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Lian's Story (Fan Fiction)

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Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por LillyDiaz18 el Jue Abr 28, 2016 11:56 pm

¡Hola, chicos!  Very Happy                    
 
Después de abrir mi galería, y escribir una parte del fic, pensé que era momento de subir esto al foro. Es el segundo fanfic que publico en alguna página web y como el quinto que escribo :v así que espero que les guste. Aquí la portada:
 
Spoiler:



Antes de empezar, quisiera comentarles algunos detalles:

  • En algunas ocasiones adjuntaré dibujos y videos musicales para ilustrar mejor la historia Wink      
  • Suelo escribir capítulos largos (entre 10 y 25 hojas de Word) así que, para agilizar la lectura, decidí cortarlos en 2 o 3 partes para poder subirlos aquí, de modo que dejaré los títulos tipo: "Capítulo 1. Kopa (1/3), Capítulo 1. Kopa (2/3)…Es que si no, me confundo sola :'v
  • Como les explicaré a continuación, utilicé los comics de kati-kopa como base porque me parece una de las historias/teorías más completas, por lo menos, en lo que a la vida de Kopa respecta. Sé y he leído que no a todos les parece del todo buena su teoría (incluso yo desconfío de algunos detalles) y seguro hay otras en internet que también son buenas. Al ser solo una base, la historia que yo contaré no estará apegada al 100 a los cómics de kati-kopa por diversas razones, sobre todo, porque necesitaba dar espacio a mi propio personaje y porque no toda la información dada por la artista antes mencionada es relevante en este fic.
  • Incluí a los amigos de Nala y Simba (Malka, Tama, Tojo, Chumvi y Kula) en sus versiones adultas. Aparecerán un par de veces en el fic emparejados entre sí. No estaba segura de cómo formar las parejas (puesto que también cada cual tiene sus propias versiones). Espero que la forma en que lo hice no moleste a nadie jaja  Laughing
  • En algún momento podrá parecer una historia de amor. Pero créanme, esto no es una historia de amor. Espero que no se decepcionen con el final. A mí también me hubiese gustado que terminara de otra forma, pero yo solo escribo los hechos.  
  • Advertencia: En algunas partes podrá contener algunas "palabras" poco agradables (claro, estas no son con la intención de ofender a nadie y no violarán la Ley de Simba) y contenido... llamemoslo "poco tierno". Vamos, son leones... ellos cazan, pelean, tiene garras y colmillos... no siempre son unos lindos gatitos  tongue
  • No me agrada la idea de poner una “edad óptima” para la lectura, pues considero que el nivel de madurez de una persona no tiene nada que ver con la cantidad de años que ha vivido y, tras señalar lo anterior, todos tienen el libre albedrío de leer lo que gusten. Pero si tuviese que elegir una edad mínima, considerando los otros puntos, sería de 13 años en adelante (más que nada, porque los capítulos extensos pueden aburrir a los usuarios más jóvenes).



Me gustaría también que me dijeran que opinan del fic. No solo en los aspectos teóricos, como lo son la gramática o la ortografía, sino de una forma más allá del uso del idioma. Saber lo que piensan de los personajes, de sus acciones, sus formas de pensar. Tanto positivo como negativo  Razz

Bueno, sin más preámbulos, les dejaré el prólogo.


__________________________



      Prólogo

    La primera vez que pensé en Lian fue después de un sueño, cuando tenía alrededor de seis años. En realidad, no recuerdo de qué trataba dicho sueño. Solo recuerdo que la protagonista era una leona, a quien relacioné, tras despertar, como la hermana de Simba. La idea me cautivó, y seguí pensando en aquella leona durante largo tiempo.

    Al cumplir los ocho años, decidí que ya era momento de escribir sobre ella, y empecé a narrar las aventuras que le inventaba en las hojas finales de uno de mis cuadernos de escuela. Al final, terminé con una historia que se suponía tendría cuatro partes, de las cuales, solo escribí dos y principios de la tercera en tres cuadernos diferentes en donde, poco a poco, fueron sumándose personajes ajenos a la película original. Lo que empezó como un fan fiction de El Rey León (en ese tiempo no sabía que así se llamaran) terminó por ser un crossover de cuanta película empezaba a gustarme.

    Decidí volver a organizarla. Pero había partes de ella que estaban tan enlazadas a personajes de otras películas que era difícil extraerlos. Sobre todo Madagascar: para mí, la pareja original de Lian siempre fue el león Alex.

    Tendría que desbaratar la historia desde su núcleo.

    La molestia al descubrir mi error me obligó a abandonar aquel proyecto durante años. Decidí que era cosa de niños. Una estupidez. Mis historias y  la escritura quedaron poco a poco en el olvido. Sin embargo, Lian jamás se fue.

    Llegué a tomarle tanto cariño al personaje, que la volví parte de mí. Y a pesar del paso del tiempo, cada vez que mi mente se ponía a divagar en un aburrido día de clases o en una noche de insomnio, mi remedio por excelencia eran Lian y sus historias.

    Al crecer, decidí empezar una nueva novela. Tuvo tanto éxito en Wattpad que me hizo recordar mi primer intento en ese ámbito y decidí probar suerte de nuevo. Ver que tanto podía hacer para arreglar esa vieja historia escrita por una versión mía mucho más joven e inexperta, en demasiados sentidos, se volvió mi nueva meta.
    Intenté deslindarla de todo personaje que no fuera mío para que mi fan fic se convirtiera en una novela totalmente de mi autoría. Y lo logré: cambié los hechos hasta dejar solo los que yo había creado; cambié los nombres de los personajes que no me pertenecieran; e incluso, cambié algunas locaciones. Sin embargo, esta versión de la historia no terminaba de gustarme y jamás llegó a ver la luz.

    Tiempo después, investigando sobre el filme, me topé con el curioso detalle de la existencia de ciertos personajes que en la película no aparecieron. Los libros de Six New Adventures se volvieron mi tema de investigación durante semanas.

  Conocí de esa forma a los antepasados de Simba, la vida de Nala tras la desaparición del príncipe, la  teoría sobre la vida y muerte de Kopa, y el secreto de Scar desde antes de la película (cuyo nombre resultó ser Taka).
    Sobre todo, la historia de Kopa me cautivó: un pequeño príncipe asesinado a manos de la pareja del villano principal para cobrar venganza. Buscar información e imágenes sobre su posible aspecto se volvió rutina. Encontré cientos de teorías, historias y comics. Todas me cautivaron con emoción. Era como descubrir otro mundo que, a pesar de estar ahí desde hacía años, apenas notaba su existencia.

    Y con la nueva información, decidí que tendría suficiente material para crear mi propia historia. Pero, ¿cómo debía entrar Lian en todo esto?

    Les revelaré que tenía pensada una historia donde ella interviniera en los hechos ya conocidos, sin llegar a cambiarlos de forma rotunda. Pero esto no le daba demasiado protagonismo a la leona. Debía tener una historia propia.


    La inspiración para crearla llegó tras algunas experiencias personales que decidí representar en esta obra. Basándome en esto, en inventos míos y en el conocido comic de la usuaria de DeviantArt, kati-kopa, fue como creé la historia que aquí vengo a relatarles.
    Como ya dije, solo me basé en esto, por lo que mi historia no será completamente igual al cómic e incluso llegará el momento en que hable solo de Lian, deslindándome bastante de los personajes originales del filme. Busqué la mejor forma de enlazar todo esto en una sola historia, y aquí les presento el resultado
    Espero que la disfruten.

____________________________


Pronto traeré el prefacio de la historia para que conozcan un poco mejor a mi OC  Wink


¡Gracias por leer y saludos!  :simba1:


Última edición por LillyDiaz18 el Sáb Abr 30, 2016 10:47 pm, editado 1 vez
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Leonflor el Vie Abr 29, 2016 12:20 am

Hola, Lilly, no he podido evitar fijarme en tu historia y decir que me has dejado colgada a ella, tu narración y redacción de han dejado pasmadas...Eres una gran escritora de Fic's y estoy deseando saber lo que pasará con Lian...¡Sigue así, ya me tienes de lectora! Smile

Un saludo. :rugido 2

__________________________________________________________


¿Necesitas ayuda?:


Gracias por la hermosa firma, MeGustaElAnime




~Más Firmas~:







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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Whalia el Vie Abr 29, 2016 8:17 am

Un gran relato de cómo esta historia dará comienzo.
A pesar de ser el prólogo, coincido con LeonFlor.La narración es excelente, y hay un hueco para el siguiente párrafo cada 3 líneas aproximadamente.También hago algo parecido, pues de esa forma, se crea la sensación de haber menos texto, y se hace menos cansado leer.

Una historia cuyo comienzo se remonta a tantos años merece ser leída.Espero el momento de poder comenzar a explorar su mundo.
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por KIRAN27 el Sáb Abr 30, 2016 10:07 am

buen prolongo hermana lily te quedo muy bien  el prolongo seguro que sera un gran historia jeje y tranquila queremos que continues jeje saludos y rugidos y un fuerte abrazo hermana nwn
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por LillyDiaz18 el Sáb Abr 30, 2016 10:45 pm

Gracias por sus comentarios, chicos Very Happy Espero que la historia les agrade. He pasado casi 3 meses re-organizandola porque, como dije, ya no tienen nada que ver con la original >.<

Sí, he notado que dejas un buen espacio entre los párrafos en tus historias, Whalia Wink y, cómo dices, la lectura se vuelve más fluida (de hecho, fue por eso que decidí dejarle ese espacio XD debería darte los créditos).

Aquí les dejaré el prefacio (narrado en primera persona desde la perspectiva de Lian, como la mayor parte del fic) y su correspondiente... soundtrack (?)

Espero que les guste esta pequeña presentación de mi OC  Wink
____________________

Spoiler:

____________________

   Prefacio


    Suele decirse que toda historia tiene dos versiones.


    Personalmente, digo que hay tantas versiones como participantes de cada historia…


    … a menos que sea una historia que vivas solo (entonces solo existe una versión), como ese sueño sin sentido que tuviste hace un par de noches donde salvabas el día; o esa ocasión en la que, caminando fuera de casa tropezaste con un agujero en el suelo por accidente que, convenientemente, estaba justo en el borde de una cuesta bastante inclinada y…


    Lo siento, creo que me estoy desviando del tema. Regresando a la idea inicial… existen diferentes versiones de cada historia. Esta es la mía.


    Mi nombre es Lian. Soy una leona africana, segunda hija de Mufasa y Sarabi, monarcas de las Tierras de la Pradera y hermana menor del rey Simba por algunos meses. Lo cual, teóricamente, me convierte en una princesa, papel que nunca me agradó del todo.


    Mientras mi hermano y papá salían a pasear por el reino durante las mañanas, yo me quedaba en casa. Con mamá. Escuchando sus aburridas pláticas con mis tías. Y su amiga Sarafina. Eso es terrible para un cachorro tan inquieto  como lo era yo.


    ¿Por qué debía quedarme sentada? ¿Por qué tenía que oír aquellos chistes ininteligibles para mí a mi corta edad? ¿Por qué Simba sí podía ir en busca de aventuras? Es más, ¿por qué a él se le enseñaba como ser un valiente y noble rey mientras a mí me tocaba aprender aburridas labores domésticas?


    Sé lo que están pensando. Pero no. Jamás sentí envidia hacia mi hermano, ni odio, mucho menos rencor. En realidad, era más bien un sentimiento parecido a la impotencia al no poder cambiar mi odioso papel de “princesita delicada” por algo mejor, un destino donde pudiese descubrir cosas nuevas y salir a la acción todos los días por el resto de mi vida.


    Para mi suerte, no era la única cachorra. En la Roca del Rey, estaba Nala. Ella había sido amiga mía y de Simba desde que teníamos memoria. Y no muy lejos de casa, vivían más amigos nuestros. Malka, Tojo, Tama, Chumvi y Kula. Cuando estábamos los ocho juntos éramos, y no es por presumir, el grupo de cachorros más traviesos de todo el reino.


    A veces teníamos algunas diferencias. Simba, por ejemplo, detestaba darse cuenta que su melena era más corta que las de nuestros amigos, y las competiciones por probar quien era más rápido o más fuerte eran cosa de todos los días. Eso nos acarreaba más problemas de los que me gustaría recordar. Una de estas competiciones, precisamente, terminó desencadenando una estampida de gacelas de la cual apenas pudimos escapar a salvo gracias a que Malka encontró un escondite a tiempo.


    Los días se hacían cortos cuando estábamos juntos. Ni un solo momento faltaron las risas y las aventuras. La vida nos sonreía con ganas, y el futuro se veía tan increíble y distante que no nos deteníamos a pensar demasiado en él. Parecía susurrarnos al oído las dulces victorias  que ocurrirían en algunos años, suplicándonos ir hacia ellas, y nosotros no le prestábamos atención alguna. Si el presente era bueno, ¿por qué preocuparse por un futuro que, además, nos gustaba para prometedor y glorioso? El mundo era perfecto.


    Y luego, todo cambio.


    Se suponía que sería un buen día, algo que pondría feliz a papá. Un cañón seco, un rugido inocente y una repentina estampida de ñues anunciaron el principio del fin.


    Dicen que es bueno dejar ir el pasado, pero resulta bastante complicado cuando ves a la muerte a los ojos, frente a frente, mientras te arrebata a alguien que amas. Y sin tiempo para pensar o detenerse a preguntar, ya nos veíamos, una vez más, corriendo para salvar nuestras. Esta vez, de un trío de hienas que nos pisaban los talones y que no dudarían en aniquilarnos si les dábamos la oportunidad.


    Huir al desierto fue la mejor (y única) opción. Ese día, dejamos atrás todo lo que conocíamos, todo lo que alguna vez habíamos amado. Aquel futuro distante que lucía tan prometedor hasta esa mañana se había desvanecido en cuestión de minutos. Y la idea de convertirse en grandes y nobles gobernantes murió junto con papá.


    No estoy segura de cuánto tiempo estuvimos caminando por el desierto sin rumbo alguno. El hambre y la sed terminaron por dejarnos a merced del sol abrazador y el estómago de los animales carroñeros. Sin embargo, aún en aquella penumbra, la suerte nos sonreía y el destino puso en nuestro camino a Timón y Pumba. Ellos nos dieron agua, comida, un hogar y lo más parecido que pudimos haber encontrado a una familia.


    Ser criados por un jabalí y un suricato es todo un caso. Aprendimos a comer insectos; a ahorrarnos los modales al momento de “liberar un gas”;  a que un eructo estomacal entre más fuerte sea, mejor; y claro, a saber llevar el lema de “Hakuna Matata” como todos unos profesionales. Vivir en una jungla tropical solo para nosotros, sin ninguna clase de deberes ni responsabilidades es, posiblemente el sueño de muchos.


    Pero hay cosas que el tiempo no puede cambiar, y todas las noches, al mirar las estrellas antes de ir a dormir, aparecían las mismas incógnitas en mi cabeza: ¿cómo estarían en casa? ¿Qué habría ocurrido después de aquel día? ¿Estarían todos bien? ¿Qué había de mamá? Y la peor parte era saber que tal vez nunca podría responder esas preguntas. La duda es el sentimiento más torturante que existe.


    Un buen día, la luz y las respuestas llegaron después de un breve confrontamiento: Nala. Verla de nuevo, después de tantos años, después de todo lo que habíamos vivido, era como un sueño hecho realidad. Claro que no pudo resolver muchas de mis dudas antes de que Simba decidiera hablar a solas con ella.


    Al igual que Timón y Pumba, hice mutis de la escena. De todas formas, Nala y Simba siempre fueron los más unidos del grupo. Me fui por mi cuenta a reflexionar sobre las noticias traídas por Nala y las razones que habría tenido para llegar hasta ahí. Algo debía estar ocurriendo en el reino, algo que la habría obligado a salir de los límites establecidos. Pero, ¿qué podía ser? Algo importante, eso era seguro.


    Al llegar el atardecer decidí que ya era mi turno para hablar con ella. Pero no los encontré. Corrí por los pastizales, buscando alguna pista de Nala o de Simba. Hacía horas que no sabía nada de ellos; la noche estaba cayendo rápidamente y podían estar en cualquier parte.


    Encontré a mi hermano, algunos minutos más tarde, hablando enérgicamente sobre la necesidad que teníamos de volver a casa. La idea nos aterraba a ambos en el fondo, pues no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar al regresar después de tanto tiempo, pero mi curiosidad por saber que había ocurrido con nuestra madre y la manada me obligó a seguirlo. En el camino, me habló sobre lo que Nala le contó acerca del reinado de Scar y la devastación que había causado. Entonces comprendí su urgencia.


    Y no era para menos. Las verdes praderas que yo recordaba de niña, llenas de vida y rebosantes de color, eran ahora un puñado de tierra árida y marchita donde los cadáveres eran solo un montón de huesos roídos hasta el tuétano y los árboles secos formaban extrañas figuras lineales y amorfas que subían hacia el cielo, como horribles dedos huesudos suplicando ayuda.


    El reencuentro con nuestro tío y la manada fue fácil. El verdadero problema fue deshacerse de él y sus secuaces. Y, como si esto no fuera suficiente, una tormenta eléctrica que se avecinaba en el horizonte lanzó un rayo que incendió la base de la Roca del Rey, tapizada de hierbas secas, perfectas para fungir como leña. El fuego se levantó como si se tratase de la misma entrada al infierno, pero nos ayudó a ahuyentar a nuestros contrincantes.


    Scar cayó, y las leonas nos deshicimos de aquella plaga de hienas pulgosas. La lluvia de la tormenta apagó el fuego, y Simba subió a la Roca para reclamar nuestras tierras y el trono con un rugido tan poderoso que fue imposible no corearlo. Jamás rugí tan fuerte como ese día, y jamás me sentí más llena de vida.


    Con la temporada de lluvias, las plantas volvieron a crecer como antes y las manadas llegaron al reino junto con la mejor noticia de nuestras vidas: Nala estaba preñada. La manada se regocijó de júbilo con el anuncio de los orgullosos padres.


    Así que, ahí estábamos. Simba y yo habíamos vuelto a casa. Las tierras de nuestro padre volvían a ser lo que habían sido antes de Scar. Las hienas habían desaparecido del reino prácticamente de la noche a la mañana. Pronto me convertiría en tía.



    El mundo parecía, una vez más, ser perfecto.
_____________________

Eso es todo por hoy Wink

¡Gracias por leer!  :simba1:  
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Aisha el Sáb Abr 30, 2016 11:26 pm

Oh cielos, esta historia se que fue....atrapante, usaste una buena narración y la ortografía esta excelente, con la introducción acabas de dejarme enganchada a tu historia, espero la actualización del siguiente episodio Very Happy

Saludos y rugidos

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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Leonflor el Dom Mayo 01, 2016 2:37 pm

Nada pero nada mal, amiga, la narración repito que está excelente, me gustó mucho como Lian nos relató su vida hasta ahora. Me gustaría decirte algunos puntos que yo más o menos "corregiría":

~Lian y Mufasa podrían haber sido algo màs unidos, en la historia no reflejaste mucho un vínculo entre padre e hija, quiero decir, no está mal, pero si yo fuese tu, quizás le hubiese dado más importancia a hacer un fuerte lazo Mufasa-Lian para no sé, quizás hacer que el momento de la estampida hubiese sido más triste para Lian.

~Podrias haber mencionado y hablado algo más de Scar en el recuerdo de Lian, algo así como "Tambien estaba mi tío Scar, el hermano de mi padre con el cual no se llevaba bien, era un león muy raro por el que algún motivo, todos se alejaban de él, el también me daba algo de mala espina..."

En fin, amiga, solo ha sido algunos puntos que yo habría "forjado" algo más, pero tranquila, que vas muy bien con la historia. Estaré esperando que la sigas pronto. Wink

Un saludo. :rugido 2

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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Whalia el Dom Mayo 01, 2016 3:25 pm

Tal y como me esperaba, la narración es formidable.Me alegro de haberte dado la idea de separar de esa manera los párrafos.
En un solo capítulo has podido contar media vida.Puede que en los próximos, veamos los temas más a fondo.

Que Simba y Lian fueran, en parte, separados por sus cargos en la Familia Real, le da más credibilidad, pues no se aleja de nuestro propio mundo.

Espero poder leer esta historia, pues promete.
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por KIRAN27 el Dom Mayo 01, 2016 3:50 pm

buenos capitulos hermana lily estan muy bien como sabes crear palabras dentro de la historia y para que veamos sus significados como has puesto espero que continues pronto saludos y rugidos y un fuerte abrazo hermana
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por LillyDiaz18 el Vie Mayo 06, 2016 11:39 pm

Nada pero nada mal, amiga, la narración repito que está excelente, me gustó mucho como Lian nos relató su vida hasta ahora. Me gustaría decirte algunos puntos que yo más o menos "corregiría":

~Lian y Mufasa podrían haber sido algo màs unidos, en la historia no reflejaste mucho un vínculo entre padre e hija, quiero decir, no está mal, pero si yo fuese tu, quizás le hubiese dado más importancia a hacer un fuerte lazo Mufasa-Lian para no sé, quizás hacer que el momento de la estampida hubiese sido más triste para Lian. 

~Podrias haber mencionado y hablado algo más de Scar en el recuerdo de Lian, algo así como "Tambien estaba mi tío Scar, el hermano de mi padre con el cual no se llevaba bien, era un león muy raro por el que algún motivo, todos se alejaban de él, el también me daba algo de mala espina..."

En fin, amiga, solo ha sido algunos puntos que yo habría "forjado" algo más, pero tranquila, que vas muy bien con la historia. Estaré esperando que la sigas pronto. 

Gracias por tu opinión, amiga 
 
En realidad, como es un prefacio, no quise mostrar mucho ese lazo porque solo es una introducción para ubicar a la leona dentro de una historia ya existente y no dejarlos como: "¿Y esta qué? ¿Quién la trajo?" XD 
En el transcurso de la historia se irán mostrando algunos recuerdos de ella que incluirán tanto a Mufasa como a Scar. La idea era que esto solo fueran "pincelazos" de los hechos que ya fueron mostrados en la película y que, por tanto, ya todos conocen y no tiene sentido alguno que los repita, como la clase de padre que era Mufasa o el comportamiento antipático de Scar.

Es por eso que tampoco profundizo mucho aquí sobre los sentimientos de Lian, sus reacciones ante lo que ocurría o sus pensamientos. Después de todo, eso ya se vio en el filme con Simba... no le encontré mucho sentido a repetirlo :p


Gracias Aisha, LeonFlor, Whalia y KIRAN por sus comentarios Very Happy Me alegra saber que la narración y la historia son de su agrado -u-
Les dejaré el siguiente capitulo.


_____________________


Spoiler:



_____________________


   Capítulo 1: Kopa (1/3)



    Simba daba vueltas frente a la entrada de la cueva una y otra vez, trazando círculos imaginarios, con la frente arrugada en un claro gesto de estrés. Había perdido la cuenta de las vueltas que daba cuando llegué a la número cuarenta y ocho. Llevaba así casi quince minutos, y era imposible hacerlo parar. Aunque en su situación, era comprensible. 


    Ser padre primerizo no debe ser fácil.


    Mucho menos cuando eres el padre de un príncipe. Un príncipe que ha sido fervientemente esperado por la familia, y el reino entero, durante tres largos meses.


    Timón y Pumba nos acompañaban, parados al otro lado de la entrada de la cueva y observando a Simba caminar. Todos estábamos ahí para hacer compañía al nervioso padre e intentar mantenerlo calmado.


    El resultado era bastante cuestionable.


    — Intenta tranquilizarte, Simba — le aconsejó Mheetu, sentado a un lado mío.


    — Estoy tranquilo — respondió el aludido, sin detenerse siquiera para mirarlo.


    — No es cierto — intervine. — Deja de hacer eso, me mareas.


    Mi hermano dio media vuelta y me miró con cara de pocos amigos. Luego, soltó un suspiro, relajó sus tensas facciones, y se sentó frente a mí y Mheetu.


    — Tienes razón — aceptó, agachando la mirada. — Pero... es difícil mantener la cabeza fría en casos como este. ¿Es normal que tarde tanto?


    Mheetu y yo intercambiamos una mirada, esperando a que el otro  contestara algo. Lo cierto es que ninguno de los dos tenía la más mínima idea sobre partos puesto que el único al que habíamos asistido era al propio, y eso solamente porque era obligatorio. Simba se tensó de nuevo al no recibir una respuesta y gimoteó por lo bajo, recordándome aquel cachorro que alguna vez fue.


    — Piensa cosas positivas, compañero — escuchamos la voz de Timón, seguida por el repiquetear de las pezuñas de Pumba contra la roca.


    Ambos aparecieron por detrás de la espalda del león. El jabalí se sentó a un lado suyo, y el suricato se recargó contra este para observar a Simba.


    — Lo que sea que pase, estaremos contigo — aseguró el otro.


    Mi hermano les dedicó una sonrisa, pero esta no le llegó a los ojos. Lo conocía de toda la vida, no podía engañarme a mí, y sabía que esas palabras no le ayudaban mucho.


    — Todo saldrá bien, Simba — me recliné ligeramente hacia adelante, apenas lo suficiente para alcanzar a posar mi pata suavemente sobre la suya. Sus ojos se cruzaron con los míos. — Las leonas están con ella. Mamá y Sarafina no dejarán que les pase nada, ni a Nala ni al cachorro.


    — Lo sé, pero...


    — Pero nada — lo interrumpí. — Pronto, alguna de las leonas saldrá de ahí y será solo para decirte que puedes pasar a ver a tu familia.


    El león me dedicó una media sonrisa. Había logrado convencerlo un poco más que Timón y Pumba, pero aun así no era suficiente. Y no podía esperar que fuera de otra forma cuando ni siquiera yo estaba segura de la veracidad de mis palabras. Quería creer que todo ocurriría tal como se lo decía a mi hermano, me aferraba con fuerza a esa idea. Pero siempre existe una posibilidad, por pequeña que sea, de que algo salga mal. Y un solo segundo, un instante crucial o un movimiento equívoco pueden hacer la diferencia.


    Trataba de mostrarme fuerte por él, porque ahora Simba necesitaba un soporte, a alguien que tuviera la cabeza fría y lo nervios de acero que le faltaban en ese momento. Alguien valiente. Pero la verdad, por dentro, estaba tan asustada como él.


    Busqué refugio en la mirada de Mheetu. Él entendió al instante: crear una distracción para destensar la atmósfera que se había creado.


    — ¿C–creen que sea una chica? ¿O un chico? — titubeó, intentando ayudarme.


¿Eso es lo mejor que se te ocurrió?, intenté decirle con la mirada. El chico se encogió de hombros.


    — Nala quiere una niña — recordó Simba, con la mirada fija en el suelo.


    Aproveché el momento para deslizar lentamente mi pata de vuelta a su sitio.


    — ¡Oh, qué bien! — exclamó Pumba. — ¿Ya pensaron algún nombre?


    Mi hermano rio para sí. Tenía la mirada fija en algún punto que desconocíamos, como si observara algo sumamente interesante en el medio del grupo.


    Genial, seguro el miedo había terminado de paralizarlo.


    — Bueno, teníamos algunas opciones para ambos sexos — se encogió de hombros. — Estábamos pensando en algo como...


    — ¡Ya nació! — chilló una voz femenina desde la entrada de la cueva, interrumpiéndolo. Todos nos volvimos para ver a la dueña de esta. Se trataba de Uzuri, cuya expresión de felicidad indicaba que todo había salido bien. Verla así fue como un abrazo en tal estado de tensión. — ¡Es un macho, y se ve bastante sano! Felicidades.


    Simba saltó hacia la cueva como si todo ese tiempo hubiese estado sentado en un resorte. Lo seguí sin dudarlo, y pude notar que Mheetu, Timón y Pumba hicieron lo mismo a mis espaldas. Corrí tras mi hermano casi pisándole los talones hasta que comprendí que debía darle cierto espacio. Era la primera vez que vería a su hijo, no sería correcto meter mi nariz en su recuerdo.


    Frené en seco apenas divisé a Nala postrada al fondo de la guarida, al centro de un círculo bastante amplio que las leonas había formado a su alrededor. Sentí como Mheetu se estampaba contra mi espalda bruscamente, y el colapso de Pumba contra nosotros terminó por derrumbarme de forma definitiva. Caí de bruces contra la roca de la cueva, siendo aplastada, al instante, por mi acompañantes. Escuché un gemido a modo de queja del joven león, pero no le tomé importancia.


    Alcé la cabeza justo a tiempo para ver como Simba se recostaba a un lado de su compañera para ver al cachorro. Apenas podía ver nada entre ambos, y las ansias por conocer al pequeño heredero me obligaron a saltar fuera del montículo de cuerpos que me aprisionaba. Usando mis brazos como soporte, deslicé mi propio cuerpo hacia afuera y en unos segundos quedé libre.


    Atravesé la distancia que me separaba de la pareja con un par de saltos. Me acerqué con cautela, agazapada, con las orejas hacia atrás, intentado no perturbar a la nueva familia. La leona me descubrió en el acto y me sonrió con una felicidad que nunca antes había visto en ella.


    — Acércate, Lian — dijo alegremente. — Ven a conocer a tu sobrino.


    Simba se recorrió hacia un lado para que pudiera acomodarme entre ellos. El corazón me latió con fuerza. Lentamente, me acuclillé a un lado de mi hermano aguzando mis sentidos. Este era un momento especial, no quería perderme de nada. Quería memorizar hasta el más mínimo detalle.


    Ahí, en medio de sus padres, había un pequeño cachorro. Era apenas un pequeño bulto, la más diminuta bolita de pelo que había visto en mi vida. Estaba acostado boca arriba sobre una cama de hojas frescas que alguien había preparado a un costado de Nala, permitiéndonos ver su adorable carita mientras alzaba sus patitas hacia el cielo; chillaba quedamente en busca de su madre. Su pelaje era idéntico al de Simba, tal vez ligeramente más claro que él, pero era difícil de saberlo en ese momento puesto que aún estaba húmedo. Sus ojos, todavía cerrados, parecían darse cuenta de todo con esos rápidos y pausados parpadeos que daban. Y en medio de estos, una diminuta naricilla rosa, agitaba a toda velocidad sus aletas mientras el cachorro estudiaba los aromas.


    Quedé flechada al instante, y una sonrisa se abrió paso entre mis labios casi sin que me diera cuenta. Era tan pequeño... y lucía tan delicado e indefenso. Era como una diminuta florecilla surgiendo en el medio de un campo y cualquier cosa, incluso el viento, pudiese dañar su delgado tallo o marchitar sus pétalos. Una florecilla tan hermosa que con solo mirarla te obligaba a querer cuidarla, a protegerla. Y no solo eso: el "querer" se volvía una necesidad, tanto como respirar.


    Pasaron apenas unos segundos antes de que sintiera a Mheetu acomodarse por detrás de mí y asomar su cabeza dentro de nuestro círculo. Me volví para verlo, y mi sonrisa se ensanchó al descubrir su graciosa expresión de sorpresa.


    — Saluda a ti tío Mheetu — dijo Nala al pequeño.


    Este respondió con un chillido que nos hizo reír a todos.


    — Te dije que todo saldría bien — le susurré a mi hermano al oído antes de frotar mi frente contra su mejilla.


    Él se giró para verme, despegando la mirada de su hijo por primera. Sus ojos rojizos parecían ser iluminados por algo indescriptible. Lucían mucho más relucientes de lo normal, y no podía ser causado por algún efecto de luz puesto que la guarida era bastante oscura. Me dedicó una sonrisa.


    — Gracias, Lian.


    Le devolví el gesto.


    — No es nada... pero no vuelvas a dudar de mi palabra — agregué a modo de broma.


    Simba rio entre dientes, y posó sus ojos una vez más en el cachorro. Este había girado sobre si, quedando boca abajo, para buscar el calor de su madre.


Seguro tiene hambre, razoné.


    — Es... perfecto — susurró el león, más bien dirigiéndose a Nala.


    — Lo sé — respondió ella, observando a su cría con una sonrisa. — Valió la pena la espera.


    — ¿Y... cómo lo llamarán? — escuché a Mheetu preguntar.


    Los nuevos padres intercambiaron una mirada rápida de complicidad, como si fueran los únicos conocedores de un maravilloso secreto, antes de volver a ver al pequeño.


    — Kopa — respondió el león.


    — Será nuestro pequeño Kopa — susurró Nala, lengüeteando cuidadosamente la cabeza del aludido.


    Observé la tierna escena, embelesada. Había vivido con Nala casi toda mi infancia, hasta la muerte de papá. Vi pasar frente a mis tantos recuerdos de años anteriores, ahora perdidos en las cortinas del tiempo. Había hecho travesuras con ella, vivido aventuras increíbles y en más de una ocasión nos metimos en problemas juntas. Como aquellos días jugando en las praderas con los cachorros del reino; o cuando nos escondíamos del angustiado Zazú durante horas; o cuando Simba nos hizo acompañarlo al Cementerio de Elefantes. Y ahora la veía ahí, frente a mí, convertida en madre junto a mi pequeño sobrino. Me invadió un sentimiento semejante a la melancolía, que no tardó en fusionarse con la felicidad que me provocó aquel instante.


    Algunos momentos de la vida crean uniones tan extrañas de sentimientos encontrados, que ni siquiera uno mismo los entiende.


Kopa, repetí en mi mente, observando al cachorro.


    La diminuta florecilla alzaba sus tiernos pétalos en busca del sol, regocijándose de su calor. Era tan vulnerable a todo, y había tantos peligros ahí afuera. No podía dejar que le ocurriese algo malo. No iba a permitirlo. Era mi flor, y yo me encargaría de que nadie tocara a mi flor.


Lo prometo.


    — Zazú — dijo Simba, elevando la voz un par de octavas para hacerse escuchar, cuidando no perturbar al pequeño Kopa.


    El aludido apareció revoloteando, prácticamente de la nada, en el medio de la estancia. Descendió hasta los pies de mi hermano, donde se detuvo para hacer una reverencia.


    — ¿Si, alteza?


    — Busca a Rafiki — ordenó. — Dile que el príncipe Kopa ha nacido.


*                              *                              *                                *                                 *

    La multitud de animales congregados a la ceremonia de presentación de Kopa era tal que sobrepasaba nuestras expectativas. Todo el horizonte estaba cubierto por manadas de cebras, rinocerontes, elefantes, avestruces, jirafas y demás. Incluso parada desde donde estaba, la parte frontal de la Roca del Rey, la vista seguía siendo constituida por animales hasta donde el ojo podía observar.

Continúa...
____________________
Rayos .-. a pesar de que recorté el capítulo, sigue viéndose largo :s (el triple de esto es el capítulo original completo >.<)


En fin, espero que no se hayan aburrido entre tantas letras tongue Más adelante podrán darse cuenta, pero por si alguien tiene dudas, cuando escriba frases o palabras en cursiva son los pensamientos de Lian. Esos asteriscos (podrán encontrarlos también en diversos libros) se colocan cuando, dentro de un mismo capítulo, el autor decide cambiar de tema Wink 


Muchas gracias por leer ¡Saludos!  :simba1:
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Leonflor el Sáb Mayo 07, 2016 2:32 am

¡Qué gran capítulo, Lily! Me encanto como reflejaste la felicidad de Lian hacia su sobrino 'flor', eso, al momento de leer el capítulo, créeme que transmitió muchísima emoción y ternura ese pequeño vínculo tía-sobrino, jeje. La verdad es que tengo fe en esta historia, promete bastante, por lo que espero que pronto nos traigas la continuación. Smile

Un saludo. :rugido 2


Última edición por Leonflor el Sáb Mayo 07, 2016 5:38 am, editado 1 vez

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Gracias por la hermosa firma, MeGustaElAnime




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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Whalia el Sáb Mayo 07, 2016 5:33 am

Se ha podido sentir la emoción y la intranquilidad del momento.No me ha parecido extenso, sino muy apropiado, pues permite contar detalles importantes de la historia.

La narración se hace cercana de leer, por lo que no es ninguna molestia.Los diálogos son excelentes, sin sobrepasarse.
Bueno, veremos cómo evoluciona la historia.Es muy interesante.
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por KIRAN27 el Dom Mayo 08, 2016 3:45 pm

buen capitulo hermana lily genial nacio kopa jeje muy bien espero que sigas pronto saludos y rugidos y un fuerte abrazo hermana nwn
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por LillyDiaz18 el Jue Mayo 12, 2016 1:08 am

Gracias por sus comentarios Very Happy es bueno saber que les va gustando la historia y el tipo de narración.
Ya me había retrasado un poco en actualizar, pero aquí está el siguiente capítulo  Wink
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Spoiler:

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   Capítulo 1: Kopa (2/3)

    La multitud de animales congregados a la ceremonia de presentación de Kopa era tal que sobrepasaba nuestras expectativas. Todo el horizonte estaba cubierto por manadas de cebras, rinocerontes, elefantes, avestruces, jirafas y demás. Incluso parada desde donde estaba, la parte frontal de la Roca del Rey, la vista seguían siendo animales hasta donde el ojo pudiese observar.


    — Lian, fuera de ahí — gritó Simba a mis espaldas. — Le robas protagonismo a Kopa.
    Giré la cabeza para verlo. Se acercaba rápidamente a mi posición. Una sonrisa burlona asomaba en sus facciones, la misma expresión que ponía cuando, de cachorros, me molestaba para divertirse. Le devolví la sonrisa, sabiendo que venía a jugar.


    — Solo me preguntaba que se sentirá ser alzada desde aquí, en brazos del viejo Rafiki, a varios metros sobre el suelo con el peligro de caer y morir en el acto — dije cuando estuvo lo bastante cerca, asomándose conmigo desde la punta de la Roca.


    Ambos clavamos la vista en el horizonte.


    — Lo sabrías si no hubieras tardado tanto en nacer — sentí un codazo de su parte contra mis cotillas.


    — Solo fueron unos meses — reí.


    — Lo siento, aquí se juega al "ahora o nunca" y no se da segundas oportunidades. Sigue participado.


    — Aún puedo empujarte desde aquí, ¿sabes? — lo mire de reojo con una ceja arqueada.


    El león rio, burlándose. Me miró fijo a los ojos, divertido.


    — No es un chiste — dije, intentando parecer seria.


    — No importa cuánto tiempo pase, sigues siendo la hermanita menor más molesta de la sabana.


    — No fue fácil conseguir ese puesto, tengo que mantenerlo — seguí el juego, regresándole el codazo.


    Compartimos un par de risas antes de volver a ponernos serios, guardado la compostura como, según se nos había enseñado, debía tener la realeza, y miramos nuevamente al horizonte. El sol naciente empezaba a calentar y dar vida al paisaje conforme las manadas terminaban de reunirse. Los tibios rayos revivían lentamente los vastos pastizales amarillentos y las fuertes ramas de los árboles, adormecidas por el frío de la noche anterior. El fresco viento matutino sacudía las hojas que crecían en estas últimas, creando una suave música que se unía al canto de las aves salvajes en una bella melodía natural.


    Inhalé hondo para llenar mis pulmones con el cálido aroma de la sabana. Era algo especial, algo que amaba de verdad. Un aroma tan característico y cotidiano que casi siempre pasábamos por alto, pero adoraba sentirlo. Tierra húmeda, madera, y ese olor tan peculiar de los pastos al llegar la temporada de lluvias. Era simplemente acogedor.


    — Me gustaría que papá estuviera ahora, aquí a nuestro lado — comenté, casi de forma automática.


    — Lo está — aseguró mi hermano. Me volví para verlo. Tenía los ojos cerrados, disfrutado del fresco viento que removía suavemente su melena de un lado a otro. — ¿No lo sientes? Siempre está con nosotros.


    La verdad era que no.


    Intenté imitar a Simba para probar a ver si lograba entenderlo. Copié la postura de sus patas, la forma en que erguía su cuello, y hasta la manera de doblegar la cola. Miré al frente, dispuesta a seguir su ejemplo, cuando vi algo en la distancia que capturó mi atención al instante.


    Abriéndole paso entre una manada de antílopes, aparecieron Kula y Chumvi, seguidos inmediatamente por Tojo y Tama. Al final, y un poco rezagado, estaba Malka, intentando cuidarse de las poderosas astas de los animales. Caminaron al frente de la línea límite formada por las manadas, avanzando hacia el lateral por donde siempre trepábamos hasta nuestra cueva.


    Había pasado mucho tiempo desde la última vez que los había visto. Eran mucho más maduros, más grandes y más altos que como los recordaba, y mis amigos lucían ahora espléndidas melenas. Sus rostros habían cambiado un poco con la edad, pero estaba segura de que eran ellos. Una explosión de alegría inundo mi pecho al verlos, y sonreí al instante.


    — ¡Son ellos! — chille emocionada mientras daba media vuelta para alcanzarlos.


    Baje de la plataforma tan rápido como pude, pasando por enfrente de las leonas que acompañaban a Nala y preparaban a Kopa para la ceremonia. Giré hábilmente, cuidando no estamparme contra nadie, y descendí saltando sobre los peldaños de piedra que formaban escalones a un costado de la Roca. Mis amigos estaban casi al pie de la misma.


    — ¡Chicos! — grité emocionada, y salté hacia ellos.


    Kula y Chumvi lograron moverse a tiempo para salir de mi trayectoria, pero los tres siguientes no corrieron con la misma suerte. Mi cuerpo aterrizó contra ellos de tan forma que los cuatro terminamos sobre el suelo en cuestión de segundos.


    Cuando me di cuenta, estaba atrapada bajo las piernas de Tojo, mi cabeza reposaba sobre la espalda de Tama y mis pies golpeaban el rostro de Malka. Alcancé a ver como este último se apresuró a moverse lejos del "accidente" para ponerse de pie. Una vez fuera, vi cómo se disponía a analizarme rápidamente con sus ojos café rojizos cubiertos por un velo de sorpresa.


    Tojo y Tama lo imitaron, dejándome recostada en el pasto, en el medio de las miradas de los cinco que parecían escanearme de pies a cabeza. Fueron apenas unos segundos, pero los suficientes para hacerme sentir incómoda y pensar que hubiese sido mejor saludarlos de una forma un poco más convencional. Encogí mis patas sobre mi pecho al notar que mis acciones habían estado bastante fuera de lugar.


    Después de todo, ya no éramos unos cachorros.


¿No podías simplemente hablarles como alguien normal?, me reprendió la voz de mi conciencia al fondo de mi cabeza.


    — ¿Lian? — preguntó Kula al reconocerme.


    Me sentí aliviada.


    — En carne y hueso — dije, sonriéndole tímidamente mientras giraba en mi lugar para ponerme de pie.


    La morena soltó un grito de emoción antes de frotar su frente contra la mía en un efusivo saludo que correspondí en el acto.


    — ¡No puedo creerlo! — exclamó Tojo, imitando a la leona una vez que esta se apartó de mí. — Por poco no te reconozco.


    — Estás tan grande — saludó Tama.


    — Luces bastante diferente — admitió Malka tras saludarnos.


    — ¡Y ustedes no se quedan atrás! — sonreí. — Chicas, se ven tan bonitas... y ustedes — me dirigí a los leones — ¡Miren esas melenas! Tengo que estirarme para saludarlos.


    — Parece que esa leoncita que no se cansaba de gastarnos bromas ha pasado a la historia — dijo Chumvi.


    — No te confíes — reí. — Una parte de ella todavía vive... especialmente la de las bromas.


    — Temía que dijera eso — se quejó Malka, con expresión angustiada.


    — Tranquilo, no haré nada fuera de lugar — le sonreí. — Además, hoy es la presentación de Kopa. Simba me mataría si hiciera alguna estupidez.


    — Kopa — repitió Tama con dulzura. — ¿Así se llama el pequeño?


    Asentí con la cabeza.


    — Es lindo — agregó Kula.


    — Y... ¿dónde está el joven príncipe? — preguntó el moreno.


    — Arriba, seguro Rafiki debe estar alistándolo — respondí. — Vengan, tienen que conocerlo.


    Mis amigos aceptaron la invitación con gusto, y me siguieron escalones arriba.


    Recordé cuando, de cachorros, nos ayudábamos unos a otros para llegar hasta la cima. Éramos demasiado pequeños para saltar con agilidad sobre aquellos enormes peldaños, sobre todo yo. El ascenso me parecía eterno, como si en cada subida gastáramos inútilmente una hora de nuestras vidas. Seguramente, no nos tomaría más de diez minutos llegar hasta la cueva, pero para los niños el tiempo siempre transcurre de forma diferente. Ahora trepábamos con la misma facilidad con la que caminábamos sobre terreno llano.


    Es interesante el cambio que el tiempo hace sobre las cosas. Mientras a unos les otorga fuerzas, a otros se las roba. Mientras una nueva semilla brota entre la hierba, un gran árbol cae muerto en la sabana. El eterno Ciclo de la Vida del que alguna vez habló papá.


    Cuando llegamos a la entrada de la guarida, Rafiki caminaba por la plataforma de roca. En la punta, justo donde yo había estado hacía unos minutos, ahora se encontraban Timón, Pumba y Nala acompañando a mi hermano. Zazú pasó volando frente a ellos, antes de que Simba y la leona frotaran tiernamente sus cabezas.


    El viejo babuino se acercó hasta ellos, llevando algo entre sus brazos que reconocí como Kopa. Colocó junto a Nala una calabaza anaranjada, partida justo a la mitad, cuyas partes se separaron apenas tocó el suelo. El simio no le dio importancia, y se abrió paso entre el rey y la reina, observando como el pequeño cachorro despertaba. Y entonces, Rafiki lo alzó desde lo alto de la Roca del Rey, presentándolo a los animales. Al instante, se escuchó el repiquetear de cientos de animales dándole la bienvenida a Kopa. El barritar de los elefantes, el relincho de las cebras y el aullido de algunos primates formaron un estruendoso coro. Poco faltó para poder romperle el tímpano a alguien.


    Nosotros estábamos junto a la entrada de la cueva, delante de la manada, pero incluso desde ahí logré ver como las primeras filas de animales se arrodillaban para hacer una reverencia al cachorro, seguidas, gradualmente, por las que se encontraban más atrás. Una vez el silencio regresó a las praderas, Rafiki retiró al pequeño de la vista de todos y dio media vuelta.


    — Se ve tan tierno — exclamó Tama.


    — Y aún no lo has visto de cerca — dije mientras Rafiki se reclinaba para recoger una de las mitades de la calabaza.


    — Se parece mucho a Simba — observó Tojo.


    — Tu padre estaría tan orgulloso — susurró Kula a un lado mío.


    Me volví para dedicarle una sonrisa de melancolía.


    — Ya lo creo.


    — ¡Es lo más lindo que he visto! — continuó Tama. Giré la cabeza para mirarla. La descubrí acurrucada sobre la espesa melena castaña de Tojo. — Yo también quiero un cachorro.


    Tojo apoyó su cabeza sobre la de ella.


    Entonces me percaté de algo.


    — Esperen — giré mi cuerpo de forma que quedara parada completamente frente a ellos. Ambos me observaron atentamente. — ¿Ustedes son pareja?


    — Sí — rio la leona, sin cambiar su posición. — Desde hace casi un año.


    Arqué una ceja, y por la expresión divertida en las facciones de los dos, entendí que mi rostro debía ser el reflejo de la sorpresa pura. Sentí una punzada en el estómago al recordarlos hacía años. Esos cachorros con los que había crecido. Enamorados uno del otro. Pensando en tener un cachorro. La sola idea me golpeó como puños.


    — Nosotros también — anunció Kula, depositando su pata suavemente sobre la de Chumvi.


    Mi sorpresa aumentó más, y otra punzada atacó mi estómago. No es que sintiera repulsión, o celos, o molestia alguna. Solo me sabía extraño que acabara de reencontrarlos, después de media vida sin saber nada de ellos, y me encontrara ahora con tantas noticias nuevas.


    Sin pensarlo dos veces, me volví hacia el quinto león.


    — ¿Qué hay de ti, Malka? — inquirí, sin molestarme en cambiar mi cara de sorpresa. — No tendrás novia, ¿o sí?


    — En realidad, estoy empezando a formar una manada — anunció con una sonrisa.


Valla que han cambiado las cosas, pensé.


    Me resultaba curioso imaginar a aquellos cachorros traviesos y aventureros como padres o cabecillas de sus propias manadas. Estaba consciente de que los años los habían cambiado, pero, por alguna extraña razón, yo no terminaba de hacerme a la idea de que ya eran adultos y que sus intereses habían cambiado. Ya nadie estaba interesado en intentar atrapar pájaros, o en perseguir lagartijas, o en asustar grullas coronadas mientras buscaban alimento junto al manantial.


    Yo había pasado los últimos años disfrutando de una vida cómoda, libre de toda responsabilidad o problema. Ellos 
habían madurado dentro de una familia "normal" y ahora planeaban sus vidas de acuerdo a lo esperado. Tal vez mis ideas eran demasiado diferentes para esta nueva realidad.


    — ¿Y tú, Lian? — preguntó Tama, tras uno segundos de incómodo silencio que se habían producido mientras yo asimilaba la información. — ¿Hay alguien especial en tu vida?


    Intenté evadir el tema. Las relaciones amorosas no eran exactamente mi tema favorito.


    — Bueno... especiales son mi familia. Ahí tienes a Timón, a Pumba, a Kopa...


    — No me refería a eso — aclaró la leona.


    Agaché la mirada.


    — Ya sé que no.


    — Entonces, ¿qué ocurre? — siguió Kula.


    — Nada — me encogí de hombros. — Es solo que... no estoy interesada en eso.


    — Es porque aún no conoces a nadie — señaló Tama.


    — Yo podría presentarte a alguien — ahora era Malka quien tenía la palabra. — Tengo varios amigos que seguro estarían encantados de poder...


    Sacudí rápidamente la cabeza de un lado a otro, dándole a entender que me negaba rotundamente.


    — Gracias, pero no — le dije. — No soy la clase de chica que le gusta salir con chicos.


    — ¿Entonces con chicas? — preguntó Chumvi.


    Lo miré con cara de pocos amigos, intentando disimular al máximo el enorme esfuerzo que hacía por evitar reírme de su pregunta. Nunca me habían molestado ese tipo de bromas. En realidad, no era fácil hacerme enojar. Pero, esta vez, decidí darle a entender que hablaba en serio.


    — Es un chiste — aclaró de inmediato.


    — Lo que quiero decir — dije — es que no tengo ningún interés en buscar un compañero. Ustedes me conocen, saben que nunca he estado emocionada con la idea de encontrar a alguien especial — pronuncié las últimas dos palabras con una voz sumamente aguda — y formar una familia. Mi final feliz es más parecido a una historia de aventuras que a una de amor con su "y vivieron felices para siempre". Prefiero enfrentarme a los peligros más allá de las Tierras del Reino antes que conseguir pareja.


    — Insisto en que es solo porque aún no conoces a nadie — dijo Tama.


    — Estoy bastante segura que el romance no es lo mío.


    — ¿En serio? ¿Nunca te has imaginado como sería conocer... a tu media naranja?


    — Yo no tengo media naranja porque no soy una naranja — arrugué la nariz en un gesto de asco. — Es más, si a eso vamos, creo que ni siquiera soy una fruta. No, más bien soy una verdura. Y todos sabemos que a nadie le gustan las verduras.


    De reojo, logré ver como Malka y Chumvi intercambiaban una mirada, como si les estuviese hablando en una lengua extraña.


    — ¿Entonces qué piensas hacer? — preguntó el castaño. — ¿Criar hijos ajenos y ver como todos los demás hacen sus vidas aparte? ¿Vivirás toda tu vida aquí, en la Roca del Rey, sin buscar una familia propia?


    — Yo ya tengo una familia, Tojo — respondí con dulzura. — Y por el momento, para mi es suficiente. Tengo a mi hermano, a mi madre, a las leonas, y un sobrino que nació hace tres días. ¿Qué más podría pedir?


    — ¿Y dónde están las aventuras? — Malka arqueó una ceja.


    — Eso será después — respondí con una sonrisa, segura de mis palabras. — Una vez que haya disfrutado suficiente en mi manada, saldré a buscarlas.


    — ¿Qué harás? — quiso saber Chumvi.


    — ¡Todo lo que quiera! — exclamé. Corrí hacia la piedra más cercana, una casi tan alta como yo, y trepé hasta ella de un salto para hacerme notar. Mis amigos siguieron mi trayectoria para ver cómo me pavoneaba sobre la roca. — ¡Ver lo que nadie nunca ha visto, ir a donde ningún otro león haya ido jamás! Buscar aventuras, meterme en problemas, perderme en la selva... y luego, cuando haya hecho todo cuanto pueda imaginar, volveré a casa con cientos de historias para contarles.


    Todos intercambiaron una mirada, extrañados. Sus expresiones no habían sufrido muchas modificaciones, y aún podía leer sus pensamientos por medio de estas. Mi idea no les convencía del todo.


    — Una vida de riesgos — dijo Chumvi, más como un pensamiento en voz alta.


    — ¿No te parce más cómoda una vida tranquila en la sabana? — preguntó Kula, trepando a mi piedra para sentarse junto a mí.


    — Conformándonos con las comodidades, nunca se logra nada — señalé. — Además, he pasado los últimos años viviendo con absoluta libertad. Ahora quiero conocer el mundo más allá de nuestras fronteras.


    — Pero, Lian... — empezó Tama.


    — Está bien — interrumpió Malka. — Esa es su decisión. Cada uno tiene sus propios planes, y yo me siento feliz porque ella sepa lo que quiere hacer.


    La leona se encogió de hombros, y luego volvió a dirigirse a mí.


    — Supongo que Malka tiene razón — dijo. Soltó un suspiro. — Solo quiero que pienses bien las cosas porque el tiempo está corriendo, y si después de algunos años decides que sí quieres formar tu propia manada... tal vez sea ya muy tarde.


    Fruncí el ceño al no comprender sus palabras.


    — ¿Qué quieres decir?


    — Que tomes buenas decisiones para tu futuro — tradujo Tojo.


¿Buenas decisiones?, me pregunté. ¿Es que acaso una vida fuera de los estándares no es una buena decisión?


    Sentí como Kula apoyaba su pata sobre mi hombro. Giré la cabeza para toparme con sus ojos rojizos.


    — Ahora eres joven, eres linda y estás llena de vida — habló. — Seguro muchos chicos querrían estar con alguien como tú. Y este es el momento perfecto para encontrar un compañero amoroso y bueno. Cuando seas mayor y te des cuenta de eso, será más difícil encontrar a alguien. No lo tomes a mal, — sonrió al ver mi cara de agobio — solo piensa las cosas y toma la decisión que crees te hará más feliz.


    Decidí no agregar nada más. No tenía sentido debatir sobre una decisión que ya estaba tomada cuando debíamos estar con Nala y Simba. Me limité a asentir y regresarle la sonrisa.


    — Lo haré — mentí.


    — Bien, ahora ¿qué tal si regresamos al tema principal y vamos a conocer al pequeño? — propuso Malka.


    Inmediatamente, sentí como la atmósfera se relajaba.


    — Claro — acepté gustosa, saltando para bajar de la roca. Aterricé sobre el suelo con un golpe seco apenas audible. — Vengan, deben estar adentro.


    Avancé trotando hacia la cueva, feliz de poder dejar aquel tema atrás. Ellos me siguieron hasta llegar con el resto de las leonas, donde Nala acunaba suavemente al cachorro, que se había quedado dormido. La manada hablaba por lo bajo, como si contaran un secreto que quisieran mantener entre ellos. Ni siquiera notaron nuestra llegada.


    — Traigo invitados — anuncié al llegar con la manada.


    Todos se volvieron en nuestra dirección.


    — Baja la voz, despertarás al niño — me reprendió mi madre.


    — Lo siento — dije, sentándome a su lado.


    — Claro, aquí solo importa ese mocoso — escuché una voz femenina a nuestras espaldas. Una voz inconfundible. Una voz que tensaba mis músculos y erizaba los pelos de mi cuello cada vez que la escuchaba.


Zira. Gruñí por lo bajo hasta que mamá me chitó para hacerme callar.


    Giré la cabeza para buscarla. Estaba de pie, justo donde los chicos y yo habíamos estado viendo la presentación de Kopa. Su hijo mayor, Nuka, un cachorro de pelaje grisáceo con una mecha oscura en la cabeza, nos observaba desde detrás de las piernas de la leona.


    — ¿Que hace ella aquí? — mascullé en voz baja.


    — Es parte de la familia también — respondió mi madre.


    Su presencia no me agradaba en lo más mínimo. La decisión que Simba había tomado para dejarla vivir con nosotros tampoco lo hacía. ¿Es que no veía lo difícil que era convivir con ella? Era imposible intentar portarse de forma amigable sin ser correspondido con un gruñido o una mirada asesina de su parte.


    — Zira — dijo Nala. — No pensé que quisieras venir a la celebración.


    — Celebración — repitió la aludida, frunciendo el ceño. — ¿A tu hijo le organizan una celebración mientras a mi Vitani con suerte la conocen ustedes? — gruñó. — Ella nació hace casi dos semanas, ¿y alguien supo sobre eso?


¿Vitani?, me pregunté. ¿Eso que tiene que ver? ¿Cómo se atreve a comparar a un príncipe con un hijo suyo?


    Me descubrí a mí misma clavando las garras fuertemente en la roca.


    — Zira — esta vez era la voz de mi hermano. — No voy a discutir esto contigo otra vez. Kopa es el futuro heredero de las Tierras del Reino. Estamos muy felices por el nacimiento de tu hija, pero los animales deben conocer a su futuro rey.


    — Claro, los demás debemos vivir a la sombra de ustedes — espetó la leona. — Nuka fue también un príncipe mientras reinaba Scar...


    — Scar nunca debió ser rey — repuso el león.


    — ¿Según quién, Simba? ¿Ustedes? — masculló Zira, arqueando los labios de forma que todos sus dientes quedaran a la vista de los presentes. — ¡Que saben al respecto! — giró de regreso a los peldaños, por donde debía haber subido. Luego, se dirigió al cachorro. — Vámonos, Nuka.


    La leona caminó con paso solemne hasta la pendiente, seguida de su hijo, donde desaparecieron de nuestras vistas. Apenas se fue, pude relajar los dedos para volver a retraer las garras antes de romperme alguna.


    Alguien bufó con pesar.


    — Bienvenidos, chicos — saludó mi hermano, caminando hacia ellos y cambiando el tema. — Siento que hayan tenido que ver eso.


    — Hola, Simba — respondieron al unísono antes de integrarse a la manada.


    — Descuida, amigo — agregó Tojo. — Todos sabemos cómo es Zira.


    Tojo, Malka y Chumvi se quedaron al lado del aludido, hablando sobre cosas que no logré escuchar gracias a que Tama y Kula no dejaba de parlotear con Nala.


    — ¡Es bellísimo!


    — ¡Y tan tierno!


    — Lian tenía razón. De cerca dan ganas de comérselo a besos.


    — Se parece al padre.


    — Pero tiene la nariz de Nala.


    — Es algo joven para saber eso.


    La leona lucía bastante alegre al ver a sus amigas tan emocionadas con su hijo. Apenas podía comentar algo al respecto entre cada alago de las otras dos. En otro momento, me hubiese parecido algo bastante cómico, pero una parte de mí divagaba en pensamientos que nunca antes había tenido.


¿Qué se sentirá tener un bebé propio? ¿O estar en la situación de Nala? ¿En verdad causa tanta alegría como ella refleja?


    Traté de restarle importancia a estas preguntas, pensando en que algún día lo entendería. Luego comprendí que, si mi decisión era salir a buscar acción lejos de casa, no habría tiempo para tener crías. Estaría demasiado ocupada, tal vez, salvando mi propio pellejo, o aventurándome en sitios inexplorados. Jamás conseguiría un compañero, y jamás me vería en una situación similar. Por primera vez, dudé de mi idea.


    ¿Qué pasaría cuando fuera mayor? Regresar a casa para cuidar cachorros ajenos, por un momento, dejó de sonar tan tentador. ¿No era preferible tener unos propios? Vivir tantas cosas, descubrir tantos lugares, ¿para qué? Al final, solo yo recordaría mi historia y todo lo que hice. Y si llegara a contarle a alguien más, no pasarían de ser anécdotas, cuentos solamente de una vieja leona que tomo una decisión extraña.


    ¿En verdad era eso lo que quería?



    — Lian — escuché la voz de mi madre, sacándome de mis pensamientos. — Iremos a cazar algo para comer, ¿quieres venir?

Continúa...

_______________________

Lo dejaré aquí porque creo que ya se alargó mucho más que el primero >.< Lo siento, prometo que calcularé mejor el tamaño de cada parte para los próximos. Pronto traeré la continuación  Razz

En fin, gracias por leer.

¡Saludos! :simba1:
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Re: Lian's Story (Fan Fiction)

Mensaje por Whalia el Jue Mayo 12, 2016 8:27 am

Las descripciones son excelentes, muy bien redactadas.El reencuentro y la conversación acerca de los compañeros románticos ha sido muy cercana, pues he vivido experiencias parecidas, al igual que mis respuestas plasmadas en una historia.

No te preocupes por la extensión del capítulo.Céntrate en que contenga todo lo que tú quieras, y que tras leerlo, no sientas que falta algo.
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Whalia
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