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Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Aisha el Dom Jun 05, 2016 10:54 pm

Me ha encantado esta continuación, se plasmó ese sentimiento familiar entre Abuelo y nieto (Mufasa y Kopa), fue un encuentro realmente tierno y conmovedor, espero que puedas seguir tu historia ya que las cosas comienzan a ponerse demasiado interesantes Very Happy

Saludos y rugidos

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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por KIRAN27 el Dom Jun 05, 2016 11:57 pm

buen capitulo amigo bako me alegro mucho que mufasa charlo con su nieto kopa y veo que zuri estaba un poco desanimada seguro que estara bien y kopa tambien saludos y rugidos y un fuerte abrazo amigo nwn
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Bako el Jue Jun 09, 2016 9:03 am

UNIDOS (Parte #1)

La noche cada vez se disipaba más dando lugar a los primeros rayos de sol. Era temprano pero los cinco cachorros, ya fuera de la cueva, junto a Niho y Tojo se encontraban despiertos aunque como era de esperarse, los bostezos y parpados pesados se hacían presentes en el lugar.

Era la primera vez que Kion y Kiara veían a Kopa desde ayer y no supieron la causa pero se le veía más tranquilo, relajado. Sus hermanos querían preguntarle cómo se encontraba pero al mismo tiempo no querían romper esa "paz" momentánea que transmitía el cachorro.

Por su parte, Zuri no hablaba y parecía estar en un estado contrario al que estaba Kopa. Claro que esto no pasó desapercibido para dos leones: Tiifu y Tojo.

Hace unos minutos habían repasado el plan. Tojo les dio indicaciones y les dijo donde se encontraba "Los cinco reinos" en el caso de que sucediera un accidente y se tuvieran que separar. Tomaron de referencia varias montañas para que pudieran guiarse.

-Es mejor que antes de partir beban agua y si deben "atender el llamado de la naturaleza" lo hagan, ya que a Tojo no le gusta hacer paradas- Sugirió Niho hablando en voz baja solo para los cinco cachorros pero ellos afirmaron que estaban bien y listos para partir.

Niho se encogió de hombros -Bueno, pues yo si iré por un poco de agua-

-Te acompaño- ofreció Kopa. No sentía sed pero lo hacía para no dejar solo a su amigo y así ambos leones encaminándose al lago que se encontraba cerca.

-Zuri- dijo Tojo llamando la atención de ésta- ¿Por qué no me acompañas un momento?- dijo dirigiéndose hacia la densa jungla.

Zuri no miro a nadie más. Simplemente se levantó de su lugar y siguió el mismo caminó que el león mayor pasando de largo a su hermana y a Kion y a Kiara.

-¿No creen que pasa mucho tiempo con Tojo?- preguntó Kiara curiosa.

-No podría importarme menos- comentó Kion antipático. Después de lo de ayer sentía que no podía confiar en la leona.

Tiifu hizo un gesto de desagrado ante tal comentario pero no reprimió a Kion –No sé qué tramen pero presiento que es para bien de Zuri-

Kion iba a dar su opinión pero se detuvo cuando un sonido entre las plantas del lugar llamó su atención acompañado de un olor peculiar…

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Llevaban un rato caminando, Tojo procuró estar una distancia considerable para que el resto del grupo no los escuchara, necesitaba hablar con Zuri. En cierto momento Tojo se detuvo en seco y se sentó en el lugar haciendo que la cachorra de igual manera se detuviera pero sin sentarse.

-Zuri…- inició Tojo serio.

-¿Ahora qué? ¿Vas a reclamarme algo?- interrumpió súbitamente –O peor aún… ¿Tú también vas a remarcarme mis errores con Kopa?-

-Niña, no vengo a hablar sobre Kopa-

-¿Entonces?-

-Quiero hablar sobre ti- Ese comentario sorprendió un poco a Zuri pues ella esperaba incontables regaños.

-¿A qué te refieres?-

-No voy a mentirte, Zuri. No sabemos que nos espera ahí fuera así que es necesario hablar sobre esto antes de salir.-

Zuri se acercó más a él pues todo comenzaba a sonar extraño.

-Desde que te vi llegar note algo singular en ti y cuando me contaste que tu padre era Seih algo dentro de mí no cuadraba.-

-No entiendo, Tojo-

El león maduro guardó silencio unos segundos cerrando los ojos tratando de buscar las palabras adecuadas para después abrirlos y mirar directos a esos ojos azules tan expresivos.

-Tu padre nunca comentó nada acerca de un segundo hijo y estoy seguro que al resto de sus amigos tampoco. Lo que quiero decir es que hay más sobre ti de lo que tú misma crees…-

La mente de Zuri se nubló. ¿Qué diablos estaba diciendo? ¿Acaso trataba de decirle que su familia se avergonzaba de ella? ¡O peor aún! ¿Acaso le estaban ocultando cosas importantes?

De pronto un ruido cercano hizo que aquel ambiente terminara. Se miraron a los ojos en cuanto ese ruido los tomo por sorpresa.

-¿Escuchaste eso?- preguntó Tojo aclarándose muy disimuladamente la garganta.

-Debe ser solo Tiifu o Kiara espiando- respondió Zuri restándole importancia.

-No- corrigió Tojo- Zuri lo miró y pudo jurar que vio cómo su rostro se transformaba a uno totalmente diferente, desfigurado por el miedo y preocupación y al recibir su mirada solo lo delataba. Algo andaba muy mal.

-¿Tojo? ¿Qué pasa?-

-Ssshhh- le calló suavemente encorvándose a la altura de la cachorra para susurrarle al oído- ¿Recuerdas la posición de sigilo que te enseñe ayer para cazar?-

-Sí-

-Quiero que la uses ahora- dijo Tojo sin quitar la vista de un punto indefinido en el fondo de la jungla- Ve hacia las plantas que hay detrás y quédate muy quieta-

-¿Pero porque?-

-Solo hazlo, por favor- la voz de Tojo suplicaba, algo que hasta el momento nunca había escuchado de su parte.

Zuri no puso excusas y a paso silencioso se dirigió al lugar marcado por su amigo. Éste se encontraba en el mismo sitio pero después de un tiempo, cuando estuvo seguro de que Zuri estaba en el sitio que indicó, se puso en posición de ataque y lentamente se dirigió hacia el punto que miraba con detalle hace un momento.

¿Qué pasa? Agazapada, Zuri se preguntaba para sus adentros viendo como Tojo avanzaba lentamente mostrando sus enormes colmillos.

La tensión aumentaba. El sudor frio comenzaba a correr sobre la frente de Zuri a pesar de contar con pelaje, era todo un manojo de nervios y el corazón le latía tan rápido que comenzaba a doler.

De la nada Tojo se detuvo, irguiéndose otra vez. Cuando creyó que todo había sido una falsa alarma escucho un ruido justo detrás suyo. Ella volteó rápidamente y entre la diversa vegetación surgía un león de pelaje oscuro con ojos carentes de vida.

Zuri abrió los ojos como platos.

-Miss…tah- tartamudeó la cachorra al verlo a escasos centímetros de ella. Parecía colosal el león.

-¡Zuri!- gritó Tojo cuando volteó a su dirección. ¿Cómo había logrado haberlo engañado?

-Esta vez no les irá tan bien a su grupito de cobardes- amenazó Mistah levantando su pata derecha dispuesto a golpearla y a acabar con ella. Zuri quedó congelada, sus patas no respondían por el miedo. Solo veía el filo de esas garras en lo alto.

Tojo comenzó a correr con todas las fuerzas que pudo hacia ellos sacando garras y colmillos.

-¡Zuri!- repetía Tojo tratando de hacerla reaccionar.

Las palabras de Tojo no alcanzaban a penetrar los oídos de Zuri… solo esperaba su muerte. Cómo lo rumoreaban algunos, antes de morir se decía que miles de escenas vienen a tu cabeza… recuerdos, experiencias, sensaciones, personas importantes para ti. El tiempo parecía pasar lento y en uno de sus "flashback" ellas pudo ver la imagen de su familia: su padre, su madre, Tiifu… sus amigos. Fue eso, la imagen de quienes importaban, lo que hizo que lograra salir de su estado de parálisis y los gritos de Tojo se hicieran más fuertes.

-¡Zuri, GIRO!- grito Tojo.

En el último segundo, Zuri se tiró al suelo y rodó hacia su izquierda esquivando justo a tiempo las afiladas garras de Mistah (técnica que también aprendió en sus cortos entrenamientos con Tojo) y de igual manera saliendo del alcance de éste solo para segundo después Tojo impactar sobre Mistah y comenzando así una batalla a muerte.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------

Al mismo tiempo Niho saciaba su sed con agua del rio. A su lado estaba Kopa quien no decía nada pero se le notaba muy sereno.

Niho no pudo evitar revelar una sonrisa pícara.

-Te veo de mejores ánimos. ¿Sucedió algo bueno ayer?-

-De las mejores experiencias en la vida. Era justo lo que necesitaba- respondió Kopa contento.

-Miren eso… Tan mal que se llevaban- dijo Niho entre risas.

-¿Qué?- preguntó Kopa encorvando una ceja, no entendía a lo que se refería su amigo.

-Ya sabes… Tú… Zuri- dijo Niho muy sutilmente.

Kopa miraba de un lado a otro tratando de buscarle sentido a esa charla -¿Qué? ¿De qué hablas?-

-Oh vamos, Kopa. Soy tu amigo, no tienes que esconderme nada y déjame decirte que me alegro por ti. Quizá Zuri no tiene el mejor carácter del mundo pero sí que es linda-

Un signo de interrogación se formaba en la frente del pobre confundido Kopa.

-¡¿Pero de qué diablos hablas?!-

-Sobre tu charla con Zuri anoche. Veo que arreglaron sus diferencias- Niho trataba de contener las carcajadas.

-¡Yo no hable en ningún momento con Zuri anoche!-

-Pero si ella fue a buscarte-

-Pues no sé pero nada paso entre ambos. Ni siquiera nos vimos y me alegro-

-¿Y de que hablabas entonces?-

-Mi abuelo Mufasa habló conmigo-

Niho sintió las mejillas arder de la vergüenza. Todo ese tiempo habían estado hablando de cosas totalmente diferentes y ahora se sentía como un tonto.

-Yo… perdón, Kopa… creí-

Pero ante todo pronóstico, Kopa no estaba molesto, solo soltó un suspiro de alivio al aclarar las cosas.

-Hakuna Matata, Niho-

Niho se llevó una pata a la nuca y mostrando una sonrisa nerviosa.

-No sé cómo creíste que Zuri y yo…- Kopa hizo un gesto de desagrado – Pero ¿sabes? A pesar de lo que dijo y cómo me hizo sentir no le guardo rencor-

-¿Enserio?-

-Sí. Anoche aprendí que amigos van y vienen y ella es solo una más-

A Niho no le agradó del todo el comentario.

-Bueno, si me lo preguntan a mi creo que ustedes cinco hacen un buen equipo, solo necesitan establecer confianzas-

-Cómo digas, Niho- trató de cortar con la conversación.

-¡Pero que historias tan más hermosas! –

Niho y Kopa escucharon una voz que se aproximaba.

-Me dan asco- agregó la voz.

-Hay, no- Exclamó Kopa.

-Dejarhi- comentó Niho frunciendo el ceño.

-Me alegra verlos reunidos. Ambos me deben una muy buena-

-Ya te vencimos una vez. No cambiara nada- amenazó Kopa – Tu error fue haber venido solo-

-¿Crees que cometería los errores? No, esta vez venimos preparados- dijo Dejarhi con una sonrisa grotesca.

Esas palabras hicieron pensar a Niho. Algo no andaba bien, no creía que fueran tan tontos como parar volver a atacar sin un plan.

-Kopa, no pelearas esta vez- dijo Niho a su lado.

-¿Qué? ¿Por qué?-

-Si Dejarhi está aquí solo no creo que sea una buena señal-

-Mis hermanos- dijo con miedo.

-Así es. Ve con ellos, yo me encargaré de él-

-Pero no podrás solo-

-¿Bromeas? Lo he vencido en otras ocasiones. Ahora ¡Ve!-

Kopa lo pensó mucho antes de salir corriendo de ahí. El hecho de que Dejarhi no haya tratado de detenerlo le olía mal.

El joven león de mechón marrón corría a prisa buscando encontrarse con sus hermanos pero al ir acercándose comenzó a escuchar risas familiares.

Una vez que llegó, se le heló la sangre ante lo que vio, decenas de hienas arrinconaban a Kion, Tiifu y Kiara. Kion se defendía como podía, repartía zarpazos y patadas a las hienas que se acercaban a él o a las otras dos leonas. Kiara y Tiifu estaban detrás de Kion tratando de golpear a las hienas pero era inútil. Kion aun sentía dolores por sus antiguas heridas, Kiara se mantenía firme y de vez en cuando atinaba sus golpes pero la falta de experiencia se hacía notoria y Tiifu no hacia la diferencia.

Sin esperar más, Kopa se unió a la batallas apartando a unos cuantas hienas. Él también sentía el ardor de unas heridas pasadas pero el instinto de proteger a sus hermanos era mayor.

-¡Kopa!- gritaron al verlo.

-¿Dónde estaban?- preguntó Kiara comenzando a cansarse.

-Es Dejarhi. Está peleando con Niho y sospechamos que Mistah también está en esto. Todo esto es un plan- respondió Kopa.

-¿Y qué hacen las hienas de las lejanías con ellos?- dijo Tiifu.

-No tengo idea. Lo importante ahora es mantenernos juntos- dijo Kopa mordiendo a una hiena en el lomo.

-¿Juntos? Pero si ya logramos separarlos- dijo Chungu entre risas quien parecía liderar al grupo.

Kopa abrió los ojos con horror pues ahora comprendía a lo que se refería.

Continuara...
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por KIRAN27 el Jue Jun 09, 2016 10:46 am

buen capitulo amigo bako que mala pata el enemigo los encontro espero que todos/as esten bien y enserio pensaba que zuri y kopa vaya espero que sigas pronto amigo bako saludos y rugidos y un fuerte abrazo nwn
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Aisha el Jue Jun 09, 2016 11:47 am

¡Chispas!, tuviste que cortar la mejor parte, me has dejado ¡intrigada! xD, esperemos que el bando de los buenos logre salir de este problema, sigue así Very Happy

Saludos y rugidos

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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Zyah el Vie Jun 10, 2016 6:14 pm

Sí, ¿cómo se te ocurre terminar el capítulo en ese momento, justo en la mejor parte? xD... Está de más que diga que éste ha sido un muy buen capítulo, igual que los anteriores... Qué metida de pata la de Niho, y al parecer ahora todos tienen problemas.

Espero que continúes pronto. A ver cómo se las arreglan ahora.

Saludos!
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Bako el Sáb Jun 11, 2016 5:56 pm

Jaja debí pensar mejor la forma de dividir los capítulos pero aquí la continuación.




DIVIDIDOS (Parte 2)


Zarpazos volaban por el aire.

A cada golpe que esquivaban recibían otro pero siempre sin mostrar signo de debilidad.

Dejarhi y Niho eran leones jóvenes pero luchaban como adultos. Buscaban sin temblar el cuello del otro para acabar con todo de una vez y para suerte de Niho, a quien la escasa melena que tenía no le cubría mucho, Dejarhi no lograba su cometido.

La sangre comenzó a correr pero no les importaba de quien era, esta vez todo era diferente.

-Eres débil, Niho- dijo Dejarhi entre rugidos y gruñidos –Ahora no tienes quien te defienda-

-No necesito de nadie más para matarte- respondió atinando un zarpazo justo en la cara de su oponente.

A pesar de esto, Dejarhi siguió en pie y continuó con la pelea y en un descuido de Niho se lanzó a su cuello clavándole los dientes sin piedad.

Niho soltó un grito de dolor mientras Dejarhi sonreía pegado a su piel. Cada vez apretaba más su agarre tratando de dejarlo sin aire o bien haciendo que se desangre.

Niho comenzaba a perder fuerza cuando del cielo llegó un ave azul atacando la cara de Dejarhi, más preciso en los ojos. En cuanto sintió que lo soltaban, Niho empujó a Dejarhi con sus patas traseras directo al suelo. A Niho le costaba respirar por sus heridas pero no perdió el tiempo y volvió a atacar.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Las hienas mantenían a raya a los tres leones que cada vez estaban más débiles. Pudiera que fueran más fuertes pero les ganaban en número.

Habían recibido varias mordidas y las opciones se les acababan.

-No podremos con ellas. Son demasiadas- comentó Kopa golpeando como podía.

-Si solo la Guardia estuviera aquí- dijo Kion.

-No es necesario. Kion, usa el rugido- dijo Kiara atrás de él. Ya no tenía fuerza para pelar y ahora estaba a la defensiva.

-No creo que sea la mejor opción- Kion desde hace unas noches sentía diferente el tema del rugido. Sentía que había algo malo en él, como si fuera algo nuevo y todo había surgido a partir de sus sueños.

-Kion, ya no hay más opciones- dijo Tiifu detrás de Kopa con ojos suplicantes.

-Está bien pero todos atrás de mí- Y en la oportunidad que tuvo se puso en posición, las nubes se agrupaban a su alrededor, tomó aire, clavo sus garras al suelo y justo en el momento en el que abría la boca, Janja salió de unos de los arbustos cayendo encima de Kion.

-Oh no, no lo harás- comentó Janja y su acto provocó que el rugido saliera redirigido hacia unos árboles que se encontraban a unos metros de las hienas evitando así un golpe directo pero provocando a la vez que estos árboles cayeran al suelo dividiéndolos a ellos de las hienas y levantando una gruesa capa de polvo.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El suelo retumbó.

Sintieron el temblor bajo sus patas llamando la atención de ambos leones.

-Al parecer ese fue el rugido- dijo Dejarhi. Su pelaje estaba maltratado y su cuerpo débil

-Entiendes que tenemos que acabar con esto, ¿no?- comentó Niho sin prestarle atención a lo demás.

-Esperaba a que lo dijeras-

Niho ya estaba harto de la situación.

Ambos leones corrieron hacia el otro dispuestos a dar el golpe final.

Cuando estuvieron cerca Dejarhi soltó en el aire tratando de derribarlo pero Niho ya esperaba ese tipo de movimientos bruscos así que aprovecho la situación y cuando Dejarhi estuvo suspendido en el aire, Niho en vez de saltar permaneció en el suelo y con fuerza tacleó las piernas traseras de su rival haciendo que perdiera el equilibrio y cayera de bruces contra el piso.

Este golpe mareo a Dejarhi, levantándose despacio pero Niho no estaba dispuesto a dejar que se levantara.

-Esto termina, Dejarhi. Mis amigos me necesitan-

El león de pelaje oscuro rio sarcástico. Mientras luchaba por levantarse.

-A ti nadie te necesita… por eso tu madre te abandonó-

Niho no lo soportó más.

Atinó un golpe directo en la quijada haciendo que Dejarhi cayera en la orilla del rio golpeándose la cabeza contra una roca. A esa altura el nivel del agua era bajo y la sangre comenzó a extenderse por la corriente.

-Imbécil- comentó con odio y sin esperar más trotó hasta donde se encontraban los demás. Una pierna trasera cojeaba y el caminar le era difícil.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El polvo comenzaba a sentarse y todos estaban aturdidos, tanto las hienas como los jóvenes leones. El golpea había sido cerca así que la onda expansiva los había alcanzado. Incluso Janja salió herido, estaba inconsciente en el suelo y Kion lo observaba con rencor.

Kopa pasó sobre el tronco caído mientras tocía. No podía ver mucho pero para su suerte lo poco que veía no eran hienas. Una silueta comenzó a dibujarse cerca de él y con las fuerzas que aun existían en su cuerpo se puso en posición de ataque.

Para su alivió era Niho quien se acercaba pero su estado físico hiso que el miedo regresara rápidamente a él.

-Niho, ¿estás bien?- preguntó preocupado ayudándolo a sostenerse.

-Sí Kopa, descuida- Niho trato de hacerse el fuerte ante su amigo -¿Ustedes están bien?-

Kopa regresó la mirada y para suerte de ambos Kion, Kiara y Tiifu se asomaban por encima del tronco.

-¿Venciste a Dejarhi?- preguntó Kopa.

-Eso creo- se limitó a contestar ya que segundos después, a lo lejos, escucharon una tercera pelea acompañado de un grito de ayuda.

-Esa es Zuri- dijo Tiifu preocupada. Su pelaje ahora era sucio y despeinado.

-Kopa- le llamó Kion desde arriba del tronco – Las hienas. Comienzan a agruparse-

-Debes ir hacia Zuri. Ella está con papá y seguramente con Mistah- le dijo Niho a Kopa causando que se sorprendiera ante lo que le pedía.

-¡¿Qué?! ¿Pero y ustedes?

-Papá es fuerte, vencerá a Mistah. Debes proteger a Zuri- Las hienas comenzaban a acercarse más y más – Sigue con el plan, nosotros los veremos allá-

Kopa dudaba, no quería dejar a sus hermanos pero no había elección. Niho estaba débil y no podría apoyar a Tojo en caso de que se requiera. Al menos le reconfortaba que sus hermanos y Tiifu estuvieran en buena compañía.

Kopa asintió inflando su pecho de valor. Dio un último vistazo a sus hermanos y corrió hacia la dirección de esos gritos de auxilio.

Kiara y Kion vieron con tristeza como se alejaba su hermano pero entendían que era lo mejor.

-Kopa...- susurró Kiara con tristeza y preocupación. Incluso sintió las lágrimas picar en sus ojos.

-Atrás- gritó Niho cruzando de nuevo el tronco acompañado de los demás. Ninguno tenía fuerzas para continuar peleando y las risas de las hienas haciendo de la situación algo crítico.

Janja comenzaba a despertar reincorporándose.

-¿Y bien? ¿Cuál es el plan?- preguntó Kion –No me quedan fuerzas para rugir-

Los cuatro leones caminaban de espaldas siendo arrinconados por las hienas.

Niho volteo hacia atrás y la distancia comenzaba a reducirse. Ahora estaban de espaldas a un rio que atravesaba la jungla con corriente fuerte y enfrente de ellos había un mar de hienas.

-Pagaran por todo- dijo Janja colocándose enfrente del grupo.

-¿Creen que los traje justo aquí por coincidencia? Conozco este lugar como la palma de mi pata- Niho les dijo al resto del grupo- Aquí esta nuestra única salida-

Los tres cachorros restantes voltearon encontrándose con un rio.

-¿Es una broma verdad?- preguntó Tiifu con temor de la respuesta.

-¿Prefieren dientes o agua?- bromeó Niho aunque más que broma era cosa seria.

Kion miró a Kiara y luego a Tiifu. Todos sabían que debían hacer.

Kion miró a Niho y asintió y en un acto cómplice ambos empujaron a las cachorras al agua junto con ellos.

-¿Pero qué?- dijo Janja sin creer lo que veía.

La corriente los arrastraba violentamente y cada uno de ellos trataba de mantenerse a flote.

-Manténganse juntos- ordenó Niho asomando su cabeza sobre el agua.

-¿No deberíamos… tratar de salir?- preguntó Kiara escupiendo agua.

-Es inútil hacer eso. Manténganse juntos si no quieren perderse del resto- repitió Niho.

-¿A qué te refieres?- preguntó Kion.

-Al impacto-

Los cachorros comenzaron a escuchar un fuerte ruido de agua y al voltear hacia adelante comprobaron sus sospechas. A unos metros se encontraba una enorme cascada.

Todos excepto Niho gritaron aterrados tratando de ir contra corriente.

-No entienden que es inútil. Solo tomen aire y… nos vemos abajo- dijo Niho uniéndose a los gritos en cuanto alcanzaron el borde de la cascada.

Y fue así como los leones cayeron varios metros de altura buscando un escape. Solo esperaban que su decisión no haya sido errónea.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Zuri sentía el suelo estremecerse cuando algún cuerpo de los leones enfrentados golpeaba el piso.

Ella estaba escondida entre la hierba observando la escena. Tojo parecía otro. Era increíble cómo le cambiaba el rostro a un león cuando de pelear se trataba. Ya no lo reconocía, su rostro desfigurado por el odio tuvo un gran impacto en ella. Tojo y Mistah sangraban pero no se detenían en ningún momento. Todo era tan irreal que Zuri no creía como era posible tanta rabia.

Varias veces tuvo que moverse de lugar ya que de no hacerlo seguramente un cuerpo la aplastaría. Había gritado varias veces en busca de ayuda y Tojo le gritaba que se tenía que ir pero Zuri no respondía. No quería irse a pesar de la totura que estaba recibiendo Tojo. Mistah a pesar de su edad tenía la fuerza y resistencia de un león joven y Tojo lo estaba pasando mal.

Tojo cayó al suelo por centésima vez pero en esta ocasión no se levantó. Quedó de tal manera que veía a Zuri directo a los ojos pero en ellos parecía ya no existir nada.

Zuri lloraba de impotencia.

-Fue divertido, Tojo. Haz mejorado bastante- dijo Mistah acomodándose la melena y acercándose a él- Pero estás madurando y a diferencia de mí, pierdes fuerza. No por nada yo era el más fuerte de la antigua guardia de león-

Mistah puso una pata sobre la cabeza de Tojo y comenzó a presionar.

-Ahora morirás frente a los ojos de esa mocosa que proteges tanto pero ¿Por qué? ¿Acaso es amiga tuya?-

Tojo no respondía, solo miraba a Zuri y como si el tiempo se hubiera detenido una vez más, Zuri vio como una lágrima brotaba de los ojos de Tojo… eso le rompió el corazón a la pequeña.

-Aunque debo confesar que hay algo en ti. Dime ¿no nos habíamos visto antes de que llegaran a mis tierras?- preguntó Mistah pero no obtuvo respuesta de Zuri –Bien, como gustes. Cómo veo que esta "lindura" te importa tanto…-

Mistah dejo de presionar la cabeza de Tojo y se dirigió hacia Zuri – …La matare frente a tus ojos, Tojo. Seguramente eso te causará más dolor-

Zuri trato de correr pero Mistah la tomó con su pata pasando sus filosos y grandes colmillos cerca de su cara.

-Igual me sirve de aperitivo-

Como si fuera una descarga de adrenalina, Tojo sintió la fuerza volver en su cuerpo levantándose rápidamente y saltando encima de Mistah.

La pobre Zuri cayó al suelo fuertemente pero ilesa.

-Tú no le harás nada- gruñó Tojo comenzando de nuevo el ataque.

Chocaron con un par de árboles pero era el menor de sus problemas. En varias ocasiones Tojo logró morder a Mistah por el cuello pero no servía de mucho a causa de su abundante melena. Tojo también poseía una pero era más pequeña y delgada.

Zuri no respiraba normalmente. Todo era demasiado para ella hasta el punto en que se rendía, no quería seguir viendo ni viviendo eso. En algún momento el cuerpo de ambos iba a caer sobre ella pero ya no trato de apartarse, solo cerró los ojos y espero el impacto.

A escasos centímetros, Kopa corrió hacia ella y la aparto de una muerte segura.

-¿Kopa?- preguntó ella sin creer que fuera él.

-Zuri, debemos irnos- respondió Kopa apartándose de encima de ella.

-No podemos dejar a Tojo-

Kopa volteo y la escena le revolvió el estómago.

-No podemos hacer nada-

Mistah paso por alto la presencia de Kopa pero con Tojo no fue así. Le aterró la idea de tener ahora a dos cachorros presentes. Sabiendo su destino, supo lo que debía hacer.

Como pudo, logró atinar un golpe conteniendo en él toda la fuerza que le quedaba, solo necesitaba unos segundos.

El golpe cayó en la mejilla de Mistah mandándolo contra un árbol causando doble impacto, esto lo aturdió el tiempo que necesitaba.

Tojo se acercó a los cachorros que lo veían con miedo por su estado, tenía rasguños en el cuerpo y cara aunque por dentro era peor.

-Zuri, Kopa. Necesito que se vayan- suplicó Tojo.

-No te dejaremos- lloraba Zuri cosa que nunca había visto Kopa.

-Sé que no- Tojo abrazó a Zuri. No quería despegarse de ella pero sabía que no tenía tiempo –Así que lo único que les pido es que no salgan hasta que todo haya pasado- y dicho esto empujo a ambos cachorros por una pequeña colina en la cual en el fondo había unas especies de arbustos con espinas cayendo en éstas.

El dolor pulsante de esas plantas fue lo que menos les importo en ese momento. Kopa tuvo que sostener por unos minutos a Zuri para que no saliera corriendo de ese lugar.

Durante largos minutos de agonía escucharon los rugidos de dolor de Tojo pero en ningún momento lo escucharon pedir piedad.

Estuvieron ahí un largo tiempo esperando a que terminase todo y sin poder evitarlo cayeron dormidos ante el cansancio físico y mental.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Poco a poco los dos cachorros abrieron los ojos. No supieron cuánto tiempo había pasado pero tan pronto como despertaron a sus mentes volvieron los recuerdos y todos apuntaban a unos solo… Tojo.

Lentamente apartaron las espinas abriéndose paso entre ellas. Cuando estuvieron fuera hicieron una pausa, ninguno sabía que podrían encontrarse haya arriba de la colina. Compartieron una mirada y sin decir nada subieron.

El ambiente había cambiado. Alrededor existía una neblina que dificultaba la vista y todo se sentía más frio.

Llegaron arriba y todo era un desastre. Manchas de sangre, plantas y árboles maltratados eran pruebas de que ahí se había librado una batalla.

Miraron en todas direcciones avanzando a paso lento hasta que se toparon con un cuerpo tendido en el suelo. Kopa no se atrevió a dar otro paso pero Zuri con el labio inferior temblando se acercó más. Rodeó el cuerpo hasta dar con la cara y su temor se hacía realidad. Frente a ella se encontraba el cuerpo de Tojo y no daba rastros de vida.

-¿Tojo?...- Le llamó suavemente la cachorra aunque sabía que no obtendría respuesta. Sabía lo que sucedía. Comprendía perfectamente el ciclo de la vida y tenía en claro lo que era la muerte aunque nunca la había tenido en frente. Una lágrima rodó por su mejilla sin importarle que Kopa estuviera viéndola.

Zuri apoyo su frente en la melena despeinada y sucia de Tojo soltando más lágrimas.

Kopa sentía el corazón roto. No solo por Tojo, quien los recibió con brazos abiertos y fue uno de los mejores amigos de su padre, el protagonista de tantas historias, si no también por Zuri. Nunca habían tenido una relación de amistad, incluso llegaron a odiarse pero no soportaba verla así, era un sentimiento amargo.

Se decidió y dio unos pasos hacia Zuri para darle unas palabras de apoyo pero una voz llamó la atención de ambos.

-Ojos Tristes…-Llamó Tojo con el último aliento que le quedaba.

Kopa y Zuri se sorprendieron al notar que aún estaba vivo.

La mencionada se puso frente a él con ojos cristalinos.

-Tojo, sigues vivo-

-No por mucho. No me queda fuerza…- apenas era perceptible su voz –Pero no podía irme sin terminar nuestra charla- sonrió el león a pesar de su estado.

-No, Tojo. Eso no es importante-

-Claro que lo es, Zuri. Es sobre ti, sobre quien eres. Me hubiera gustado conocer tus raíces y los secretos que guardas tras esos ojos azules-

El llanto de Zuri se hacía más abundante.

-Tienes un gran potencial. Has que los demás también lo vean- Tojo comenzaba a cerrar los ojos - Busca la Verdad, pequeña-

-Tojo, resiste-

-No te rindas, te necesitamos- alentaba Kopa ya con lágrimas en los ojos también.

- Busca la "verdad" – repitió Tojo – Y haz que esos ojos tristes cambien a unos de felicidad… - Y fue lo último que dijo antes de guardar silencio eterno.

Kopa y Zuri guardaron silencio. Sabían que se había acabado.

Las orejas apuntaban al suelo y sobre éste caían gotas provenientes de sus ojos.

-Se acabó. Estamos solo- dijo Zuri rendida y devastada.

-No todo está perdido-

-¿Qué?-

-Hable con Niho y los demás. Debemos ir a los cinco reinos a encontrarnos con ellos-

-¿Crees que me moveré de aquí después de lo que paso? Tojo era el único que creía en mí y me lo quitaron-

-No puedes rendirte, Tojo no habría querido eso, tú lo escuchaste. Además Tiifu te espera allá y… debemos contarle lo sucedido a Niho-

Zuri guardó silencio pensando y mirando cada rasgo de Tojo.

-Todos creemos en ti, Zuri-

Ella volteó rápidamente hacia Kopa y éste como pudo le regalo una sonrisa.

Kopa tenía razón. Tojo tuvo la razón, todos la tenían excepto ella. Tantas veces que creyó que estaba en lo correcto ahora se le venía abajo abriéndole los ojos pero… a que precio.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Mistah caminaba al borde de un rio. Se relamía los bigotes y su pelaje estaba cubierto de sangre propia y ajena, era algo que le daría escalofríos a cualquiera.

Llegó hasta el borde de una cascada , ahí se encontró con Janja.

-¿Y bien?- preguntó Mistah a la hiena.

-Tu…tuvimos unos percances pero no creo que deba preocuparse por eso- le temblaba la voz ante el león que tenía al lado.

-¿Qué percances?-

-Los cachorros se arrojaron al agua y cayeron desde aquí. No creo que sigan vivos-

-Yo cumplí con mi parte, esperaba más de ustedes-

-Es que...-

-Basta. Sin excusas. Al menos logramos separarlos. Sin Tojo será más fácil acabar con la guardia del león. ¿Qué hay de Niho?-

Janja no dijo nada, prefiero llevarlo al lugar de los hechos. La orilla de un lago donde se agrupaban las hienas para ver el cuerpo inerte de Dejarhi.

Mistah vio a su hijo ser movido por la leve corriente pero su rostro no reflejaba nada.

-Niho se arrojó con los otros cachorros- dijo Janja

Todos esperaban enojos, gritos y reclamos pero nada de eso paso. Mistah sonrió victorioso.

-No importa. Al ser el más fuerte de la antigua guardia del león creí que mi hijo heredaría mis habilidades pero juzgue mal… Solo era un león débil. Ya hicimos lo que nos correspondía, ahora Scar se encargara y cuando consiga su cometido yo daré el golpe final-

-¿Scar?- preguntó Janja –Pero Scar está muerto-

-No es necesario que viva para causar daño- dijo Mistah dando la vuelta y dejando confundidas a decenas de hienas.

CONTINUARA….
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por KIRAN27 el Sáb Jun 11, 2016 6:55 pm

buen capitulo  amigo bako increible auque hayan ganado aun no han sido victoriosos los enemigos son muy fuertes espero que sigas pronto saludos y rugidos y un fuerte abrazo amigo bako
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Bako el Mar Jun 14, 2016 7:42 pm

JUNTOS Y SOLOS


Día 1
(Perspectiva de Niho)

Siento mis ojos pesados y mi cuerpo débil. También siento la necesidad de toser pues mis pulmones arden…Mi pelaje está mojado y a mis espaldas escucho el sonido suave de la corriente.

Con dificultad levanto los parpados y como lo sospechaba me encuentro en la orilla del rio. No sé cómo llegue aquí pero me alegra estar en la orilla y no en el fondo.

Me levanto pero solo con las patas delanteras permaneciendo sentado y con la mirada regreso hacia el camino del rio. No muy lejos puedo ver la cascada por donde caímos.

No me da tiempo de pensar en más cuando escucho las plantas moverse y alguien acercándose peor no me altero pues tengo mis sospechas de quien se pueda tratar. Para mi sorpresa no es quien pensaba pero el alivio es el mismo.

Cuando sale de las plantas, Kiara me ve sorprendida pero al mismo tiempo preocupada.

-Kiara- digo su nombre. Me alegra que esté viva.

-Qué bueno que despiertas. Me estaba preocupando-

-¿Kion y Tiifu están contigo?-

Kiara mira al suelo tan rápido como termino mi pregunta y lo entiendo inmediatamente.

-Al salir del agua los busque  cerca pero no tuve suerte-

-Tranquila… Ellos están bien. Seguramente ya están fuera del rio- trato de consolarla.

-¿Y Kopa?- se nota que en ese momento necesita palabras de aliento.

-Él y Zuri deben están con Tojo, descuida. Una vez que acaben con Mistah seguirán con el plan- Mis palabras suenan seguras pero yo mismo tengo mis dudas de su destino- Lo que hay que hacer es seguir nuestro camino. Kion y Tiifu ya saben dónde está los Cinco Reinos-

-¿Crees que con meras indicaciones llagaran? Nunca han viajado haya y pueden perderse-

-Obviamente tú conoces más a esos dos pero para mí parecen leones muy astutos, se las arreglaran. Además no dejaremos de buscar durante el trayecto-

Kiara lo piensa. Aún hay duda en mis palabras y la entiendo, prácticamente para ella soy un extraño. 

-Espera…- fue ahí donde caigo en cuenta de la situación- ¿Tú sola me sacaste del agua?-

-Así es- afirma ella volteando a verme.

-Wow, estoy sorprendido. Soy más grande y más pesado que tú y aun así pudiste conmigo- sueno sorprendido pero no finjo, en realidad me sorprende la fuerza de la cachorra.

Kiara se sonroja un poco, se nota que está alagada. Lo que decía Kopa entonces era verdad, entre sus hermanos no se daban palabras de ánimo ni de afecto y al ver su reacción ante ese simple comentario que hice fue la prueba.

-Venga, vámonos- digo cambiando de tema pero al levantarme completamente mis piernas traseras tiemblan y sentía como si en cualquier momento fuera a regresar al suelo. El agua había limpiado la suciedad y sangre de mi pelaje pero las heridas eran visibles y la expresión de Kiara volvió a cambiar en cuanto se dio cuenta de mi estado.

-¿Puedes caminar? Te ves muy cansado, quizá deberíamos descansar un poco aquí- sugiere ella amablemente pero lo rechazo.

-No podemos quedarnos, perderíamos tiempo. Debemos llegar a los Cinco Reinos y encontrar a los demás- Ahogo un grito de dolor apretando los dientes al dar el primer paso. “Maldito Dejarhi, sí que me ha puesto una buena revolcada” me burlo en mis pensamientos.

-Estás herido. Mi padre me enseñó que si un león está herido debe guardar reposo, si no nunca sanaran sus heridas y el daño será mayor- insistió Kiara. No sé porque se preocupa tanto pero decido no llevarle la contraria.

-Bien, hagamos esto… Sigamos nuestro camino durante el día, ya en la noche buscaremos un sitio donde dormir y descansar, ¿de acuerdo?-

Kiara da un largo suspiro. Al parecer ella tampoco tenía intenciones de discutir.

-Bien, pero si sientes que debemos parar lo haremos-

Accedo a ello comenzando así nuestra caminata. Trato de no mostrar signos de dolor permaneciendo firme pero por dentro mi cuerpo es todo un valle de sufrimiento, siento arder a mis adentros y pulsar las heridas, mis patas tiemblan y agudo dolor en mi cabeza empeora la situación. Estoy haciendo mayor esfuerzo tan solo al caminar y comienzo a jadear sacando la lengua.

Cuando Kiara me pregunta que si todo bien yo miento diciendo que solo estoy un poco cansado y con calor. No puedo dejar que se preocupe, debo protegerla a ella y al resto de los cinco… se lo prometí a mi padre.

Pasan horas, atravesamos la jungla y valles de puro césped vivo. La noche cae y Kiara decide que es el momento para detenernos a buscar un sitio donde dormir. Ella también está cansada, también participó en la pelea pero durante todo el día no se quejó ni una vez. Al haber entrado en la jungla de nuevo encontramos un gran árbol hueco. Es bastante grande y al introducirnos dentro el tronco nos abriga y protege. Yo sentía mi cuerpo arder y hubiera preferido dormir afuera en la refrescante brisa pero no quise levantar sospechas.

Me siento y observo a Kiara buscar un buen lugar para acomodarse dentro de ese gran árbol pero en medio del silencio y “preparativos para dormir”, se escucha un rugir de estómago y no es el mío quien pide alimento a gritos.

Kiara me voltea a ver avergonzada y sus mejillas se vuelven a poner de un tono rojizo que a pesar de su pelaje era muy notorio.

-¿Hambre?- digo lo más obvio pero lo hago para levantarle el ánimo un poco en modo de juego. A decir verdad yo también me moría de hambre pero el dolor de mis heridas ocupaba más espacio en mi mente.

-No he comido nada desde ayer y la pelea me ha dejado hambrienta- dijo con voz suave, seguía avergonzada como si hubiera hecho algo malo.

Ya no respondo. Camino hasta la entrada del árbol y volteo a todos lados ubicándonos y para mi suerte aun reconozco a mí alrededor. Vuelvo con Kiara con una sonrisa.

-¿Haz casado antes?- pregunto sin darle vueltas al asunto.

-¿Qué?... mmm no… yo solo…- tartamudea ella poniéndose nerviosa sabiendo a lo que iba mi pregunta- Solo he participado en las prácticas pero nunca he cazado algo vivo antes-

-Bueno, entramos en una parte de la jungla donde viven diferentes animales para comer… gacelas, siervos, conejos… todos ellos corren demasiado rápido y no son fáciles de atrapar pero los dos podríamos conseguirlo- 

-¿No me escuchaste? No he terminado mi entrenamiento- Kiara comenzaba a alterarse y no sabía porque.

-Yo tampoco pero lo he conseguido antes. ¿Sabes asechar?-

-Sí pero no funcionara…-

-Pero tienes las bases, sabes que hacer. Solo falta que lo hagas- De acuerdo, admito que a veces comienzo hablar como Tojo.

-Estás herido, no sé si puedas correr, hoy tan solo te costaba caminar y yo soy una inexperta- excusa tras excusa.

-Tonterías. Sí estoy débil y cansado pero si logramos una cacería exitosa mañana entonces eso nos ayudara mucho a conseguir fuerzas y a seguir… ¿O prefieres morir de hambre?-

En ese momento otro gruñido de estómago proveniente de Kiara se hiso presente.

-Pfff… de acuerdo pero no te aseguro que lo haga bien-

-Yo sé que lo lograremos-

Kiara no dijo nada más. Me deseo buenas noches, algo que por cierto no solíamos hacer mi padre y yo, y luego se hecho sobre el suelo.

Inmediatamente me dio la espalda borre mi sonrisa de los labios. Se notaba la angustia de Kiara y yo no estaba muy lejos de ello. Lo que decía ella era verdad, la caza no nos garantizaba nada. Tendría que hacer un esfuerzo brutal mañana y si no conseguíamos nada no tendría fuerza para seguir, cada vez me sentía peor y necesitaba comer algo. Estaba la posibilidad de morir y me aterraba dejar a Kiara sola en ese lugar.

Mi padre, Tojo, me hizo prometer antes de salir de la cueva que cuidaría de los cinco jóvenes pase lo que pase. Hasta ahora no comprendo la importancia de Kopa y su familia. Solo sabía que eran futuros reyes o algo así y que son hijos de un amigo de mi padre, ahí de tal interés y preocupación para él. Me dijo que cuidara de ellos ya que el rey Simba haría lo mismo por mí.

Yo aún sentía un poco de rencor contra Tojo por ocultarme muchas cosas pero el poco tiempo que conocí a Kopa me basto para considerarlo como mi hermano. Aprendí mucho de él en poco tiempo, incluso peleó a mi lado, era todo un valiente, y ahora que conocía mejor a Kiara me daba cuenta de que era una leona con coraje y fuerza… razones suficientes, para mí, para entregar mi vida por ellos si era necesario.

Apartando los pensamientos de mi cabeza me dispuse a dormir.

Mañana será un día duro y quizá el que determine si seguiremos adelante…



Día 2
(Perspectiva de Kiara)

Despierto decepcionada al saber que lo de ayer no fue un sueño.

Me encuentro dentro de un tronco hueco y al voltear hacia un lado no veo a Niho. Me espanto un poco y me levanto despacio. Las heridas de ayer apenas cumplían con su parte. Tenía una mordida de una asquerosa hiena en mi hombro… arde horrible.

Salgo del árbol y busco durante unos minutos a Niho. Por fin lo encuentro bebiendo agua de un lago cercano y me acerco a él.

-¿No bebiste suficiente agua ayer? – bromeó con él, más por nervios que por otra cosa pues estaba consiente lo que este día intentaríamos.

Niho aparta su hico del lago y voltea a verme divertido pero algo no está bien y lo supe en el segundo que volteo a mirarme.

Su cara dibuja una sonrisa pero su aspecto está… demacrado. ¿Cómo alguien puede cambiar de tal manera de la noche a la mañana? Pero no hablo de su físico en específico. Sus ojos denotan dolor y enfermedad. Sus heridas estaban acabando con él y esto me horrorizó. Necesita esa energía de la comida.

-¿Listo para la caza?- antes de que él lo diga, yo me adelanto y le arrebato las palabras de la boca.

-¿Creía que no estabas segura de esto?- me dice el con una ceja curveada. 

-Debemos comer- me limito a contestar.

Niho no pide más respuesta y dejo que me guie hacia la “zona”. Fuera de la situación, el sitio era hermoso. Un valle abierto con la hierba alta, rodeado de arboles e invadiéndolo se encontraban gacelas que nunca había visto, eran muy diferentes a las del reino pero su aspecto era lo menos importante en ese momento.

-¿Sabes lo del viento, no es así?- me dijo él mientras veíamos a las presas desde fuera del “circulo”.

-¿Sobre estar en contra de él para que no perciban nuestro olor?- pregunté confiada.

-Así es. Entonces este es el plan… Ambos nos acercaremos lo más posible, yo iré en dirección diferente a la tuya y comenzare a perseguir a una de ellas. No creo ser capaz de alcanzarla pero es ahí donde tú entras. Dirigiré a la gacela hacia tu posición y cuando este frente a ti saltaras sobre ella-

-¡¿Quieres que yo la mate?!- grite entre dientes ante su “fabuloso plan”.

-No pero si logras derribarla o hacer que al menos baje su velocidad podré alcanzarlos y ayudar a terminar con el trabajo-

El plan ya no era tan descabellado, nunca había atacado directamente a una presa, pero ya no había opción. La situación de Niho era preocupante. Podría soportar varios días sin alimento pero Niho no.

Nos pusimos de acuerdo y comenzamos con el plan.

Niho tomó una dirección opuesta a la mía y siempre estuve pendiente de él y sus movimientos. Trataba de imitarlo y hacerme “invisible” ante las gacelas. Llegó un punto en que lo perdí de vista, me preocupe pero al mismo tiempo era buena señal ya que si yo no lo veía era menos probable que las presas lo hicieran. Llegue hasta donde podía, el pasto me cubría y para mi suerte no había sido vista, hasta ahora todo bien. Podía ver desde mi posición a las gacelas despreocupadas. No sé qué ocurrió dentro de mí, quizá fue el hambre, quizá el hecho de que estaba creciendo pero el instinto de depredador que hay en cada leona despertó en mí… el ciclo de la vida se hacía presente. No aparte mi vista de cada una de las gacelas esperando a ver cuál elegía Niho, espero que a una pequeña pero cuando llegó el momento todo fue un caos. 

Las gacelas comenzaron a correr por todos lados, incluso unas pasaron a mi lado sin percatarse de mí. Mi instinto era atacarlas pero me contuve, debía seguir el plan de Niho.

Entre el desorden una gacela resaltó en mi vista. Era perseguida por un león joven de pelaje amarillento pálido y supe que esa era mi señal. Para mi sorpresa no se trataba de una gacela pequeña, era más un joven el cual ya poseía cuernos pero me mantuve firme esperando el momento.

En un momento determinado el animal giro y se dirigió hacia mi dirección acercándose más y más. Mi corazón latía con fuerza, todo era nuevo para mí y mis pequeños músculos en desarrollo se tensaron listos para el ataque.

La distancia desapareció y salte a un costado. Clave mis garras en su piel aferrándome con fuerza. La gacela no dejaba de dar saltos mientras corría tratando de deshacerse de mí. A pesar de aferrarme con todas mis fuerzas no era suficiente. Comencé a resbalarme y a perder agarre.  Volteé rápidamente hacia atrás y no pude ver a Niho, quizá por la hierba o quizá por no enfoque bien pero sentía que no podía más. Desesperada clave mis colmillos a su lomo y éste pego un grito de dolor.

Después ocurrió otro movimiento abrupto que cambio todo. Niho salió de la nada saltando hacia el costado contrario de la gacela al que estaba sorprendiendo a la presa haciendo que en ese momento frenara abruptamente  y que ocurrieran todos los desastres al instante.

Yo salí volando hacia el frente por el impulso que llevaba cayendo en el pasto, que al mismo tiempo ayudo a que amortiguara mi caída, pero Niho se llevó la peor parte. Al sorprender así a la gacela ésta reacciono como no esperaba regresándolo por donde vino al joven león con una pata en su hombro causándole un final similar al mío.

Los siguientes segundos espere tumbada en el suelo protegiendo mi cara con mis patas por si recibía un pisotón pero afortunadamente no fue así. Después de escuchar como escapaba hubo un silencio absoluto.

Al asegurarme que todo había pasado me levante rápidamente y fui hacia Niho.

Él gemía de dolor. Apretaba sus dientes fuertemente y tenía su pata sobre su hombro.

Comencé a espantarme.

-¿Niho, estás bien?- pregunte preocupada. Fue extraño pero en cuanto escuchó mi voz borro su gesto de dolor por uno más sereno. ¿Qué trataba de hacer haciéndose el fuerte?

-Sí, es solo que… las cosas no ocurrieron como queríamos, ¿no?- volvió a soltar su falsa risa.

¿Qué le ocurría a este león? Me contuve de reprimirlo, esperaría hasta llevarlo hacia el tronco donde habíamos pasado la noche.

Le ayude a levantarse y pegando mi cuerpo al suyo para mantenerlo de pie llegamos al tronco.

-Al menos lo intentamos- fue ahí cuando su voz cambio a una desanimada, a una realista.

-¿Por qué lo haces?- pregunte seria. Obtendría respuestas.

-¿Hacer que?-

-Tomarte esto a la ligera. Perdimos la oportunidad de comer y tú te haces el “fuertecito”-

-No es verdad- se defendió apartando la vista. Mentía.

-Desde ayer sufres pero insistes en seguir, ¿Por qué?-

Niho guardó silencio unos segundos, sabía que estaba arrinconado.

-Debo hacerlo- contestó finalmente.

-No es verdad-

-¡Claro que sí!- alzó la voz sorprendiéndome y sinceramente… asustándome – Mi padre me pido que los protegiera. Ustedes son importantes para él. Debo fingir que nada pasa para no preocuparte, Kiara-

Yo no supe que decir.

-Pero ahora perdimos la caza y… no creo poder seguir haciéndolo- Niho bajo la cabeza causando que su pechón de melena tapara parte de su cara.

-Agradezco que trates de ayudarnos en esto pero no es necesario que te mientas a ti mismo. También le preocupas a tu padre y debes cuidarte a ti-

-No lo creo- fue su única respuesta antes de echarse al piso dándome la espalda.

Era claro que no quería seguir hablando y yo no insistiría.

Pasamos el resto del día en el tronco durmiendo y eso aparentaba Niho pues nunca le vi la cara. Yo dormía y despertaba y así varias veces. La angustia y hambre no me dejaban descansar.


Día 3

La última vez que Kiara despertó el clima era otro.

Nubes negras se colocaban en el cielo y en cualquier momento la lluvia caería.

Kiara se levantó a estirarse un poco y se llevó una desagradable sorpresa. Niho yacía temblando en el suelo, sudor frio recorría su pelaje y sus dientes apretaban con fuerza… agonizaba.

Alarmada, Kiara descubrió que Niho enfermó a causa de sus heridas. El no descansar lo suficiente y el esfuerzo de ayer fue demasiado para el joven león. Podía verlo como luchaba contra el dolor y cuando lo llamaba no tenía respuesta.

El pecho de Niho bajaba y subía rápidamente y la desesperación invadió el cuerpo de Kiara. Si tan solo hubieran conseguido la presa de ayer no estarían en esa situación.

Kiara le dio mil vueltas a lo que podía hacer y todo solo apuntaba a una… Cazar sola.

Nunca había casado y el fracaso recién solo alimentaba los malos pensamientos. Una cosa es tratar de cazar acompañada pero ¿sola? ¿A su edad? Era una locura, sus posibilidades eran menores.

Niho pego un grito fuerte de dolor. Perdía fuerza.

No tenía opción. Debía hacerlo por Niho así como él lo hubiera hecho por ella o sus hermanos y amigas.

-No te preocupes. Niho. Traeré algo aunque tenga que intentarlo todo el día-

Niho entreabrió los ojos para verla. Al parecer la había escuchado pero no dijo nada o quizá no podía.
Kiara tomó aire en sus pulmones y salió de ese sitio.

Las nubes amenazaban con soltar las primeras gotas de lluvia pero a Kiara no le importaba. Regresó al sitio de ayer y para su fortuna un grupo nuevo de gacelas se agrupaban. Algo debía tener el sitio que hacía que volvieran.

Como ayer, tomo su posición y se acercó lentamente lo más que pudo.

Tenía la barbilla en el suelo agazapándose lo más que podía y una gota de agua cayó frente a ella trayendo consigo la lluvia que ya tanto se esperaba.

Nadie se inmutó y siguieron con lo suyo. La casería ahora sería más difícil pues no tendría el agarre suficiente pero Kiara no se hiso para atrás, estaba decidida.
Vio a cada una de las presas, analizándolas y al final enfocó su atención una cría pues no podría con un adulto. Ésta cada vez se alejaba más de la manada pastando el terreno.

Era su oportunidad.

Se acercó a ella lo más que pudo cuidando a los adultos y como ayer, comenzó a sentir esos instintos de depredador. En ningún entrenamiento habían florecido esos instintos como ahora. Se repetía a si misma que ella podía, que era la líder de caza y lo demostraría.

Ahora estaba lo suficientemente cerca, sus sentidos se agudizaron… Era cuestión de tiempo.

De la nada un relámpago ilumino el cielo oscuro acompañado de un trueno llamando la atención de la manada hacia el cielo.

Kiara aprovechó la situación comenzando así su carrea. Tan pronto como reveló su posición todos corrieron asustados.

El objetivo de Kiara corrió tan fuerte como sus patas inexpertas le permitieron. Entre el mar de gacelas Kiara pudo desviar la atención de sus padres pues hasta ahora no habían venido hacia ella protegiendo a su cría.

La joven gacela cambiaba de dirección drásticamente pero Kiara no le perdió el paso y poco a poco se acercaba más y más. No podía creerlo, lo estaba consiguiendo y eso solo motivaba más a la joven leona. Cuando estuvo a centímetros Kiara saltó sobre ella y todo se detuvo.

Las gacelas se habían dispersado una vez más.

Kiara apretaba fuertemente la garganta de su presa con sus pequeñas pero filosas mandíbulas.
Sintió por primera vez como era tener a una presa viva y como poco a poco dejaba de luchar. Sentía sus dediles latidos desaparecer y el sabor de la sangre haciéndose presente dándole experiencia y con ello naciendo una nueva depredadora.

Pasaron minutos hasta que Kiara pudo soltar a la gacela sin vida. Estaba agitaba y sus fuerzas casi nulas pero sabía que esto era lo que necesitaban y estaba orgullosa de ella misma aunque al mismo tiempo fue una experiencia irreal pues cuando se dio cuenta había acabado con una vida.

Con la lluvia de fondo Niho logró escuchar como Kiara volvió y para su sorpresa y admiración traía en su hocico una pequeña gacela.

Niho, ante la escena, logró guardar silencio.

-Kiara…- susurró desde el suelo.

-No digas nada- dijo Kiara soltando a su presa – Debes comer-

Kiara ayudó a Niho a levantarse y después de tiempo, y con dificultad, Niho comenzó a comer.

Niho insistió que ella también comiera, lo cual al inicio Kiara negaba pero Niho aseguraba que había suficiente para ambos. Quizá no saciarían su hambre pero les ayudaría a recobrar fuerzas.

Al final Kiara se unió a su triunfo sin saber que sus hermanos y amigas también tuvieron nuevas experiencias durante esos tres días, experiencias que deben ser contadas.



Continuara…
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Aisha el Mar Jun 14, 2016 11:29 pm

¡No puede ser! ¡Pobre Tojo! Crying or Very sad
Estos últimos capítulos me han sorprendido y dejado aun mas intrigada de lo que estaba, esperemos que el grupo de cachorros vuelva a reunirse y logren llegar a su destino, por cierto, ¡fue un gran capítulo! ^^

Saludos y rugidos

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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por KIRAN27 el Miér Jun 15, 2016 12:07 am

buen capitulo amigo napo que bien que intenten ayudar y espero que kopa este bien y los demas tambien saludos y rugidos y un fuerte abrazo amigo napo nwn
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por princesstwivinecadenza el Miér Jun 15, 2016 4:52 pm

Me encanta tu historia espero que sigas amigo esta muy interesante y entretenida ya quiero leer lo que sigue 
Saludos  :sim:
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Alexa18 el Miér Jun 15, 2016 9:23 pm

Me encanta sigue así. Me dejaste en suspenso, espero la continuación.
Atte: Ale :minnie:
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por jeanelgonza el Miér Jun 22, 2016 7:16 am

Me gustó mucho el capitulo espero que continues chao besos.
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Bako el Jue Jun 23, 2016 4:49 pm

Gracias a los que siguen la historia, por ustedes un nuevo cap Smile




LOS OJOS DEL REY


Habían pasado días desde que la noticia de que cinco cachorros del reino, entre ellos, los hijos de los reyes, habían desaparecido.

Inmediatamente se podía observar todo el día como pequeños grupos de leones adultos patrullaban las tierras buscándolos o recaudando información de su paradero pero nadie los había visto irse.

Era una situación crítica.

Esa tarde los cuatro miembros restantes de la guardia de león se agruparon en una colina para hablar como ya era costumbre. El estado de ánimo de ellos no era diferente que el de los reyes pues se trataba de su líder y más que eso… su amigo.

-¿Alguien escuchó alguna noticia nueva?- preguntó Besthe con las orejas apuntando al suelo.

-Pregunte a cada herbívoro de las tierras y nada. Simplemente desaparecieron- contestó Ono.

Fuli se limitaba a escuchar. Hasta ahora no les había contado sobre su último encuentro con Kion y prefería mantenerlo así aunque sabía que al hacerlo estaba traicionando a sus amigos pero creía que era lo correcto, lo mejor para todos.

-¡¿Cómo fue capaz de dejarnos así como así?!- exclamó Bunga en un grito- No nos dijo nada, ni siquiera a mi… su mejor amigo-

Bunga no se caracterizaba por un carácter triste pero desde ese día había cambiado. Fuli lo observó cabizbajo y tuvo que tragar el nudo en su garganta, la escena y la presión la estaban matando pero debía permanecer firme.

-Bunga, tranquilo. Tal vez no se fue por voluntad, tal vez fue raptado- defendió Ono los valores del león.

-Pero ¡¿a los cinco?! No tiene sentido-

Ono y Besthe soltaron un suspiro cansino. Se negaban a creer que Kion los había abandonado. Eso no iba con su personalidad.

Fuli apretaba los dientes con fuerza.

Besthe la observó y le extrañó que no dijera nada. Si bien hablar mucho no era común de ella, su necedad a observar un punto indefinido en el suelo evitando sus miradas era de preocuparse.

-Fuli, ¿no extrañas a Kion?- preguntó el hipopótamo de la manera más inocente.

Sus palabras golearon fuerte a la felina tomándola por sorpresa.

-¿Qué?- fue lo único que pudo articular en el momento.

-¿Qué crees que le ocurrió?- volvió a preguntar.

-Yo… yo… no sé- mintió ella.

Los tres chicos compartieron una mirada curiosa.

-Fuli, parece que la situación de Kion te ha afectado bastante- dijo Ono preocupado.

-¿Y cómo no afectarme? Es nuestro líder de quien hablamos- encaró con un enfado repentino.

-“¿Lider?”- Bunga imitó las palabras de Fuli con escepticismo – Déjate ya de esa palabra. ¡Kion es nuestro amigo!-

-Creí que estabas enfadado con él por irse- respondió Fuli al tejón.

-Así es pero…todos nos conocemos desde que éramos unos cachorros “inútiles”- Bromeó Bunga por primera vez en el día- Establecimos lazos fuertes desde antes de pertenecer a la guardia pero cuando esto llegó fue… fue el siguiente paso para todos. Aprendimos más de cada uno de nosotros, la confianza creció. Sí, hemos tenido problemas y malos momentos pero lo hemos sabido sobrellevar y esto es solo una prueba más. La Guardia del León nos convirtió de amigos en familia, y Kion es nuestra familia y sé que tiene motivos para haberse ido.- 

Ono y Besthe no pudieron ocultar las lágrimas en sus ojos que las palabras de Bunga causaron.

-Eso fue hermoso, pequeño B- Sorbió con la nariz el hipopótamo.

-No conocía esa faceta tuya, amigo- agregó también Ono montado en el lomo del Besthe.

La pesadez en Fuli aumento. Bunga tenía razón, ella también se sentía así desde que se formó la guardia. Sabía que los amigos, la familia no guarda secretos y fue ahí cuando abrió la boca para confesar.

Pero no alcanzó a decir ni media palabra cuando escucharon una marcha cerca de ellos.

Los cuatro amigos voltearon al origen del ruido. A lo cerca observaron un grupo de leonas que caminaban de regreso a la roca del rey. Era un de los grupos de búsqueda y por su forma de caminar sabían que no habían tenido éxito.

Guardaron silencio ante los grandes felinos viendo su andar. Fuli nunca le contó a alguien pero ella sentía una admiración por la forma de cazar de los leones. Todas como un equipo, que si bien era completamente diferente al modo en que ella lo hacía, no podía evitar sentir un placer al mirar como trabajaban juntas para un mismo objetivo. Claro que nunca le diría a alguien sobre su secreto.

Una de las leonas volteo hacia ellos ocultando cualquier expresión o rastro de preocupación para luego seguir su camino.

Una vez que el grupo desaparecía en el horizonte la atención se fijó nuevamente en la guardia, en específico en un nuevo Bunga que daba saltos para captar las miradas de sus amigos.

-¿Qué ocurre, pequeño B?- preguntó Besthe.

-No sé ustedes pero a mí no sé me hace justo que los leones nos oculten cosas sobre este asunto-

-¿A qué te refieres?-

-A que nosotros somos parte de la guardia del león al igual que Kion así que deberían decirnos que ocurre. Quizá ya saben que le sucedió o a donde fue-

-Y sugieres que…- Ono dejo sus palabras al aire.

-Que nos escabullamos en la roca real y escuchemos de lo que hablan-

-¡¿Qué?! ¡Bunga, No!- negó frenéticamente pues ella sabía que no era necesario.

-Sí, Fuli. Si Kion necesita nuestra ayuda ahí estaremos para él- reafirmó Bunga animado.

-Chicos, por favor deténganlo- pidió Fuli parar esas ideas estúpidas.

-De hecho, no es mala idea- apoyó Besthe.

-Sí. Si no están dispuestos a compartir información con nosotros… Además con nuestras habilidades lo encontraremos más rápido que toda la manda- animó Ono para sorpresa de Fuli, él ni Besthe actuaban así.

-No esperemos más y vallamos- dijo Bunga sin esperar respuesta y comenzando a correr seguido de un ave y un hipopótamo.

-¡Alto!- grito Fuli acompañado de un gruñido. Cosa que nunca habían visto que hiciera. Los tres machos detuvieron su paso abruptamente volteando a verla pero cuando lo hicieron no se encontraron con una chetah enojada, como todos esperaban, si no con una felina con ojos cristalinos por las lágrimas que amenazaban con escapar y en su rostro la clara representación de la culpa.

-¿Fuli, que pasa?- preguntó Bunga regresando sus pasos.

-Kion no se fue sin decir nada, no escapó de nosotros o de su familia- dijo ya sin esperar, tenía que sacarlo. 

Los chicos no entendían nada, incluso en un momento sintieron que su amiga les tomaba el pelo pero sus ojos no mentían.

-¿Qué?- preguntó Bunga.

-Él y el resto estaban dispuestos ayudar a Kiara en un asunto que aún no me queda claro yendo hacia no sé dónde- confesó la felina.

-Fuli, ¿cómo sabes eso?- cuestionó Ono.

-Porque él… habló conmigo antes de irse- admitió culpable.

-¿Qué importa ya eso? Tenemos que ayudar a nuestro amigo- Se aventuró a decir Bunga sin prestar atención a lo demás y comenzando de nuevo su carrera hacia la dirección opuesta. No faltaba decir que el tejón mielero no tenía idea a donde iba.

Pero una vez más su “planeada travesía” fue interrumpida. Fuli sabiendo bien lo que intentaría sujeto su cola contra el suelo con una pata haciéndole imposible dar una paso más.

-Oye suéltame- se quejó Bunga tratando de zafarse.

-Fuli, ¿Por qué no nos dijiste eso antes?- preguntó Besthe sorprendido de que la felina les guardara algo tan importante.

-Justamente por eso…- respondió Fuli señalando con la cabeza a Bunga que aún lo mantenía “prisionero”- Sabía que si les contaba tratarían de actuar impulsivamente y sin pararse a pensar-

-Pero somos un equipo. No es razón suficiente para guardar algo tan importante-

-Lo sé pero créanme, era lo mejor- La felina dijo esto mientras soltaba a Bunga provocando que casi se fuera de bruces contra el suelo- ¿Creen que no me preocupo por Kion? No me arrepiento de haberles mentido… de lo que me arrepiento es de no haber detenido a Kion cuando pude. Quiero ayudarlo tanto como ustedes pero no podemos hacer nada, al menos no ahora-

Los tres chicos se observaron entre sí. Aún sentían algo de enojo en contra de su amiga pero la comprendieron. Su rostro no mentía, reflejaba culpa y dolo.

Bunga soltó un respiro.

-Hakuna Matata, Fuli- perdonó el tejón.

Ella alzó la vista rápidamente hacia ellos.

-Sí, todo bien pero ahora en adelante nada de secretos, ¿de acuerdo?- dijo Ono.

-Gracias, chicos. Lo prometo-

-¿Hay algo más de lo que nos debamos enterar?- agregó el ave.

-Sí, yo tengo la curiosidad del porque te buscó solo a ti para avisar de su partida y no a todos- dijo Besthe curioso.

-Pues él…-comenzó ella buscando las palabras adecuadas. El tema aún era algo nuevo para ella he incluso no estaba segura de lo que le había pedido el león- Me dejo a cargo de la guardia durante su ausencia- terminó con una sonrisa nerviosa.

-¡¿Qué?!- gritaron todos sorprendidos.

-¿Eres nuestra líder ahora?- preguntó Ono.

-Esto debe ser una broma. Primero no nos dice nada cuando se marcha y ahora pone al cargo a Fuli en lugar de a mí- Bunga se sentí más ofendido que nunca. “Vaya amigos” pensó en sus adentros.

-Bueno, ahora sabemos quién es la favorita de Kion- bromeó Besthe causando sonrojo en Fuli, claro que acompañado de un ceño fruncido.

-No será que aprovechó para decirte algo más, ¿he?- Ono se unió a las burlas en contra de una ya muy sonrojada felina que parecía tener llamas en los ojos.

El único que parecía no estar en “sincronía” en la conversación era Bunga quien se rascaba la cabeza tratando de descifrar de que se reían sus amigos.

-¿Qué es tan gracioso?- preguntó él.

-Oh vamos, pequeño B. Ya sabes, sobre lo que nos contó aquella vez Kion cuando tuvo “la charla” con el rey Simba- dijo sutilmente el hipopótamo.

-Sí, ya sabes: Esta noche es para amar…- canturreó Ono pero fue inútil, Bunga no comprendió nada aquella vez y ahora no sería diferente.

-¡Ya basta! ¡Kion vino a mí solo a decirme eso y fue todo y si lo hiso fue porque yo era la mejor calificada para el puesto, no como ustedes trio de inmaduros!- gruñía Fuli harta de todas esas burlas.

Ono y Besthe soltaron una larga carcajada, sabían que estaban jugando con fuego pero no pudieron contener las risas.

-Lo sabemos, Fuli. Solo nos divertíamos- dijo Besthe tratando de controlarse.

Una vena palpitaba en la frente de la chetah volteando hacia un lado con los ojos cerrados.

-Pues vaya juegos los suyos-

-Tranquila, en realidad creo que Kion tomó la mejor decisión. Yo haría lo mismo- dijo Ono.

-Pero ahora que nos diriges y se aclaró todo, ¿Qué hacemos? ¿Te dijo a dónde iban?- dijo Besthe ya más tranquilo.

-No me dijo nada con detalle, solo sobre un león extraño o algo así. Sugiero que nos quedemos en las Tierras del Reino a hacer nuestro trabajo, Kion no quiere que descuidemos la guardia. Hasta no tener una pista de donde está seguiremos como siempre-

-Bien- aceptaron ambos. No estaban convencidos de la idea de no ayudar a su amigo, incluso la misma Fuli quería ayudarle pero ¿Qué podían hacer? Ir en su búsqueda y descuidar el reino no era una opción a pesar de que las hienas ya no habían causado problemas desde hace unos días, es más ni siquiera se habían aparecido por ahí y eso al comienzo les preocupó.

-¡Un segundo!- la voz de Bunga los tomó por sorpresa.

Inmediatamente los tres voltearon en su dirección esperando a que dijera lo que tenía que contar.

-¿Eso quiere decir que tú y Kion están enamorados?- agregó el tejón.

Sus amigos rodaron lo ojos soltando exclamaciones de todo tipo.

-Que lento eres- fue lo único que entendió de entre las tres voces. Sus amigos le quitaron importancia y se giraron dispuestos a irse a patrullar.

-¡Esperen! Creí que seguíamos hablando de lo mismo- se defendió corriendo detrás de sus amigos para alcanzarlos.




Al día siguiente todo parecía estar en calma. El sol llevaba apenas unos minutos arriba y los primeros rayos golpearon en la cara de Fuli despertándola suavemente incluso arrancándole unos ronroneos instintivos y una sonrisa se dibujó en sus labios.

Hubiera seguido con su placido sueño si no fuera por unos leves golpes en su hombro y una voz que la llamaba.

Fue tan repentino todo que ella despertó de golpe abriendo los ojos como platos y observando a Bunga a su lado quien la miraba de la misma manera.

-¿Acaso estabas ronroneando?- acusó el tejón.

-No, yo… yo no ronroneo- contradijo Fuli que no era consciente de los sonidos que hacia al dormir.

-Pero te escuché…-

-Bunga, ¿qué quieres? ¿Por qué me despiertas?- le interrumpió tratando de cambiar de tema mientras se tallaba los ojos.

-Hay algo que debes ver-

-Más vale que sea importante-

-Créeme que lo es-

Fuli lo miró curiosa. Bunga lucía serio, cosa que le preocupo y le daba indicios de que en realidad se trataba de algo importante.

Fuli seguía a Bunga sobre una pequeña colina. Por sorprendente que fuera, el tejón no había dicho nada hasta ahora.

Cuando estuvieron en la cima pudieron ver la escena y no pudo evitar tragar grueso. A unos metros de ellos se encontraban reunidos Besthe y Ono pero lo que sobresalía era el grupo de leones sentados que los rodeaban y en cuanto los vieron llegar todas las miradas se clavaban en ellos pero la que más pesaba era la de los reyes Simba y Nala.

-Ma..majestad- tartamudeó la Chetah cuando estuvieron frente a ellos.

-Guardia de León, les agradezco que vinieran- saludó Simba amablemente pero al mismo tiempo serio.

-¿Algún problema, majestad?- preguntó Besthe más tranquilo que su amiga.

-Como saben, Kion y sus hermanos acompañados de Zuri y Tiifu desaparecieron hace unos días- inició Simba.

-Sí, nos enteramos-

-Ustedes como defensores del ciclo de la vida, saben mejor que nadie el impacto que tendría en el reino si algo les sucediera a cualquiera de esos cachorros. Hemos estado días buscando sin descansar, hemos creado tiempos de paz con otras especies para poder encontrarlos pero no ha servido. Preguntamos a cada ser vivo del reino… solo faltan ustedes y como amigos de mi hijo espero me tengan alguna notica-

La mirada de Simba era severa, a cualquiera intimidarían ese par de ojos. Hablaba muy enserio pero nadie contestó. El rey se dio cuenta de que todos miraban a Fuli como si buscaran una aprobación para hablar y eso levantó sospechas en el león.

Simba se levantó y caminó hasta la Chetah sin quitarle la mirada.

-¿Hay algo que tengas que decir, Fuli?- preguntó con voz grave.

Fuli estaba arrinconada pero antes de decir algo recordó lo que le pidió Kion, no quería que sus padres se enteraran de sus planes. Fuli no sabía de qué se trataba todo aquello pero esa noche pudo ver en los ojos de Kion que era importante para él, para él y para sus hermanos. Le hiso una promesa y nunca lo “traicionaría” como ella pensaba que resultarían las cosas si hablaba.

Levantó la mirada al imponente león y de donde pudo sacar valor habló…

-No, majestad. Cómo usted lo dijo: Kion es nuestro amigo y esperábamos que usted pudiera mantenernos informados- contestó si flaquear en algún momento.

Sus amigos la miraban sorprendidos. Había sido capaz de mentirle al rey directo en la cara. Ahora solo faltaba que Simba creyera sus palabras.

Simba la miro detenidamente unos segundos. Buscaba cualquier quiebre, cualquier señal que le indicara rastros de mentiras. Fuli sintió una gota de sudor correr por su pelaje. No supo que paso después, quizá el rey descubrió la mentira o no pero ya no importaba, quitó la mirada de ella y se apartó un poco para ver mejor a la guardia, solo ahí Fuli pudo soltar el aire que retenía en los pulmones.

-Es una pena. Eran nuestra única esperanza, ahora nos han llevado a tomar medidas drásticas para el reino- Simba se giró hacia los leones detrás suyo.

-Simba- Nala asintió con la cabeza. Tendrían que utilizar el plan de respaldo, el último que tenían.

-A partir de ahora se crearan dos grupos. El primero encabezado por la reina Nala se quedará en el reino a cuidar de él. El segundo que dirigiré yo iremos en busca de los cachorros más allá de donde cualquier león de este reino ha llegado con el único objetivo de encontrarlos, ¡cueste lo que cueste!-

Enseguida un mar de rugidos estremeció el lugar alentando al rey.

-¿Qué está ocurriendo, pequeño B?- preguntó Besthe como si el tejón tuviera las respuestas de todo.

-No lo sé pero no es bueno-

Inmediatamente Simba regresó la mirada a la guardia.

-En vista de que no tenemos ni un indicio de donde buscar, necesitaremos ayuda del más calificado para esta tarea- Simba se dirigió hacia Ono y este se estremeció a cada paso más cerca de él.

-¿Majestad?- preguntó el ave.

-Ono, quizá esta sea la tarea más difícil que te darán en la vida pero no hay nadie mejor que tú. Gracias a tu vista más aguda, tú nos dirigirás- dijo Simba sin perder el semblante.

-¿Y…y…yo?-

-Así es. Anoche he llamado a tus padres y entendieron la gravedad del asunto por lo que estuvieron de acuerdo. Están orgullosos de ti-

-¿Eso quiere decir que la guardia del león ayudara a encontrar a Kion y a los demás?-

-No- la voz de Simba cortó con la emoción de Bunga- Me temó que no puedo poner en riesgo a más animales del reino. Si se lo he pedido solo a Ono es porque es la mejor opción-

-Pe..pero-

-Bunga, dejare esto claro para ti y para el resto de tus amigos. Ustedes se quedan aquí- Era claro, era una orden.

-Sí majestad- dijeron rendidos los tres restantes al unísono.

-Bien. ¡Todos, en marcha! – grito a los leones que lo acompañarían y en seguida estos se apartaron de solo unos pocos que se quedarían a proteger el reino junto a la reina Nala- Ono, no perdamos tiempo. Tú buscaras desde el cielo, mantente atento-

Inmediatamente Simba se separó de la guardia sin decir más.

Ono miró a sus amigos que lo veían tristes.

-No se preocupen, encontraremos a Kion y a los demás- el ave no dijo otra palabra cuando emprendió el vuelo.

-¿Eso fue una despedida?- preguntó Besthe al aire.

-Esto no es justo. Tenemos tanto derecho de participar como Ono-

-Bunga, ya escuchaste al rey-

-¿Y que con ello? Estoy cansado de que no me tomen en cuenta-

-Pequeño B, no es así. Es solo que a veces las cosas pasan como tienen que pasar, mmm…- Besthe no encontraba un consuelo para su amigo –Fuli ayúdame, ¿tú qué opinas?-

-¿Aún les importa lo que piense?- preguntó Fuli sin perder rastro de los leones y el ave que cada vez se hacían menos visibles- Si tuviera un plan, ¿me seguirían?-

-Por supuesto, ahora eres nuestra líder- respondió Besthe.

Fuli volteó a verlos con una sonrisa.

-No permitiremos que la guardia de león se desintegre más. Seguiremos al grupo sin que ellos se den cuenta- ordenó convencida.

-¡Zuka Zama!- exclamó alegre Bunga de la nueva actitud de su amiga.

-Hagámoslo- animó Besthe.

Sin perder tiempo y con precaución de no ser visto, la nueva guardia de león conformada por un hipopótamo y un tejón liderados por una chetah siguieron al grupo de leones. 

Tenían una nueva misión.



CONTINUARA…
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