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Lian's Story (Fan Fiction)

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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por KIRAN27 el Mar Ago 30, 2016 11:22 am

de  nada hermana lily y buen capitulo hermana lily espero que sigas pronto y es increible que esten en peligro ojala se salve de zira saludos y rugidos y un fuerte abrazo hermana lily nwn
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por LillyDiaz18 el Vie Sep 02, 2016 3:15 am

@Aisha escribió:¡¡Oh cielos!! ¡Tenias que cortar la parte más intrigante! Dx  
¡Pobre Lian!, Zira si que es re malvada aquí la note aquí mucho más maniática que en la película, ¡y eso me gusta!. En cuanto a la narración, en pocas palabras: WOW, imagine cada detalle de la batalla y hace tiempo que no había visto una pelea que se describa tan bien textualmente, ¡fue fantástico!, la ultima parte si que dejó un increíble suspenso, ansío saber que sucederá mas adelante con Lian y el pobre de Kopa, para eso tendré que esperar el siguiente capítulo, ¡sigue así! 
Jajaja, que bueno que te gustara esa faceta de Zira. No estaba muy segura al respecto de cómo luciría al representarla así, pero quería que se viera realmente convencida de lo que estaba haciendo, a pesar de todo.
Gracias!! No es la primera vez que describo una pelea... pero sí una lucha entre leones. Tuve que buscar algunos vídeos como guía XD
Ahora mismo actualizo para que puedan ver lo que pasará a continuación con ellos  Very Happy

@león kopa escribió:me dejaste en suspenso sera este el fin de lian o no y donde estara el pequeño kopa me dejaste con mucha mas intriga quiero saber que pasa, si que es malvada zira mucho mas que en la pelicula y los otros fan fic que e leido esperare con ancias el siguiente capitulo.

¡¡saludos y rugidos!!
Gracias por comentar, león kopa  Very Happy 
Como le decía a Aisha arriba, espero estar representando una buena faceta de Zira en esta parte. Le emoción en tus palabras es una gran ayuda e inspiración, gracias por leer!! Espero que el desarrollo de la historia te siga gustando.

@firsthuntress escribió:Jajajaj, tranquila! Sé que forma parte de la estrategia para mantener atrapado al lector. He leído tantos libros y fics, y sin embargo, no logro acostumbrarme (no he ido a spoilearme porque fui una niña buena (?) y debo decir que no me arrepiento ni un poco)

Así que bueno, acabo de terminar de leer este nuevo capítulo. Y me dejaste s i n  p a l a b r a s 

La escena de lucha estuvo realmente espectacular, con todos sus detalles, suspenso y violencia!! (No soy una fan de la acción, tiros y sangre; pero cuando un personaje malo nivel Zira está involucrado, la escena me parece muy atrapante)

¡Dios mío, espero que alguien acuda a ayudar a Lian y Kopa pronto! Aunque tengo la horrible sensación de que las cosas no terminarán bien para el cachorro. Ojalá me equivoque  

Aún no he podido ver el comic, pero cuando lo lea, te comentaré al respecto  ¡Muchas gracias por pasarme el link! 

Las metáforas hacen magia en la historias, y son las que en mi opinión, hacen muchas de ellas memorables. Estás haciendo un trabajo increíble, y estoy segura de que muchos deben notarlo, a pesar de que no te lo digan.

Un abrazo Lilly, ¡esperaré ansiosa el siguiente capítulo!  
Jaja, lo sé... me pasa igual >.< lo triste es cuando el escritor (en el caso de los fics) abandona la novela en un punto así y deja a todos los que lo leían como de 

Spoiler:
"Quiero la continuación de la historia"

A mi sí me gustan las escenas de pelea y eso XD pero esta es la primera que escribo en donde haya sangre... en fics anteriores no pasaba de golpes y arañazos jaja, me alegra saber que sentó bien.

¡De nada! Wink Espero que para cuando tú los hayas visto, yo haya terminado de leer Crónicas XD (aunque si ves los vídeos, terminarás antes que yo). Apartir del capítulo que voy a publicar ahora, dejo de seguir la secuencia de kati_kopa  Wink

Gracias x3 Esas partes en especial son las que más tardo en dar forma, me gusta ver que a las personas les gustan jaja   

@KIRAN27 escribió:de  nada hermana lily y buen capitulo hermana lily espero que sigas pronto y es increible que esten en peligro ojala se salve de zira saludos y rugidos y un fuerte abrazo hermana lily nwn

De nuevo, muchas gracias por leer y mantenerte al pendiente de mi historia. Me alegra mucho que te guste, KIRAN  Very Happy

_______________________

Aquí la actualización Wink una vez más, subiré el capítulo "original" completo porque no hay un momento oportuno para cortarlo XD 

_______________________

Spoiler:

Spoiler:
 No soy muy partidaria de poner la misma música del filme pero... no conocía nada que le sentara mejor (Minuto 2:16) 
_______________________

   Capítulo 8: Destierro


    La sangre del inocente clama por venganza al cielo, no por justicia, que duerme, o tal vez se nos ha muerto.*




    Abrí los ojos lentamente, como si mis los párpados pesaran toneladas. En cierta forma, así era.




    Tardé un par de segundos en lograr enfocar mi entorno. Estaba en un lugar rocoso, pero definitivamente esta vez no era la guarida. No, este era un lugar abierto donde el aire laceraba sin cuidado una extraña herida que llevaba en la pata. ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba?




    Alcé la cabeza con cuidado. Solo entonces me percaté de la incómoda postura en la que me había quedado dormida. El cuerpo me dolía. Había sangre en el suelo, alrededor del punto donde había estado recostada mi cabeza. ¡Demonios, mi cabeza! Sentía pulsaciones fuertes, como si fuera a explotarme el cerebro.




    Me llevé una pata a la frente para sobarme. Mis garras estaban expuestas y cubiertas de sangre en proceso de secado. Sabía que era sangre por el olor a hierro que desprendía, pues su color había pasado del rojo brillante a un marrón oscuro y apagado. ¿Qué había ocurrido?



Kopa, recordé de golpe, sintiendo un chispazo reactivando mi cuerpo.




    Mis músculos se contrajeron de golpe al sentir una punzada de miedo en la boca del estómago. Zira me había hecho caer al cañón y había dejado al cachorro solo con ese monstruo. Me levanté de un salto. No tardé en perder el equilibrio y regresar al suelo. Tosí con fuerza, escupiendo algunos coágulos de sangre que se habían quedado en mi garganta. Observé la mordida que me había hecho la leona. Lucía bastante mal, pero seguro que no tardaría en recuperarse. Sin embargo, de momento representaba una desventaja no poder utilizar dicho miembro.




    Volví a levantarme, esta vez un poco más lento. Mi pata herida no soportaba mucho peso, de modo que me vi obligada a cojear. Tenía que subir y regresar a enfrentar a Zira. Levanté la mirada al cielo e inspeccioné rápidamente la pendiente que se alzaba sobre mí, la misma por donde había caído. Era algo difícil reconocer el terreno, pues la neblina ocultaba las zonas más altas. Seguro esta era la razón por la que me había salvado de Zira: no pudo ver donde había caído.




    No era muy alta. Había caído en una extraña saliente ubicada, cuando mucho, unos cinco metros por debajo del nivel de la sabana. Sin embargo, no era apta para treparla, pero no tardé en localizar, a unos pocos metros, una zona lo suficientemente escarpada para ascender.




    Troté sin apoyar mi pata en el suelo. Salté sobre la primera saliente de piedra que vi, y escalé con cuidado a la siguiente. La pendiente no era tan marcada en esa parte del cañón, así que podía trepar algunos tramos utilizando solo las garras y sin necesidad de un punto de apoyo fijo. Y al cabo de medio minuto, logré subir a la superficie.




    Grande fue mi sorpresa al encontrar el pastizal más concurrido de lo que recordaba la última vez. Uzuri, Elena, Diku y Nandaa estaban formadas en medio círculo, gruñéndole a Zira, quien parecía bastante tranquila lamiéndose las patas.




Maldita, gruñí para mis adentros, trepando el último metro que me separaba de mi manada.




    — ¿Cómo podría haber hecho algo? — dijo esta, con una paz que me gustó para  inquietante. — El mocoso estaba jugando a las escondidas.




    Me quedé quieta en mi lugar. ¿A qué se refería? ¿Qué había ocurrido en mi ausencia? Y lo más importante, ¿dónde estaba Kopa? A mi mente regresó la imagen de la florecilla. El campo donde había aparecido estaba vacío. Era como si alguien la hubiese hurtado sin dejar rastros de ella. Ni siquiera el más pequeño pétalo marchito sobre la hierba.




    Simba se abalanzó contra la leona en ese momento, derribándola en el acto. Ambos cayeron al suelo con el golpe sordo. Jamás había visto a mi hermano tan molesto, ni siquiera durante la última pelea con Scar. El corazón me latía tan fuerte que sentía que iba a salírseme del pecho. El león mordió la oreja de Zira salvajemente y con una fuerza tal que terminó por arrancarle el pedazo de piel. Un chorro escarlata se impregnó en su hocico como tinta, manchando también el cuello y la mejilla de la leona.




    — Tus patas tienen la sangre de mi hijo — rugió. — ¡No te atrevas a negarlo!




¿Sangre?, repetí, imaginando lo peor. Una profunda punzada de dolor atacó mi cabeza y el aire dejó de llegar a mis pulmones. Las piernas me fallaron y no pude permanecer más tiempo de pie. No, eso no puede ser. Deben haber rescatado a Kopa. No pudo pasar nada malo.




     Simba y Zira se enfrascaron en una pelea que nadie se molestó en detener. Incluso yo sentía que no valía la pena hacerlo. ¡¿Qué demonios estaba ocurriendo?!




    — ¡Uzuri! — apareció Dwala entre la hierba. — ¿Encontraste a Kopa?




    — Sí, pero fue demasiado tarde — la leona agachó la cabeza. — Zira estaba atacándolo cuando llegué. Kopa está muerto.




    El dolor se intensificó al escuchar aquellas palabras. Bajó por mi medula y se asentó en lo más profundo de mí ser para luego estallar y escapar de mi cuerpo en forma del rugido más imponente que jamás hubiese dado. Este capturó la atención de todos, pero poco me importó. La energía de aquel cataclismo interno fue suficiente para hacerme olvidar el dolor físico de mi herida y levantarme para correr hacia la manada.




    — ¿Lian? — preguntaron a coro mis tías.




    — ¿¡Qué demonios pasó aquí!? — rugí, al borde del llanto.




    — Te dije que no tenías posibilidades — rio Zira a mis espaldas, antes de recibir un zarpazo de parte de Simba.




    — Lian, ¿qué te pasó? — mamá lucía bastante preocupada.




    — Zira atacó a Kopa — chillé, y las lágrimas empezaron a desbordarse de mis ojos sin que pudiese evitarlo. — Había un árbol y Kopa… Intenté detenerla, peleé contra ella, pero resbalé y caí dentro del cañón.




    Hablé tan rápido que las palabras salieron atropelladamente de mis labios. Tuve que sentarme para no derrumbarme y entregarme a la desesperación. Me llevé una pata a la frente y tiré fuertemente del mechón que crecía sobre esta en un intento por mantener la cordura.




    — ¡Anda, Simba, mátame! — escupió Zira a mis espaldas, y ante mi estado, no pude evitar volver la cabeza para ver lo que ocurría. Simba tenía a la leona bajo su control, un mordisco en la yugular y todo acabaría. — Pero te recuerdo que dejarás huérfanos a tres niños.




    Mi hermano frunció el ceño, dedicándole una mirada fulminante a la leona. Y luego la dejó libre. Ella rio.




    — ¡Sabía que no podías!




    Eso era el colmo. La misma energía que me había ayudado a llegar con mi manada me dio impulso para levantarme de nuevo y embestir a la leona. Un instinto primitivo me embargaba, y no estaba de humor para luchar por contenerlo. De hecho, una parte de mí disfrutaba comportarse como una bestia para acabar con otra.




    — ¡Pero yo sí puedo! — rugí, asestándole el golpe más fuerte que le había dado en toda nuestra lucha. La leona se deslizó un par de metros sobre el suelo, perpleja. — ¡Y no dudes que voy a hacerlo!




    Corrí nuevamente hacia ella y la tomé por el cuello con tanta fuerza que logré levantarla. La sacudí de un lado a otro con toda la energía que había logrado reunir, al igual que hacen los chacales, y la arrojé al suelo nuevamente. La leona aterrizó boca arriba, mostrando la mancha rojiza que mis colmillos le había dejado sobre el pecho.




    Salté sobre ella, apoyando el peso de mi cuerpo sobre la sangre fresca de su pelaje. Alcé mi pata sana hacia el cielo y expuse cada una de mis garras para darle el golpe definitivo. Zira se veía asombrada, como si realmente no pensara que yo fuera capaz de tal atrocidad.




    — Detente, Lian — ordenó la voz de mi hermano. Levanté la mirada, ahora borrosa gracias a la presencia de las lágrimas. — Uzuri y Elena traerán a sus cachorros. Tengo un castigo para ella que es peor que la muerte: exilio.




    — No creo que eso sea tan malo como lo que yo tengo pensado hacerle a este pedazo de escoria — gruñí, aunque no estaba completamente segura que fuera yo la que hablaba.




    Los demonios del dolor y la tristeza son los más poderosos.




    — Lian, tranquila — continuó el león. Se veía tan abatido como yo. Tal vez incluso más. — Sé cuáles son tus deseos. Todos queremos hacer eso. Pero tú no eres así. Tú no eres esto.




    Me volví hacia la leona, sintiendo el impulso de acabar con su miserable vida de una sola vez. Gruñí, mostrando los dientes, sintiendo el sabor de la sangre aún en la boca. Observé directamente a sus ojos, asombrados pero sin temor, y vi mi propio reflejo. O, al menos, lo que se suponía que era yo. ¿Así era como lucía? Con esa expresión furiosa, esos ojos demandantes de ver muerte, ese rostro bañado en sangre y esa garra amenazante en el aire. No, esa no podía ser yo.




    Suavicé la expresión en mi rostro, y la leona reflejada en los ojos de Zira lo hizo también.




    Simba tenía razón. Esto era un monstruo. No iba a permitirme ser igual que ella. Retraje las garras y bajé mi pata lentamente hasta depositarla sobre el pecho de Zira.




    — Eso es — asintió Simba. — Ahora ven conmigo.




    Con cuidado, me aparté de la leona, no sin antes asestarle una última patada en las costillas, y me posicioné a un lado del león, sin tocarlo. Estaba molesta, abrumada por la situación. Zira, la asesina de Kopa, la causante de todo este mal trago, estaba tumbada frente a mí y no me permitían hacerle nada.




    — ¿Por qué lo hiciste? — escuché un lloriqueo de parte de Dwala.




    — Acabo de vengar a Scar — sentenció Zira, poniéndose nuevamente de pie. — Ahora puede estar tranquilo.




     — Matar a un niño por algo que sucedió antes de que él naciera es la peor atrocidad que se pueda cometer, incluso para ti, Zira — espetó mi hermano, conteniendo su ira. — ¡Kopa era inocente!




Kopa, su nombre retumbó en mi cabeza.




    Una imagen de él, un recuerdo de esa misma mañana, apareció en mi mente. Sonriente, radiante como el sol, con sus ojos llenos de vida y esa curiosidad tan grande por ver aquel estúpido árbol golpeado por un rayo.




    Bajé la cabeza, incapaz de contener el llanto. Me mordí el labio para no hacer ruido, y clavé las garras en la tierra. Garras manchadas aún con la sangre de Zira. Cerré los ojos con fuerza, abrazándome al recuerdo del pequeño.




    — ¿Y crees que eso me importa? — siseó la leona. — ¡Scar también era inocente! Pero tú no te fijaste en eso antes de asesinarlo, ¿verdad?




    — Yo no maté a Scar, fueron las hienas — se defendió mi hermano. — Y tampoco era inocente, después de todo el daño y destrucción que causo. El asesinar a Kopa fue algo insensato.




    — ¡Mamá! — escuché las voces de Nuka y Vitani al llegar con nosotros.




    Apenas fui capaz de levantar la mirada para verlos llegar, corriendo alegre e inocentemente a abrazar a su madre.




    — Nunca debí haberles permitido quedarse — prosiguió Simba. — Kopa aún estaría vivo de ser así. Pero fui demasiado amable contigo.




    Los cachorros se apartaron de la leona para volverse hacia Simba, alarmados.




    — ¿Qué le pasó a Kopa? — preguntó Vitani, posando sus ojos de zafiro sobre mí.




    Fui incapaz de sostenerle la mirada por más de dos segundos antes de bajar la cabeza y romper a llorar otra vez. Cerré los ojos con fuerza. Me mordí la lengua para no emitir ningún sonido delator.




    — Solo lo diré una vez, Zira — gruñó Simba. Me enjugué las lágrimas del rostro para poder ver lo que ocurría. Los cachorros de la aludida estaban asustados, escondidos detrás de mi hermano, quien miraba a la madre de estos como si sus ojos lanzaran fuego. — Cualquiera puede dejar a sus cachorros con nosotros, en Las Praderas, y darles un mejor futuro que el tuyo. O puedes…




    — Eso nunca, Simba — aseguró la leona, hablando entre dientes.




    Nuka y Vitani intercambiaron una mirada nerviosa. Sentí pena por ellos: habían despertado sin tener idea de lo que acababa de ocurrir esa mañana. Al igual que Kopa, ellos eran inocentes. Pero la decisión estaba tomada.




    — Entonces, que así sea — sentenció el león, arrugando la frente. — A partir de hoy, tú y tus cachorros abandonarán mi reino. Después podrás explicarles a tus hijos por qué fueron desterrados de su hogar. Jamás volverás a poner una sola pata en Las Praderas, Zira.




    — Oh, estoy temblando de miedo — exclamó la aludida con sarcasmo.




    Simba se paró frente a ella, a escasos centímetros de su rostro. Se miraron mutuamente, matándose el uno al otro con la mirada.




    — Nuka, ¿qué está pasando? — chilló nerviosamente Vitani.




    Con el rabillo del ojo, pude verla agazapada a un lado del moreno y del pequeño Kovu. Ambos temblaban de miedo, y tenían la sorpresa tatuada en sus facciones. El aludido miró a su hermana.




    — Yo… yo… no lo sé — susurró.




    — Sal de mis tierras. Ahora — ordenó el león, con un gruñido grave y firme.




    Zira rio.




    — Tú nunca me expulsarás de aquí. Estas son las tierras de Scar.




    — ¡Entonces será a la fuerza! — rugió mi hermano, golpeando nuevamente a la leona.




    Zira aterrizó sobre su costado derecho, levantando una ligera nube de polvo. Sentí el pelo de mi cuello erizarse ante la agradable idea de golpear a la leona una vez más. Entonces, Nuka se interpuso entre Simba y su madre, con el ceño fruncido y un mal intento de posición de ataque.




    — ¡Déjala tranquila, maldito! — gruñó.




      — No te metas en esto, Nuka — con una pata, la leona atrajo hacia su dirección al cachorro y clavó sus ojos rojizos sobre los de Simba. — Nos iremos. Pero volveremos a vernos pronto, Simba. Eso te lo puedo asegurar.




    Zira tomó a Kovu con la boca y dio media vuelta, caminando junto al borde del cañón. Vitani y Nuka se miraron el uno al otro, antes de volverse hacia Simba. Solo recibieron un gruñido de su parte como respuesta. Ambos agacharon las orejas y, lentamente, avanzaron en dirección a su madre, no sin antes pasar frente a mí. Aún con los ojos húmedos logré ver sus caritas asustadas e ignorantes de la atrocidad cometida. Ver a Vitani me rompió el corazón, y no pude evitar acercarme a ellos para abrazarlos. Los cachorros se estrecharon contra mí fuertemente.




    No podía siquiera imaginar lo confundidos que estaban.




    — Lo siento, pequeños — susurré, acomodando mi rostro entre las cabezas de ambos. — Lo que ocurrió no tiene otra solución.




    — Pero, Lian, ¿qué pasó? — la pequeña se apartó un poco de mi para poder verme a los ojos. — Kopa está…




    Su mirada me recordó a la de Kopa, tan llena de miedo como la de él. La última mirada que intercambié con mi sobrino. Un par de lágrimas brotaron de mis ojos ante el recuerdo. Acaricié las cabezas de ambos. No tenía fuerza para responder a esa pregunta.




    — Solo… sean buenos, ¿sí? — les pedí, con un hilo de voz.




    Ambos estaban extrañados. Nuka abrió la boca para decir algo más, cuando la voz de su madre lo interrumpió.




    — Nuka, Vitani ¡Vámonos!




    Los aludidos intercambiaron una última mirada conmigo, antes de echarse a correr tras su madre.




    — Adiós — susurré, aunque sabía que era imposible que me escucharan.




    Eran como bólidos que corrían de forma casi incansable. Para cuando terminé de pronunciar la última letra, ellos ya habían llegado al lado de Zira. Agaché la cabeza y cerré los ojos con fuerza, solo para continuar llorando.




    — ¿Cómo es que ocurrió esto? — escuché a mamá lamentarse.




    — Debí saberlo antes, pude haberlo evitado — susurró Simba, aún a mi lado. — Uzuri, ve a buscar a Nala… y a Kopa.




    Escuchar su nombre fue como recibir una puñalada en el pecho. No estaba preparada para eso. Nunca antes había estado en semejante situación. Siempre había sido muy confiada de mi misma, como si pudiera comerme al mundo de un mordisco. Desde la muerte de papá, me había obligado a mí misma a ser valiente, y lo había logrado muy bien a mi parecer. La sensación de no estar preparada, de estar desprotegida, me aterraba. Pero más me aterraba no tener idea de cómo iba a reaccionar al volver a verlo.




     No, tenía que verlo.




    Tenía que comprobar con mis propios ojos que lo que habían dicho era verdad. Una parte de mí se negaba a creer que Kopa pudiese estar muerto ¡Pero si acababa de verlo esa mañana, sonriendo y jugando, investigando un árbol golpeado por un rayo y pidiendo ir a buscar a Vitani! Mi flor estaba en su prado tomando el sol y meciéndose con el viento hacía apenas unos minutos.




    Me levanté, limpié las pequeñas lágrimas que rodaban por mis mejillas y me dispuse a seguir a Simba. Él se acercó trotando a Sarafina, y yo lo seguí de cerca, con una pequeña pizca de esperanza latiendo en mi pecho.




    — Están ahí — dijo la leona, señalando con la cabeza algún punto entre la hierba, más adelante.




    El león siguió con la mirada la dirección indicada por Sarafina, y yo lo imité. Ahí, entre la hierba húmeda, Nala estaba tumbada de espaldas a nosotros. Tenía un pequeño bulto dorado entre los brazos, sobre el cual lloraba y lamía sin parar. Mi corazón se detuvo solo para quebrantarse en pedazos.




    Mi hermano se acercó a aquella escena, y se tumbó al lado de Nala. Ella levantó la cabeza para dejar entrever lo que cargaba con tanta dulzura. Me acerqué un poco, aún escéptica de lo que mis ojos veían.




    No, ese no podía ser Kopa. El mechón de pelo sobre la frente de Kopa era rojizo y siempre estaba recargado hacia el frente; este cachorro tenía el fleco opaco y por ningún lado. El pelaje de Kopa era dorado como el sol, similar al de su padre; este cachorro estaba sucio y empolvado. El rostro de Kopa era terso y fino; este cachorro tenía un horrible rasguño en la mejilla que aún manaba sangre fresca. Kopa no tenía ese ojo morado e hinchado. Ni esa mordida en la pierna. Ni ese grueso hilo escarlata que bajaba desde su nariz y boca hasta su mentón, y que goteaba sobre el piso y el pelaje de Nala.




    — Simba, nuestro bebé está muerto — lloró la leona, y el aludido la abrazó para llorar a su lado.




    Mi respiración se detuvo, y la picazón procedente al llanto apareció.




    No. ¡No! Esto tenía que ser un mal sueño, una maldita pesadilla. ¡Kopa no podía estar muerto!




    Desesperada empecé a correr sin una dirección fija, ignorando las punzadas en mi pata. Llegué al cañón una vez más. Avisté un conjunto de rocas a pocos metros del borde, colocadas en una extraña posición que dejaba un hueco bastante grade para ocultarse bajo ellas. Sin dudarlo, me deslicé a su interior, desapareciendo de la vista de todos.




    Y me entregué a la desesperación y el dolor.




    La primera lluvia de la temporada siempre viene acompañada de regocijos y buenas noticias. Significa prosperidad y abundancia después de meses de sequía. Pero hoy se había impregnado con el olor de la sangre y la venganza.




    En medio de la fiesta, alguien había encontrado el hermoso prado donde creía mi flor. Le había arrancado salvajemente la vida de un solo tajo, y se había divertido deshojándola a lo largo de toda la pradera. Aunque lograse reunir todas las partes, la flor ya no existía. Había soportado el sol ardiente de la sabana, las épocas de escasez, los depredares y las lluvias. Y había terminado en manos de un rencoroso ignorante.




    Lloré hasta sentir que mis ojos estaban tan hinchados que iba a explotar. Lloré hasta no tener más lágrimas que derramar.





    La sangre del inocente clama por venganza al cielo, y si el cielo no responde, ¿quién debe blandir el hierro?*






* Fragmentos del poema de Francisco Álvarez H., Secuestro y Muerte
_______________________

Primer dibujo que subo en todo el Fic XD
La dibujé durante la escuela mientras pensaba en este capítulo, y tomé la foto con prisa porque mi cámara se estaba descargando DX espero poder digitalizarla más adelante para una mayor calidad de imagen

Spoiler:
_______________________

Llegó Laura Sad *tum tum pss* Mal chiste, pero no pude evitar decirlo 

Gracias por leer  :simba1:
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por león kopa el Vie Sep 02, 2016 2:42 pm

Muy buen capitulo lily este capitulo fue muy emocionante y triste por la muerte de kopa pero tambien por lian que quedo devastada y muy triste por lo sucedido espero que todo se tranquilice en el reino y logren superar lo perdido y buen dibujo lily.

¡¡saludos y rugidos!!
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Bako el Sáb Sep 03, 2016 2:37 pm

Lilly, tenía la duda si meterías este suceso a la historia y así fue dandole tu gran toque.

Aunque ya varios sospechábamos algo así, tú hiciste que lo recibiéramos como un baño de agua fría. Hay tantos sentimientos de duda y dolor x'D
¿Que pasara con la pobre de Vitani y su amor que estaba floreciendo? ¿Que pasara con Lian y Kion y Kiara?

Tambien me encanta el hecho de que introduzcas poesía a tu historia o que la tomes de referencia/inspiración, es muy innovador.

Te felicito mucho y te mando un abrazo!
Tienes un don! Very Happy
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Aisha el Sáb Sep 03, 2016 2:48 pm

OMG, este capitulo me dejo con la piel de gallina Sad
Me causo mucha tristeza lo que paso con el pobre de Kopa (imaginaba una situación distinta pero termino igual al Cómic). En cuanto a la narración, ¡oh la narración!, fue increíblemente fantástica, me imagine cada detalle y te juro que durante la lectura sentí mucha mas tristeza a cuando vi por primera vez los cómics de Kati Kopa. El capitulo me gusto bastante, es una lastima que las cosas tuvieron que terminar así con el pequeño príncipe, espero ansiosa para ver lo que pasara después....


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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por firsthuntress el Lun Sep 05, 2016 2:32 pm

Una parte de mí imaginaba que esto pasaría, en parte porque he leído teorías similares, en parte por cómo habías cortado el capítulo anterior. Y pese a que estaba preparada para lo que venía, leer esta entrega fue como si una gran roca cayera en mi pecho desde lo más alto del cañón... y lloré, otra vez. Es increíble como elegiste las acciones y palabras de Lian para que expresara el dolor que la consumía, me metieron de lleno en la escena y por un momento creí que era una de las leonas presenciándolo todo. Fue un capítulo muy triste y la música que escogiste para el fondo es perfecta.
Me gustó mucho la cita que pusiste (algo innovador, como te ha dicho Bako) y también la actitud de Simba. Todas sus facetas tuvieron su participación: el padre dolorido, el padre furioso (ahora sabemos por qué fueron exiliados y qué causó la herida en la oreja de Zira), el rey responsable, el esposo compasivo. Siento mucha pena por Kopa, me hubiera gustado ver cómo avanzaba su relación con Vitani Sad

¡Esperé la continuación!

P.D.: ¡¡El dibujo te quedó genial, es justo como imaginé la expresión de Lian cuando descubrió lo que le pasó a Kopa!!
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por LillyDiaz18 el Lun Sep 12, 2016 2:33 am

@león kopa escribió:Muy buen capitulo lily este capitulo fue muy emocionante y triste por la muerte de kopa pero tambien por lian que quedo devastada y muy triste por lo sucedido espero que todo se tranquilice en el reino y logren superar lo perdido y buen dibujo lily.

¡¡saludos y rugidos!!

Gracias por tomarte un tiempo para escribir un comentario Very Happy Es un momento triste, incluso yo me sentí mal, pero tenía que suceder. Espero haber hecho un buen trabajo al proyectar las emociones de Lian en este momento

@Bako escribió:Lilly, tenía la duda si meterías este suceso a la historia y así fue dandole tu gran toque.

Aunque ya varios sospechábamos algo así, tú hiciste que lo recibiéramos como un baño de agua fría. Hay tantos sentimientos de duda y dolor x'D
¿Que pasara con la pobre de Vitani y su amor que estaba floreciendo? ¿Que pasara con Lian y Kion y Kiara?

Tambien me encanta el hecho de que introduzcas poesía a tu historia o que la tomes de referencia/inspiración, es muy innovador.

Te felicito mucho y te mando un abrazo!
Tienes un don! 

Jjaja, ya sé! Me debatí mucho en escribir o no este momento, y en cómo lo tomarían ustedes al leerlo, pero al final (como le dije a león kopa) me di cuenta que al incluirlo abría posibilidades a otras cosas que tal vez incluso (siendo muy optimisma) puedan impulsar una secuela (todavía no llego a la mitad de esto y ya estoy pensando en secuelas XD)
Gracias, Bako!! Me alegra que te gustara ese detalle de la poesía x3 cuando la leí pensé en que sentaría bastante bien al capítulo y no pude evitar incluirla

@Aisha escribió:OMG, este capitulo me dejo con la piel de gallina   
Me causo mucha tristeza lo que paso con el pobre de Kopa (imaginaba una situación distinta pero termino igual al Cómic). En cuanto a la narración, ¡oh la narración!, fue increíblemente fantástica, me imagine cada detalle y te juro que durante la lectura sentí mucha mas tristeza a cuando vi por primera vez los cómics de Kati Kopa. El capitulo me gusto bastante, es una lastima que las cosas tuvieron que terminar así con el pequeño príncipe, espero ansiosa para ver lo que pasara después....

Jajaja, sí... decidí dejar esta parte casi igual en honor a la verdadera autora de la escena. Sobre todo cuando me di cuenta que en este caso no se trataba de la muerte de Kopa en sí... se trataba sobre los sentimientos de Lian

Imagínate cómo estaba yo  creo que hasta lloré cuando lo releí para "pulirlo" XD Me alegra que te gustara casi tanto como los comics de kati x3

@firsthuntress escribió:Una parte de mí imaginaba que esto pasaría, en parte porque he leído teorías similares, en parte por cómo habías cortado el capítulo anterior. Y pese a que estaba preparada para lo que venía, leer esta entrega fue como si una gran roca cayera en mi pecho desde lo más alto del cañón... y lloré, otra vez. Es increíble como elegiste las acciones y palabras de Lian para que expresara el dolor que la consumía, me metieron de lleno en la escena y por un momento creí que era una de las leonas presenciándolo todo. Fue un capítulo muy triste y la música que escogiste para el fondo es perfecta.
Me gustó mucho la cita que pusiste (algo innovador, como te ha dicho Bako) y también la actitud de Simba. Todas sus facetas tuvieron su participación: el padre dolorido, el padre furioso (ahora sabemos por qué fueron exiliados y qué causó la herida en la oreja de Zira), el rey responsable, el esposo compasivo. Siento mucha pena por Kopa, me hubiera gustado ver cómo avanzaba su relación con Vitani 

¡Esperé la continuación!

P.D.: ¡¡El dibujo te quedó genial, es justo como imaginé la expresión de Lian cuando descubrió lo que le pasó a Kopa!!

Gracias, Paula x3
Escribir este capítulo tambien fue un paso importante para mi. Nunca había descrito una escena similar, y los sentimientos de Lian, a pesar de que tenía una idea sobre ellos, fueron toda una osadía.
Incluso lloré, como le dije a Aisha, durante una releída... o sea, es la primera vez que me pasa algo así, y yo no soy de las que suelen llorar, menos con algo que yo misma creé!

Muchas gracias por tus palabras   me hacen tan feliz x3 espero que la historia te siga gustando igual ahora que se apartará del camino trazado por kati_kopa

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Hola, chicos  Very Happy

Bien, como le decía a firsthuntress, el fic a partir de este capitulo tomará un curso diferente al de los comics para deslindarse completamente de ellos, así que habrá bastantes cambios a partir de este punto (como la introducción de varios personajes nuevos). La historia va a alejarse un poco de los personajes de TLK para dar paso, ahora sí, a la historia de Lian XD De modo que serán acontecimientos "simultáneos" a TLG y TLK 2. Espero que sigan disfrutando de la historia tanto como durante la primera parte x3

Nuevamente, el capitulo "original" que escribí esta completo aquí por cuestiones de extensión XD 
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Spoiler:

Spoiler:
 la parte cantada es la de la ceremonia

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   Capítulo 9: La noche más larga


    El sol se puso sobre el horizonte, que había permanecido nublado durante todo el día. Ni siquiera sus rayos lograban penetrar la espesura gris de aquellos cuerpos gaseosos. La brisa soplaba con fuerza, llevando consigo las hojas marchitas de la estación seca y el aroma fresco de la lluvia. El silbar del viento coreaba la melodía de los árboles al mecer majestuosamente sus copas.



    Pero nada era hermoso. El lugar estaba revestido para el luto.



    Observaba el panorama, más por costumbre que por verdadero disfrute, mientras los animales del reino se congregaban en una larga fila que parecía tener el largo de nuestras tierras. La noticia de la muerte de Kopa corrió con el viento en todas direcciones por las Praderas.



    Rafiki había organizado todo. A mediodía, se había llevado a Kopa para prepararlo para su funeral, esa misma noche, mientras el rumor de la atrocidad de Zira se propagaba como una plaga incesante. Nala y Simba habían acompañado al simio, mientras el resto de la manada regresábamos a casa, abatidas por el dolor y la tristeza.



    Inhalé hondo, llenando mis pulmones con el olor del luto. Un olor amargo y desabrido, acompañado por las flores que la manada había recolectado, e impregnado con el humo de la hoguera que Rafiki había preparado para el ritual. Este podía percibirse a kilómetros, y me atrevería incluso a afirmar que sobrepasaba los límites de nuestras tierras.



    El lugar para la ceremonia sería el mismo donde yacían nuestros antepasados. El Árbol de los Grandes Reyes. Este era un viejo sicómoro con más de treinta metros de alto y el tronco de un ancho de casi siete metros. El árbol por sí solo era imponente en la distancia: a casi dos kilómetros de casa podía verse perfectamente su silueta, durante el atardecer, desde la Roca del Rey. De frente, era una maravilla de la naturaleza: la base, y la bifurcación principal del tronco, estaban completamente huecas. Según la leyenda, cuando el sicómoro era joven, un rayo había caído en sus raíces durante una tormenta, quemando su tronco y levantando la tierra a su alrededor. Pero esto no lo mató. Si bien, el accidente había dejado sus ramas fracturadas, obligándolo a crecer torcido y amorfo, dicho árbol creció tanto que se convirtió en el ficus sycomorosus más grande de Las Praderas.



    No sabía desde cuando mi familia había decidido encomendarlo a tan lúgubre destino, pero había ya seis generaciones de reyes descansando entre los nichos internos que formaban sus raíces. Kopa tomaría el lugar de la séptima familia, desplazando a sus padres a la octava. La idea era escalofriantemente triste.



    Rafiki se encargaría de limpiar el nicho correspondiente, así como de encender pequeñas fogatas alrededor del Árbol con la esperanza de mantener iluminado el lugar para que el alma de Kopa no se perdiese en su camino a la ascensión. A mi parecer, solo le confería un aire más pesaroso.



    Observé, tumbada al pie del árbol sobre una enorme roca, cómo las manadas recién llegadas empezaban a acomodarse poco a poco en torno al sicómoro para presenciar el funeral. Como era tradición, desde los enormes elefantes hasta las liebres más pequeñas habían decorado sus pieles de colores amarillos, tintos y marrones, tiñéndolas con pulpa de frutas y decorándolas con espirales y círculos.



    La última vez que había visto tantos animales juntos fue durante la presentación de Kopa, como bienvenida del cachorro. Ahora nos reuníamos para despedir al único príncipe de la familia que jamás llegaría a convertirse en rey.



    Sentí aquella picazón en los ojos y, sin fuerza para contenerlo, a pesar de haber estado así todo el día, rompí a llorar. Oculté mi rostro entre mis patas para que nadie pudiese verme durante mi duelo.



    Kopa.



    ¡Oh, si tan solo hubiese actuado mejor! Si hubiese corrido más rápido; si hubiese escuchado antes su llamado; si hubiese peleado contra Zira con mayor avidez; si me hubiese aferrado mejor al borde del cañón; si hubiese obligado a Kopa a volver a la cueva…



    Ahora estaríamos preparándonos para dormir en lugar de estar ahí.



    Todo había sido mi culpa. El niño estaba a mi cuidado. 

    Yo era su tía, y su niñera desde que el pequeño había aprendido a andar, con aquellas diminutas garritas que tropezaban en cada piedra que se interponía en su camino, y caía, y volvía a levantarse para seguir explorando. 



    Y ahora, todo había terminado. No habría más días de paseos por la sabana. No habría más regaños por parte de Zazú. Ni aventuras sorprendentes dentro de lo cotidiano. Ni sentiría nunca más el golpe de sus patas al saltar sobre mí sorpresivamente. Ni escucharía su risa matutina al jugar con Vitani. Ni vería de nuevo su sonrisa chispeante, ni sus ojos radiantes de alegría.



    Todo había desaparecido. Se había esfumado sin la oportunidad de decirle adiós. Así, tan repentino como todo en la vida.



    Lloré hasta sentir que las lágrimas empezaban a escurrir por mi pelaje hasta llegar a la herida de mi brazo. Mamá se había encargada de curarme cuando llegamos a casa, pero la mordida había sido profunda y tardaría en cerrar. La sal de mis lágrimas la lastimaba, pero poco era el dolor físico comparado con el que sentía por dentro.



    — Lian, ya es hora — escuché la voz de Simba susurrando en mi oído.



    Levanté la cabeza con pesar para toparme con la mirada del león. Lucía terrible, no recordaba cuando había sido la última vez que lo había visto así. Sus ojos estaban rojos, señal del llanto derramado, y en sus mejillas se había quedado dibujada la línea del camino seguido por las lágrimas mientras se perlaban por su rostro. Ahora parecía serio, como todo rey, pero por dentro estaba destruido.



    Asentí con desgano, e igualmente me enjugué las pequeñas gotitas que habían quedado en mi rostro. Torpemente me puse de pie. Llevaba ahí casi una hora, y mis músculos estaban entumecidos. Bajé de la piedra tambaleante, siguiendo a mi hermano, y en la distancia escuché el retumbante eco de un relámpago.



    Como si la situación no fuese lo bastante mala ya, esta noche habría otra tormenta. Parecía que la vida me odiaba.



    Simba me condujo al interior del Árbol, donde toda la manada estaba ya reunida alrededor de la hoguera. Rafiki arrojaba a las brasas una serie de polvos y especias que avivaron la flama y la hicieron alzarse varios metros dentro del sicómoro. Estas liberaron unas diminutas chispas que se elevaron por el aire, directo al cielo.



    Seguí las pequeñas morutas con la mirada, y descubrí así que la copa del árbol estaba abierta. El tronco, ligeramente curveado, se separaba en cientos de ramas que dejaban despejada el área sobre nosotros. Si no fuese por aquellas horribles nubes grises, podría apreciarse perfectamente el cielo estrellado acompañado por la luna creciente.



    Según las historias, ese era el camino que las almas de los difuntos debían seguir para subir al cielo y reunirse con Ahieu y los Reyes del Pasado. El ritual de Rafiki las ayudaría a encontrar el camino.



    Bajé la mirada hasta la base de la hoguera. Esta había sido formada con ramas secas de diversos árboles de la sabana, cuya forma aún podía distinguirse entre los trozos de carbón. Me aparté un poco de esta para observar el lugar. Detrás de mi estaba el primer nicho, un agujero cavado entre las raíces principales del Árbol y, cuyas orillas, estaban decoradas con diversos patrones en tinta de colores vivos. Al centro, alguien había dibujado un león representando al propietario de la tumba. Esta estaba sellada definitivamente con una pesada roca grisácea que, gracias al tiempo, se había encarnado en el tronco y revestido con pequeños musgos.



    Los nichos eran muy similares entre sí. Los recorrí con la mirada hasta centrarme en uno en espacial, con tintas ligeramente más recientes y la figura de un león moreno en el sitio principal al que reconocí como Mohatu. Sobre el siguiente, pude distinguir una pequeña representación de Ahadi, y a su lado, ligeramente más pequeño, estaba el dibujo de la abuela Uru. Fue entonces que mis ojos se apartaron de los nichos y se enfocaron en algo nuevo.



    Justo al otro lado de la entrada, frente a la hoguera, había una amplia plataforma rocosa cubierta con una cama de paja y, sobre la cual, descansaba un pequeño bulto envuelto en hojas de palma, como un fino vendaje. Mi corazón dio un vuelco al descubrir que se trataba de Kopa. Su cuerpo estaba rodeado con flores silvestres provenientes de diversos arbustos y acacias del Reino, todas de colores amarillentos y anaranjados.



   Las lágrimas empezaron a inundar discretamente mis ojos, y solo me percaté de su presencia cuando nublaron mi vista al grado de ver solo manchones de colores. Agaché la cabeza y rápidamente pasé mis manos sobre mi rostro para eliminar todo rastro de aquellas diminutas gotillas antes de que alguien me viese.



    Rafiki, cuyas facciones estaban decoradas con patrones similares a los de los animales de afuera, cerró los ojos y agitó su bastón frente al fuego. Los monos que habían tomado lugar en las ramas del Árbol para ver la ceremonia, corearon el movimiento del mandril con sus propias frutas, creando un sonido uniforme que todos los presentes pudiesen escuchar.



    — Nangirira Omulangira yesu azalidwa Abengalo mwekubile — pronunció el chamán, voz en pecho.



    Las manadas, congregadas alrededor del Árbol, repitieron la oración al unísono, acompasando sus voces con el ritmo creado por los monos. Rafiki, por su parte, mecía las manos suavemente en torno al fuego, meciéndolas grácilmente para semejarlas a un par de faisanes en pleno vuelo, como el Fénix moribundo a punto de desplomase envuelto en llamas.



    — Mwekubile aba endere mwe kubile wolaba bayimba — continuó, y los animales no tardaron en seguir sus palabras.



    El cuerpo se Rafiki se unió a la danza, con movimientos firmes y perfectamente medidos, como si hubiese realizado aquel ritual cientos de veces antes. Alzó los brazos hacia el cielo, y el fuego se levantó junto con él, rozando apenas la madera del sicómoro.



    — Nga yesuyaliwo Wolaba bakyakala abana ba muno — cantó, y esta vez, mi familia unió sus voces al coro.



    Los animales empezaron a mover sus patas para crear un nuevo sonido, un tamborileo grave y profundo como la voz del viento, un tamborileo que proyectó la fuerza de la sabana en dirección al Árbol para avivar el fuego, para acompañar a Kopa en su travesía.



    — Nangirira Omulangira yesu azalidwa Abengalo mwekubile — repitió Rafiki, casi gritándolo.



    El estruendo producido por las manadas pareció opacar, por un instante, el retumbante eco de los relámpagos que se avecinaban. Era como si un aura empezara a envolver aquel sitio, cargando la atmósfera con fuerza, con alivio, con solidaridad.



    ¡Pero que importaba todo aquello! Cuando uno está tan roto, no basta con sentirte apoyado para pegar las piezas de nuevo. Y, por desgracia, lo único que podía hacerme mejorar en ese momento yacía envuelto en una gruesa capa de hojas de palma, inmóvil, frío, sin vida. Me dolió descubrir que ese cuerpo que contemplaba al otro lado del fuego no era más que solo eso: un cuerpo. Kopa se había ido. Aquel pequeño cachorro al que había cuidado y amado tanto durante su corta vida se había esfumado. Ahora solo quedaba eso, el exterior, una compleja maquinaria de hueso, carne y piel. Estaban vacíos.



    — Mwekubile aba endere mwe kubile wolaba bayimba — cantaron los presentes, y las lágrimas inundaron una vez más mis pupilas.



    Contraje el rostro. Me encogí contra el tronco del árbol. Oculté mi rostro para llorar amarguras. Estas ahí, presenciando ese ritual, me quemaban el alma. Me destruían por dentro. Y pensar que apenas la noche anterior estaba corriendo tras el pequeño para hacerlo dormir. ¿Cómo es posible que, en solo veinticuatro horas, tu vida cambie tan drásticamente?



   — Nangirira Omulangira yesu azalidwa Abengalo mwekubile — jamás podría unirme a aquellas palabras.



    Mi garganta estaba seca, con un atisbo al sabor ferroso de la sangre de Zira. Pasar saliva era como tragar cuchillas. El llanto debilitaba mi voz, y temía que al cantar esta me fallara por la tristeza.



    No, no podía permanecer más tiempo ahí. Era demasiado para mí. Podía soportar cientos de cosas, menos que me obligasen a quedarme a ver como sepultaban a Kopa y lo desaparecían para siempre de mi vista. Pedían demasiado para mi corazón herido.



    Debía salir de ahí antes de que aquel doloroso sentimiento de impotencia se apoderase por completo de mí. Por suerte, la enorme grieta del Árbol estaba justo a mi lado. Solo tenía que estirarme un poco, escapar sin llamar la atención de nadie.



    — Lian — me detuvo la voz de Simba.



   Alcé la mirada. Ahí estaba. Ese león imponente, ese rey valiente, ese hermano protector. ¿Qué clase de versión de él era esta? Una versión consumida por la pena de la pérdida, ojerosa, cansada, abatida, de ojos llorosos y aspecto descuidado.



    — Simba — dije, con una voz rasposa y seca.



    El aludido se acercó lentamente hasta mí, y se detuvo conservando una distancia considerable. Se veía tan débil y pequeño como cuando era un cachorro, perdido, asustado. Me recordó a todas aquellas noches cuando, tras ser rescatados por Timón y Pumba, tenía alguna pesadilla relacionada a la muerte de papá, y despertaba agitado, llorando, temeroso de los recuerdos con los que su mente lo torturaba.



    — ¿Pensabas irte?



    Sentí un nudo en la garganta. Me mordí el labio y apreté los dientes con fuerza sobre este, conteniendo un chillido. Sin embargo, las lágrimas corrieron por cuenta propia, ignorando mis deseos de contenerlas.



    — No puedo, Simba — musité. — No puedo quedarme aquí sabiendo que fue mi culpa…



    — No digas eso — le falló la voz. — Peleaste con Zira, hiciste todo lo que pudiste por detenerla — bajó la mirada hasta mi herida.



    Cubrí mi brazo con la pata, sintiendo una punzada en las marcas que habían dejado sobre mi piel los colmillos de la leona.



    — Pero no sirvió de nada — chillé. — Debí hacer algo más. Yo soy la responsable de esto.



    — No, Lian.



    — De verdad, no puedo permanecer aquí un minuto más — retrocedí, viéndolo de frente, con la pena tatuada en las facciones.



    — No te vallas, Lian — suplicó, sin esforzarse por ocultar su llanto. — Por favor, te necesito aquí. Te necesito conmigo.



    El león dio un paso en mi dirección para detenerme, pero logré sortear su brazo.



    — Lo siento, Simba — negué con la cabeza, sintiendo una nueva oleada de lágrimas en mis ojos. — No puedo.



    — Lian…



    — No puedo.



    Y salté fuera del árbol. Trepé como pude por entre las piedras que lo rodeaban, y aterricé sobre la sabana despejada. La mayoría de las manadas estaban frente a la grieta del sicómoro, así que nadie me vería en mi huida. Sin prestar atención a mis heridas, empecé a trotar sin rumbo, con los relámpagos en la distancia como única guía.



    Solo quería correr lejos, hasta darme cuenta que este era solo otro sueño, igual que con el cazador. Correr hasta despertar en la guarida, ver que todos estaban aún dormidos y que Kopa seguía acostado entre sus padres, en alguna de las extrañas posiciones que solía adoptar cuando dormía. Correr hasta el fin del mundo para poder desaparecer.



    No había avanzado mucho cuando me percaté de las delgadas gotas de agua que empezaban a caer desde arriba. Un rayo iluminó el cielo en todo lo basto y ancho del mismo, recorriendo en milésimas de segundo la superficie oscura de las nubes. Y la lluvia cobró fuerza, pasando de unas pocas gotas a un poderoso torrente impulsado por el salvajismo de las corrientes de aire.



    La noche anterior había sido igual a esa. La primera lluvia de Kopa había sido también la última, como presagiando la desgracia que ocurriría esa mañana. Las lágrimas volvieron a humedecer mis ojos, dificultando mi sentido de la vista.



    El sol se había ocultado por completo hacía ya varios minutos, y la sabana estaba sumergida en una profunda oscuridad que, de cuando en cuando, se veía interrumpida por la luz desencadenada por algún rayo. La lluvia se había convertido en una cortina de agua que me impedía apreciar el horizonte. Las lágrimas en mis ojos evitaban que pudiese orientarme. Pero mis patas no se detenían; no querían hacerlo porque, si cedían, darían paso nuevamente al dolor y la pena por la muerte del cachorro.



    A pesar del feroz viento, de la oscuridad, y del frío que empezaba a provocarme el correr con el pelaje mojado, no me detuve. Crucé pastizales, prados, sorteé montos de piedras, rodeé el manantial, divisé a lo lejos el baobab donde Rafiki vivía. Un segundo rayo retumbó en el Reino entero, y su luz, como una estrella fugaz, pintó por un segundo el paisaje que recorría.



    Entre la capa de lágrimas en mis párpados, reconocí frente a mí el borde del río que corría de forma paralela al cañón. De inmediato, detuve mi carrera e intenté detenerme en seco. Pero la lluvia había convertido la tierra en una espesa masa oscura, un lodazal resbaladizo al que no pareció gustarle la idea de ayudarme a desacelerar. La velocidad a la que andaba era tal, y el terreno tan poco favorable, que terminé tropezando y resbalando por el lodo. Llegué al borde del río, donde intenté detenerme con las garras. Para mi desgracia, este estaba bardeado con piedras lisas que, al mojarse, eran lo mismo que el lodo y de poco sirvió mi esfuerzo.



    Supe que había caído al agua cuando sentí el golpe húmedo contra mi vientre, y luego en el resto del cuerpo. De alguna forma, conseguí reunir las fuerzas suficientes para subir a la superficie e inhalar una bocanada de aire. Una ola volvió a sumergirme por completo.



    En la temporada de sequías, ese rio era a duras penas un hilo de agua estancada al que solo las ranas e insectos acudían. Pero, con la llegada de las lluvias, sus aguas crecían varios metros y se transformaba en un poderoso caudal que descendía hacia el este. Luchar contra su fuerza era caso perdido; muchos habían muerto ahogados en sus aguas.



    Sentí un escalofrío recorrerme al intentar adivinar mi suerte.



    Aproveché una corriente para salir a la superficie de nuevo para tomar más aire. Era imposible ver nada en aquella oscuridad perpetua.



    — ¡Ayuda! — grité, aun a sabiendas de que nadie me escucharía.



    El agua me atrajo nuevamente al fondo del lago, donde el agua se arremolinaba salvajemente. Moví las patas en un intento de luchar contra su fuerza, pero continuó arrastrándome sin dar crédito a mis esfuerzos. Di una pirueta bajo la superficie, y sentí como las corrientes llevaban mi cuerpo de un lado a otro como si se tratase de un juego. El agua empezaba a entrar por mis fosas nasales.



    De alguna forma, logré salir por otra bocanada de aire. Tosí, antes de regresar adentro.



    Arriba y abajo se veían tan similares. De cualquier forma no conseguía ver nada en medio de la tormenta, que no daba señales de detenerse pronto. Empecé a temer por mi vida, y la desesperación me invadió. Aunque la oferta sonaba tentadora, pues vería de nuevo a Kopa y a papá, no quería terminar así. Me parecía muy pronto.



    ¡No podía morir ahora!



    Conseguí saltar fuera del río, pero mis patas resbalaron de nuevo con las piedras lisas. Caí al agua con una nueva bocanada de aire en los pulmones que, esperaba, pudiera evitar que tragara más agua. Me impulsé de nuevo hacia arriba y, para mi suerte, logré aferrarme a un trozo de madera  que pasó flotando junto a mí. Era lo suficientemente grande como para mantenerme a flote.



    Por un segundo, me sentí aliviada.



    Un rayo cayó cerca de ahí, permitiéndome entre ver el curso.




    Distinguí un cuerpo, bastante voluptuoso, a pocos metros de mí. ¿Era acaso otro pobre desafortunado como yo? No tardé en saber que, en realidad, se trataba de una enorme piedra contra la que el río arrojó mi cuerpo. Y no supe más.

_____________________

Sí, ya sé que ahora deben estar como: "a esta tipa le encanta desmayarse" XD

Aquí un pequeño dibujo a blanco y negro del Árbol de los Grandes Reyes (según yo tongue)

Spoiler:
  Creo que no se ve muy bien  Suspect

¡Gracias por leer!  :simba1:
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por KIRAN27 el Lun Sep 12, 2016 9:22 am

buen capitulo hermana lily espero que sigas pronto y pobre lian esta destrozada amargada ojala que la familia pueda ayudarla para que este mejor y simba saludos y rugidos y un fuerte abrazo hermana lily nwn
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por león kopa el Mar Sep 13, 2016 3:35 pm

Buen capitulo lily pobre lian esta muy mal por lo sucedido espero que la manada pueda ayudarla a sentirse bien espero que sigas pronto.

Saludos y rugidos
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Aisha el Mar Sep 13, 2016 8:06 pm

Cielos!, la narración tan profunda me hace sentir mucha tristeza, sobre todo en las escenas del entierro de Kopa  Crying or Very sad , ¡pobre Lian!, debe sentir mucha culpa, como siempre nos has traído un capitulo increíble, espero con ansias el siguiente.

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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Bako el Mar Sep 13, 2016 9:15 pm

También dibujas?! Hay algo que no hagas bien? jaja

Referente al cap... que puedo decir? Cada vez me enamoro más de la historia. No hay palabras para describirlo, es como si nos metieras en la misma o en la piel de los personajes. No pude evitar sentirme mal todo el cap xD
Por cierto, tu forma de escribir es increíble. Tienes un vocabulario muy amplio  y muchos sufrimos de utilizar las mismas palabras una y otra vez.

Sobre que ya planeas secuelas... te entiendo xD yo todavía no termino mi historia y no solo he pensado en una historia más si no en dos, más unos Oneshot relacionados jaja
Los fans nos dejamos llevar.

En fin, ya no me extiendo. Me muero por conocer a los nuevos personajes y las relaciones que puedan salir por ahi.



Un enorme saludo!
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por LethaLeaf2004 el Miér Sep 14, 2016 9:02 am

¡Wow! narras..¿Como lo digo? Ultra mega espectacular excelente divi..., no se como describir *-* tan buena forma de narrar. Y me encantó el cap, me amo tu fic.
   ¡Saludos!
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por firsthuntress el Vie Sep 16, 2016 8:31 pm

Muy bien.
Primero que nada... el capítulo estuvo increíble. Sé que se trataba de un funeral, pero cuando leo escenas sobre ceremonias o rituales que hacen los fans para el Rey León, no puedo evitar emocionarme. Me encantó, fue tan original que incluso
parece salido de algún lado (iba a decir de Crónicas, pero allí no hay muchas ceremonias que digamos). Describes todo tan bien que de verdad me pierdo en tu historia, y las emociones de Lian me llegan en lo más profundo. Me gustó muchísimo la idea de los animales pintándose figuras, la idea del sicómoro
como lugar de descanso para los reyes, y los... ¿cánticos? lo hicieron aún más genial y realista.
Pecaré de curiosa y te preguntaré: ¿tienen algún significado?
digo, porque quizás los pusiste en Google Translate, jajaj.

En fin, este capítulo fue un viaje de emociones y quedé muy impresionada Lilly. En verdad tienes un don para escribir.
Debo decir también que el dibujo te quedó muy bueno, y me ayudó a imaginarme mejor la escena (te seré sincera: cuando empezaste a mencionar los nombres de los leones que estaban sepultados allí, creí que iban a aparecer Mufasa y  -posibilidad más remota- su hermano, pero luego recordé que:


1) Mufasa había quedado en el cañón
2) el sicómoro es para los "Grandes Reyes" y dije ahhh cierto. Nevermind jajajaj)


Ahora veo que Lian está en problemas, y lo cortaste en una escena crucial What a Face

*anxiety*

¡¡Ya quiero saber lo que pasará después!!
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Whalia el Sáb Sep 17, 2016 1:34 pm

Tiempo que no comento en tu historia, aunque hace unos días me puse al día.
Como siempre, la narración es muy buena.La protagonista se hace muy cercana conforme se avanza.Este último capítulo fue muy bueno.Casi sentías la desesperación de la leona por estar al borde de la muerte en una situación tan exasperante como lo es casi morir ahogada.
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por LillyDiaz18 el Jue Sep 22, 2016 2:10 am

@KIRAN27 escribió:buen capitulo hermana lily espero que sigas pronto y pobre lian esta destrozada amargada ojala que la familia pueda ayudarla para que este mejor y simba saludos y rugidos y un fuerte abrazo hermana lily nwn

Hola, KIRAN  Very Happy 
Muchas gracias por pasarte a leer y comentar. Las cosas se ven mal, y ella se siente peor, pero ya verás que todo tiene una razón x3

@león kopa escribió:Buen capitulo lily pobre lian esta muy mal por lo sucedido espero que la manada pueda ayudarla a sentirse bien espero que sigas pronto.

Saludos y rugidos

Hola, león kopa  Very Happy
Sí, sé que la situación ahora es muy triste pero, como le dije a KIRAN, todo pasa por algo y Lian está a punto de descubrirlo Wink Gracias por dedicar parte de tu tiempo en dejarme un comentario  Razz

@Aisha escribió:Cielos!, la narración tan profunda me hace sentir mucha tristeza, sobre todo en las escenas del entierro de Kopa   , ¡pobre Lian!, debe sentir mucha culpa, como siempre nos has traído un capitulo increíble, espero con ansias el siguiente.

Hola, Aisha  Very Happy 
Jajaja, sí... con esas partes hasta yo me sentí mal por la leona xc cosa que nunca me pasa, menos cuando yo soy la que escribió la escena XD Muchas gracias por tu apoyo x3


@Bako escribió:También dibujas?! Hay algo que no hagas bien? jaja

Referente al cap... que puedo decir? Cada vez me enamoro más de la historia. No hay palabras para describirlo, es como si nos metieras en la misma o en la piel de los personajes. No pude evitar sentirme mal todo el cap xD
Por cierto, tu forma de escribir es increíble. Tienes un vocabulario muy amplio  y muchos sufrimos de utilizar las mismas palabras una y otra vez.

Sobre que ya planeas secuelas... te entiendo xD yo todavía no termino mi historia y no solo he pensado en una historia más si no en dos, más unos Oneshot relacionados jaja
Los fans nos dejamos llevar.

En fin, ya no me extiendo. Me muero por conocer a los nuevos personajes y las relaciones que puedan salir por ahi.



Un enorme saludo!
Amo tu historia 

Hola, Bako  Very Happy 

Muchas gracias, tus comentarios siempre me alegran el día    jajaja, bah! Ese dibujo es feo... fue una combinación de diferentes fotos de árboles que encontré en google x3 

Jajajaja, en serio?? Wow, nuestra imaginación se deja echar a volar jaja, pero me alegra saber que tengas más material para tu historia.... Dios!! Debo terminar de leer tu historia, ya quiero comentar todo lo que he encontrado en ella   espero que este fin de semana por fin pueda ponerme al corriente con todo x3


LeathaLeaf2004 escribió:¡Wow! narras..¿Como lo digo? Ultra mega espectacular excelente divi..., no se como describir *-* tan buena forma de narrar. Y me encantó el cap, me amo tu fic.
   ¡Saludos!

Hola, LeathaLeaf2004  Very Happy

Debo admitir que me siento impresionada: creí que este fic ya no tendría más lectores XD gracias por tomarte un tiempo para leer y dejar un comentario. Y muchas gracias por tus palabras x3 es muy inspirador ver que te agrade mi historia  Razz


@firsthuntress escribió:Muy bien.
Primero que nada... el capítulo estuvo increíble. Sé que se trataba de un funeral, pero cuando leo escenas sobre ceremonias o rituales que hacen los fans para el Rey León, no puedo evitar emocionarme. Me encantó, fue tan original que incluso
parece salido de algún lado (iba a decir de Crónicas, pero allí no hay muchas ceremonias que digamos). Describes todo tan bien que de verdad me pierdo en tu historia, y las emociones de Lian me llegan en lo más profundo. Me gustó muchísimo la idea de los animales pintándose figuras, la idea del sicómoro
como lugar de descanso para los reyes, y los... ¿cánticos? lo hicieron aún más genial y realista.
Pecaré de curiosa y te preguntaré: ¿tienen algún significado? 
digo, porque quizás los pusiste en Google Translate, jajaj.

En fin, este capítulo fue un viaje de emociones y quedé muy impresionada Lilly. En verdad tienes un don para escribir.
Debo decir también que el dibujo te quedó muy bueno, y me ayudó a imaginarme mejor la escena (te seré sincera: cuando empezaste a mencionar los nombres de los leones que estaban sepultados allí, creí que iban a aparecer Mufasa y  -posibilidad más remota- su hermano, pero luego recordé que:


1) Mufasa había quedado en el cañón
2) el sicómoro es para los "Grandes Reyes" y dije ahhh cierto. Nevermind jajajaj)


Ahora veo que Lian está en problemas, y lo cortaste en una escena crucial  

*anxiety*

¡¡Ya quiero saber lo que pasará después!!

Hola, Paula  Very Happy

Muchas gracias   a mi tambien me emociona leer esas ceremonias (la iniciación de Liara aún me tiene cautivada x3). En realidad, esta parte sí me la inventé toda jaja... me parece que en Crónicas dice que es un Valle, no?? (tal vez estoy loca XD). Quería algo que fuera algo más que un simple agujero en la tierra (más adelante sabrán el por qué) y pensé que un árbol sería buena idea: grande, elegante y privado x3
La idea de las pinturas en las pieles de los animales y los cánticos fue inspirada en los rituales de las tribus africanas... y la letra (sí la busqué con traductor Google jajaja) Pero estaba mal traducida... que novedad... pero bien traducido quedaría algo como:

"Anuncio que el príncipe llegó.
Aquellos con manos, continuen y aplaudan,
aquellos con arpas, continúen y toquen.
Cuando escuches su cantar,
es porque el príncipe está cerca"

En un principio sí pensé en la posibilidad de incluirlos a ellos... pero mi principal duda era qué había pasado con los cuerpos de los hermanos. Como dices, Mufasa queda en el cañón (alguien habrá ido a buscarlo?) y Scar... bueno, solo Dios sabe que habrán hecho las hienas con él >.<

@Whalia escribió:Tiempo que no comento en tu historia, aunque hace unos días me puse al día.
Como siempre, la narración es muy buena.La protagonista se hace muy cercana conforme se avanza.Este último capítulo fue muy bueno.Casi sentías la desesperación de la leona por estar al borde de la muerte en una situación tan exasperante como lo es casi morir ahogada.

Hola, Whalia  Very Happy

Muchas gracias, es agradable leer un comentario tuyo por aquí x3 y me agrada que sientas esa conexión con Lian, considero que es una parte muy importante simpatizar con los personajes

____________________

Hola, manada!!
Tardé un poco más de lo pensado, pero... aquí está la actualización 
Como dije la vez pasada, empezarán a parecer personajes nuevos. Podrán ir encontrando dibujos de ellos en mi galería (por ahora hay dos leones, Oswald y Edward) que tengo la idea de actualizar a la par del fic.
En un principio voy a presentarlos a todos (son al rededor de 15 o 16... ni yo recuerdo XD) pero no se asusten!! No es necesario que los recuerden a todos porque, aunque cada uno aportará su granito de arena de forma gradual, los que causarán mayor impacto son dos en particular jaja, ya los conocerán. Sin más, dejo la actualización

___________________

     Capítulo 10: Forastera (1/2)


    Llovía de nuevo. Estaba en esa maldita selva una vez más, escapando para salvar mi vida.




    Salté sobre un montículo formado por piedras, uno que no había visto en ocasiones pasadas, y me oculté entre aquellas formaciones. Era de noche, y aunque el monstruo llevara consigo una antorcha, confiaba en que no podría verme. Vi aquella luz amarilla pasando entre las hojas de los árboles, acercándose hacia mí.




    Mi corazón latió fuerte. Con suerte, lograría despistarlo para poder atacarlo. O huir. Cualquiera de las dos eran buenas opciones.




    — ¡Lian! — escuché que alguien clamaba mi nombre. — ¡Ayúdame, te necesito!
    Esa voz. No, no podía ser. Era imposible.




    Me quedé petrificada en mi lugar, mientras un solo nombre cruzaba por mi cabeza. Kopa.




    — ¡Lian!




    Sí, ¡esa era su voz! La emoción me hizo salir de mi escondrijo para buscarlo.




    — ¡Kopa! — grité en medio de la noche.




    No hubo respuesta, pero estaba segura que era él. Salté lejos de las rocas y me interné en el corazón de la selva, motivada por la ilusión.




    — Kopa, ¿dónde estás? — pregunté voz en pecho.



    — ¡Lian, ven rápido! — esta vez, su voz se escuchaba más cerca.




    Corrí tan rápido como mis patas me lo permitían, sorteando apenas los obstáculos que aparecían en mi camino. En un par de ocasiones, me golpeé la cara con las hojas de las palmas, pero nada que fuese capaz de detener mi carrera en pos del cachorro.




    — ¡Kopa!




    Y apareció de nuevo aquella luz amarillenta, como un espectro nocturno danzando entre la maleza. Me detuve de golpe, rezando porque no me hubiese visto.




    El pequeño león pasó corriendo justo frente a mí, y el mundo se detuvo por un instante al verlo de nuevo. Sin embargo, él no pareció notar me presencia y continuó su camino, pasándome por alto.




    — ¡Ayúdame! — gritó por encima del hombro.




    ¿De qué estaba escapando? Giré la cabeza en la dirección en la que venía, y descubrí al cazador, con su antorcha y su arma, yendo tras los pasos del cachorro.




    — ¡Lian, te necesito!




    — ¡Ya voy, Kopa! — respondí, mientras saltaba a perseguir al cazador entre la vegetación, guiada por el resplandor del fuego.




    No tardé demasiado en dar con ellos. Mi sobrino había quedado atrapado entre una enorme roca y el asesino. Él estaba aterrado, viendo como el monstruo le apuntaba alegremente con el cañón del arma.




    Un estallido de energía me impulsó a saltar sobre el ser, atacando su cabeza. Sin embargo, este pareció escucharme y se agachó antes de que pudiese siguiera rozarlo. Caí de bruces entre él y Kopa, quien seguía atónito observando la escena.




    Giré sobre mi misma para hacerle frente al cazador. Pero descubrí que él estaba un paso adelante. La boca del arma estaba apoyada sobre mi pecho. Levanté la mirada hacia sus ojos, unos ojos rojizos encendidos por el fuego de la codicia. Me sonrió, mostrando una horrible dentadura, y escuché un ligero clic. El arma estaba cargada. El juego había terminado.




    Miré a Kopa de por el rabillo del ojo, y entonces todo desapareció.




    Abrí los ojos. Solo había sido un sueño. No había selva, ni cazador, ni fuego, ni oscuridad… ni Kopa. Los recuerdos del día anterior regresaron a mi cabeza de golpe, abrumándome antes de que pudiese ponerme de pie. Recordé el árbol roto, los gritos de Kopa, el cañón, a Zira, a Nala llorando, el Árbol de los Grandes Reyes, el fuego, la lluvia, el río…




    El río. ¿Dónde estaba ahora?




    Mis ojos tardaron unos segundos en enfocar el lugar. Era una cueva, pero no era nuestra cueva. De hecho, nunca antes había estado en esa cueva. Era pequeña, apenas con la altura suficiente para que un búfalo adulto entrara caminando. La nuestra era, cuando menos, del doble de alto. Olía a tierra mojada y un escalofrío sacudió mi cuerpo. Tenía frío. ¿Qué había ocurrido la noche anterior?




    Escuché el sonido de unas voces, no muy lejos de donde yo estaba. Parecían alegres, y reían por lo bajo. Miré unos metros por delante de mi posición. Reconocí la figura de tres leonas dándome la espalda, pero ninguna de ellas pertenecía a mi manada. Estaban sentadas frente a la salida de la cueva, observando hacía afuera. Tendrían más o menos mi edad. No las conocía. Nunca antes las había visto. Sus olores no me resultaban familiares.




    Esto era demasiado extraño.




    Mis músculos se tensaron por inercia y me dispuse a ponerme de pie en caso de que tuviese que atacar a las desconocidas. No podía fiarme de ellas solo porque sí. Intenté levantarme, pero una dolorosa punzada en la nuca me obligó a permanecer tumbada.




    Instintivamente, me llevé una pata hacia el sitio adolorido para masajearlo suavemente. Entonces, una de ellas se giró.




    — ¡Hey, miren! Ya despertó — avisó a las otras sin apartar su mirada de mí.




    Y al instante, tenía seis ojos clavados sobre mi rostro. No recordaba la última vez que me había sentido tan observada, pero no era una sensación precisamente agradable. Los pelos de mi cuello se erizaron de incomodidad.




    — ¿Qué tal? ¿Cómo te sientes? — preguntó otra de ellas, la del pelaje más claro.




    — ¿Qué… qué me pasó? — titubeé, aún sin poder moverme.




    — Esta mañana te encontramos inconsciente en el borde del rio — explicó la tercera.




    — Suponemos que debiste pasar ahí toda la noche — siguió la primera. —Estabas tan mojada como una trucha.




    Las tres se alejaron de la entrada para avanzar hacia mí. La idea de tenerlas cerca me obligó a saltar nerviosamente hacia atrás para poner más distancia entre nosotras. Ellas me miraron extrañadas, como si mi reacción estuviese completamente fuera de lugar.




    — ¿Quiénes son ustedes? — inquirí.




    — Oh, claro — razonó la tercera, la más alta de las tres. — Permíteme presentarnos. Nosotras somos Karen, — la primera leona, la que me había visto despertar, me dedicó una sonrisa — Yudhenic — saludó la segunda — y Mahary.




    Las escaneé rápidamente con la mirada. Karen era de compleción fuerte, pelaje dorado y tenía un flequillo castaño que caía sobre el flanco derecho de su cara. Yudhenic era más delgada y de menor estatura; tenía una curiosa melena de cabellos cenizos que bajaba por sus hombros y cubría su nuca. Mahary era robusta, y casi tan alta como Simba. Llevaba un alegre moño de hoja de palma atado al cuello que se confundía a ratos con su pelaje.




    Las tres continuaban alegres a pesar de mi reacción. Sus sonrisas no se habían esfumado, ni la calidez en sus rostros. Sus ojos, todos castaños, mostraban un sincero brillo amistoso que terminó por relajar ligeramente mis nervios.




    — ¿Cuál es tu nombre? — se aventuró Yudhenic.




    Le lancé una mirada suspicaz, pero decidí acceder a responder. De todas formas, ya estaba dentro de una cueva con tres desconocidas donde no había forma de escapar, ¿qué podía ser peor?




    — Lian. ¿En dónde estoy?




    Karen soltó un bufido, intentando contener una carcajada. ¿Era acaso una burla?




    — En una cueva — respondió con ironía.




    — No, no — negué con la cabeza. — Me refiero al nombre de este lugar.




    La rubia y Mahary intercambiaron una mirada, como si les estuviese hablando en una lengua extranjera que desconocían. Yudhenic dio un paso al frente.




    — Las Tierras del Oeste — respondió.




   Eso fue un golpe al hígado que me dejó sin aire.




    ¡Las Tierras del Oeste! ¡El rio me había llevado hasta las Tierras del Oeste! No estaba muy lejos de las praderas, pero seguro me tomaría días regresar. ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente, navegando por el río? Era una respuesta que nadie conocía. ¿Cuánto tiempo había estado en esa cueva? No iba a preguntarlo.




    Seguro todos en casa debían estar preocupados. Nadie sabía a donde había ido después de abandonar el Árbol, no había dado explicaciones ni comentado palabra alguna. ¿Cómo iba a regresar a casa si no sabía dónde estaba y, seguramente, nadie estaba buscándome?




    — ¿Te encuentras bien? — escuché la voz de Mahary.




    Intenté recobrar la compostura para que ninguna notara mi sorpresa, pero aún con mi mejor esfuerzo no era suficiente.




    — Creo… estoy perdida — jadeé. — Recuerdo que llovía, y resbalé dentro del río. Todo estaba muy oscuro, y no podía salir.




    — ¿En serio? — Karen arqueó una ceja. — ¿Y qué hacías fuera de casa en medio de la tormenta?




    El recordar las razones de mi huida desgarró un poco más mi alma, pero me erguí para que nadie lo notara. Después de todo, era una princesa y había sido entrenada para comportarme a la altura de las situaciones y mantener la calma aun cuando las cosas parecieran estar yéndose a la mierda. Además, no estaba dispuesta a compartir mi situación con extraños. Era algo demasiado doloroso como para hablarlo con cualquiera, no estaba dispuesta a decir una sola palabra o a darles sospechas de algo.




    Me obligué a guardar los recuerdos de Kopa y la manada en un baúl que arrojé al fondo de mi mente, donde nadie pudiese encontrarlo, y no lo abriría hasta estar en un lugar seguro.




    — Estaba corriendo y…




    — ¡Hey! Ya despertó — interrumpió una voz nueva, ajena al trio de leonas. Esta provenía desde la entrada a la cueva. — ¿Cómo estás?




    Me incliné un poco para ver entre los cuerpos de las leonas. Ahí, en el borde de la piedra, encontré un par de jóvenes leones. El primero, y el dueño de aquella voz, era de complexión delgada y estatura media. Tenía una melena lacia del color de la madera, y unos enormes ojos verde pino. El segundo, más alto y corpulento, era de un pelaje ligeramente más oscuro, de melena negra y ondulada, y ojos oscuros.




    Ambos ingresaron a la guarida sin previo aviso, y se adentraron hasta llegar al lado de las leonas. Estas les dedicaron una mirada de pesar, aunque sin perder la sonrisa.




    — Nos costó mucho cargarte del rio hasta aquí arriba — se quejó el moreno con una sonrisa, antes de sentarse al lado de Yudhenic.




    — ¿De qué te quejas? — le espetó la leona. — Tú no hiciste nada.




    El león acercó su rostro al de ella. Entreabrió los labios para dejar que su lengua se asomara entre ellos, y empezó a moverla en todas direcciones. Yudhenic arrugó la frente en una mueca de asco y le tiró un zarpazo amistoso en la mejilla.




    ¿Pero qué rayos estaba viendo?




    El león se tiró al suelo dramáticamente, solo para volver a levantar la cabeza y mostrar, una vez más, su extraña lengua a la leona.




    — ¡Deja de hacer eso! — chilló, antes de saltar sobre él.




    Ambos empezaron a corretearse uno al otro en el diminuto espacio que cubría la cueva, como un par de cachorros. En cierta forma, me recordaron a la última vez que jugué con Simba, hacía tan solo dos días, en la Roca del Rey. Antes de que el caos apareciera.




    El león de la melena clara se acercó a mí, sonriente, y se sentó entre Mahary y Karen.




    — Yo soy Edward, y él es Oswald — apuntó con la cabeza hacia su compañero. — ¿Cuál es tu nombre?




    — Soy Lian — me presenté. — ¿Cómo me encontraron?




    — Desperté temprano en la mañana y Yudhenic me acompañó al río por algo de agua — dijo. — Nada fuera de lo común. Entonces vimos un cuerpo sobre la grava. Al principio creímos que sería el cadáver de algo… ya sabes… comida gratis — rio entre dientes. — Pero resultaste ser tú. Pensamos que te habrías ahogado en el río, pero notamos que aún respirabas y, como no había nadie más cerca, decidimos traerte.




    Agaché la mirada, asimilando la información. Después de todo, ¿cuántas veces conoces a algún desconocido que te ayude solo porque sí? Eso era tan bueno como extraño.




    — ¿Cuánto tiempo llevo inconsciente? — pregunté al castaño.




    — Con nosotros, más de medio día. En el río… — se encogió de hombros y alzó sus gruesas cejas.




    Su respuesta me provocó una punzada en la boca del estómago. ¿Desde cuándo estaría perdida? ¿Qué tan lejos estaría la Roca del Rey? Y lo más importante, ¿cómo regresaría a casa? Porque tenía que hacerlo. Después de dejar a Simba en un momento tan difícil para él me sentía culpable.




    — Hablando de eso, ¿de dónde vienes? — curioseó Karen.




    Agaché ligeramente las orejas. ¿Era correcto decirle a un grupo de desconocidos mi procedencia?
Tal vez podrían ayudarte a salir de aquí, escuché a mi conciencia.




    — Bueno… ¿conocen las Tierras de la Pradera? — pregunté, ocultando mi desconfianza la mejor que pude.




    — Oswald viene de ahí — aclaró Edwad, buscando con la mirada a su compañero.




    — ¿En serio? — aquello me tomó por sorpresa.




    ¿Un león de Las Praderas en las Tierras del Oeste? ¿Cómo era que había terminado hasta ahí? La idea no sonaba tan descabellada si pensaba que yo estaba en una situación similar.




    El aludido se alejó de la leona, dejándola tumbada cerca de la entrada de la cueva, para acercarse a nosotros. Se detuvo al llegar al lado de Mahary, y me observó aún sonriente.




    — Viví ahí durante un tiempo, cuando era un cachorro — explicó. Yudhenic se levantó del suelo y caminó en nuestra dirección. — Pero, cuando tuve que dejar la manada, empecé a explorar hasta llegar aquí. Y los encontré a ellos.




    Para entonces, la leona ya estaba lo bastante cerca de Oswald como para que este la alcanzara. Tomó a Yudhenic por el cuello, con ambos brazos, y la ciñó fuertemente a ellos. La chica no tardó en empujarlo con las patas y forcejear por liberarse.




    — Suel-tame — jadeó entrecortadamente, luchando contra la fuerza del moreno.




    Era evidente que eso no funcionaría.




    — ¿Tú también dejaste la manada? — preguntó Mahary, volviendo a capturar mi atención.




    — No — negué con la cabeza. Algo en sus ojos me recordaba a los de mamá, tal vez sería ese brillo maternal o esa chispa de verdadero interés en la respuesta. —  En realidad, fue un accidente. Estaba… corriendo… y caí dentro del río sin…




    — ¿Por qué corrías? — me interrumpió la voz de la rubia.




    Solté un suspiro y me miré las patas. La herida en mi brazo empezaba a cerrar. La sangre había secado, convirtiéndose en una serie de puntos de un rojo tan oscuro que parecía marrón.




    — Es una larga historia — resolví.




    — Tenemos tiempo para escucharla — insistió la leona.




    La miré a través de las pestañas. Parecía una cría, curiosa y entrometida, que ansiaba tener una respuesta para su pregunta. Pero no podía dársela, por mucho que me agradara el aspecto de esa mirada suplicante. Hablar de Kopa en ese momento solo empeoraría mi estado de ánimo.




    Y, al parecer, Yudhenic lo notó.




    — Karen, ¿por qué mejor no traes algo de comer? — dijo la leona, libre por fin de los brazos de Oswald. — La pobre chica ha estado dormida quien sabe cuánto tiempo, debe tener hambre.




    La aludida puso los ojos redondos de sorpresa y, como su hubiese estado sentada en un resorte, se levantó y saltó en dirección a la entrada.




    — ¡Oh, claro! — exclamó, antes de desaparecer de la estancia.




    Edward y Mahary se quedaron observando el sitio por donde se había esfumado la leona, como si pudiesen verla a través de las paredes de roca. ¿A dónde iría? ¿A caso la habían enviado a cazar a ella sola?




    Oswald y Yudhenic captaron mi atención nuevamente. Esta vez, él había atrapado la oreja de la leona entre sus colmillos, y ella chillaba para que la soltara. Por un segundo, un doloroso y melancólico segundo, me recordaron a Kopa y Vitani jugando al amanecer, persiguiéndose el uno al otro afuera de la cueva y despertando a todos con sus risillas alegres. Si las cosas hubiesen sido diferentes, ese día habría despertado con la imagen de aquellos cachorros correteándose por todas partes.




    Empecé a sentir aquella picazón en los ojos. Parpadeé para contenerla.




    No iba a ponerme a llorar frente a unos desconocidos. Eso era patético y de mal gusto. Decidí distraerme con lo primero que me vino en mente.




    — ¿Ustedes son familia? — pregunté.




    Oswald y Yudhenic detuvieron sus juegos en ese momento para volverse hacia mí con cara de incredulidad.




    — ¡No, ni Dios lo quiera! — respondió ella.




    — Todos somos amigos — aseguró la otra.




    Arqueé una ceja




    — ¿Y viven juntos?




    — Cuando lo dices en ese tono hasta parece que es algo malo — se ofendió Mahary.




    — Lo siento.




    — Ninguno de nosotros tiene una manada — explicó Yudhenic. — Por diversas razones, todos hemos tenido que abandonar a nuestras familias. La vida como solitarios es difícil, así que la mejor forma de sobrevivir a África es con una manada provisional mientras encuentras una propia.




    — ¿Qué es una manada provisional? — inquirí.




    — Nosotros — respondió Oswald, como si fuese lo más obvio del mundo.  — Jóvenes que buscamos una manada propia y, mientras tanto, vivimos juntos para cuidarnos y cazar en equipo.




    Volvió a apresar a la leona entre sus brazos. Frotó el dorso de su mano sobre la cabeza de ella, tal como papá solía hacer con Simba cuando, de cachorros, jugaba con él a las luchas. Ella dio un lengüetazo sobre la pata del chico que la mantenía presa, y este la liberó al instante con un gesto de asco en las facciones.




    — ¿Ustedes cinco? — señalé a los presentes con el dedo.




    — No, somos quince en total — explicó Edward. — Dieciséis contigo.




    — Hablando de eso, deberías venir a conocerlos si vas a aquedarte un tiempo con nosotros— propuso Mahary, tomándome de la pata al instante.




    La leona tiró de mi brazo, para obligarme a seguirla. Intenté detenerla, pero Edward se posicionó detrás de mí para empujarme y evitar que me detuviese. Mahary me condujo hacia el exterior de la cueva, haciendo caso omiso a mis intentos por librarme de su agarre.




    — Pero yo no… — protesté.





    — No seas tímida — rio. — A veces son unas bestias, pero generalmente son educados.
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