio del mismo, podría ser algo similar Wink así podríamos escucharlas mientras leemos y sería hermoso  Rolling Eyes I love you

Esperaré tu actualización. ¡Saludos!  :sim:
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por KIRAN27 el Mar Jun 07, 2016 12:10 pm

buen capitulo amiga firtsthumberss espero que sigas pronto y nunca pense que la familia fuera tan traviesa y que no haya peleas espero que sigas pronto quiero saber como sigue saludos y rugidos y un fuerte abrazo
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Aisha el Mar Jun 07, 2016 12:51 pm

¡Excelente capítulo!
La verdad es que siempre he creído que Taka es el mas clamado mientras que Mufasa el mas inquieto de los dos, también debo decir que fue un encuentro realista por parte de Taka (me refiero a su desconfianza con lo desconocido), como siempre fue un capítulo grandioso, esperare la continuación ^w^

Saludos y rugidos

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Zyah el Miér Jun 08, 2016 8:41 am

Acabo de terminar de leer estos capítulos que has publicados hasta el momento y debo decir que me encanta tu historia y tu forma de narrar. Me gusta mucho la relación que Mufasa y Taka tienen; personalmente yo también pienso que, de cachorro, Taka era más inteligente y responsable, a diferencia de Mufasa, que era más despreocupado e inmaduro.

Otra cosa que no puedo dejar pasar por alto y no comentar nada al respecto (?), es el hecho de que vi en uno o dos capítulos haces mención a Aiheu, Minshasa, Mano y también a Ma'at... y que, en uno de tus comentarios dijiste que leíste las Crónicas del Reino. Yo también lo he hecho, aunque solamente leí "El Legado de Ahadi", los otros no he podido encontrarlos todavía.

En fin, espero que continúes pronto con la historia, que está muy interesante.

P.D: De paso te invito a leer mi fic "Crónicas de una Cicatriz", que también trata, principalmente, de la juventud de Taka. Allí uso la teoría de Taka - Maduro / Mufasa - Inmaduro, además de que también incluyo a Aiheu, aunque también a otros dioses inventados.
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por firsthuntress el Miér Jun 08, 2016 1:17 pm

@LillyDiaz18 escribió:No inventes, te amo!!  I love you I love you I love you (ok, ya fue mucho XD)

No, en serio... te irás al cielo. Muchas gracias por pasarme los links. Ya los descargué y me pondré a leerlos ahora mismo, ya que terminé de leer tu capítulo X3 Te juró que te estaré eternamente agradecida  Razz Very Happy Razz

Como siempre, el capítulo estuvo increíble. Nunca había pensado en la posibilidad de que Taka fuese el respetuoso y Mufasa el travieso. Todas las "teorías" que he leído retratan a un Taka rebelde que recae en un niño odioso y altanero XD y a Mufasa como el hijo ejemplar. Ahora que lo pienso, despues de leer este cap, este intercambio de roles no es mala idea. Taka no tiene porqué haber sido antipático desde pequeño, o Mufasa ese león tan recto que conocemos. Me agradó ese cambio x3

Y la parte en que Liara y Taka se conocen no se queda atrás. Se sintió muy natural esa escena con tan buenas descripciones y diálogos  Very Happy Very Happy

En cuanto a lo de el playlist... me parece una idea genial. Me encantaría saber que música va en cada parte xD Yo hago algo así en mi fic poniendo las canciones que van en cada capítulo al principio del mismo, podría ser algo similar Wink así podríamos escucharlas mientras leemos y sería hermoso  Rolling Eyes I love you

Esperaré tu actualización. ¡Saludos!  :sim:

Hola Lilly! Me alegra mucho que te haya agradado el capítulo. Como más adelante verás (si es que no lo has hecho todavía) la idea de Taka siendo el responsable y Muffy el "tiro al aire" no es mía y de hecho fue en crónicas donde la encontré la primera vez. Y me pareció tan... interesante y lógica que decidí incluirla aquí también, aunque iré haciendo algunas variaciones.
El realismo en la escena donde Taka y Liara se conocen fue intencional. He visto que muchos lo notaron y no te haces una idea de lo contenta que me pone ver que lo destaquen 
Y te tiro una curiosidad: fue la primer escena que creé y la que me llevó a escribir el resto del fic, jeje.

Tendré en cuenta lo del playlist Wink aunque aún no sé cuándo pueda armarlo. Te mantendré al tanto n.n 

Oh, y en cuanto a los archivos de crónicas... ¡no hay ningún problema! Me encantaría poder hablar con alguien al respecto porque ninguna de mis amigas los ha leído, así que si te urge lo mismo cuando los termines, aquí estoy Very Happy

@KIRAN27 escribió:buen capitulo amiga firtsthumberss espero que sigas pronto y nunca pense que la familia fuera tan traviesa y que no haya peleas espero que sigas pronto quiero saber como sigue saludos y rugidos y un fuerte abrazo

¡Muchas gracias KIRAN27! Bueno, son dos cachorros que encima son hermanos, así que alguna que otra pelea habría, supongo, jeje. Me alegra que te haya gustado Smile


@Aisha escribió:¡Excelente capítulo!  
La verdad es que siempre he creído que Taka es el mas clamado mientras que Mufasa el mas inquieto de los dos, también debo decir que fue un encuentro realista por parte de Taka (me refiero a su desconfianza con lo desconocido), como siempre fue un capítulo grandioso, esperare la continuación ^w^

Saludos y rugidos



¡Hola Aisha! Ay, nunca me cansaré de agradecer sus lindos comentarios, me alegra mucho que les guste mi historia. Coincido contigo en la personalidad de los cachorros. El hecho de que Taka sea el más tranquilo y estudioso encajaría perfectamente en la lista de razones por las cuales adquiere tanto desprecio hacia su hermano cuando descubre que será el rey, ya que él siempre había sido el que más se esforzó. Y como le dije a Lilly, me pone muy feliz que les haya gustado la escena donde estos leoncitos se conocen <3 

@Zyah escribió:Acabo de terminar de leer estos capítulos que has publicados hasta el momento y debo decir que me encanta tu historia y tu forma de narrar. Me gusta mucho la relación que Mufasa y Taka tienen; personalmente yo también pienso que, de cachorro, Taka era más inteligente y responsable, a diferencia de Mufasa, que era más despreocupado e inmaduro. 

Otra cosa que no puedo dejar pasar por alto y no comentar nada al respecto (?), es el hecho de que vi en uno o dos capítulos haces mención a Aiheu, Minshasa, Mano y también a Ma'at... y que, en uno de tus comentarios dijiste que leíste las Crónicas del Reino. Yo también lo he hecho, aunque solamente leí "El Legado de Ahadi", los otros no he podido encontrarlos todavía. 

En fin, espero que continúes pronto con la historia, que está muy interesante.

P.D: De paso te invito a leer mi fic "Crónicas de una Cicatriz", que también trata, principalmente, de la juventud de Taka. Allí uso la teoría de Taka - Maduro / Mufasa - Inmaduro, además de que también incluyo a Aiheu, aunque también a otros dioses inventados.
¡Hola Zyah! Soy una hiper-archi-mega fan de crónicas. 
Leerlas me generó una infinidad de sentimientos que van desde la risa hasta el llanto con moco tendido, y me han enseñado a ver la vida desde otras perspectivas; es por ello que me encanta todo de ellas y cada vez que las mencionan tengo que decir qué tan geniales son.(Por cierto, son geniales(?)) 
Si tienes problemas para encontrarlas, más arriba entre los mensajes que fui respondiendo dejé un link que lleva a una carpeta que tengo en Google Drive donde están las cuatro partes (incluída "El legado de Ahadi") en español, y hay también unas historias escritas por los mismos autores que se desarrollan en el mismo universo, aunque algunas están en inglés. Si no te resulta difícil leer en ese idioma, ¡también te las recomiendo! Smile

Me alegra que te haya gustado mi historia, ver que tiene buena recepción me ilumina el corazón, en especial con tan lindos comentarios :3

Los fanfics de Scar son mis preferidos, así que en cuanto pueda desocuparme un poco con la facultad visitaré el tuyo también Wink 



Como siempre, ¡muchas gracias por leer, chicos! Intentaré escribir el próximo capítulo este fin de semana, estoy atareada de cosas últimamente D:

¡Saludos y rugidos!  :pumtim:
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Aisha el Miér Jun 08, 2016 3:42 pm

@Kiran27 escribió:ejjeej animo seguro que el siguiente capitulo estara genial lo estaremos esperando con los brazos abiertos saludos y rugidos y un fuerte abrazo
Hola Kiran, recuerda que los mensajes como estos solo se pueden hacerse por mensajería privada, ya que esto es considerado Spam.

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Capítulo V: Haciendo amigos

Mensaje por firsthuntress el Jue Jun 09, 2016 11:10 pm

¡Hola manada! No sé como anden ustedes, pero aquí en Argentina está haciendo un fresquete que me dan ganas de quedarme bajo las frazadas todo el día. Hace un rato me tomé una buena chocolatada y ¡boom! me dieron ganas de escribir, otra vez. Así que bueno, aquí les traigo la quinta entrega. Esta vez descubrirán un poco más sobre el pasado de Liara. ¡Disfruten! 
:simba4:



La pequeña leoncita le sonrió.

—Hola Taka—luego de una pausa, añadió— Siento mucho haber ocupado este espacio. No sabía que era tuyo.

El cachorro hizo un mohín, restándole importancia.

—Bah, no te preocupes. Vengo aquí cuando quiero estar solo, pero en realidad no me pertenece aún.

—Oh. ¿Y a quién le pertenece?

—A mi padre. Es el rey de estas tierras, y algún día yo ocuparé su lugar—le dijo, lleno de orgullo.

Liara se sorprendió y sus orejas se irguieron ligeramente.

—Vaya, ¿de veras?

—Así es.

—Wow. —fue todo lo que pudo decir.

Taka la miró con curiosidad.

— ¿Y de dónde vienes?

A pesar de tener sólo cinco lunas, el sentido de orientación de Liara era excelente, y de hecho, era lo único que la había mantenido con vida durante sus días de escape. En sus recorridos con su padre, había visto cómo prestaba atención al ocultamiento del sol, a los olores, e incluso cómo dejaba marcas que pudiera reconocer en rocas o árboles, así que al oír la pregunta, sólo le tomó unos minutos indicarle la dirección sureste.


Taka asintió una vez, intentando rememorar si alguna vez su padre había hablado de reinos vecinos que estuvieran por allí, pero no pudo recordar ninguno.


—Dijiste que conocías a Rafiki—continuó Liara— ¿puedes hablarme de él?


—Es el chamán de la familia. Vive en el Baobab que está…—Taka se interrumpió, sacudiendo la cabeza—Lo siento, eso ya lo sabes. Bueno, es el chamán de la familia. Hace bendiciones y dirige las ceremonias de aquí. También cura a los heridos—el leoncito volvió a callar, momentáneamente vacilando si confiarle o no lo siguiente. Finalmente, lo hizo—Mamá me dijo que cuando yo nací, no respiraba. Rafiki me sopló la vida, casi como lo hacía Aiheu. Me cae muy bien, suelo visitarlo a veces. Aunque está algo loco.

—Las mejores personas lo están—comentó ella, mirándolo con una dulce sonrisa.

Taka sintió algo extraño en el pecho, y apartó la mirada avergonzado.
En ese momento, ambos pudieron oír cómo se quejaban sus estómagos.

—Oye Liara, ¿tienes hambre?

—Mmmh—asintió con energía.

—De acuerdo. Um, escucha. Mi padre no estará feliz de que haya hablado con una extraña, porque dice que los extraños son peligrosos. Pero tú no me lo pareces en lo absoluto, así que vendré a verte siempre que pueda. Mi madre ya debe de haber cazado, así que volveré para traerte algo en un rato, ¿de acuerdo?

Liara sonrió agradecida.

—Está bien.

—Puedes quedarte aquí si quieres, de todos modos yo duermo en la cueva—y con esto, el pequeño león de pelo cobrizo emprendió carrera de vuelta a casa, pensando en cómo se las arreglaría para llevar comida para dos sin levantar sospechas.
 
Al llegar, vio que Mufasa, Uru y Ahadi cenaban como todas las tardes reunidos en la calidez de la Roca del Rey.

— ¡Taka, qué bueno que volviste! —Mufasa fue el primero en ver a su hermano, y al verlo corrió hacia él. Taka no tuvo tiempo de apartarse y pronto se encontró debajo de su cuerpo fuerte y pesado, intentando reprimir la risa cuando sintió los lametones de Muffy en su cara—Oye, en verdad siento lo de hoy. No pretendía que te fueras así.

El leoncito estuvo a punto de responderle, pero Ahadi fue el siguiente en hablar.

—Hijo, ¿dónde estabas?—la voz del rey denotaba preocupación.

Taka comenzó a apartar a su hermano y Muffy dejó que se levantara.

—Eh…fui a dormir una siesta. —Y como cada vez que mentía, el leoncito respingó su nariz, un gesto que desde luego no pasó desapercibido por su padre. Sin embargo, decidió dejar el asunto por el momento.

—De acuerdo… ¿Te sientes mejor?

—Sí señor.

—Está bien. Ven, siéntate. Te guardamos la pata, como te gusta.

—Gracias —sonrió el leoncito, agradecido porque recordaran su preferencia.

Taka se acercó a su familia y tomó entre sus patas la ración de carne. Sin duda era de un ñu joven, pues se veía jugosa y tierna. Sus ojos recibieron con profundo aprecio la imagen del sabroso botín y su estómago volvió a rugir, esta vez de alivio. Sin embargo, su mente estaba concentrada en la leona que había visto momentos antes, e ignoraba casi por completo su necesidad de alimento. Comenzó a masticar, más despacio que de costumbre y sin disfrutar del todo su comida, mientras elucubraba a paso galopante la manera de llevarle una ración a su nueva amiga. El instinto maternal de Uru detectó cual radar la conducta de su hijo y lo observó, preocupada.

—Taka, ¿qué ocurre?

El cachorro volvió a la realidad en un santiamén.

—Oh, nada mamá, estoy bien. —notó disgustado que sus padres estaban muy atentos, o eso parecía en ese momento; y que le sería difícil alejarse con comida. Sospecharían. De repente, una idea azotó su mente—Es que… no tengo mucha hambre ahora. ¿Crees que pueda comérmela más tarde?

La leona de pelaje cobrizo lo miró con una sonrisa comprensiva.

—Claro corazón. ¿Quieres que te la guarde, o…

—No—la interrumpió enseguida—yo me ocupo. Gracias mamá.

—De acuerdo.

La familia siguió almorzando y Taka tomó su ración para llevarla a su espacio de la cueva, donde había una roca que podía mover con facilidad con sus patas y salirse a su antojo sin que lo descubrieran.

Ahadi, sin embargo, sabía que su hijo ocultaba algo, y se propuso descubrirlo en cuanto tuviera oportunidad.

— ¿Qué crees que le pasa?—le preguntó Uru.

—Oh, es la edad. Quizás sigue un poco molesto por lo de hoy. Ya se le pasará querida, no te preocupes—el gran león le ofreció a su esposa una sonrisa cálida y tranquilizadora.

Y con estas palabras, la madre se relajó.
 
Al terminar de comer, toda la manada se fue a dormir. Faltaban unas horas para que el sol terminara de caer, pero la vida de los leones (y de hecho, la de cualquier animal) no incluía otra cosa que fuera comer y descansar. Taka se quedó despierto todo el tiempo, fingiendo a la perfección un letargo de cachorro recién nacido. Tuvo que soportar los quejidos de su hermano, quien se negaba a pegar un ojo, por un rato que le pareció interminable. Cuando por fin todo estuvo en silencio y escuchó los ronquidos de su padre, supo que el momento había llegado. Abrió un ojo, luego el otro, y se puso de pie con sumo cuidado para no despertar a nadie. Luego, se acercó a su salida “secreta” y comenzó a empujar suave pero firmemente la roca que bloqueaba la salida. Era una roca apenas un poco más grande que él, así que para empujarla bastaba con que se echara sobre su espalda e hiciera uso de sus patas traseras. La aspereza del suelo de roca hacía que al rozar hiciera un ruido inevitable, y esta era la razón por la que generalmente, si quería escabullirse, prefería esquivar el mar de leonas que lo separaba de la salida principal. Pero esta vez debería arrastrar una pata de ñu consigo, y no podía optar por dicha opción. Así que para mover la roca, lo hacía en tandas espaciadas. Estando a unos pocos centímetros de terminar de desbloquear la salida, pudo percibir que Mufasa se removía levemente. Lo observó desde su posición y no se movió ni un centímetro, esperando a que volviera al sueño profundo. Pasaron unos cuantos minutos hasta que creyera que podía continuar. Decidió entonces que lo mejor sería correrla de una vez, como tirando de una curita, y armándose de toda su fuerza, clavó las garras de sus patas delanteras en el suelo y empujó la roca.


Trrrrrshhh


“¡Tonto! ¡Eso fue demasiado ruidoso!” se regañó a sí mismo y clavó sus ojos verdes rápidamente en los leones de pelaje dorado que estaban a un metro de él, aún dormidos. Como ninguno se movió, sonrió y se volteó para agarrar su ración de carne. Tomándola entre sus dientes, la levantó levemente y la llevó hasta la salida. Al ver que no era muy espaciosa para que pasaran ambos a la vez, optó por empujarla primero, luego salió él y antes de irse, volvió a colocar la roca en su lugar. Cuando volviera podría esquivar a las leonas sin problemas.

El sol aún incidía de manera agradable sobre su cuerpo. El leoncito corrió tan rápido como el peso extra se lo permitió, y el viento cálido agitó su pelo que brillaba como el fuego a esas horas de la tarde. Al llegar a su pequeño prado, avanzó unos metros hasta encontrar el césped bien crecido, creyendo que encontraría a su amiga bajo la sombra del árbol. Al ver que no era así, soltó la pata momentáneamente y miró a su alrededor. Sin que necesitara llamarla, sus ojos dieron con ella, y encontró que estaba profundamente dormida bajo la luz del sol poniente. Su pelaje se veía un poco más claro bajo esta luz, y respiraba con calma. Taka se acercó a ella con cautela y se vio tentado con pegar un grito para levantarla de un susto, pero al ver su rostro tan apacible, sintió una punzada de culpa ante la idea. Ella no era su hermano. No se lo merecía.
Decidió empujar su hombro con una pata suavemente.

—Oye, Liara, despierta.

—Mmmh—se quejó, negándose a hacerle caso, y posó su pata sobre su propia cara. El pequeño león empujó dicha extremidad con su hocico, molesto.

—Vamos, levántate. Soy Taka.

— ¿Taka?—respondió soñolienta, abriendo los ojos.

—Sí. Te dije que volvería. Te traje comida.

La leoncita bostezó y luego de rodar para ponerse de pie, se desperezó estirando su cuerpo y su cola.

—Hola, Taka —lo recibió con una sonrisa dulce—Pensé que no ibas a poder volver hoy.

—Fue un poco difícil, pero lo logré. ¿Te gusta el ñu, verdad?

—Sí, aunque cualquier cosa sabría genial ahora, créeme.

El leoncito rió suavemente.

—Qué bueno. ¿Sabes? es tu día de suerte: me guardaron la pata, es mi parte preferida.

— ¿De verdad?—hizo una pausa. Frunció el ceño pensativa y luego le preguntó—Espera, ¿o sea que no has comido?

Taka la miró un poco apenado, y supo que había metido la pata. “Me pedirá que lo compartamos…” pensó. Lo cierto es que tenía hambre, pero quería que ella se la comiera toda. Quién sabía cuánto tiempo había pasado sin que comiera carne. Si venía de estar con Rafiki, seguro la había alimentado con frutas, reflexionó, asqueado. Lo pensó durante un momento, y al verla se dio cuenta de que lo miraba con suspicacia. Era muy malo para ocultar cosas.

—No—suspiró—pero quiero que te la comas tú. No podía traerla sin que sospecharan. Tuve que decir que no tenía hambre.

La leoncita suavizó la mirada y le sonrió, tocada por el gesto. Se acercó a él. Taka la miró extrañado, y al no saber lo que pretendía hacer, estuvo tentado por dar un paso atrás. Sin embargo, se quedó donde estaba y sintió un suave lengüetazo en su mejilla. Una oleada de calidez invadió su barriga.

—Eres muy dulce, Taka. Te lo agradezco.

—Oh, bueno, yo…

—Pero no puedo comerme todo esto, de veras. Por favor come tú también. —sus ojos verdes se clavaron en los de él, suplicantes.

Taka se sentía extraño.

 —Ah…

Ella se paró detrás de él y empujó su espalda con el hocico, para llevarlo hasta el trozo de carne.

—Vamos, insisto.

—…de acuerdo—dijo por fin.

Taka esperó a que ella comenzara. Cuando lo hizo, se dispuso a comer, aunque en ese momento sólo lo hizo por cortesía. El hambre se había ido para ser reemplazada por la sensación extraña que le dejó el beso. No había sido desagradable como siempre le había afirmado a su hermano que sería; y de hecho, le gustó. Al pensar al respecto, su corazón se aceleró un poco, pero tan sólo era un pequeño cachorro, y no entendía nada sobre los sentimientos. Sin embargo esto no le impidió que se sintiera feliz, y fue entonces cuando cenó con más ganas.


Cuando terminaron, ambos estaban llenos. Aprovechando los últimos minutos de sol, Liara se echó en el tierno césped verde, y Taka la siguió, echándose panza arriba con un suspiro de satisfacción. Los leones dejaron que la calidez del sol penetrara sus huesos, disfrutando la saciedad de su apetito. Permanecieron unos cuantos minutos así, en cómodo silencio, hasta que Taka decidió intentar conocerla un poco más.

— ¿Liara?

— ¿Si?

—Sé que te lo pregunté antes, pero no me has respondido. Y no es que me moleste que estés aquí, pero necesito saber por qué estás sola. ¿No tienes padres? ¿Qué hay de tu hogar?

La cachorra no se dio vuelta para mirarlo, y en su lugar, decidió mirar la llanura que se extendía delante de ellos, con ojos nostálgicos.

—Estoy huyendo.

Taka se giró para mirarla.

— ¿Huyendo? ¿De quién?

—De unos búfalos.

— ¿Y por qué te persiguen?

Liara cerró sus párpados y los apretó con fuerza, llena de tristeza. El león, al notar que se estaba demorando mucho en responder, estuvo a punto de preguntarle si estaba bien, hasta que un sollozo le dio respuesta a su pregunta no formulada.

— ¿Liara? ¿Qué ocurre? ¿Por qué lloras?—Taka se acercó a su rostro rápidamente.

—Me persiguen porque yo maté a uno de ellos—dijo entre lágrimas.

Taka se quedó helado.

— ¡No fue a propósito, ellos estaban atacando a mis padres! ¡Yo estaba asustada y corrí hacia él y mordí su cola, le estaba haciendo mucho daño a mamá!— las palabras salieron a borbotones de sus labios, y sus orejas estaban más caídas que nunca.


El leoncito la observó, sintiéndose mal por verla tan triste,  y luego de procesar sus palabras, se acercó a reconfortarla. Se agachó un poco para obligarla a apoyar su rostro en su hombro.

—Oye, tranquila. No pasa nada. Lo tenía merecido.

Liara se estremeció visiblemente al oírlo.

—No, Taka, no se lo merecía. Nadie merece morir por nada. No quise que ocurriera, todo pasó muy rápido, un momento yo estaba mordiéndolo y él dio unos pasos atrás. Papá lo atacó y él le devolvió el ataque y fui hacia él de nuevo. El acantilado… oh, Aiheu. —Liara soltó lágrimas desconsoladamente y se cubrió el rostro con las patas.

Taka las tomó con una de las suyas y comenzó a limpiar sus lágrimas con la otra.

—Tranquila Liara, ya pasó. Todo eso está atrás. Estás a salvo ahora.

—Pero mis papás no lo están ya, Taka. No volverán jamás—su voz se quebró.

Taka no supo qué responder a eso. Reflexionó sobre las veces en que había pensado en lo genial que sería no tener a nadie que le dijera qué hacer y sintió una punzada de tristeza. No disfrutaba seguir órdenes, pero amaba a sus padres. La abrazó con sus dos patas para consolarla y permanecieron así un largo rato. El cielo con tonos violáceos los cubrió y el león esperó a que sus sollozos se calmaran durante un rato largo. Pasaron varios minutos. Cuando por fin se calmó, se atrevió a darle un vistazo.

— ¿Quieres que me quede hasta que te duermas?

La leoncita solo asintió una vez. Dejó que ella se acurrucara y él se recostó rodeándola, apoyando su cabeza en su lomo.

—No te preocupes por nada ya, Liara. Ahora estás aquí y esos búfalos nunca te encontrarán. Y si lo hacen, se las verán conmigo. Te lo prometo.

Liara no respondió durante un prolongado momento, pues luchaba contra su propia voz. No había dejado de llorar, sólo contenía las lágrimas. Dejó que la calidez de la proximidad de su amigo la confortara y se sumergió en el contacto, permitiendo que calentara su corazón. Luego, más calma, le dijo con dulzura:

—Gracias Taka. Gracias por todo lo que has hecho por mí.

El león sonrió débilmente. Se sentía muy mal por ella, pero a la vez estaba agradecido por haberla encontrado. Liara parecía ser una leoncita con un buen sentido del humor, pero calma y sensible. Por un momento, recordó la enseñanza que su padre le había dado: “Todo está predestinado”. Y pensó en que había peleado con él y su hermano en el momento adecuado, porque gracias a ello, pudo encontrar un alma que, como más tarde descubriría, no era tan diferente a la suya.
 
Pasaron muchas horas. La bóveda estrellada se había cernido sobre ellos y ambos respiraban apaciblemente, aunque uno permanecía despierto. Taka levantó con cuidado su cabeza y sintió frescura donde antes hubo calidez. Supo que la leoncita despertaría ante la misma ausencia, así que esperó a que se removiera entre sueños para despedirla.

—Liara, debo irme, al amanecer debo estar con mis papás.

—Lo sé Taka. Gracias por haberte quedado.

—Quisiera que pudieras venir—le dijo tristemente—Te prometo que mañana volveré y haremos algo divertido.

—De acuerdo—le contestó con una sonrisa.

El pequeño león corrió el corto tramo a casa y al ingresar a la cueva, notó aliviado que todos seguían completamente dormidos. Nadie notó su ausencia. Esquivó patas, cabezas y colas de leonas que dormían emitiendo ronquidos hasta llegar a la zona donde descansaban sus padres y su hermano. No fue hasta que se echó sobre el suelo que se sintió seguro de haber logrado escabullirse sin ser descubierto. Cerró sus ojos, y una sonrisa sincera se apoderó de su rostro. No podía recordar la última vez que se había sentido tan dichoso, aún cuando sólo era un cachorro que apenas comenzaba a vivir. Taka siempre había tenido problemas para conciliar el sueño; pero en lo que restó de esa noche, al pensar en el árbol, el césped, y la nueva leoncita  de ojos verdes que ahora ocupaba su mente; logró dormir pacíficamente por primera vez en mucho tiempo.




Bueno, eso fue todo por hoy n.n Hago un edit porque me gustaría incluir la siguiente pista, para la escena donde Liara le da el beso a Taka. Si la ponía al principio hacía un mega spoiler, jajaj (me gustan mucho los soundtracks  Embarassed)

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Aisha el Vie Jun 10, 2016 8:45 am

@firsthuntress escribió:¡Hola manada! No sé como anden ustedes, pero aquí en Argentina está haciendo un fresquete que me dan ganas de quedarme bajo las frazadas todo el día. Hace un rato me tomé una buena chocolatada y ¡boom! me dieron ganas de escribir, otra vez. Así que bueno, aquí les traigo la quinta entrega. Esta vez descubrirán un poco más sobre el pasado de Liara. ¡Disfruten!
¡genial, acá donde vivo me estoy derritiendo de calor (Acá hemos llegado hasta mas de los 40 grados pale ), jeje, me alegra que te hayas animado a traernos la continuación

Wow fue un capítulo tan tierno, en la lectura se pudieron sentir los sentimientos (? de los personajes, sentimientos mezclados con la alegría y la tristeza, como siempre fue un excelente capítulo, espero ansiosa a que nos compartas la continuación, Taka y Liara se ven tan lindos juntos ^w^

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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por firsthuntress el Vie Jun 10, 2016 4:39 pm

@Aisha escribió:
@firsthuntress escribió:¡Hola manada! No sé como anden ustedes, pero aquí en Argentina está haciendo un fresquete que me dan ganas de quedarme bajo las frazadas todo el día. Hace un rato me tomé una buena chocolatada y ¡boom! me dieron ganas de escribir, otra vez. Así que bueno, aquí les traigo la quinta entrega. Esta vez descubrirán un poco más sobre el pasado de Liara. ¡Disfruten!
¡genial, acá donde vivo me estoy derritiendo de calor (Acá hemos llegado hasta mas de los 40 grados  pale ), jeje, me alegra que te hayas animado a traernos la continuación

Wow fue un capítulo tan tierno, en la lectura se pudieron sentir los sentimientos (? de los personajes, sentimientos mezclados con la alegría y la tristeza, como siempre fue un excelente capítulo, espero ansiosa a que nos compartas la continuación, Taka y Liara se ven tan lindos juntos ^w^

Saludos y rugidos

Wow, ¿la gente puede vivir bajo 40 grados? No recuerdo si aquí hizo tanto alguna vez, pero que ha habido días húmedos y encima calurosos los ha habido. No olvides hidratarte n.n
Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo. Siempre encontré súper tiernas esas relaciones que nacían de una amistad a temprana edad. Tengo la idea de que aún siendo terco e inteligente, Taka podía expresar dulzura y atención cuando se lo proponía, y eso es lo que intenté volcar en este capítulo. Si te gusta me pone muy contenta Very Happy
Cuando me llegue la inspiración volveré a sentarme a escribir Smile
Saludos!!   :simnala:
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por Zyah el Vie Jun 10, 2016 6:27 pm

El capítulo ha estado excelente; coincido en que ha estado muy bien narrado, y ha sido muy tierno. Espero que continúes pronto para ver cómo sigue, y no te preocupes por el frío, aquí no se queda atrás (?) xD... Aunque supongo que, de todas formas, no estamos tan lejos para que las temperaturas varíen tanto xD...

Saludos!
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por LillyDiaz18 el Vie Jun 10, 2016 11:30 pm

Donde yo vivo también hemos llegado a tener temperaturas de hasta 40° grados (ni en el infierno hace tanto calor :v) Y eso que vivo en el suroeste del país, que se supone es una zona más o menos templada .-.


A mi también me pareció un capítulo muy lindo y tierno I love you  Es una faceta de Taka que uno no siempre espera ver, pero coincido con la idea de que podría haber sido bastante expresivo cuando quería (por lo menos de cachorro x3). 

No he visto la película de El Principito aún, pero me enamoré del soundtrack jaja y además, le sienta bastante bien a ese capítulo, casi pareciera que lo compusieron para él cx

Seguiré al pendiente de tu historia, está hermosa. 
¡Saludos!  :sim:
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por firsthuntress el Sáb Jun 11, 2016 10:20 pm

@Zyah escribió:
El capítulo ha estado excelente; coincido en que ha estado muy bien narrado, y ha sido muy tierno. Espero que continúes pronto para ver cómo sigue, y no te preocupes por el frío, aquí no se queda atrás (?) xD... Aunque supongo que, de todas formas, no estamos tan lejos para que las temperaturas varíen tanto xD...

Saludos!

Hola Zyah! Gracias por tu comentario Smile
Coincido con eso de que no estamos muy lejos para que la temperatura varíe tanto pero detesto el frío con todo mi ser. La vida en general me cuesta mucho más en invierno, quiero decir, me levanto muy temprano y cuando hace frío sólo quiero quedarme en la cama. Cuando hace calor, eso tanto no me pasa. El frío de la zona donde vivo no es seco así que encima de temperaturas bajas, hay lluvias, lo que favorece el enfriamiento. En fin, es un asco xd

@LillyDiaz18 escribió:Donde yo vivo también hemos llegado a tener temperaturas de hasta 40° grados (ni en el infierno hace tanto calor :v) Y eso que vivo en el suroeste del país, que se supone es una zona más o menos templada .-.


A mi también me pareció un capítulo muy lindo y tierno   Es una faceta de Taka que uno no siempre espera ver, pero coincido con la idea de que podría haber sido bastante expresivo cuando quería (por lo menos de cachorro x3). 

No he visto la película de El Principito aún, pero me enamoré del soundtrack jaja y además, le sienta bastante bien a ese capítulo, casi pareciera que lo compusieron para él cx

Seguiré al pendiente de tu historia, está hermosa. 
¡Saludos!  

Hola Lilly! Jajajaj, me hizo gracia tu comentario del calor. Sí, el calentamiento global está haciendo estragos con el clima. Mi papá dice que los cambios de estación hoy en día ya no son lo que eran hace 10 o 20 años. Los veranos son terribles, pero sigo prefiriéndolos antes que el frío, porque me cuesta mucho tolerarlo D:

Me alegra que te haya gustado este capitulo y también la música. Esta era la canción que escuchaba mientras lo escribí así que no me sorprende tanto que "le quede" (sí un poco porque la idea es que quedara bien y ver que lo logré es genial Very Happy)

Con respecto a la película de "El Principito", te la recomiendo. Es muy dulce, al igual que el libro. Muchas escenas de Liara y Taka de cachorros están basadas en las horas que me pasé escuchando este soundtrack, así que verás que en los próximos capítulos incluiré más pistas de él.



Como siempre, ¡gracias a todos por leer! 
Ya empecé a escribir el próximo capítulo pero me agarró un mini bloqueo así que decidí dejarlo para cuando me sienta más inspirada. Intentaré seguirlo pronto.

Un saludo! :3
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Re: El corazón de un príncipe segundo (fanfic Taka/Scar)

Mensaje por KIRAN27 el Dom Jun 12, 2016 2:49 pm

buen capitulo amiga firstthuntress espero que sigas pronto y me alegro mucho que sean grandes amigos ejej  vaya 40 grados pues aqui en mi pais en algunas ciudad han llegado mucho saludos y rugidos y un fuerte abrazo nwn
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