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Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por KIRAN27 el Lun Ago 15, 2016 12:48 pm

buen capitulo amigo bako vaya zira la conoce esto se pone interesante veremos que ocurre saludos y rugidos y un fuerte abrazo amigo bako nwn
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Bako el Lun Ago 22, 2016 8:48 pm

CORAZAS DE PLÁSTICO

Aquel día, la ceremonia de "bienvenida" fue totalmente extraña.

Zira recibió a los recién llegados en la entrada de la cueva donde les dirigía unas palabras que no alcanzaban a llegar a los jóvenes oídos de los cachorros.

Una sonrisa maliciosa adornaba sus labios secos y no daba buena espina.

Nadie movía ni un musculo por lo cual Kiara, Kopa y Zuri tampoco, solo se dedicaban a mirar la escena y a cada nueva pregunta de Kopa, Vitani lo callaba.

Luego de unos minutos de dudas todos se dispersaron siguiendo con sus tareas.

Al día siguiente Zira había vuelto a escapar del reino, nadie sabía a donde se iba o que hacía. El nuevo grupo de cinco apenas y se lograban ver en el reino. Al ser jóvenes seguramente tenían sus propios intereses.

Por la mañana Kiara y Kopa lograron frenar a Vitani cuando se disponía a irse del lugar, quizá a entrenar a los cachorros o tal vez solo estaba escapando de sus amigos y sus evidentes preguntas.

Las únicas respuestas que obtuvieron fueron sobre el origen del nuevo hermano de ella. Supuestamente Zira lo había adoptado cuando lo encontró vagando sin rumbo y a punto de morir o al menos esa era la versión que daba la leona. ¿Zira salvando una vida? Ni a Kopa ni a Kiara les convencía lo que salía de la boca de Vitani. Lo único que pudieron aceptar como real fue que él no era hijo de Zira, era evidente que era de fuera o quizá del reino del que se adueñó.

Fuera lo que fuera, Vitani fue clara al momento de advertir a los leones de Prindelands: -no se acerquen a él ni a los otros cuatro-

Fueron sus últimas palabras antes de seguir con su rumbo seguida de Kopa quien no paraba con sus preguntas.

Kiara se quedó en su lugar observando a los dos.

Ella no se iba a quedar con solo palabras… quería verlo por sus propios ojos pues su interés por estos nuevos leones era notable… era por lo que había ido hasta ese lugar.

Kiara llevaba minutos caminando. Se había guiado de su sentido del olor para seguir el rastro mientras que al mismo tiempo se preocupaba por Zuri pues no la habían visto desde que despertaron y cada vez era más distante, ya no solo con Kopa si no con ella también.

Dejo al lado sus preocupaciones cuando escuchó unas voces masculinas cerca de ella. Al comienzo no prestó atención al tema de conversación pues solo le basto el sonido para saber que los había encontrado, aunque no era como si se estuvieran escondiendo pues bien sabía Kiara que era su hogar y que la forastera era ella.

Mirando sus patas y el suelo frente a ellas, para no pisar alguna rama o patear piedras sueltas, se acercó hasta el origen de la plática.

La leona de ojos rojizos llegó hasta el tronco grueso de un árbol donde con cuidado asomó su cabeza encontrándose así con la imagen que esperaba… cinco leones machos esparcidos por el lugar. Un león acostado en el suelo, otro más sentado y dos más de pie jugando con algo que no pudo identificar en el suelo. Parecía ser el juego más divertido del mundo pues las carcajadas gruesas se escuchaban en voz alta, cosa que le indicaba que no había sido descubierta aún.

Veía atenta cada movimiento cuando dirigió su mirada al león restante del grupo. Aquel que se topó cara a cara y directo a los ojos durante breves segundos y más importante… el responsable de los eventos de las últimas semanas.

Le bastó solo unos segundos a Kiara para saber que aquel individuó de ojos verdes era quien se aparecía en sus sueños, quien traería, junto a ella, paz a Prindelands y a los desterrados.

El hermano de Vitani observaba a sus compañeros, acostado encima de una roca, ir de un lado a otro pateando y aventando lo que sea que tuvieran entre las garras. Se le notaba sereno hasta el punto en que comenzó a dudar de la veracidad de las advertencias de Vitani. Pensó que quizá estaba exagerando con él y el resto.

Lamentablemente tan pronto pensó esto se le vino abajo pues en cuanto uno de los leones del grupo se movía de posición pudo ver que aquello con lo que "jugaban" era un indefenso ratón de campo.

Éste trataba desesperadamente de escapar pero los leones no daban tregua. Apenas se alejaba unos centímetros, una zarpa le caía encima solo para segundos más tarde salir volando por el cielo o rodando por el piso y que otro lo atrapara y repetir lo mismo una y otra vez.

La curiosidad en los ojos de Kiara se esfumó trayendo consigo un vuelco en el corazón.

Sentía lastima por la víctima.

Hasta su posición podía escuchar los interminables chillidos del roedor.

Ver golpear su diminuto cuerpo contra el suelo o rocas le recordó a su hermano Kion. Lo que hacía él y la guardia de león por los animales del reino. Sabía que nunca permitirían eso.

Sí, Kiara podría haber cometido su primera matanza pero las circunstancias eran diferentes. Ella y Niho lo habían necesitado para comer pero estos leones… se reían y divertían con el dolor ajeno.

Tuvo que ver la escena para entender el trabajo que empeñaba su hermano. Nunca le había puesto atención o importancia a lo que hacía hasta esto. Kion protegía al indefenso y veía por los demás… idea que no estaba alejada de sus propias intenciones.

Sin tan solo pudiera hacer algo… pero no, no pudo. Sus patas no respondían solo se movían adelante y atrás inseguras y sabía que de poco serviría ir allá.

-¿Qué opinan de los nuevos?-

La voz de uno de esos leones la regresó a la realidad.

-Pfff, trio de inútiles. Nunca debieron tocar estas tierras- contestó otro con rencor.

-Zira fue clara con sus mandatos. ¿Por qué contradecirse? No tiene sentido- agregó un tercero.

-Saben que opinó de los forasteros. Son solo comida de hiena. No duraran aquí- el ultimo león golpeó con fuerza el suelo con su zarpa aprisionando al ratón y aplastando más y más hasta que algo bajo su pata crujió.

Kiara abrió los ojos como platos reflejando su miedo.

-He, ¿tú qué opinas "gran y fabuloso líder"?- preguntó el mismo león remarcando su sarcasmo y lamiéndose los dedos de su pata los cuales estaban manchados de sangre fresca mientras miraba al hermano de Vitani arriba de la piedra donde descansaba.

-¿Quieren saber que opinó? – preguntó lo más obvio levantándose de su lugar viéndolo por encima – Creo que mi madre está viendo algo en ellos que nosotros no. Para nosotros son simples forasteros pero ella ve oportunidades – el león saltó de la roca aterrizando en el suelo entre a sus compañeros – Conocen la regla de nada de forasteros. No creo que Zira haya cambiado de parecer en el tiempo que no estuvimos-

-Eso significa que no podemos matarlos- refunfuñó un presente.

Kiara sintió un escalofrió recorrerle la espina.

-¿Y qué sugieres, Kovu?-

-Hable con mi madre ayer y no ha querido explicar de dónde salieron ellos. Lo mejor es esperar o hasta que se aburra de ellos- respondió el mencionado -Por ahora sigamos nuestro entrenamiento en el reino-

De mala gana todos asintieron comenzando a estirar los músculos y alejándose de ahí.

Kovu fue el último en el lugar pues vigilaba al grupo.

A Kiara le extrañaba todo del león. Era considerablemente más joven que los otros cuatro pero le obedecían por lo que era claro que era el líder. ¿Qué tenía ese león que los demás no?

Kovu iba a dar el primer paso para alcanzar al resto pero en ese momento salió volando un pájaro de entre las ramas del árbol de donde se escondía Kiara poniéndola en alerta pues el león macho volteó en su dirección a causa del ruido.

Tuvo que taparse la boca para no soltar un grito. Sus ojos se apretaron con fuerza.

-¿Qué haces? – preguntó un león del grupo volviendo.

-Escuche un ruido- respondió el líder.

-Solo fue un ave-

-No, fue algo diferente-

El corazón de Kiara latía con fuerza y su pecho subía y bajaba rápidamente.

-Deja atrás tu paranoia y larguémonos de aquí-

Kovu se plantó en el suelo unos segundos más para luego voltear y seguir su camino.

Cuando ya no escuchó ruido alguno, Kiara soltó un largo suspiro de alivio.

Armándose de valor salió de su escondite dando de frente con el lugar donde hace unos minutos platicaba el grupo. En el suelo a lo lejos pudo ver lo que quedaba del cuerpo del ratón y por primer vez en su vida sintió nauseas al ver sangre. Sangre derramada para nada. Todo su viaje se había preguntado cómo sería aquel león con el que soñaba, incluso le hacía ilusión conocerlo pero entonces ¿Por qué ahora solo sentía miedo de él? De él y de su grupo. Era algo con lo que no esperaba encontrarse.

Estaba segura, era él a quien buscaba no había duda. Ese brillo verde era inconfundible pero consigo traía decepción.

Sus garras se clavaban en la tierra y su ceño se fruncía. No, no iba a acabar así. Tanto trabajo, tanto sacrificio, tantas despedidas no iban a ser en vano. Lucharía por lo que se planteó desde el inicio, no sería fácil pero sabría quién es verdaderamente Kovu.

Dejo su miedo, sabiendo los peligros y siguió al grupo.

Con lo que no contaba es que ellos no se quedaban en un lugar fijo. Caminaban de un lado a otro practicando diferentes movimientos de combate, fuerza y rapidez. Esto desgastó rápidamente a Kiara que después de ver durante horas a los machos se dispuso a volver al reino.

Los ojos comenzaron a pesarle y un bostezo se hiso presente.

La noche fría cayó rápidamente y a lo lejos se divisaba el reino de Zira. Kiara esperaba encontrarse con sus amigos cuando un carraspeo de garganta la detuvo.

Ella quedó congelada en su lugar y después de un rato logró girar la cabeza a su derecha encontrándose a un león encima de un tronco caído.

Sus ojos verdes brillaban entre la espesa oscuridad.

El felino dio un salto cayendo frente a Kiara haciendo que esta retrocediera un poco pero sin darle la espalda.

-Ko…kovu- fue lo único que se le ocurrió decir en ese momento.

-¿Cómo sabes mi nombre?- su rostro no daba emoción alguna y a cada paso que ella retrocedía él se acercaba más.

-Yo… a mi… me… me lo dijo Vitani- trató de dibujar una sonrisa mostrando los dientes.

Kovu arqueó una ceja ante su actitud.

-¿Me tienes miedo?- (kovu)

Kiara al ver en gesto en su rostro frenó causando que aquel león hiciera lo mismo. No parecía una amenaza sino simplemente una sencilla pregunta.

-No- contestó Kiara firme o tratando de parecerlo.

-¿Y porque retrocedes?-(kovu)

-No más. Mi padre siempre me dice que nunca le dé la espalda a un forastero-

-Niña, creo que estas un poco perdida. Aquí tú eres la forastera-

Kiara iba a responderle encarándolo pero al abrir la boca tuvo que cerrarla inmediatamente pues sabía que tenía razón.

-Entonces, ¿me dirás porque nos estabas espiando?- volvió a interrogar Kovu al no obtener respuesta.

Kiara sintió los nervios florecer nuevamente, había sido descubierta sin siquiera saberlo.

-No… no sé de qué hablas- (Kiara)

-¿Me vas a decir que no fuiste tú quien estuvo todo el día observándonos?- Kovu comenzó a caminar alrededor de la felina mientras ella lo seguía con la vista – Puede que los demás no se dieran cuenta de ello pero no fue mi caso. Te descubrí desde que comenzamos nuestro entrenamiento-

-¿Y cómo lo hiciste?-

-Tengo un agudo sentido del oído. Podría saber fácilmente lo que sucede en el reino vecino- contestó Kovu deteniéndose frente a Kiara cerrando los ojos e inflando el pecho con orgullo. Era obvio que exageraba pero se notaba a leguas que le gustaba alardear y quizá le había funcionado pues la mirada de Kiara se transformaba en asombró.

-Wow, ¿enserio?-

Kovu vio la sonrisa dibujada en los labios de esa extraña leona y no pudo evitar sorprenderse pues nunca había visto una reacción así.

El león borró su sonrisa arrogante regresando a su carácter habitual.

-Bueno, quizá exageré pero si soy el mejor del grupo y agradece que ellos no se dieran cuenta de tú presencia pues no tienen la paciencia que tengo yo. Hubieran acabado contigo sin dudarlo-

-No importa. Ya he estado en peligro muchas veces, tuve que hacer cosas que la mayoría de las leonas de mi edad no deberían hacer-

Kovu ahogó una risa sarcástica en la garganta.

-Créeme niña, no sabes lo que dices. Tú que sabrás de una vida difícil si se nota que eras la hija consentida de papi-

-No me conoces- Kiara arrugó su entrecejo. ¿De qué se trataban estas diferentes caras de aquel león? Piadoso, arrogante, sarcástico… no entendía nada.

-No necesito hacerlo. Solo eres una niña perdida-

-¡Deja de llamarme así! ¡Cumpliré mi misión contigo o sin ti!- soltó Kiara sin pensar en sus palabras.

Kovu quedó mudo ante el repentino grito de ella y pareciera que toda la sabana había quedado sin habla pues en ese momento solo se escuchaba su respiración.

-¿Qué?- (Kovu)

Kiara bajo rápidamente la mirada al suelo. Parecía estar sollozando pero Kovu no pudo comprobarlo pues no veía sus ojos.

-Olvídalo, llámame como quieras. Poco importa, esto no se trata de mí o de ti… sino de mi manada, tu manada… nuestra manda-

Kovu no entendía nada de lo que salía de su boca. La observó durante unos segundos pero ella no se movía.

-Dime porque estás aquí- pidió amablemente Kovu por primera vez en todo el día. Incluso parecía otro.

Kiara levantó la cabeza hacia él y en sus ojos no había rastro de lágrimas. Quizá todo lo imaginó él.

-Hace semanas tuve un sueño, una visión. Un león de mi edad me llamaba. Estaba guiándome a un camino diferente al resto, uno diferente al Prindelands o… a las lejanías donde había paz para todos… forasteros y leones del reino. Llegó un punto donde no pude quedarme sin hacer nada. No era un simple sueño todo aquello así que con mis dos hermanos y mis dos mejores amigas me embarqué a tierras inhóspitas. Deje a mi madre, a mi padre y a mi manad atrás solo para encontrar aquel león pues sabía que junto a él todo lo quería se volvería real… y heme aquí-

Kiara hiso una pausa para ver a atenta los ojos verdes de aquel extraño. Estos reflejaban algo que no supo identificar pero su rostro era serio… atento a cada palabra.

-Debes creer que estoy loca por hacer tal cosa. Poner a mi familia en peligro pero quisiera que entendieras que todo lo hago para el beneficio de mi manda, TODA mi manda y parte de ella está ahora en tu reino por culpa de malas decisiones y envidias pero ¿sabes algo? Te he mentido… no puedo hacerlo sola. Necesito la ayuda de aquel que me ha guiado hasta aquí- (kiara)

-¿Por qué me dices esto? A mí, a un extraño- el semblante de Kovu no había cambiado y su voz era casi perceptible, como si supiera lo que viniera.

-Tú eres ese león. Tú me trajiste hasta aquí- dijo Kiara en un suspiro. De la nada sentía que las fuerzas abandonaban su cuerpo, como si su alma se hubiera desprendido de este y una pesadez se hacía presente.

Ella espero temerosa a una respuesta y deseaba que sus palabras hubieran llegado a los oídos de Kovu pues no quería repetirlas. Sentía que de ser hacia se desmayaría.

Kovu la miraba de arriba abajo como buscando algo. Su boca se entreabría y sus ojos no estaban quietos.

La tensión se hacía más fuerte a cada momento pero Kiara no lo culpaba. Es decir, ¿Cómo reaccionaría cualquiera ante esas palabras? Y más viniendo de una extraña.

-Yo…- Kiara trató de explicar sus palabras pero fue interrumpida.

-Debes irte-(Kovu)

Los ojos de Kiara regresaron rápidamente a las gemas color jade del macho, los cuales habían descendido a cada segundo… a falta de consuelo.

La mirada de la felina exigía explicaciones a gritos.

-¿Qué?- (Kiara)

-Tú y tus amigos. Si quieres lo mejor para ellos es mejor que desaparezcan de aquí- Lo que decía Kovu no eran amenazas y su rostro lo reflejaba. Era un expresión extraña… rosando la preocupación – No sabes de lo que son capaces los leones de este reino y no podrás defenderte de la realidad con sueños. Si en verdad te preocupas por el bienestar de tus amigos se habrán marchado antes del amanecer-

Y sin decir Kovu dio media vuelta caminando al reino tratando de adoptar sus expresiones habituales pero sin mucho éxito. Sus ojos entreabiertos no daban pie a buenas explicaciones de su repentino cambio de humor.

Por su lado, Kiara lo vio marcharse.

No podía creerlo. Ahí, en su lugar inmóvil solo el viento la consolaba mientras su mente se quedaba en blanco.


¿Era real esto?


¿Así terminaba todo?


¿Todo lo vivido para nada?

Por un momento deseo fuertemente que todo se tratara de una mentira, de un sueño del cual despertar y que nunca hubieran salido de Prindelands.

Ella era de aquellos que se negaban a mostrar sus sentimiento frente a los demás pero en ese exacto segundo sentía la necesidad de llorar descontroladamente. Las ventanas de su alma picaban amenazando con soltar las primeras lágrimas pero pudo contenerlas.

Ahora más que nunca el futuro era incierto pero tenía dos opciones: Hacerle caso a ese león, el que irónicamente le había dicho que partiera o quedarse y luchar sola por lo que creía, aunque como ya lo había dicho, no estaba segura de ser capaz. También se preguntaba si quizá se equivocó… ya no solo de león sino al tomar su decisión.

Estaba acorralada.

CONTINUARA…
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Aisha el Lun Ago 22, 2016 9:19 pm

Me alegra mucho que continuaras Bako, desde hace varios capítulos estaba intrigada por ver la aparición de Kovu, me gusto mucho este capítulo y como siempre terminas dejándome con mucho mas suspenso, cielos ¡que intriga!, ¿Qué elección tendrá Kiara? y sobre todo ¿Que hara Zuri después de las palabras de Zira?, espero ansiosa el siguiente capítulo Smile

Saludos y rugidos

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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por KIRAN27 el Mar Ago 23, 2016 12:56 am

buen capitulo amigo bako espero que sigas pronto y vaya la amistad en ese lugar empieza mal ojala que haya paz y tranquilidad saludos y rugidos y un fuerte abrazo amigo bako nwn
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por león kopa el Mar Ago 23, 2016 3:19 pm

Que bueno que continuaras bako muy buen capitulo espero que sigas pronto

¡¡saludos y rugidos!!
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Bako el Lun Ago 29, 2016 8:39 pm

LÁGRIMAS


La orden fue clara.


(Flashback)


-¿Nos llamaste, madre?- preguntó Kovu entrando a la cueva seguido por los cuatro leones restantes de su grupo.


La noche había caído el mismo día que el león había tenido su primer "charla" con Kiara. Al parecer alguien más había visto la escena y lo que presenció le provocó un asco terrible… algo así como un presentimiento amargo y un mal sabor de boca.

-Hay un asunto del que tratar- respondió Zira de espaldas al grupo. Esta parecía observar la pared al fondo de la cueva como si fuera lo más interesante del universo pues no movía ni un solo musculo.

-Espero que se traté de esos asquerosos leones nuevos- puso de su parte el león más grande de los cinco. No era un secreto para nadie que entre él y Kovu había una revalidad pues Nak (como era su nombre) siempre había sentido que la elección de Scar al escoger a Kovu como su líder había sido una equivocación. Ese enano nunca sería un líder nato.

Kovu no pudo evitar arrugar la nariz en gesto de desagrado al escuchar esa rasposa voz en el aire.


-Efectivamente – Zira se levantó de su lugar volteando lentamente hacia ellos. Sus grandes ojos rojizos resaltaban entra la oscuridad al punto en que parecía que solo existían estos y su silueta se desvanecía - ¿Saben porque siguen vivos en este lugar?-


-Es obvio que hay algo que no nos has dicho sobre ellos- dijo Kovu firme. Cuando exigió respuestas no las obtuvo y le molestaba eso.



-Tenía planes muy buenos para ellos. No somos los únicos interesados en esos tres pero no puedo arriesgarme más- Zira se acercaba cada vez más a ellos a paso lento, como luciéndose a cada paso – No hay tiempo-

-¿Arriesgarte a qué?- (Kovu)


Zira hiso un pausa en su marcha observando a cada uno.


-Vitani ha estado pasando mucho tiempo con Kopa- La leona dio una gran paso hacían enfrente cortando la distancia entre ellos – ¡La está persuadiendo!- Otro paso más, parecía golpear sus patas fuertemente contra el suelo -¡Se está haciendo débil!-


Los cinco leones escucharon claramente el rugido en su garganta a nada de salir.

-No permitiré que nadie flaquee o trate de lavarle el cerebro a mi manda- (Zira)



-¿Y qué quieres que hagamos entonces?- se adelantó a preguntar Nak, se notaba impaciente y una sonrisa retorcida se dibujaba en sus labios.


Zira se tranquilizó al ver este gesto e inmediatamente lo copió en su propio rostro para luego sentarse donde había llegado. Se llevó una pata frente a la cara sacando las garras y admirándolas una por una.


-Quiero que los maten-(Zira)


Rápidamente los gritos y rugidos exaltados de los leones presentes hicieron eco dentro de esa gran roca.


Kovu prefirió no decir nada, su semblante permaneció serio. Dentro de su cabeza sabía que el plan de Zira no llegaría a realizarse pues en el fondo presentía que sus advertencias sobre ese sitio hacia Kiara la regresarían a la razón.



Probablemente al amanecer ya no habría rastro de ellos.



-¿Cómo los matamos? ¿Uno por uno? ¿Al grupo entero? ¿Los degollamos? ¿Los…?- preguntaba con excitación un tercer león sacando de sus pensamientos a Kovu.

-No me importa como los maten. Solo los quiero sin vida- Interrumpió Zira clavando sus garras en el suelo y dejando las respectivas marchas tras éstas.


(Fin de Fashback)

Pero las sospechas de Kovu se vinieron abajo cuando al día siguiente, a unos metros lejos de él y de los leones detrás suyo, vieron a Kiara cerca de un rio junto otra leona que había llegado con ellos pero que apenas veían en el reino.


No importaba realmente. La intención era la misma fuera quien fuera: acabar con los forasteros.


Había llegado otro día pero las nubes tapaban el cielo como ya era común los últimos días a causa de la temporada de lluvias.


Kiara y Zuri agachaban la cabeza para beber del rio.


Kopa no estaba con ellas pero ya no era extraño pues pasaba casi todo el día con Vitani.


Mientras bebía al mismo tiempo que su amiga, Kiara dedicó unos segundos a observarla. Zuri cerraba los ojos saciando su sed y parecía hacerlo lentamente, como si tuviese todo el tiempo del mundo.


No pasó desapercibido el aspecto descuidado de Zuri, su pelaje aunque limpio se notaba despeinado y esto llamó la atención de Kiara pues conociéndola sabía que ella no permitiría que la vieran así.


-¿Ya estas lista para hablar?- preguntó Kiara preocupada.


-Ya te lo he dicho, no hay de qué hablar- contestó Zuri mientras unas gotas resbalaban de su barbilla mojada. Había levantado su cabeza para contestar pero ahora perecía volver a bajarla aunque Kiara no se lo permitió parándose frente a ella. No le importó entrar al rio y mojarse las patas al hacerlo.


-Zuri, no soy tonta. Algo te pasa y quiero ayudar. Déjame hacerlo- suplicaba Kiara pero quedo atónita al escuchar una pequeña y corta risita carente de humor escapar de los labios de su amiga.


-No, no lo eres para nada- dijo Zuri bajando la mirada para no toparse con los ojos de la princesa.


¿Qué estaba pasando? ¿Acaso era sarcasmo lo que maquillaba las palabras de la leona? Parecía estar burlándose de ella pero no, el corazón de Kiara no quería creerlo.


-¿Qué te parece tan gracioso?- por primera vez la voz de Kiara era firme y seca. Fue aquí cuando Zuri calló levantando la mirada hacia ella.


-El hecho de que crees que no eres una "tonta" cuando todo este tiempo desde que nos separamos te han visto la cara… a ti, a Kion, a Tiifu… pero sobre todo a Niho- Una sonrisa amarga volvió a formarse en el rostro de Zuri.


-¿Qué quieres decir?- nada pintaba bien en esta situación.


-Oh pobre Niho, tan noble, tan buen león. Es una pena que no esté al tanto de lo que ha sucedido. Es tan cruel cuando te esconden la verdad y más cuando es alguien en que confías, ¿no es cierto?- (Zuri)


Kiara subía y bajaba la mirada inspeccionando a la leona. Por un momento no la reconoció.


-Pero tu hermano…-


Fue ahí cuando Kiara apunto sus orejas hacia ella prestando toda su atención.


-Kopa tratando de hacer lo correcto siempre… Es todo lo contrario a Niho-


-¡Basta! Estas hablando de mi hermano, si hay algo que tienes que decir de él hazlo ya- involuntariamente los colmillos de Kiara se asomaron.


-Kopa le ocultó a Niho lo que le sucedió a Tojo- la sonrisa no se iba.


-¿Qué…que le sucedió a Tojo?- preguntó Kiara temiendo la respuesta.


La sonrisa de Zuri se ensanchó y al mismo tiempo que el corazón de Kiara se aceleraba, una lágrima cayó de los ojos de Zuri congelando a la leona de ojos rojos y pareciendo para el tiempo.


Kiara nunca la había visto soltar una mísera lágrima.


-Tojo está muerto. Murió tratando de protegernos- la actitud de Zuri dio un giro drástico, ahora su voz se escuchaba temblorosa pero la sonrisa se negaba a desaparecer. El interior de Zuri se había desboronando.


Kiara no sabía qué hacer. Su pecho se estrujaba por la noticia pero ver en ese estado a Zuri era como si alguien le atravesara el corazón. En ese momento volvieron a ser unas niñas indefensas.


Los sollozos de Zuri llegaron hasta los oídos de Kiara regresándola a la realidad. Los ojos de la princesa de prindelands picaban amenazando con traer lágrimas y acompañar a Zuri en su dolor. Verla así ayudó a comprender lo importante que había sido Tojo para ella a pesar de no haber convivido lo suficiente.


Kiara se dio un paso, lo suficiente como para bajar su rostro, como lo había hecho Zuri después de dar la noticia para que no la viera, y regalarle una caricia de consuelo en la mejilla.


-No tenía idea de lo que les tocó vivir. Lo lamento- fue lo único que se le ocurrió decir pues sentía que si decía algo más Zuri se apartaría o saldría corriendo de ahí. Para su suerte no fue así y la leona quedó inmóvil en su lugar.


-Ya no quiero mentiras. Estoy harta, Kiara- confesó Zuri lamentándose.


-No te preocupes, desde ahora ya no habrá más. Avisaremos a los demás de la noticia y todo se arreglará- consoló Kiara sin extinguir el contacto.


Zuri se talló los ojos y la nariz tratando de calmarse sin mucho éxito. Era un manojo de nervios en ese momento.


-Hay algo más sobre Kopa-


-¿Qué es?- preguntó Kiara mientras levantaba el rostro pero algo la distrajo repentinamente. Sus ojos enfocaban algo a unos metros.


-Él y yo…-


-Mierda…- susurró Kiara pero claramente la escuchó Zuri.


-No es lo que tú crees, fue simplemente un error que no debió suceder-


-¡Zuri! No es eso. Mira- dijo Kiara señalando con la cabeza.


La leona mencionada volteó hacia sus espaldas y la sangre se heló para ambas. La sensación comenzaba a hacerse familiar.


Horrorizadas, ambas vieron como Kovu y otros cuatro leones machos caminaban en su dirección y no daba un presentimiento. Varios de ellos mostraban los colmillos y ahogaban un rugido en su garganta.


Instintivamente Kiara se puso en posición de ataque esperando lo peor y para su mala suerte no estaba tan lejos de la realidad.


-Se ha terminado, forasteras- amenazó Nak quien fue el primero en hablar para luego desfundar sus garras – Es el final del camino-


CONTINUARA…


Gracias infinitamente. A pesar de no tener tanto recibimiento aprecio a cada uno de los que se toman su tiempo para leer las aberraciones que escribo xD


Rugidos!!!
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por león kopa el Lun Ago 29, 2016 10:36 pm

Com siempre exelente capitulo bako no puedo creer zira ordeno a kovu y los demas que mataran a los cachorros, justo cuando zuri ba a contarle a kiara lo mejor aparesen kovu y los demas espero que kiara y zuri esten bien y no les suseda nada malo esperare el siguiente capitulo ansioso.

¡¡saludos y rugidos!!
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Aisha el Lun Ago 29, 2016 11:01 pm

Vaya Kiara ¿que paso con ese mal vocabulario? xD, no sabes lo mucho que me gusta tu historia y como siempre terminas por dejar a tus lectores con el fuerte suspenso, ojalá y los cachorros logren salir de este problema Very Happy


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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por KIRAN27 el Mar Ago 30, 2016 11:31 am

buen capitulo amigo bako espeor que sigas pronto y vaya kiara no tenia que haber dicho eso espero que sigas pronto se pone interesante saludos y rugidos y un fuerte abrazo amigo bako nwn
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por jeanelgonza el Miér Ago 31, 2016 7:50 am

Buen capitulo yo lo lei tarde pero igual esta bueno, soy jeanel gonza.
Espero que sigas y por favor alguien puede decirme como puedo poner imagénes y información en mi foro. Gracias.
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Bako el Miér Ago 31, 2016 6:29 pm

Ok no sé si puedo utilizar esas palabras en el foro xD (Como también tengo esta historia en otra pagina pero de no poderse tendré que censurarla aquí jaja)


Advertencia: un capitulo más largo así que pónganse cómodos, traigan algo de comer y empecemos!




HARTO Y CANSADO

Las imágenes y recuerdos de los últimos días se instalaron en su mente al rojo vivo.

Cada entrenamiento, cada charla con Esbe… cada caída y cada tropiezo.

Todo se repetía una y otra vez remarcando sus errores.

-¡No puedo con esto!- exclamó Kion a los cuatro vientos hace dos días cuando, en un entrenamiento físico impartido por el mismo líder de los Alba, cayó de culo al suelo tratando de subir un gran árbol.

Esbe había insistido en que tratara de subir, a lo que Kion no le encontró sentido.

-¡¿De qué me servirá esto?!- alegó el león enfadado desde el suelo y con unas pequeñas gotas en sus ojos ante la impotencia.

-Para ser mejor león y curarte de tus miedos no solo necesitas limpiar tu mente. También tu cuerpo debe estar sano y en equilibrio- Dijo tranquilamente Esbe sentado a unos pasos de distancia.

-No puedo- reafirmó Kion levantando las patas traseras con un leve temblor. Sentía el cuerpo cansado y no precisamente por los entrenamientos. Había tenido varios de ellos antes de ser el líder de la guardia pero no estaba del mejor ánimo. Sus ojos pesaban y las ojeras delataban su estado anímico.

-Dilo por tercera vez y acabaremos con esto –Dijo Esbe subiendo el volumen de su voz lo que atrajo la atención de Kion – En mi manda no permito leones débiles, tanto física como mentalmente. ¿Sabes? Ahora que lo veo son más claras las diferencias entre tu reino y el mío-

-¿No era suficiente el color de pelaje?- agregó Kion sin ganas.

-Las diferencias no están en la piel ni en el físico si no en tus palabras. Los leones de mi manada, mi familia, saben cuál es su lugar y ninguno se da por vencido por que se conocen, conocen sus fortalezas y debilidades… conocen sus miedos. Venga el peligro que venga ellos siempre los enfrentan, desde el cachorro hasta el anciano y tú… imploras ayuda con los ojos aunque tu boca permanezca cerrada. Te doy mi pata, te entreno personalmente, de lo que muchos no pueden tener el privilegio y lo primero que haces es rendirte-

Sus palaras se clavaron en el pecho y corazón de Kion. No pudo verlo a los ojos y una mezcla de impotencia y odio le llenó el cuerpo.

¿Odio? Estaba seguro que era eso pero no para el anciano león sino para sí mismo.

-Piensa y reflexiona. Si quieres ganarle a tus pensamientos te veo mañana- y sin más Esbe dio media vuelta y partió hacia el reino dejando a un confundido y cansado león.

Kion se sentó repasando lo que acababa de escuchar. Todo era cierto pero no podía dejar de pensar en todo lo que debía enfrentar.

Scar, La Guardia de León, su familia… a sí mismo.

Todo pesaba en su cabeza a tal punto en que comenzó a sentir jaqueca trayendo con ello unos dientes que se presionaban unos contra otros. ¿Cómo lidiar con eso?

En ese momento solo quería tener una charla con Mufasa pero desde que comenzó a tener esos sueños con Scar su mente estaba bloqueada y la conexión con su abuelo parecía haber desaparecido.

Esbe estaba para ayudarlo pero ¿Quién lo entendía mejor que su abuelo?

Alzó la cabeza manteniendo los ojos cerrados esperando recibir la refrescante brisa que al menos podría consolarlo un poco pero nunca sucedió.

La ausencia de esa sensación extrañó a Kion y su entrecejo poco a poco se fue arrugando. De pronto sintió sofocarse, como si el exigeno hubiera muerto también.

La situación lo obligó a abrir los ojos como platos y al hacerlo pudo recuperar el aliento pero todo había cambiado.

El cielo ya no era azul con esas características nubes oscuras de la temporada de lluvias. Ahora era un naranja rojizo y no había rastro de nubes.

-¿Qué sucede?- se preguntó a sí mismo volteando para todos lados pero ahí no había nada. Solo un campo verde enorme que se extendía a kilómetros sin la presencia de árboles o la roca del reino cerca.

Su pecho comenzó a bajar y subir rápidamente y su corazón latía con fuerza. Entre el pelaje de su frente comenzó a caer sudor y a sus patas la hierba crecía lentamente.

-No, ¡No de nuevo!- Kion retrocedía pero no tenía a donde ir –Scar…- susurró por lo bajo sabiendo que todo se trataba de uno de sus juegos –Basta-

-Kion –

Escuchó una voz detrás suyo la cual reconoció fácilmente pues se estaba haciendo rutina.

Kion se detuvo un momento, infló sus pulmones con todo el aire que pudo y volteo decidido a encararlo pero su falso valor se vino abajo al no encontrar a Scar sino la silueta de una Chetah, un hipopótamo, una garceta y un tejón. Eran sombras negras que parecían no tener un contorno visible pero Kion los reconoció sin esfuerzo.

-Chicos- fue lo único que salió de su boca. Si antes tenía miedo ahora sentía pavor. ¿Qué es lo que intentaba hacer Scar? –No ustedes-

-¿A qué juegas?-

Escuchó la voz de Besthe llamándolo comenzando a dar unos pasos hacia él a lo que los demás imitaron.

-Yo... yo no estoy jugando a nada- la voz de Kion temblaba y sus patas retrocedían más y más pero la distancia no aumentaba, al contrario, parecía extinguirse poco a poco.

-Abandonaste la guardia-

Ahora era Ono quien lo acusaba desde un bajo vuelo.

-¡No! Estoy entrenando para ser mejor, un mejor líder… para ustedes y mi familia-

-¿Mejor? – Repitió Bunga sin creerlo –Ni siquiera eres capaz de conservar el rugido-

Las sombras entre más se acercaban más se aclaraban dejando a ver sus siluetas. Parecían tan reales que hiso erizarle el pelaje al león.

-No, Bunga no digas eso. Eres mi mejor amigo, ¿recuerdas? Todos somos amigos- trato de hacerlo entrar en razón.

-¿Amigos?-

Kion volteo y Fuli apareció frente a él, cara a cara haciendo que Kion diera un sobresalto para finalmente tropezar y caer al piso.

-Nos abandonaste- El entrecejo de Fuli estaba a no más poder y sus ojos se clavaban como dagas.

-No podía exponerlos a ustedes también. Ya corríamos mucho peligro con mis hermanos y ahora sé que me equivoque. Nunca debí dejar el reino –(Kion)

-Ya es tarde. No pensaste en nosotros ni en tus hermanos, solo piensas en ti mismo- (Fuli)

-¡No!- Kion cerró los ojos con fuerza.

-¡Admítelo! ¡Nos has defraudado como a todo Pridenlands!- apuñalaba verbalmente la felina.

-¡Para! –Las lágrimas no pidieron permiso para salir y el suelo manchado daba testimonio de esto.

-¡Nunca serás un buen líder!- (Fuli)

(Fin del sueño)


Kion abrió los ojos fuertemente.

Quedo unos minutos observando la nada mientras su vista se acostumbraba a la oscuridad de la cueva. Su cuerpo temblaba involuntariamente y las gotas en sus ojos y frente habían sido traídas a la realidad.

Sus ojos abiertos como platos no se apartaban de un solo punto y parecía que hasta sus pupilas temblaban.

Pasaron largos minutos hasta que pudo contenerse. Levantó la cabeza y vio a la manada de leones blancos tumbado por todas partes. Para cualquiera la escena le habría sido curiosa pues nadie sabía cómo cabía tanto león en esa roca pero no fue el caso de Kion, él tenía otras cosas en mente.

Salió de la cueva con pesar, harto, cansado de sus sueños, de su propia mente.

Harto de Scar y de él.

-------------------------------------------------------------------

-Es un lugar genial – dijo Niho recostado en el suelo sobre una gran roca plana dando a una hermosa vista de un lago amplio donde los rayos de luna le daban un toque extra al sitio. Esto más abundantes árboles y arbustos de todo tipo.

-Les dije que valdría la pena levantarse temprano. Esta es la mejor hora para ver tal espectáculo – dijo Dilla orgulloso de su idea tumbado de la misma manera que Niho.

-¿Creen que fue buena idea no despertar a Kion? Se está perdiendo de esto- (Niho)

-No ha dormido bien estas últimas semanas. Al marcharnos parecía haberlo conseguido así que es mejor darle todo el tiempo que pueda – Tiifu puso de su parte a un lado de Dilla – Ahora más que Esbe lo está entrenando-

-Pfff ¿sabes lo que daría cualquier león de aquí para que Esbe lo entrenara? Solo pocos tienen la suerte y uno de ellos es un…- pero Dilla decidió detenerse.

Tiifu alzó una ceja adivinando lo que iba a decir el albino.

-¿Un qué? ¿Un forastero?- (Tiifu)

-Sé que de donde vienen la palabra no es muy grata pero aquí no lo vemos como una ofensa. Después de todo eso es lo que son- Dilla se encogió de hombros restándole importancia.

-Lo sabemos pero para Kion y su familia es un mal recuerdo – La leona tomó aire haciendo una pausa para luego soltarlo lentamente –Después de todo es la razón de que hayamos llegado hasta aquí-

Tiifu no pudo evitar que la imagen de Zuri apareciera en su mente. Haberse separado no había sido la mejor elección. Lo único que podía hacer era desear que haya encontrado lo que buscaba en ese sitio. Se tomó un momento para levantar la vista y mirar la enorme luna llena que adornaba el cielo.

Sí, quizá en pridelands nunca se hubieran levantado a esa hora o tan siquiera se les hubiera ocurrido pero la escena en el reino de Alba hacia que valiera la pena aunque eso implicara dormir menos. Era tan majestuosa la vista… algunas aves nocturnas se escuchaban al fondo y de vez en cuando se podían ver retomando vuelo, algunos peces en el lago que se asomaban en la superficie, inclusive algunos leones de la manada de Dilla estaban ahí. Algunos en grupo a lo lejos pero que se alcanzaban a ver pues nadie se escondía. Parecía ser el sitio favorito de todos que visitaban con regularidad. Algunas parejas jóvenes de esos singulares felinos también se apreciaban, recostados y pegando sus costados para sentir el cálido contacto del otro. Un sonrojo en las mejillas de Tiifu aparecía cada vez que al voltear a ver a esas parejas, éstas se regalaban algunas caricias en la mejilla o en el resto de la cara. No podía evitarlo, para su mala suerte siempre que volteaba se encontraba justamente con esa escena y sentía que de cierta forma violaba su privacidad aunque claro, no estaban haciendo nada malo y los susodichos estaban a la orilla del lago.

A pesar de las incomodidades, todo en ese reino era un espectáculo tanto de día como de noche.

Tanto que, a pesar que Kion estuviera recuperando sueño, quisiera que estuviera ahí para apreciar la vista con ella y sus amigos. El pensamiento le bajo un poco los ánimos.

Dilla escuchó cada palabra de la leona para luego observarla contemplar la luna. El león blanco paso su mirada al león que tenía a su derecha encontrándolo disfrutando de la fresca brisa con una sonrisa en sus labios y apoyando su cabeza sobre sus patas delanteras. Sus ojos comenzaron a cerrarse poco a poco pues el sueño estaba cobrando factura.

Este acto le pareció curioso a Dilla pues en Alba, en los años que tenía de vida, nunca había escuchado a alguien quejarse de sueño pero esto se debía en parte a que los leones blancos de ese reino dormían mucho menos que otras manadas. Tenían una vida más activa y el sueño pesado no era común.

-Kion, ¿en verdad es tan especial como para que Esbe fije tanto la atención en él?- se atrevió a preguntar Dilla aprovechando que Niho poco a poco caía dormido.

Esta pregunta sorprendió a Tiifu haciendo que volteará curiosa hacia él.

-Es el líder de la Guardia de León. Tiene un cargo muy importante en el ciclo de la vida. Claro que es especial- dijo Tiifu segura de sí misma y una sonrisa lo confirmaba.

-Pero… si un cargo te hace especial…- dijo Dilla admirando las estrellas - ¿Qué ocurre con los leones simples como nosotros? ¿Acaso no tenemos voz?-

La sonrisa de Tiifu fue cayendo poco a poco y por primera vez quedo muda ante Dilla. Era algo que nunca había considerado la felina. ¿Tendría razón? Por qué de ser así… entonces ya no se trataba solo de Kiara, Kopa o Kion si no también de ella y Zuri. ¿Cuál era su destino? ¿Serían importantes siendo el destino que tuvieran?

-Sin importar el cargo… ¿Kion es especial para ti?-

Una vez más Dilla la sacó de sus pensamientos.

Ella lo miró confundida y los ojos del macho pedían una respuesta la cual no llegó a completarse.

-Tiifu, Dilla –

Escucharon una voz que los llama detrás de ellos.

Los mencionados voltearon a ver el dueño de la voz y sobre una roca de considerable tamaño estaba Kion a quien el viento sacudía su melena en desarrollo y la oscuridad a penas lo dejaba asomarse pero no fue difícil reconocerlo para ambos.

-Kion – nombró Tiifu con entusiasmo pero a la vez con preocupación de verlo despierto. Kion se impulsó con las pata traseras y bajo de la roca con un salto cayendo frente a ellos quienes se pusieron de pie inmediatamente - ¿Qué haces despierto, deberías estar…?-

Pero Tiifu no pudo terminar su frase al ver el semblante del cachorro. Serio y el rostro demacrado por la falta de sueño no eran buenas señales. Apenas pudieron reconocerlo a pesar de la distancia.

-¿Estas bien?- la felina cambió su pregunta.

-Pronto lo estaré, ahora sé qué debo hacer pero necesito de su compañía- Kion paso la mirada por los tres presentes- La de todos. ¡Ahora! -

-¡Sí, vallamos por esos malos! -Niho se levantó rápidamente hablando apenas consiente de lo que sucedía pero los ojos entreabiertos y un poco de baba en la barbilla se ganaron las miradas de los presentes.

Dilla en su cabeza se preguntaba cómo era posible que se hubiera quedado dormido tan rápido.

-Como sea, vámonos- mandó Kion iniciando así su caminata.

-Espera, ¿Ahora?- cuestionó Tiifu.

-No puedo esperar ni un día más- La voz de Kion no sonaba muy amigable.

-¿Y a dónde vamos?- (Dilla)

-Lo sabrán cuando lleguemos- y sin decir más y sin oposiciones los tres leones restantes lo siguieron.

Solo se escuchó un bostezo por parte de Niho.

-----------------------------------------------------------------------
Después de unos minutos caminando entre el reino y una pequeña selva, en la que Kion no respondió ninguna pregunta, el grupo detuvo su paso.

-¿Qué hacemos aquí?- Dilla interrogó las intenciones de Kion pues comenzaba a reconocer el lugar.

-Terminaré con esto de una vez- contestó Kion deteniéndose y apartando unos arbustos con su pata derecha dejando ver un claro de gua cristalina. El agua más pura y limpia que había en todos los reinos –Enfrentare mis miedos-

Todos se acercaron más hasta la orilla de aquel pequeño lago mirando su reflejo en el líquido excepto Kion y Dilla.

-Oh no. Kion, este claro es sagrado para mi reino. No deberíamos estar aquí, si Esbe nos encuentra…-(Dilla)

-Esbe me trajo aquí- interrumpió el cansado león- Solo aceleraré el proceso-

Kion comenzó a acercarse hasta llegar al borde ganándose la atención de Niho y Tiifu que no tenían ni idea de lo que tramaba.

-Insisto. Esto es una mala idea- Dilla dio unos pasos hacia enfrente.

-¿Y para que nos trajiste a nosotros?- preguntó Niho tratando de asimilar la situación y entender porque Dilla estaba tan alterado, era solo agua.

-De ser verdad las leyendas no sé qué pueda pasar conmigo. Si las cosas se complican saben que hacer- (Kion)

-No puedo permitirlo- (Dilla)

Kion giro la cabeza para verlo.

-Dilla, necesito esto. No tienes idea lo que es ver tus miedos noche tras noche y que hagas lo que hagas todo permanezca igual. Ya no puedo más. Si lo consigo recuperare el rugido y podre pensar con claridad, mi mente solo será mía y seguiremos con el plan de Kiara. Por favor, déjame intentarlo, por favor-

El albino no estaba seguro pero Kion sonaba desesperado y tenía razón, no sabía lo que era con lo que estaba lidiando y menos había vivido lo que ellos.

Sin remedio Dilla cayó y se sentó en su lugar esperando a que todo acabara.

Kion formó una pequeña sonrisa con el ánimo que le quedaba para luego regresar la mirada hacia el redondo lago. Éste no tenía niveles de profundidad, era solo un hoyo en la tierra a la que no se podía medir la profundidad.

Como último acto miró a su izquierda para encontrarse con Tiifu que asintió con la cabeza. No estaba muy al tanto de la situación pero si Kion creía que era lo mejor entonces también ella. A su lado derecho se encontró con Niho el cual hiso lo mismo que Tiifu y le deseo buena suerte apartándose de las bromas y poniéndose serio por un minuto.

Kion cerró los ojos.

Inhaló todo el aire que pudo como nunca lo había hecho aprisionándolo en sus pulmones y decidido, acumuló fuerza en sus patas traseras la cual utilizó para dar un gran salto al ojo del claro.

Tan pronto toco el agua todo se volvió blanco.


-----------------------------------------------------------------------


(Perspectiva de Kion)


No sabía lo que había sucedido.


¿Cuánto tiempo había pasado?


Lo último que recuerdo era haber llevado a mis amigos al lago supuestamente milagroso. Recuerdo la preocupación en la cara de Dilla, la cara de curiosidad de Niho y los hermosos ojos de Tiifu… aquellos jades viéndome con preocupación pero ¿había sido real ese recuerdo o solo era otro estúpido sueño más?


Lentamente abro los ojos y para mi sorpresa… No hay nada.


Todo, absolutamente todo es blanco; no hay suelo aunque me sostengo en la nada, tampoco hay pasto o árboles.


Es increíble y quizá este delirando pero por un segundo siento paz.


Como broma hacia mí mismo me pregunto si me abre ahogado y eh muerto.


Dicen que al morir sientes tu cuerpo liberarse de los problema y quizá sea el caso.


Lamentablemente entre esa paz y pensamientos absurdos ocurre algo. Siento un temblar bajo mis patas y cada vez se hace más fuerte hasta el punto que la nada bajo de mí se abre apareciendo una enorme grieta. Se extiende y no frena.


Salto a un lado evitando caer y de este enorme orificio se alza una enorme roca frente a mí.


Algo me distare por un momento, siento un cosquillar en mi costado y patas. Lo observó y del suelo blanco salen plantas y pasto. El cielo también cambia a uno con nubes. Estallidos se escuchan por todos lados y todo a mí alrededor se ha transformado en una sabana.


Regreso la vista hacia la roca que estaba frente a mí y mis ojos se abren hasta más no poder. El asombro y el terror me vuelven a invadir.


Ahí, frente a mí se terminó de levantar la enorme roca y con una sabor amargo en la lengua descubro que es la roca del rey, la de mi reino, la de prindelands.


Rugidos se escuchan detrás de mí haciéndome voltear nuevamente y la escena es horrible, una matanza.


Dos grupos de leones se destrozan los unos a los otros. Mordidas, zarpazos y sangre parecen ser los protagonistas.


El miedo me controló por completo. Ahora también sentía unas nauseas terribles.


Corrí hacia ellos tratando de detenerlos.


-¡Basta! ¡Suficiente!-


Pero fue inútil, nadie me pone atención.


A más me acerco aparece un segundo descubrimiento.


Un bando de leones es blanco… los Alba.


Retrocedo y mis patas tiemblan pero sin previo aviso dos siluetas, uno mecho y la otra hembra, salen desde el suelo, como fantasmas. Son enormes, colosales como los leones con lo que soñé hace unas noches.


Estos se enfrentan y ¿Cuál es mi sorpresa?


Son Esbe y Zira.


Destazándose uno al otro. Zira tiene la cara deformada por el odio.


No lo soporto. Doy media vuelta tratando de evitar seguir viendo pero no para.


Ahora frente a mi hay otras dos siluetas pero estas son de mi tamaño, de mi edad pero… enfoco bien y noto que no solo compartimos esas semejanzas.


Estos imitan a los adultos pero… uno soy yo.


Muestro los colmillos tratando de intimidar al otro pero es en vano.


No reconozco al otro león hasta que de un zarpazo que le atina mi otro yo le obliga a girar la cabeza y verme.


No puedo creerlo.


¡No! ¡No esos malditos ojos verdes!


Me siento traicionado. No conozco al portador de esos ojos en persona pero es suficiente para sentir como me hierbe la sangre. No quiero creerlo, no puedo.


-¡Nos manipulaste!- le grito sin escrúpulos.


Siento odio y repudio por ese león


Todo indica una solo cosa; todo fue una farsa.


Llegamos hasta aquí por él, todo esto fue por él y nos agradece con sangre.


Nos ha usado.


Estoy a punto de maldecirlo con palabras que nunca he usado pero he escuchado de mayores, cuando una risa ronca y esta vez, llena de humor, de diversión llama mi atención así arriba.


En la punta de la roca del rey, con la melena sacudiéndose en el aire, está Scar mirando, a mí, la pela a mi alrededor y se ríe a carcajadas.


¡No merece estar ahí! El trono nunca será suyo.


Pienso involuntariamente, no sé de dónde ha salido eso.


No sé por qué pero bajo la mirada de nuevo hacia ese cachorro.


Sigue en el suelo y le sigue el juego a ese maldito león oscuro. Ambos se ríen de mí y yo solo puedo apretar los dientes con fuerza.


Fue ahí cuando solté un grito de desesperación.


(Fin de perspectiva de Kion)

Kion sacó la cabeza del agua pidiendo aire a bocados.

Esta era la señal para Niho y Tiifu.

Kion se acercó nadando lentamente hasta la orilla y fue cuando todo tierras que Niho lo sujeto con la boca por la nuca ayudándolo a subir.

Una vez en tierra firme, el felino seguía tosiendo. Su pelaje empapado y una falta de fuerza repentina lo llevaron al suelo.

-Kion, ¿Esta bien?- preguntó de cerca Tiifu.

Dilla lo observaba tiritar pero no por frio. Algo andaba mal y la miarada perdida de Kion le daba la razón.

-¿Qué ocurrió?- se aventuró a preguntar Dilla.

Kion se tomó su tiempo para procesar lo que había visto.

Después de unos minutos se levantó con dificultad a pesar de que Niho y Tiifu le dijeran que permaneciera en el suelo.

-Hay problemas. Aquí y con Kiara y Kopa-

-¿A qué te refieres?- (Niho)

-Fue un error salir de pridelands. Aún hay tiempo antes de que Kiara lo encuentre- respondía Kion pero nadie entendía.

-Kion- le trató de tranquilizar Tiifu.

El macho de melena rojiza la miró a los ojos antes de responder.

-Habrá guerra- (Kion)

CONTINUARA…
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Aisha el Miér Ago 31, 2016 7:14 pm

Vaya, estoy completamente enganchada a tu Fan Fic, esperare con muchas ansias el siguiente capítulo, parece que Kion y sus amigos iran al reino de Zira para la ayuda, WOW, admito que este capítulo fue más extenso de lo normal, disfrute mucho su lectura. En fin, espero que continúes Smile

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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por león kopa el Miér Ago 31, 2016 9:29 pm

Buen capitulo bako espero que kion y los demas llegen al reino de zira para advertir a kiara, kopa y zuri que es una trampa y estan en peligro. y si este capitulo fue un poco mas largo.

Saludos y rugidos!!
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por KIRAN27 el Jue Sep 01, 2016 11:54 am

buen capitulo amigo bako las cosas estan empeorando ojala que kion se de prisa y avise a sus hermanos y amigos que corren un gran peligro s saludos y rugidos y un fuerte abrazo amigo bako
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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

Mensaje por Bako el Lun Sep 12, 2016 8:00 pm


-¿Una guerra? –Cuestionó Tiifu las palabras de su amigo -¿Estás seguro?-

-Creí que entrar ahí te ayudaría a calmarte pero… te veo más exaltado- agregó Niho examinando de arriba abajo el empapado pelaje de Kion.

-No sé qué sucedió pero de lo que estoy seguro es de lo que vi. Pude sentirlo… fue como ya haber vivido aquello. Todo tan real –respondí Kion tratando de expresarse correctamente – Fue una visión de lo que viene y formaremos parte de ello-

Los tres leones restantes compartieron miradas entre ellos. Aún había algo de duda.

-¿Y qué hacemos ahora? ¿Avisamos a Esbe?–(Dilla)

-No – le cortó Kion rápidamente – Primero lo primero; debemos advertir a mis hermanos y a Zuri. No hay tiempo que perder-

La atención de Kion se fijó en Niho.

-Niho, ¿Ste está aquí en el reino? –(Kion)

-Sí, después de estar volando de reino a reino día tras día se cansó y decidió quedarse aquí- (Niho)

-Bien, mándalo con un mensaje a los otros. Nos reuniremos hoy mismo- (Kion)

--------------------------------------------------------------------------------------------

Cinco machos se acercaban descaradamente a las dos leonas, las cuales a comparación, eran de menor tamaño.

El aire era tenso y a cada paso más cerca, el corazón de Kiara se desembocaba latiendo rápida y dolorosamente.

El viento mecía las melenas en crecimiento de los machos.

No había salida. La única opción de Kiara era distraerlos para que Zuri escapara y avisara a Kopa pero… ¿podría encarar a cinco leones ella sola? Su entrenamiento en el reino y el haber cometido su primera cacería le habían servido para aprender muchas cosas pero esto no se trataba de rastrear y espantar gacelas… ni siquiera de cazarlas. Estaban frente a un mar de colmillos que fácilmente le duplicaban el tamaño.

Estaban en desventaja pero la felina no iba a darse por vencida. Si la querían muerta primero pelearía como una guerrera.

-¡¿Y bien?! ¿Cómo quieren comenzar esto? ¿Una a una o ambas a la vez?- dijo Nak por todo el grupo retándolas. Se notaba que disfrutaba cada segundo y una sonrisa retorcida lo demostraba.

-No tocaras a nadie de mi familia, ¿oíste, bastardo? – amenazó Kiara provocando varias risas entre el grupo de leones… aunque claro, no todos reían. Un león de pelaje oscuro miraba serio la escena.

-Parece que tenemos una ganadora- Nak dio un paso más sobresaliendo del grupo. Los restantes se limitaron a quedarse en su lugar y observar. Parecía que ya lo habían planeado y Nak sería quien derramaría la sangre.

Sangre… tan solo pensar en ello le erizaba la piel. Era la primera vez que le daba asco aquel liquido rojo y más aun sabiendo que muy probablemente sería de ella.

-Zuri, vete – ordenó Kiara de espaldas a ella –No podré distraerlo mucho, necesito que vayas por Kopa –

Pero los ojos azules de Zuri estaban perdidos en dirección a los cinco machos. Parecía congelada.

-¡Zuri! –grito Kiara volteando para sacarla de su trance. Fue ahí cuando sus ojos se dirigieron a ella y aquellas palabras llegaron a sus oídos pero Kiara dudo por un segundo si comprendió lo que le dijo pues su amiga no dijo nada… ni siquiera asintió con la cabeza. Únicamente retrocedió lentamente hasta que en cierto punto, al voltearse, comenzó a correr.

Uno de los cinco miembros estaba a punto de echar a correr para cortarle el paso pero fue el mismo Nak quien lo detuvo con voz grabe.

-¡Detente! – le frenó Nak al león –Me gusta que corran. Lo hacen más divertido –

Kiara frunció el ceño hasta más no poder y sus afilados colmillos se asomaban.

-No te preocupes, lindura. Cuando termine contigo iremos por tu amiga y nos divertiremos mucho – Nak comenzó a rodear a la leona.

"No de nuevo", pensó en sus adentros la felina pues odiaba el acto de ser rodeada. Se sentía como una vil presa. A pesar de esto no podía hacer más que seguirlo con la mirada.

-Es una lástima que no vivas para verlo- volvió a alardear Nak.

-Al menos tienes la decencia de pelear tus batallas- (Kiara)

-No siempre soy justo, dulzura. Es más, no debería serlo contigo. Deberíamos destazarte todos aquí, ahora mismo. Nadie ha sido justo conmigo, yo era quien merecía ser el líder pero no… - Nak volteo a ver a Kovu, acto que copio Kiara pero el rostro de él no reflejaba nada. Ni pena por Kiara ni odio por Nak –Eligen al primer bastardo que roban. Ni siquiera es de estas tierras…-

-Te lo he dicho muchas veces. Si tienes un asunto que arreglar conmigo siempre estoy dispuesto- interrumpió Kovu.

-No comas ansias. Pronto pelearemos por el título. Mientras tanto… - sin previo aviso Nak centro su atención de vuelta a Kiara propinándole un golpe con el brazo mandándola directo al suelo - Me encargare de la demás escoria-

Rugidos y voces exigiendo sangre salían de las bocas de los presentes, excitados por lo que presenciaban, exceptuando al león de ojos verdes.

El golpe aturdió a Kiara quien al abrir los ojos todo le daba vueltas y no podía enfocar la vista por más que peleaba por hacerlo.

-No me digas que con eso tuviste suficiente- pero el gusto no le duro mucho a Nak después de ver como Kiara se levantaba lentamente con los ojos cerrados para luego abrirlo en su dirección. Su semblante no había cambiado.

-No te será fácil- (Kiara)

Nak gruñó por lo bajo lanzándose sobre ella pero está vez pudo ser más rápida que él esquivando sus zarpas.

Aprovechando esto, Kiara trato de recordar todo lo que su madre le había enseñado para cazar pues ahora lo necesitaba, saltó encima de él y clavó sus colmillos en el primer sitio de piel que encontró, no se daría el lujo de fijarse solo en su cuello cubierto de melena pues no tendría tantas oportunidades. La misión era causar daño fuera donde fuera.

Nak se sacudía de un lado a otro tratando de quitarse a la leona de su lomo pero ella no cedía, estaba completamente sujeta y cada vez aumentaba la fuerza de su agarre. Para el león comenzaba a doler y no teniendo de otra se levantó en sus patas traseras y con fuerza se arrojó de espaldas contra el suelo aplastando a Kiara quien inmediatamente se soltó para exclamar unos quejidos de dolor.

El golpe había sido fuerte. Había sido un milagro que no le haya roto algún hueso.

Nak se levantó rápidamente del suelo sonriendo triunfante.

-¿Te lastime?- preguntó con falsa preocupación pero Kiara no contestó. Cerraba los ojos tratando de ahogar su dolor –Pues no sabes lo que te espera-

El macho la sujetó con sus colmillos por el cuello levantándola y arrojándola por el aire cual animal muerto. Sus compañeros reían.

"¡Mátala, Nak!"

Alcanzó a escuchar Kiara entre el viento. Poco le importo saber de quién era esa voz. Como pudo logró ponerse de pie nuevamente. Le pesaba el cuerpo y cada vez que su pecho se inflaba para tomar aire sentía arder sus pulmones y la sensación de que no entraba el suficiente oxígeno estaba presente.

Por un momento, mientras observaba a ese león acercarse nuevamente, se castigó a sí misma. ¿Cómo era posible que con tres golpes le había consumido casi toda su energía? Era una sensación horrible, se sentía débil.

-Se nota que nunca has enfrentado a alguien-

Ahora Nak estaba frente a ella. ¿Cómo había llegado tan rápido hasta ella? ¿Por cuánto tiempo se había distraído? Fue inevitable soltar un respingo al tenerlo frente a frente

–Pero no importa si lo has hecho o no. Está no es una pelea más. Aquí no hay golpes por ambas partes, aquí no tienes esperanza de ganar. Estás sola y haber pisado estas tierras fue tu mayor error- (Nak)

Una parte de Kiara quería darle la razón a ese extraño pero la otra no; su orgullo, la parte dentro de ella que le decía que siguiera y aguantara, no importara las posibilidades. Sí, se había lamentado anteriormente, como muchas veces antes de tan siquiera salir de su reino pero una vocecilla le decía que no era una simple leona, no era una más. Era la princesa de Prindelands, hija de Simba y Nala, hija de reyes y debía portarse como tal.

-Tú podrás ser un desgraciado… pero aquí hay algo por lo que luchar y no abandonare mis ideales- le contestó Kiara en un susurró a su agresor.

Nak guardó un segundo de silencio, su rostro no lo mostraba pero en sus ojos había sorpresa. Volteó para ver a sus compañeros y estos le devolvieron miradas de desprecio.

-Pues tendrás que llevarte tus estúpidos ideales a la tumba- Al felino no le importó plantar un golpe seco en la mejilla de la leona. Está vez acumulando toda su fuerza en la palma de su pata y sus garras asomándose.

El golpe contra el suelo fue igual de duro y hueco como el que recibió.

Kiara ni siquiera rebotó, tan pronto toco el piso pareciera que hubiera quedado pegada a este.

Kovu cerró los ojos involuntariamente. No supo porque pero no podía presenciar más la escena.

Nak acuñó la barbilla de Kiara en su pata derecha, la misma con la que acertó aquel golpe y la que se teñía con manchas rojizas.

Kiara entreabrió los ojos indicando que aún estaba con vida pero pareció no afectarle en lo más mínimo a Nak.

-¿Sabes? La sangre en tu rostro combina perfectamente con el rojo de tus ojos. Nunca había visto unos rubís como los tuyos… es una lástima- Nak se acercó al oído de ella para susúrrale –Levántate una vez más y me encargaré que nunca más lo hagas –

Y tan pronto dijo esto soltó su rostro de un jalón para luego dar media vuelta y comenzando a andar lento.

-Nak, ¿Qué haces? –espetó uno de sus compañeros.

-Quiero ver de lo que es capaz, ha resistido bien los golpes pero creo que agonizar hasta la muerte le dará una lección…

-Yo no contaría con eso –dijo un tercer león del grupo haciendo que todos voltearan hacia Kiara. Esta se volvía a poner de pie en su sitio y varias veces sus piernas temblaron, parecía que en cualquier momento caería de nuevo.

Nak arqueó la ceja incrédulo de lo que sus ojos veían.

Kiara con esfuerzo había logrado levantarse. Su pelaje estaba despeinado y sucio, había sangre en su rostro junto con unas delgadas líneas rojas y el pómulo de su ojo derecho estaba inflamado.

-¡¿Por qué sigues levantándote?! –exigía saber Nak. No podía entender la determinación de Kiara y eso le frustraba.

-¿Crees que eres la primer amenaza que enfrento? ¿Crees que eres el único león demente que quiere asesinarnos? No sabes por lo que hemos pasado mi familia y yo pero… a pesar de las adversidades seguimos aquí, seguimos juntos a pesar de la distancia. El haber llegado tan lejos me trae un poco de paz aplacando el odio que siento dentro, del cual un simio me habló. Aprendí muchas cosas en este viaje… aprendí que no soy nada sin mis hermanos, que no soy el centro de todo y que ellos también tiene sus propios problemas. El morir hoy no es para nada lo que me preocupa, lo que me preocupa es no poder ver como mis hermanos crecen y quizá… crecer con ellos- (Kiara)

Kiara hiso una pausa para ver a cada león en el lugar.

-Aprendí a no tenerle miedo a sujetos como tú porque quien golpea es fuerte… pero quien resiste es poderoso- (Kiara)

-Un discurso no te salvara, ¿lo sabes?- (Nak)

-Sí pero al menos ahora sé quién soy, no estoy perdida como tú-

-Estoy donde quiero estar- dijo Nak volviendo a acercarse y al ver que Kiara ya no ponía ninguna resistencia, solo cerraba los ojos tranquilamente, desfundó sus garras alzándolas en el aire listo para dar el golpe de gracia. Ya no mediría su fuerza, terminaría con todo de una buena vez… pero una voz lo detuvo.

-Basta-

La sorpresa invadió el lugar ganando la atención de todos hacia causante de la interrupción.

-¿Qué dijiste Kovu?- preguntó Nak sin creerlo y sosteniendo su zarpa arriba de su cabeza.

-Dije basta – Kovu dio unos pasos para llegar hasta ellos.

-¿Estás loco? – la rabia apenas dejaba hablar a Nak.

-Aún soy tu líder– ordenó Kovu –Así que retírate –

-¿Qué harás? ¿Dejarla viva a ella y al resto? – Por un momento Nak se olvidó de su víctima y centro todo su odio en Kovu.

La mirada de Kovu se desvió por encima del hombro de Nak posándose en Kiara que veía de igual forma sorprendida la repentina acción de él.

-Fue suficiente. ¿Querías demostrar que eras más fuerte? Lo hiciste, eres capaz de matar a una indefensa cachorra, ahora lárgate- (Kovu)

-¿Estás desafiando la orden de Zira? Sabes que habrá consecuencias- (Nak)

-Deja que me preocupe por Zira. Ahora tú y el resto váyanse. Me encargaré personalmente- Dijo Kovu serio tratando de sonar seguro de lo que hacía.

Los tres machos restantes se miraron los unos a los otros sin entender lo que sucedía. Parecía que ellos estaban por ceder a las órdenes de Kovu pues al final del día él era su lider. Nak se dio cuenta de esto haciendo que este volviera a entrar en cólera.

-¡Estoy harto de tus estupideces!- exclamó Nak lanzándose hacia su líder pero este ya esperaba sus reacciones así que con un movimiento ágil se quitó de su trayectoria para que al caer, Kovu sacara sus propias garras y sin mucha fuerza cortara la piel de las patas delanteras de Nak haciendo que cayera al suelo por el repentina falta de fuerza en sus extremidades. Kovu no perdió tiempo y salto encima de Nak encarándolo.

Los movimientos rápidos y limpios de Kovu sorprendieron a Kiara. Ahora comprendía porque él era el lider y no Nak. Este último podía ser más grande y más fuerte que cualquiera del grupo pero no todo cargo dependía de estos tributos.

-¡Dije: Lárgate! – amenazó Kovu gruñendo para luego quitarse de encima permitiéndole a Nak levantarse.

El hostil león no tuvo de otra que tragarse su orgullo y levantarse sin reproche. Sentía la mirada pulsante de todos. Había quedado como un imbécil.

-Es mejor que mates a esos leones, Kovu. Si no te ira mal – terminó de decir Nak para luego clavarle una última mirada a Kiara. Luego de eso el resto del equipo lo siguió por la espalda.

Kovu observaba como poco a poco sus compañeros se retiraban mientras Kiara a paso lento se daba vuelta y se dirigía a la orilla del rio. Se detuvo un momento para ver su reflejo. No se reconoció por su estado actual. Su mejilla aún inflamada apenas le permitía ver con su ojo derecho y tres líneas rojas adornaban su rostro.

Tomo una bocanada de aire y sumergió su cabeza para quitar el rastro de sangre para luego tomar un poco de agua con su pata y pasarla por el resto de su cuerpo.

El sonido del líquido en movimiento atrajo la atención del macho. Con un paso ligero se acercó a ella pero Kiara lo escuchó perfectamente.

-¿Entonces lo harás? ¿Terminaras el trabajo de Nak?- la voz monótona de Kiara era para estrujar cualquier estómago.

Kovu calló por instantes mientras la observaba de espaldas a él.

-No. No soy como él- (Kovu)

Kiara se detuvo en lo que hacía permaneciendo en su lugar.

-¿Por qué? ¿Por qué detuviste a Nak?- la leona trataba de darle sentido a su decisión. Al no encontrarlo no tuvo más remedio que preguntar sin importarle las consecuencias.

-Ayer parecías alguien diferente. Parecías una simple leona problemática y consentida-

-Gracias- dijo Kiara con sarcasmo.

-Pero hoy… lo que hiciste solo me indicó que estaba equivocado contigo- (Kovu)

Kiara se giró para verlo con curiosidad.

-Me demostraste el compromiso que tienes, no solo con tus hermanos si no con los leones de este reino. "Hay algo por lo que luchar"… Varias veces he pensado lo mismo –

Kovu desvío la mirada.

-Los leones de aquí quieren aparentar que viven bien peor no es así. He visto el miedo en los ojos de leones adultos- (Kovu)

-¿Llegaremos a un lado con esto?- la voz esperanzada de la cachorra acurrucó los oídos del joven.

Kovu llenó sus pulmones con todo el aire que pudo soltándolo poco a poco.

-Trate de convencerme que eran puros inventos míos pero ahora sé que no lo son… No eres una extraña para mí, te he visto cientos de veces a lo largo de mi vida…-

-¿Qué?- Kiara se acercó a él, expectante. La confusión y curiosidad se adueñaron de su cuerpo.

-Dijiste que me viste en sueños, que te llamaba…. Pues los últimos cinco años he soñado con una leona. Sus ojos rojos brillan entre la noche y me llama sin que palabras salgan de su boca. Me repite una y otra vez que todo saldrá bien y que formaremos parte de algo importante… Estuve escéptico desde el día en que cruzamos miradas supe pero hoy sé que eras tú. Tú eres la leona de mis sueños-

Kiara abrió los ojos como platos por la sorpresa. Era imposible.

-Ahora lo sé – Sus ojos verdes se conectaron a los de la felina – Necesito que me cuentes tu plan con detalle. Esta vez no estás sola-

CONTINUARA…


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Re: Kiara, Kion y Kopa: La historia de 3 Hermanos

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