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The story of Aba [Fan-fic]

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The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por Aba el Dom Abr 10, 2016 5:04 pm

The story of Aba

Bienvenido a mi primera historia que estaba deseando compartir con vosotros. Se posiciona en el mundo del Rey León aunque tuve que modificar lo para la integración del nuevo personaje llamado Aba. Tengo pensado en hacer la historia de unas 10000 palabras con 10 capítulos, y para no cansaros intentare hacer cada capítulo entretenido, además pondré algún que otro dibujo para que os hagáis una idea y ponerlo un poco más interesante, ya sé que no soy un artista...
 
Resumen: 
Aba es un león que es un poco especial. A lo largo de la historia descubriremos el secreto que lleva siguiendo a Aba desde que dejo su hogar en Botsuana hasta el final de su trayecto.

Portada:



Prólogo:

El sol lucía en el cielo con la fuerza del mediodía en la ciudad conocida como Madrid. En las afuera de la ciudad una bella dama de pelo largo se sentaba a la sombra de una haya verde junto a su regordete marido. Aunque pareciera que estaban en un campo deshabitado, realmente, era el jardín de su enorme mansión, que Sergio... el marido de María, había heredado de su padre, ya muerto hace unos años en un accidente de tráfico. Mientras charlaban de su matrimonio, oyeron en la radio una noticia.

- Esta semana será las más calurosa de este verano, si no tiene ningún compromiso te aconsejo que cojas las maletas y te vayas a dar un chapuzón a la costa-.

-Porque no nos vamos de vacaciones otra vez- Propuso Sergio a María después de oír la noticia, ya que Sergio no quería ir a la playa, pero, tampoco quería quedarse a achicharrarse.

-Estoy de acuerdo, ¿Pero dónde?- Preguntó María.

-¿A Indonesia?-

-Ya hemos ido ocho veces este año-

-¿Y si vamos a...?- Sergio continuo diciendo destinos hasta que...

- Y si vamos de safari por la jungla o la sabana, como por ejemplo Kenia, Tanzania o Madagascar- Dijo María.

A Sergio pareció gustarle la idea, se puso muy contento. La pareja estuvo discutiendo sobre el país al que ir de vacaciones. Hasta que a Sergio se le ocurrió una idea muy ingeniosa, al menos eso lo que pensó él. Botsuana, una antigua colonia inglesa al sur de África. A ambos le pareció una buena idea ir a ese país, que ya tenía fama por sus safaris. Instantáneamente se pusieron manos a la obra para hacer la maletas, aunque casi todo el trabajo lo hizo uno de los elegantes mayordomos que tenían. María propuso ir en un vuelo público, pero Sergio había comprado un jet privado el día anterior y lo había comprado para algo. Pero lo que María no sabía es que Sergio había contratado a un piloto inexperto para pilotarlo. Un piloto que encontró en internet. Además había comprado un jet peculiar de China. María se iba a aventurar en una locura dentro de unas horas.



En el aeropuerto de Barajas antes de pasar el control de seguridad la pareja encontró un vagabundo sentado que suplicaba dinero, pero Sergio evito a este humilde hombre porque no quería darle dinero, ya que no tenía nada en mano. El vagabundo supo al instante que Sergio era rico, por las pintas de él y su mujer, por la cantidad de maletas que llevaban. Este empezó a decir palabras en otro idioma que era desconocido para el resto. Lo único que entendió María de este hombre y su idioma, posiblemente africano, fue... Aba. Los dos salieron pitando de la escena porque a Sergio le pareció que ese hombre podía volverse peligroso.

Ya en el avión María y Sergio se sentaron en los sillones que tenía el jet. A pesar de que fuera de China, el avión estaba muy bien, tenía televisión de plasma, bar, sillones de lujo, baño de lujo, incluso se habían llevado a Alfonso, su mayordomo favorito, a pesar de que este se fuera negado a venir. María de reojo, mientras observaba boquiabierta el avión, pudo observar al piloto, parecía muy nervioso y poco decidido. Cuando entro en la cabina empezó a apretar botones patosamente. Cuando se percato que María la observaba cerró la puerta de la cabina con mucha fuerza, como si estuviera preocupado. El capitán pronuncio unas palabras por el micrófono del avión en un tono sin ánimos de expresión.


-Bienvenidos al señor Sergio y a su mujer María a su nuevo jet privado, con destino a Botsuana.-


María estaba dispuesta a caminar hasta la cabina y preguntar al piloto si se encontraba bien, en ese instante se oyó un pitido. Hora de ponerse el cinturón de seguridad. Ella no puedo hacer más que sentarse y abrocharse el cinturón. Empezaron a rodar por la pista de despegue y en menos de un minuto ya les habían dado permiso para despegar, este mensaje se los comunicó el capitán nuevamente con un tono nervioso. En otro minuto ya estaban sobrevolando Madrid. María y Sergio observaron como dejaban Madrid en el norte mientras se dirigían hacia Botsuana.



 
María se despertó exaltada, había soñado en el vagabundo diciendo esas palabras, el piloto novato y un accidente de avión que había visto la noche antes del despegue en un documental. María estaba correlacionando todo lo sucedido y no se esperaba nada bueno. Pero cuando vio a su marido descansar plácidamente en el sofá frente a ella la reconforto. Aunque Sergio estuviera durmiendo desde que despegaron de Madrid. Otra cosa que reconforto a María fue ver por la ventanilla de su jet el amanecer en el horizonte de África, y dejo de preocuparse por lo que había ocurrido el día anterior. María quiso despertar a Sergio para que viera el amanecer, pero una capa de nubes lo cubrió, seguidas por lluvia. El tranquilo amanecer fue interrumpido por un estruendo y luego otro mayor. Se habían adentrado en una autentica tormenta africana, una de esas que María también había visto en un documental, unas que inundan la sabana africana por completo, dejándola con un archipiélago de tierras altas donde los animales intentan hacer lo mejor por sobrevivir. De repente, el piloto  dio un grito y salió de la cabina.


- ¡Hemos perdido un motor, uno de los truenos ha dado al motor, vamos a morir!- Dijo el piloto gritando, tan fuerte que despertó a Sergio que continuaba durmiendo.


-¿No hay ningún aeropuerto en la zona?- pregunto María, la respuesta fue negativa, estaban en medio de un apuro en algún lugar de Botsuana.


 Sergio gritó. -Estamos perdiendo altitud, ya estamos bajo la capa de nubes, ¡se ven los animales!-


Él empezó a gritar al piloto para que hiciera algo, pero se dio cuenta que el piloto era un auténtico novato. Ya se distinguían los animales y árboles. Todo estaba perdido.
    
Dicen que lo último que ves antes de morir es tu vida, pero María vio al vagabundo del aeropuerto diciendo aquellas palabras.

Spoiler:



Capítulo 1 Cachorro:




Spoiler:

Estaba desorientado, la noche era fría y me encontraba cerca de una estructura grande y destrozada. Mi instinto me dijo que saliera de allí y así hice, pero un recién nacido no podía llegar muy lejos, aunque fuera un león, estaba muy debilitado para correr mucho. Al poco tiempo me sentía muy cansado y me tiré cerca de un tronco. Desde allí se veía de donde había salido, pero no el porqué. ¿Qué haría un cachorro de león allí solo? Pues no lo sé. La noche se acaba y seguía desorientado.

El sol ya había salido desde hace un par de horas, pero yo seguía allí tumbado bajo la sombra aquella acacia. Cada vez hacia más calor, pero me seguía estando muy débil para moverme. Entonces oí un ruido, justo detrás de mí. Estaba muy cansado para darme la vuelta. El cansancio pudo conmigo, y me dormí. Solo recuerdo tramos del viaje, me estaban arrastrando. Recuerdo que subí… Y luego bajé… Alguna que otra piedra… Pero fue el sonido del agua fluyendo el que me hizo reunir fuerzas para levantarme y acercarme a beber un poco, no había bebido en un día y estaba sediento. Cuando mi lengua tocó el agua me sentí vivo otra vez. Este efecto se pasó en cuanto me di la vuelta y observé lo que me había traído hasta allí. Era un león adulto, detrás de él se hallaban más leones. Estaba desconcertado, pero parecía que aquella manada de leones estaban igual que yo.

El que parecía el líder de la manada se me acerco. -¿Cómo llegaste tan lejos del lago Dayídowu?¿Tú solo?¿De quién eres?...-

No sabía cómo responder a aquella lluvia de preguntas. La situación se volvió hostil cuando el líder no sabía si yo era de aquella manada o no. Ya me estaba imaginando que haría cuando descubriera que no era de allí y esa idea no era nada bonita…

Es… es… mío. Se me habrá… perdido.- Dijo una leona temerosamente.

Como puedes haber “perdido” tu cachorro. Deberías haber tenido más cuidado. A saber cuánto tiempo pudo haber estado solo.-

El león siguió sermoneando a aquella leona que yo no conocía de nada. Asustado me resguarde detrás de las patas de esta.


Después de una rato el ambiente se había calmado y ya no se oían rugidos. El líder se fue con el resto de la manada a la sombra de unas rocas cercanas. Solo nos quedamos aquella misteriosa leona que había dado la vida por mí y yo junto aquel lago.

Se puede saber qué demonios haces aquí, que yo sepa no a nacido ningún cachorro. Dime, ¿Quién eres?¿Qué haces… - La leona percibió que yo estaba igual de confuso que ella y paró de hacer preguntas sobre mi procedencia.- Bueno, ¿Cómo te llamas?-

Era una pregunta fácil, solo que en realidad no sabía ni como me llamaba, pero algo me hizo decir Aba. No sé porque, pero de alguna forma dije eso.

¿Aba? Bienvenido al lago Dayídowu. Me llamo Nona. Has llegado en un momento muy próspero para nuestra manada. Hace poco llegó al lago una gran tormenta y los pastos están verdes y el agua fluyendo constantemente. Las manadas de cebras y ñus se mueven y a nosotros nos beneficia.-

Nona me hizo una señal para que la siguiera y así hice. Me mostró la zona, era hermosa. El lago Dayídowu estaba a los pies de un montaña que nos daba una fuente de agua en forma de cascada que al final formaban el lago. A los alrededores unos cuantos árboles se apiñaban dando sombra. Nona me llevó hasta donde descansaban, un saliente en la montaña, casi todos los leones dormían, incluso el líder que hace poco estaba discutiendo con Nona.

-Se llama Priscus, es el rey desde hace mucho tiempo. No pienses que es malo, simplemente le han pasado muchas cosas. Hace unos años me salvo la vida cuando me quedé huérfana. Dicen que Priscus es descendiente directo de los valiente leones que cruzaron la selva y la sabana para buscar nuevas tierras, no sé si es verdad, pero por aquí Priscus es el más valiente. Con el tiempo seguro que te haces amigo de él. Ahora duerme, seguro que estás cansado.-

Estaba muy excitado por la belleza de aquel lugar, lógicamente, el único que fuera visto en mi vida. Nona se sé echo a unos cuanto metros de mi. Yo seguía observando el paisaje, pero es verdad que estaba cansado, así que decidí dormir tal y como dijo Nona.




Mi relación con Nona fue creciendo hasta que incluso se podía decir que era mi madre. Nona había tenido razón, me había convertido en amigo de Priscus al ser el primer cachorro de la temporada, quien me había enseñado un poco las labores de un rey, yo sabía que nunca sería rey, ya habían varios pretendientes del reino que habían nacido antes que yo, o algún que otro león errante de las inmediaciones, aun así me interesaba aprender. Más cachorros nacieron en los meses venideros con los que pude jugar. No fue hasta entonces que vi que no era igual a los demás… Crecía más lentamente. Fui el primer cachorro de aquel año, pero era el más joven de todos. Nona y Priscus lo sabían, y se esforzaron en que yo no lo detectara.



Con el tiempo, para ser exactos un año, aprendí a superarlo. Una nueva camada ya había nacido. Priscus ya había envejecido y a Nona le costaba cada vez más controlar mis travesuras. Aunque para ella hubiera pasado un año para mí solo unos seis meses. En la nueva camada me había integrado mejor ya que durante medio año fui el mayor de todos. Ya empezaba a tener una pequeña melena y varios amigos con los que hacíamos la vida imposible a Priscus. Aún así, Priscus nos quería y enseñaba. Nos trataba a todos como hijos, aunque algunos no fuéramos suyos, como yo…

Estaba charlando en la roca con los demás leones cuando llegó la noticia que cambió mi destino. Nona vino corriendo al saliente donde solíamos dormir y me ordenó que la siguiera, así hice. Me llevó hasta una colina alejada del lago, desde donde se podía ver las montañas que se hallaban alrededor del lago.

-¡Hijo, tienes que escapar! Priscus ha muerto, Tycho afirma que se cayó por el barranco donde te encontró hace un año y medio, pero no le creo.- Tycho fue uno de los leones errantes que rondaba alrededor del lago y por raro que suene, es un pretendiente. Una vez cuando era muy pequeño me lo había encontrado y el encuentro no fue muy agradable que digamos. – Se ha autoproclamado rey del lago, no creó que te deje vivir aquí, es mejor que te vayas o tu vida podría apeligrar.-

Estaba confuso, pero si veía capaz a Tycho de haber cometido aquel crimen, aunque no me explicaba como Priscus había perdido contra Tycho. Después recordé de que Priscus ya era anciano y solo era cuestión de tiempo que perdiera el trono. Yo no quería abandonar el lago, pero obedecí a Nona, quien dijo que no podía irse, tenía que quedarse para ayudar en los tiempos turbios, se lo había prometido a Priscus. Yo quería que fuese conmigo, pero sabía que Nona era terca cuando se lo proponía. Empecé a correr hacia el norte. No sabía que encontraría allí pero era mejor que dirigirse hacia el desierto del sur del lago. Pobre Nona, tendría que sufrir la tiranía de aquel malvado león.


A pesar de que Nona me ordenara que abandonara el lago me quedé aquel día para observar el funeral del león que me había enseñado y había mantenido la paz en aquel lugar durante mi estancia allí. Empezó al atardecer. Observaba desde la colina en la que Nona y yo habíamos tenido el último contacto. Después de observar el funeral me dispuse a seguir mi camino, mi destino. Algunas lagrimas solté, pero sabía que no serían solo lagrimas si Tycho me encontraba, en su nuevo territorio.


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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por ALOR el Dom Abr 10, 2016 9:54 pm

Nada mal para ser primeriza... No, no te preocupes, no vengo a amargarte el fic XD

Sí, no te lo voy a negar, me choco que Tycho haya aparecido tan de repente sin ninguna presentación con antelación, además que en el caso de Priscus estuve totalmente indiferente al momento de su muerte pues no lo conozco lo suficiente como para que me importe… lo que me da sospechas de que en realidad estos personajes no tienen mucha relevancia en la trama y que solo sirvieron como puente para hacer que la historia avance, así que son puntos que la verdad me dan igual y se pueden pasar por alto sin problemas.

Y si hay más cosas que podría mencionar pero me las reservo para cuando la historia vaya más avanzada, sin nada más que decir, te hago saber que estaré al pendiente del fic, y si de repente tengo tiempo me veras comentando. Saludos Smile
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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por KIRAN27 el Lun Abr 11, 2016 1:35 am

buen comienzo/prolongo de tu historia amigo aba espero que sigas pronto y quiero saber como continua la historia saudos y rugidos y un fuerte abrazo
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The story of Aba. Capítulo 2

Mensaje por Aba el Sáb Abr 16, 2016 4:57 pm

Muchas gracias a los dos por el apoyo. Sobre lo que me dijiste ALOR tienes razón, no expresé bien la relación que tenia Aba con Priscus bien. Intentare retomarla con alguna retrospección en este siguiente capítulo. Cuando lo leas espero que comentes si te quedó claro.
Rugidos.
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The story of Aba. Capítulo 2

Mensaje por Aba el Dom Abr 17, 2016 8:32 am

Aquí les dejo el capítulo dos. Por las clases e tardado en realizarlo pero al final aquí está. Espero que les guste.
Rugidos. study

Capítulo 2 - Río:



- Estaba agazapado detrás de un matorral y la luz del atardecer me camuflaba. Allí estaba, justo delante del punto de mira. Prepare las patas para saltar, entonces cometí el error terminal. Mi presa me había detectado y había salido corriendo de la escena… . No me había percatado de la rama suelta que se hallaba bajo mi zarpa. No me moleste en perseguir a la gacela que se acababa de escapar. Hacía mucho calor, y para empeorar la situación, no había probado bocado en dos días. Nada desde la última cena que había tenido con Priscus y Nona. Seguía siendo un león de un año y algo, y nunca me había molestado en aprender a cazar solo, a pesar de que Nona intentara que yo aprendiera. -Nunca te equivocas Nona. -Pensé en voz baja mientras me lamia una de las patas que estaba embarrada de la larga travesía. Luego me dirigí hacia un árbol que estaba sobre una pequeña colina desde donde podría otear el terreno. De allí pude observar lo que me esperaba un poco más allá. - ¿Es aquel lugar donde cuenta la antigua leyenda donde cruzó hace mucho tiempo el abuelo de Priscus? -. Podía ser, pero todavía quedaba un día de trayecto para llegar hasta allí. -¡Ugh!, otra noche más sin comer -. El estómago me rugía, más fuerte que el rugido más fuerte que hubiera hecho. Me acosté bajo aquel árbol y me quedé mirando a las estrellas hasta que el cansancio pudo conmigo.
 
 


El sol se ocultaba y la sombra empezaba cubrir todo. No faltaría  mucho hasta que la luna iluminara las aguas cristalinas del lago. La fauna se iba apagando. Pero yo me negaba a quedarme dormido, a pesar de que Nona si  lo estuviera.

-No te alejes, blablablá… Nona no me comprende, yo solo quiero explorar un poco. Seguro que no me pasa nada….

La noche era tranquila y el viento silbaba más fuerte de lo normal, señalizando una posible tormenta que aparecería en cualquier momento. Y yo, un león rebelde, me dirigía a una piedra, igual que el resto que se hallaban en la zona. Solo que en esa…, en esa nos íbamos a reunir más leones, mis compañeros. Nos habíamos reunido aquella noche para jugar. Priscus había ordenado explícitamente tenernos vigilados todo el día desde nuestra última travesura, jugar con un grupo de puercoespines, nada del otro mundo, solo que alguna que otra espina se nos había quedado clavada. Pero en la orden no entraba la noche, y aprovechamos para reunirnos cuando todos estuvieran durmiendo.
Empezamos a jugar al escondite. Yo me sabía el lugar perfecto para que no me detectaran y allí me quedé quieto, para que no me descubrieran. El tiempo pasaba y pasaba seguía sin oír a nadie y decidí salir. Salí de mi escondite y me dirigí al lugar donde supuestamente estaba el resto. Pero allí no había nadie.

- ¿Chicos? , ¿hola? – Solo encontré unos ojos rojos. Aquellos ojos se entrecruzaron con los míos y me asusté, sentía maldad en ellos.

Spoiler:


- Parece que a Priscus se le ha olvidado… , un delicioso manjar. Sería una pena desperdiciarlo… -. Comentó  una voz carrasposa mientras se acercaba lento y elegante hacia mí.

Ya solo me encontraba a unos pocos metros de aquel león que me quería comer y empecé a temblar como una gelatina. Salí corriendo, lo más rápido posible. Cuando miré hacia atrás vi que el perseguidor se había molestado en abandonar su elegante caminar y se había puesto a correr detrás de mi decidido a atraparme y tomarme como cena. Me dirigí hacia un árbol alto y me escondí debajo, en las raíces.

-¡Deja de resistirte cachorro!-. Decía el atacante mientras aruñaba las raíces por fuera con sus afiladas zarpas.

Estaba acorralado. Escudriñaba la situación y vi que el árbol bajo el que estaba era hueco y podía gatear por su interior hasta la copa. No era una solución a largo plazo, pero me mantendría en una posición más alta y más alejada de mi opresor. Empecé a realizar la acción justo cuando el león hambriento conseguía hacer un agujero en las raíces. Al principio el león se quedó perplejo por no verme allí abajo. Pero los trozos de corteza que le caían de mi desesperada huida le hizo mirar arriba y ver cómo me escapaba. Intento hacer lo mismo que yo, pero la diferencia de tamaño imposibilitó su subida y salió al exterior del árbol. Me quedé pensando en la copa mi próximo movimiento, ya que un error y podía convertirme en la cena. El león misterioso también buscaba una forma de hacerme caer. Y la encontró. El árbol en el que estaba,  estaba muerto y no hacía falta mucha fuerza para tirarlo. Empezó a empujar el tronco, las ramas del árbol empezaban a quebrase y a caer. Me agarré con toda la fuerza que me quedaban después de la huida y la escalada, pero no fueron suficientes y la rama sobre la que estaba cayó. Allí me quedé viviendo lo que podía ser el último momento de mi vida. Miré hacia el león que me había tirado y que había vuelto a su elegante caminar. Entonces vi una sombra que se entre puso entre yo y mi atacante. Era Priscus.

-¡Tycho! Ya sabes que estás desterrado del lago y sus cercanías. Vienes aquí ilegalmente y además aterrorizas al pobre cachorro. Fuera de estas tierras… ¡Ahora!- La voz de Priscus se oía dominante e imponente.

-Ya no te queda mucho tiempo de reinado viejo león. Y entonces tomaré lo que me pertenece.- Dijo Tycho con una risa malvada mientras se alejaba de la escena todavía con hambre.

Entonces Priscus se dio la vuelta hacia mí. -En cuanto a ti jovencito te has metido en un problema, bueno, mejor dicho, casi te comen. Eso ha sido una irresponsabilidad por tu parte, además desobedeciendo la orden directa de un rey.- Me impuso.

- Yo sol… -.

- ¡Vamos a casa!-.

 - Pero yo solo quería divertirme. ¡Tú no me dejas jugar nunca!-. Respondí.

-Aba… -. Me dijo sentándose al lado de mí con cara seria, pero comprensiva. - Como león, debes saber cuándo es momento de jugar y cuándo es momento de estar serio. La última época seca nos ha dejado más mal de lo normal… , no te voy a mentir, ya sé que eres mayor para entender esto, dentro de poco te empezara a crecer la melena. Nos cuesta cazar. Las manadas se van al norte en busca de pastos verdes, cosa que aquí ya no hay. En estos momentos son los que tienes que saber que es mejor no molestar mientras los adultos trabajamos. Algún día cuando tengas cachorros entenderás lo difícil que es hacer las dos cosas a la vez. Espero que comprendas la posición en la que está el lago, que también se está secando. Yo no quiero ser un mal rey, pero la situación me lo exige.

- Si… , si entiendo, perdóname.- Viéndolo así me hacía sentir culpable. Priscus tenía razón, tenía que comportarme. Yo siempre pensando en jugar.

- Pero no te preocupes, antes de venir a buscarte a ti a tus amigos oí a lo lejos una tormenta que podría devolver la vida al lago. Cuando eso ocurra tú y tus amigos podréis volver a salir como antes, pero con cuidado, Tycho podría volver otra vez. Está vez solo ha sido suerte que llegará a tiempo.- Priscus me hizo una señal para que le siguiera mientras se levantaba de mi lado, destino el lago.

-Bien, eso sí lo entiendo, pero… ¿Porqué ese león, Tycho, dijo que algún día iba a recuperar lo que era suyo?- Pregunté.

A Priscus se le ensombreció la cara y bajo la cabeza mientras seguíamos caminando.

- Hace mucho tiempo que no contaba esto. Cuándo cumplió dos años se volvió malvado y rebelde… , y me vi obligado a desterrarlo.- Unas lágrimas empezaban a salir de los ojos de Priscus por recordar aquello. – No es algo de lo que esté orgulloso como… como padre, pero la paz del lago podía haber sido interrumpida. Por eso Tycho es el heredero del lago, porque es mi hijo. No me gustaría que fuese él, pero la tradición se ha mantenido así durante mucho tiempo. Y un viejo león no puede cambiar las leyes. Bueno, ya estamos llegando. Vete a dormir. Los demás cachorros ya los encontré antes, pero pensé que no habías venido con ellos.
Me despedí de Priscus y me dirigí cansado donde estaba Nona preocupada, que estaba preocupada. No hubo conversación, simplemente nos miramos y nos fuimos a dormir.
 
 
 
Entonces me desperté. Aquella franja verde se seguía viendo a lo lejos. Las lágrimas rodaban por mi cara al recordar mi pasado en el lago.


 – Cuando ocurrió aquello no pensé que estaría alejado del lago, perdido. Tycho tuvo razón, recuperó lo que era suyo. Me pregunto cómo estará Nona, espero que Tycho no sea malo con ella.- Dije mirando hacía la franja.
Me levanté de debajo de aquel árbol y bajé la colina donde había dormido la noche anterior y me puse en marcha.
Aquella franja se hacía cada vez más grande. Mientras caminaba vi a la izquierda un grupo de buitres revoloteando. Si era algún cadáver, estaría salvado. La carroña no era la comida más buena ni la más saludable pero al menos me mantendría vivo un poco más. Mi predicción fue buena y allí había un pobre ñu. No había nadie más allí, solo los buitres, pero sabía que no se atreverían a acercarse a mí. No hizo falta mucho tiempo en espantarlos. La carne ya llevaba allí mucho tiempo, pero el hambre de tres días era suficiente para que me entrara en la boca. Comí todo lo que pude y el siguiente paso era seguir adelante, hacia la selva.
 
La selva ya estaba cerca y estaba caminado directo hacia ella. Entonces oí un ruido detrás y me di la vuelta. No había nada. Pero mi instinto decía que si había algo. Seguí mirando y de detrás de unas rocas un grupo de hienas salieron riéndose y me miraron.

-Ese ñu era nuestro.- Dijo la que parecía la líder. – Ir robando comido no está nada bien.

-Yo no…

-Parece que tendremos que comernos otra cosa, ¡a por él chicos!.- Las demás hienas se abalanzaron sobre mi y empecé a correr hacía la selva. Por suerte las hienas se detendrían un poco allí. La persecución fue muy cansina y las patas me dolían. Las voces se acercaban cada vez más. Aumente el ritmo y conseguí llegar. Pero allí no me detuve, por si acaso mi pronóstico fallara y me adentre en el interior de aquel paraíso verde.

-¡No perdamos el tiempo con ese león, volvamos chicos!.

– Dijo la hiena líder en una llamada de retirada. Como había pensado a las hienas no les gustaba aquella frondosidad.

Me había escapado, pero si en verdad aquel ñu era de aquellas hienas, probablemente se reorganizarían para buscarme y vengarse. Relajé el paso mientras me alejaba de la sabana y me adentraba en la selva alejándome del posible peligro. Pero no había solo verde, si no gran cantidad de colores. Rosas, rojos, violetas, marrones, azules, las flores de aquel lugar eran incomparables a nada que hubiera visto antes jamás. Grupos enteros de bichos desfilaban por la tierra y exóticos pájaros coreaban melodías nuevas en las altas copas. Cada paso que daba me enamoraba más aquel lugar. Pero recordé que hacía allí. Huir de unas hienas que podrían volver contra mí. Agudice el oído para saber si las hienas me habían seguido. Pero no oí hienas todavía ,si no el agua fluyendo y me dirigí en esa dirección. No era lo que me había imaginado, no era un pequeño riachuelo. En comparación, el río del lago Dayídowu en el que uno se podía ahogar si no tenía cuidado, se quedaba enano. La cantidad de agua allí era abrumadora. Bebí y bebí agua, estaba sediento de la escapada de las hienas y la falta de agua en la seca sabana. Después me quedé mirando el río. Me separaba de mi destino recto, podía intentar rodearlo. Pero las hienas podrían atraparme por tierra. El agua podría tragarme, y por tierra las hienas. - No sé qué hacer. Seguro que Priscus sabría que hacer ahora-. La decisión se tomo sola cuando empecé a oír las risas, por lo que la opción de tierra quedaba descalificada. Me decidí a entrar a aquellas turbulentas aguas. Era la única escapatoria.

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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por KIRAN27 el Dom Abr 17, 2016 8:55 am

buen capitulo amiga aba vaya que problema espero que vuelva a casa sano y salvo y que las hienas no le mate o que el rio lo hage saludos y rugidos y un fuerte abrazo
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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por princesstwivinecadenza el Dom Abr 17, 2016 12:15 pm

Me encanta tu capitulo amiga Aba espero que sigas la historia esta muy interesante ya quiero leer lo que sigue 
Saludos  :sim:
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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por ALOR el Dom Abr 17, 2016 9:52 pm



Una pregunta ¿Como se ven los personajes?
Si te soy sincero (en mi caso) me es mas fácil inferir sobre el aspecto de Aba y Nona (Aba por que creo sin querer dabas algunas pistas que podían estar a libre interpretación, y Nona por que al ser leona el aspecto no varia mucho) Pero aun así veo que hacen falta más detalles. No digo que te gastes un testamento solo para describir un color de ojos, pero si puedes dar unas que otras comparaciones rápidas.
No te lo dije en el comentario anterior por que como te dije, si los personajes "no importaban mucho" describirlos mental y físicamente era algo opcional, pero ahora que les estas dando un poco más de peso esperaba que dieras más detalles sobre ellos...

Y viendo que no tocaste más el tema de la muerte de Priscus
¿Que es lo que hace que la manada no pase de las "sospechas" a las "acusaciones" sobre un posible asesinato? ¿En que se basa la manada para creer en la palabra de un exiliado? Vamos, además de que tenia un motivo para matarlo, también tuvo una oportunidad, además queda la duda de ¿Por que Priscus estaba en el barranco lejos de la manada? y ¿Por que Tycho estaba allí?
Y ojo que aun que hasta para un niño pequeño esto seria demasiado obvio, no se puede negar que hasta "podría" ser inocente ¿Acaso ambos estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado? (lo digo por que lo único que no dan es sospechas, y como tu narración esta en primera persona no pasara de ser eso, amenos que se demuestre mediante el razonamiento la culpabilidad de Tycho) así que repito mi pregunta: Con tantos motivos de sobra como para acusar a Tycho de asesinato ¿Por que aun así la manada le creé?

Si la carne llevaba mucho tiempo ¿No se le habrá metido un parásito que deteriore la salud del protagonista? (Predicción XD)
¿Y por que las hyenas se quedaron a contemplar el como el ñu se pudría poco a poco en vez de devorarlo de una vez? Dudo que haya sido para elaborar una trampa al que lo quiera de carroña pues en una situación de hambruna como la que esta pasando la sabana en ese momento, no se pueden dar el lujo de hacer tal cosa, por lo que no hace falta pensarlo mucho, la conclusión más lógica es que apenas lo descubrieron y le mintieron a Aba diciendo que ya era de ellos, y de paso les creyó (Es común ver protagonistas ingenuos y más cuando las historias apenas empiezan, por lo que considera esto como un punto neutral, de momento...) aunque también da igual si les creé o no, pues en ambos casos el resultado es el mismo, una persecución. (Más razón para pasar este punto por alto ya que no era una situación que el protagonista pudiera controlar)

De momento las preguntas que tengo y que obviamente se responderán en su debido tiempo (Linea anti-spoilers Very Happy)
¿Que le espera al protagonista después de cruzar el Rió? (Probablemente nada, pero igual es una pregunta XD)
¿Que ha hecho Tycho como para que su propio padre lo destierre en el pasado?
¿Por que ese cambio en la forma de pensar de Tycho?
¿Esas hyenas fueron solo carne de cañón(llave para avanzar la trama) o reaparecerán?
¿Que tiene que ver el accidente del prologo con la historia del protagonista?

Disculpa si resulte agobiante con tanta parrafada, es un fetiche que tengo XD
Por lo menos para no parecer que te estoy "controlando el fic"(Impresión que aveces creo termino dando sin querer) trato de plantearte todas las incógnitas de las situaciones presentadas y que tu mismo te des la liberta de responderlas como mejor te parezca.
Y aprovecho para decirte que si dicha incógnita no tiene mucha relación entre la historia o el protagonista, no es obligatoria responderla, por lo menos no de manera directa, puedes hacerlo pero a modo de referencias sutiles y si como digo resulta no tener mucha relevancia no tienes que preocuparte por que esto afecte de manera negativa a tu historia.
Y seguimos con los textos largos ¬¬

Creo que de momento no se me a escapado ningún punto, ¿No? Bueno de ser así lo mencionare en algún futuro comentario.
Seguiré estando al pendiente del fic, tomate el tiempo que necesites para continuar, total que mientras no sea una eternidad no creo que haya problema alguno.
Dime si quieres seguir recibiendo estas observaciones/perspectivas que te estoy dando, pues a pesar de no estar malintencionado, hasta yo sé que cuando apenas se empieza aveces resultan chocantes este tipo de mensajes y más cuando se reciben de manera frecuente.
Total si en algún momento desacuerdas con algo que yo mencione no dudes en hacérmelo saber, siempre he adorado el debate y la discusión :-).
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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por Aba el Lun Abr 18, 2016 1:25 pm

ALOR escribió:
Spoiler:


Una pregunta ¿Como se ven los personajes?
Si te soy sincero (en mi caso) me es mas fácil inferir sobre el aspecto de Aba y Nona (Aba por que creo sin querer dabas algunas pistas que podían estar a libre interpretación, y Nona por que al ser leona el aspecto no varia mucho) Pero aun así veo que hacen falta más detalles. No digo que te gastes un testamento solo para describir un color de ojos, pero si puedes dar unas que otras comparaciones rápidas.
No te lo dije en el comentario anterior por que como te dije, si los personajes "no importaban mucho" describirlos mental y físicamente era algo opcional, pero ahora que les estas dando un poco más de peso esperaba que dieras más detalles sobre ellos...

Y viendo que no tocaste más el tema de la muerte de Priscus
¿Que es lo que hace que la manada no pase de las "sospechas" a las "acusaciones" sobre un posible asesinato? ¿En que se basa la manada para creer en la palabra de un exiliado? Vamos, además de que tenia un motivo para matarlo, también tuvo una oportunidad, además queda la duda de ¿Por que Priscus estaba en el barranco lejos de la manada? y ¿Por que Tycho estaba allí?
Y ojo que aun que hasta para un niño pequeño esto seria demasiado obvio, no se puede negar que hasta "podría" ser inocente ¿Acaso ambos estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado? (lo digo por que lo único que no dan es sospechas, y como tu narración esta en primera persona no pasara de ser eso, amenos que se demuestre mediante el razonamiento la culpabilidad de Tycho) así que repito mi pregunta: Con tantos motivos de sobra como para acusar a Tycho de asesinato ¿Por que aun así la manada le creé?

Si la carne llevaba mucho tiempo ¿No se le habrá metido un parásito que deteriore la salud del protagonista? (Predicción XD)
¿Y por que las hyenas se quedaron a contemplar el como el ñu se pudría poco a poco en vez de devorarlo de una vez? Dudo que haya sido para elaborar una trampa al que lo quiera de carroña pues en una situación de hambruna como la que esta pasando la sabana en ese momento, no se pueden dar el lujo de hacer tal cosa, por lo que no hace falta pensarlo mucho, la conclusión más lógica es que apenas lo descubrieron y le mintieron a Aba diciendo que ya era de ellos, y de paso les creyó (Es común ver protagonistas ingenuos y más cuando las historias apenas empiezan, por lo que considera esto como un punto neutral, de momento...) aunque también da igual si les creé o no, pues en ambos casos el resultado es el mismo, una persecución. (Más razón para pasar este punto por alto ya que no era una situación que el protagonista pudiera controlar)

De momento las preguntas que tengo y que obviamente se responderán en su debido tiempo (Linea anti-spoilers Very Happy)
¿Que le espera al protagonista después de cruzar el Rió? (Probablemente nada, pero igual es una pregunta XD)
¿Que ha hecho Tycho como para que su propio padre lo destierre en el pasado?
¿Por que ese cambio en la forma de pensar de Tycho?
¿Esas hyenas fueron solo carne de cañón(llave para avanzar la trama) o reaparecerán?
¿Que tiene que ver el accidente del prologo con la historia del protagonista?

Disculpa si resulte agobiante con tanta parrafada, es un fetiche que tengo XD
Por lo menos para no parecer que te estoy "controlando el fic"(Impresión que aveces creo termino dando sin querer) trato de plantearte todas las incógnitas de las situaciones presentadas y que tu mismo te des la liberta de responderlas como mejor te parezca.
Y aprovecho para decirte que si dicha incógnita no tiene mucha relación entre la historia o el protagonista, no es obligatoria responderla, por lo menos no de manera directa, puedes hacerlo pero a modo de referencias sutiles y si como digo resulta no tener mucha relevancia no tienes que preocuparte por que esto afecte de manera negativa a tu historia.
Y seguimos con los textos largos ¬¬

Creo que de momento no se me a escapado ningún punto, ¿No? Bueno de ser así lo mencionare en algún futuro comentario.
Seguiré estando al pendiente del fic, tomate el tiempo que necesites para continuar, total que mientras no sea una eternidad no creo que haya problema alguno.
Dime si quieres seguir recibiendo estas observaciones/perspectivas que te estoy dando, pues a pesar de no estar malintencionado, hasta yo sé que cuando apenas se empieza aveces resultan chocantes este tipo de mensajes y más cuando se reciben de manera frecuente.
Total si en algún momento desacuerdas con algo que yo mencione no dudes en hacérmelo saber, siempre he adorado el debate y la discusión :-).

No había visto la cantidad de pequeños errores que tenía mi historia. Algunas preguntas se responderán a lo largo de la historia, como lo del avión. Otras son parte otra historia como el pasado de Tycho. Los errores que son notables son: La muerte de Priscus. Alors, tus observaciones son muy buenas, no me molestan, es más me ayudan a mejorar. Si tú quieres seguir escribiéndolas yo me molestaré en echarles un vistazo. Para el siguiente capítulo intentare reducir fallos como lo de las hienas.

Spoiler cap. 2:

Aquí tienes algunas de las repuestas que puedo darte.

  1. Cruzar el río es simplemente una medida desesperada por huir de las reorganizadas hienas.
  2. Lo de Tycho simplemente está fuera de esta historia, o simplemente no va aportar mucho. Mejorara la comprensión de la relación que tenían los personajes antes de llegada de Aba.
  3. Tengo previsto que las hienas no sigan en la historia. Pero quien sabe... , soy muy imprevisible.
  4. Lo del accidente ya verás en futuros episodios.

Espero que estas repuestas te ayuden a comprender la historia.



Muchas gracias a todos que siguieron la historia y espero verlos en el tercer capítulo. 
Rugidos.
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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por KIRAN27 el Mar Abr 19, 2016 1:24 pm

claro que si amigo aba cuando puedas que tenemos ganas de sguir leyendo la historia saludos y rugidos y un fuerte abrazo nwn
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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por Aba el Dom Abr 24, 2016 1:04 pm

¡Hola muy buenas manada! Ya se que he tardado en subir otro capítulo, pero al fin aquí está. Este capítulo está un poco flojo pero aun así, hace avanzar la historia un poco. Sin más retraso espero que les guste. 
¡Rugidos!

Capítulo 3 - Selva:
Las risas malvadas se oían cada vez más cerca y la única escapatoria era entrar a las aguas de aquel enorme río. Metí una de las patas, el agua estaba templada, pero no era la temperatura del agua lo que preocupaba, sino su fuerza. – Creo que puedo controlarlo-. Dije para mi interior. Empecé a caminar por la orilla del río hacia el interior. El agua ocultaba cada vez más mi cuerpo, hasta que solo asomaba la cabeza y luego empecé a flotar hacia la otra orilla. Entonces las cosas se torcieron, la fuerza del agua me arrastraba cada vez más y más. Mis cuatro patas tenían que hacer cada vez más potencia para mantenerme en rumbo y no perderlo. El cansancio aumentaba junto a la fuerza de arrastre que me intentaba hundir. Cansado no pude luchar con la corriente más y me empezó a tirar río abajo sin ningún control. Entre momento y momento fuera del agua pude divisar una roca plana a la que me dirigía rápidamente. Intente posicionar desesperadamente las patas en dirección hacia la roca para amortiguar el inminente impacto. Pero la fuerza del agua no me dejó maniobrar lo suficientemente rápido y en vez de chocar con las patas lo hice con la espalda. Un dolor me recorrió todo el cuerpo, pero abrir la boca para rugir de dolor me podría ahogar, por lo que me mantuve en silencio mientras el agua me seguí empujando contra la roca. Cuando me recuperé del dolor subí para poder ver qué posibilidades tenía. Eran muy pocas, mejor dicho solo una, intentar llegar a la otra orilla, la orilla en la que no habían hienas hambrientas. Me lance devuelta al agua, otra vez en la misma situación, solo que ahora me hallaba más cerca de la orilla destino. El impacto con la roca me había debilitado todavía más y dejé que la corriente me arrastrara río abajo, solo luchaba para mantenerme a flote y respirar, parecía una tarea fácil, pero era bastante difícil mantener la cabeza fuera.

Al rato la corriente perdió su furia y los zarandeos se redujeron hasta que ya yo no daba vueltas bruscamente, si no que empezaba a flotar otra vez. Aproveché para nadar hacia la orilla. Cuando llegué me desplomé por culpa del consumo de energía titánico que había usado en el viaje.

 
Después de un rato con los sentidos volviéndome a funcionar otra vez, percibí que algo me estaba observando desde el interior y levanté la vista. Allí no había nada, simplemente una densa selva, y si lo había, sabía ocultarse muy bien en la maleza. Me levanté extrañado de la orilla y proseguí a adentrarme en la jungla e intentar llegar a la sabana por otro lugar que no fuera aquel río. Tenía todo el cuerpo embarrado y húmedo, y la melena mojada. Los pocos rayos de sol que conseguían evadir las abundantes copas de árboles no eran suficientes para secarla. La espalda me dolía cada paso que daba, así que decidí pararme un rato y revisar que todo mi cuerpo estuviera en orden. Me senté y miré una de mis patas traseras. Tenía una herida, posiblemente del fuerte impacto con la roca del río. Entonces sentí otra vez que algo me observaba. Mire detrás de mí, pero seguía sin ver nada solo flores de distintos tipos.

- ¿Qué hace aquí un joven león, en medio de la selva? – Dijo una misteriosa voz. No conseguía deducir de donde venía y miraba desconcertado hacia todos partes.

- ¡Quién es! – Respondí mientras seguí buscando el origen de la voz. Era imposible que las hienas fueran cruzado el río y me estuvieran siguiendo, ¿no? Entonces un sombra saltó con un ágil 
movimiento de la rama de un árbol cercano y se posicionó delante de mí. Su piel tenía manchas negras por toda su superficie y repartidas de forma dispareja. - ¿Qué eres, un guepardo? -. Pregunté, pues parecía un guepardo, pero no había visto ese patrón de manchas anteriormente.

- ¿Qué si soy un guepardo? No seas gracioso -. Dijo aquel misterioso felino entonando una sonrisa y riéndose. – No creo que un guepardo se adentre tanto en la selva. ¿Nunca has oído hablar de los leopardos? Nos suelen confundir, solo que a nosotros nos gustan los árboles y a ellos las sabanas. Bueno… , tampoco veo muchos leones en la selva. ¿Qué se supone que haces aquí? – Dijo el leopardo dando vueltas alrededor de mi, mirándome de arriba a abajo.

- Bueno… tenía en mente seguir por la sabana para alejarme de… alejarme de un… inconveniente. Pero mi recorrido cambio por unas hienas, que me hicieron internarme en la selva para luego obligarme a…-

- …cruzar el río… - Completó el leopardo. - Te vi cuando tocaste la orilla y caíste por el cansancio. ¿Sabes? No muchos animales son suficientemente valiente o estúpidos para cruzar el caudal del río. Mucho menos un… león. ¿Qué hiciste para que unas hienas se molestaran en perseguirte por la selva?-. Preguntó con curiosidad.

- No lo tengo muy claro. Solo sé que las tenía persiguiéndome y riéndose detrás de mí. Acorralado, la única escapatoria que vi fue la de cruzar el río. No sabía que el agua tenía tanta fuerza -. Respondí confuso.

-  El río puede tener mucha fuerza, créeme, lo sé por experiencia. Sobre todo cuando hay lluvia río arriba. Elegiste el peor momento para cruzarlo. Encantado de conocerte… ehm… -.

- Aba , me llamo Aba-.

- Encantado de conocerte Aba, me llamo Thoko. Supongo que quieres volver a la sabana , pero deberías descansar unos días aquí, tu… herida no tiene buena pinta. ¿Cómo te la hiciste? , 
¿las hienas?-. Preguntó Thoko mirando directamente a la herida de mi pata.

- La corriente me estampó contra una roca en el río… . Creo que aceptaré tu propuesta de quedarme. ¿Estás seguro que no seré una molestia? -.

- Me agradará tener algo de visita, no viene mucha por la zona. Te ayudaré mientras estés aquí, hasta que te recuperes. Entonces te diré la dirección de la sabana, supongo que no querrás cruzar el río otra vez. Tú llegada a la selva no ha sido muy alentadora, pero te demostraré la belleza que oculta bajo su manto verde. Yo llegué aquí de la misma manera que tú, pero la selva me enamoró y me quedé. Ya verás la inmensa aventura que te aguardará sobre todo para un adolescente -. Dijo Thoko observando todo el paisaje entusiasmado.

- Suena divertido, pero… , ¿dónde dormimos, estoy cansado? –

- Donde quieras, la selva entera es tu cama. El único peligro aquí son los gorilas y las serpientes, pero tranquilo, soy un experto en detectar peligros y no siento ninguno, por ahora -. Thoko se acostó allí mismo, en medio de la selva.

Yo hice lo mismo y recapitulé todo lo interesante que me había pasado aquel día. Thoko tenía razón. Ahora que miraba con más detenimiento la selva. (Y sin ninguna hiena persiguiéndome.) Pude disfrutar los colores tan vividos de aquel lugar. Era una pena que estuviera oscuro, y no se distinguieran tanto. 


Spoiler:


– Ya entiendo porqué te enamoraste de la selva, nunca había visto tantos colores antes en la sabana –. Dije en voz alta.

- Esto es solo el principio. Duérmete, mañana te enseñaré lo interesante que es vivir aquí -.

No sabía por qué confiaba en alguien que acaba de conocer. Me imagino porque no tenía muchas más opciones. Además si lo de que Thoko era un experto de la selva era verdad, podría dormir tranquilo, sin tener la incertidumbre de que las hienas podrían atacarme.
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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por KIRAN27 el Lun Abr 25, 2016 12:43 am

buen capitulo amigo aba vaya encuentra una gran selva y es preciosa buenas imagenes y encontro leopardo espero que sigas pronto saludos y rugidos y un fuerte abrazo nwn
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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por Aba el Lun Mayo 02, 2016 11:49 am

Un día de retraso en la entrega del nuevo capítulo, espero que no sea un inconveniente. Además no tengo ninguna imagen para acompañar el capítulo. Que puedo decir del capítulo, es paralizante *guiño*. Espero que les guste.
Rugidos.

Capítulo 4 - Desconocidos:
La oscuridad desaparecía bajo aquel manto verde al que había llegado de forma repentina. La pata seguía doliéndome un poco. Pero la sed me hizo levantarme para preguntarle a Thoko un lugar donde podría beber. Me llevé una sorpresa cuando me levanté y miré al lugar donde Thoko dormía la noche anterior. Allí ya no estaba. Miré desconcertado hacia todos lados en busca de él sin encontrarle.

- ¿Thoko?.- Pregunté en voz alta. Sabía que no lo iba a encontrar, pues él era un experto en esconderse y tenía más experiencia que yo en la selva. Además, la selva ofrecía un lugar idóneo para no ser visto si no querías. Por lo que me dispuse a encontrar el agua yo mismo y abandoné el lugar donde Thoko y yo habíamos dormido. Estaba seguro de que Thoko me encontraría antes a mí que yo lo encontrara a él por lo que no me molesté en buscarlo. Mi objetivo principal era el agua, no Thoko.


Caminaba cautelosamente evitando las diversas raíces que atravesaban la senda por la que andaba. También tenía los ojos bien abiertos, no solo para saber si había agua cerca, sino también porque Thoko me había dicho el día anterior que habían otros peligros ocultos en el follaje. Y sin tener aquel experto leopardo en detectar peligros cerca de mí podría meterme en graves problemas. Mientras caminaba me imaginaba como serían los animales que había nombrado Thoko antes de irnos a dormir. ¿Cómo serían los gorilas? , ¿escupirían fuego? , ¿volarían?, ¿de qué color? Nunca había oído hablar de ellos antes y un montón de ideas del aspecto de los gorilas se me almacenaban en la cabeza y creaban una visualización mental de ellos. Podrían ser así o no. Lo que sabía es que si un animal como Thoko, que era ágil, los tomaba como un peligro, eso significaba que yo también los debería considerar peligrosos.

Con el tiempo bajé la guardia. Así pude ver mejor el paisaje. Aquella vista era sobre todo relajante y animadora. El silbido constante de las aves se interrumpió por el sonido del agua corriendo por algún río. Me dirigí hacia un posible río, pero al acercarme al lugar de procedencia del sonido frené en seco al oír unas voces en la misma dirección.

- ... more time on this ugly jungle, full of mosquitoes, I already have bites. Put the fur in the boat. Leader is going to kill us if we are not there with the fur on time! – Dijo un individuo en un idioma totalmente desconocido para mí. Pero por el tono en el que hablaba no parecía que estuviera maquinando nada bueno. Observaba agazapado detrás de un arbusto a los dos animales mientras discutían y metían objetos en un objeto que flotaba en el río. Tenían las extremidades muy largas y se erguían de una manera muy peculiar, solo con las dos patas traseras. Me recordaban a los babuinos que me molestaron tanto en el pasado. Siguieron conversando uno con otro hasta que el aparato flotante estuvo lleno.

- But we still don’t have the leopard fur Sir Peraski-. Dijo el que parecía que tenía menos poder.

- We will come here again with more men, or you think that two men can kill a leopard. Just bring the fur we have and let’s go the base -. Respondió el que daba las órdenes.

Seguí observando curioso desde detrás del arbusto la discusión. Entonces me fijé en lo que estaban metiendo aquellos animales en el objeto flotante, eran pieles, de distintos animales. El miedo me recorrió el cuerpo. Aquella imagen era desconcertante y los miraba incrédulo. Cómo podían cometer aquel acto. Ahora veía los peligros que me había dicho Thoko. Asustado me di la vuelta para salir de aquel lugar sin que me descubrieran y luego contarle a Thoko lo ocurrido. Sin querer pisé una rama que estaba tirada en el suelo. El sonido de esta rompiéndose no se oyó muy lejos. Pero si lo suficiente para que aquellos dos misteriosos animales lo detectaran y se alertaran.

- What was that? -. Dijo uno de ellos apartando con una de sus largas extremidades el arbusto desde el que los había espiado segundos antes y mirando hacia mí sorprendido. – Look what we have here… a teen lion. I had ever seen a lion in the jungle. But I think we can give Leader a lion fur instead of a leopard fur. Charles bring the gun and knife!-.

- Yes sir -. Seguía sin saber qué decían, pero sus gritos no sonaban muy amigables intenté escapar pero tropecé con un raíz en el intento y caí. Cuando volví a recuperarme uno de ellos sacó del objeto flotante una especie de palo de forma extraña y lo apuntó hacia mí. En un abrir y cerrar de ojos el palo emitió un estruendo que retumbó en mi cabeza. Sentí un pinchazo muy. Cuando miré el lugar donde había sentido el pinchazo vi que tenía una especie de vaina transparente clavada con un líquido verde dentro. Estaba asustado, pero no corrí. No fue porque todavía me dolía la pata trasera, ni por el miedo. Es que no podía correr, estaba paralizado, posiblemente efecto de aquel líquido verde que tenía la vaina dentro. Ninguno de mis músculos me obedecía. Y para empeorar aquella situación se empezaron a acercarse con una red y con una sonrisa malvada en la cara. Estaba atrapado.

 – I got you! -. Gritó el agresor que tenía la red. Entonces una sombra se lanzó contra el atacante que tenía aquel palo que me había dañado antes y lo tiró al suelo. El palo salió despedido de la escena. La sombra rápidamente pasó al siguiente individuo, pero este ya había empezado a correr hacia el río despavorido y gritando. El otro también hizo lo mismo después de incorporarse de la caída con el cuerpo totalmente embarrado y húmedo. El objeto flotante dio un sonido ensordecedor y empezó a deslizarse por el río a toda velocidad. La sombra se dio la vuelta para mostrar su aspecto, era Thoko, con sus apariciones inesperadas y misteriosas en las que demostraba su agilidad extraordinarias. Intenté darle las gracias. Pero de mi boca solo salieron ruidos incontrolables.

- Tranquilo Aba, se te pasará dentro de poco -. Dijo Thoko al ver mi incapacidad para hablar. – Y luego me explicarás que hacías aquí -.


Después de un tiempo, tal y como había dicho Thoko, el efecto de aquel líquido verde se me había pasado y podía volver a moverme libremente aunque con un pequeño dolor de cabeza. Después de aquella incómoda situación de parálisis le expliqué a Thoko todo lo había sucedido desde que me había despertado hasta entonces. Thoko lo había comprendido y se le había quitado el enfado inicial. - ¿Quiénes son los que me atacaron? -. Pregunté a Thoko mientras me frotaba la cabeza.

- Humanos... Piensan que la jungla es suya y que no tenemos derecho. A esos dos que te atacaron los conozco muy bien. Son ambos muy tercos y patosos. Llevan desde que llegaron a la selva intentando coger mi pelaje como trofeo. Pero siempre fallan y acaban huyendo en busca de ayuda. Hablando de ayuda, debemos irnos. Hay muchos más humanos río arriba, tienen una guarida repleta de armamento. Seguro que convencen a Leader de que les dé más hombres para atraparme -.

Miré sorprendido la cara de seriedad y preocupación que tenía Thoko. Así que le hice caso, pero después de haber bebido agua claramente. Por suerte la pata ya no me dolía tanto como el día anterior y pude mantener el ritmo de Thoko. Sentía curiosidad por el modo de vida que tenía Thoko y empecé a hacerle preguntas mientras caminábamos, algunas muy tontas.

- ¿Cómo consigues orientarte en este entorno? –

- Me guío por las estrellas – Dijo Thoko riéndose sin piedad al ver como yo estaba mirando desconcertado las copas de los árboles intentando buscar estrellas. –

- ¿Cómo son los gorilas? –

- Son como los babuinos, pero mucho más grandes -.

- ¡¿Qué?! - No me los había imaginado tan aburridos. Me parecía más interesante mi imagen mental de unos animales verdes que escupían fuego.

Estaba fascinado como era la vida en la selva. Llena de aventuras y emoción. Aunque no me animaba mucho que fuera como la emoción del encuentro que tuve con los humanos. Lo más sorprendente que había oído era la libertad que tenías. Parecía el lugar perfecto para un león adolescente como yo. A lo mejor me quedaba un poco más después de que se me curara la pata, siempre y cuando no me encontrara otra vez con los humanos. Empezaba a tener hambre y le pregunté a Thoko sobre el tema. - ¿Y qué comes? –

- Como lo que se me presente. A veces la escasez de animales terrestres me hace escalar a las copas más altas para cazar aves -. Miraba sorprendido a Thoko después de decir esto. Luego le comuniqué la razón de aquella pregunta y de un salto Thoko había desparecido entre las hojas. Me había quedado quieto esperando con que me sorprendería. Después de un rato volvió a bajar de los árboles con un pájaro en la boca. No era mi preferida, pero si tenía que vivir allí una buena temporada tendría que acostumbrarme. Pensándolo bien, era mejor que aquella carne de ñu que había comido antes de entrar a la selva.
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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por KIRAN27 el Mar Mayo 03, 2016 11:53 am

buen capitulo amigo aba espero que sigas pronto y haber como continua quiero que sigas pronto jjee saludos y rugidos y un fuerte abrazo
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Re: The story of Aba [Fan-fic]

Mensaje por Aba el Miér Jun 08, 2016 4:15 pm

Después de bastante tiempo, ya está aquí el siguiente capítulo de la historia. Como disculpa por haber tardado tanto, también incluiré un extra. Espero que les guste.
Rugidos

Capítulo 5 - Montañas:

A pesar de estar en un selva tropical, la noche era relativamente fría, o al menos, eso era lo que sentía yo. Ni Thoko ni yo habíamos podido conciliar el sueño. Todavía no nos habíamos alejado lo suficiente del lugar del encuentro como para descartar la posibilidad de que los humanos estuvieran rondando por la zona y nos atacaran de nuevo. A pesar de que estuviera centrado en vigilar las sombras, no pude evitar dirigir la vista a los insectos que revoloteaban de tronco en tronco. Algunos brillaban distintas tonalidades de colores, otros se limitaban a hacer harmoniosas melodías desde las sombras. Mientras miraba sorprendido aquel espectáculo de reojo conseguí ver que Thoko parecía preocupado, y no parecía que fuese por  el cansancio, así que decidí acercarme a él y ver que le pasaba.

- ¿Te preocupan los humanos? – Le pregunté, entre risas. – Seguro que con lo ágil que eres, te escabulles de ellos en un abrir y cerrar de ojos.

- Puede que yo si… ,pero otros no… Te contaré algo, así nos entretendremos un poco y ninguno de los dos se dormirá, ¿te parece?- Dijo Thoko bajando de la rama en la que había puesto su puesto de vigilancia. – Aunque creas que en esta selva no hay leyes, en realidad… si las hay, bueno las había. El consejo Congo… Se creó poco después de que los humanos llegaran a estas tierras, como medida de protección ante la amenaza desconocida. Por aquel entonces, no se sabía mucho de ellos, solo se sabía que eran crueles, y que uno no se podía fiar de ellos. No hizo falta mucho tiempo para que el consejo, en el que yo estaba inscrito, se viera desbordado por la cantidad de animales que no querían vivir cerca de la zona de caza de los humanos, por miedo. Y no fueron pocas las veces que se intentó hacer diplomacia con ellos, pero ninguna de ellas consiguió una respuesta, los humanos, seguían cazando sin control. Esta área de caza se llamó “zona conflictiva” y los animales, como era de esperar migraron, abandonando sus hogares desesperadamente para evitar encontrarse con los humanos. Cundió el pánico durante bastante tiempo por toda la selva. Yo y unos pocos animales más fuimos los únicos que rechazamos la recomendación del consejo de abandonar nuestros hogares en la zona conflictiva y migrar. Nos quedamos entreteniendo a los humanos para que no siguieran asesinando a diestro y siniestro. Con el paso de los años, estos animales, “guardianes”, fueron abandonando su misión o cayendo... Te acuerdas de los  animales que cargaban los humanos en el río, eran los últimos guardianes. Por lo que parece a día de hoy, el único guardián que queda aquí…, soy yo. Si yo abandono este lugar, los humanos no tendrán nada que cazar aquí, y tendrán vía libre de proseguir con su expansión a otra zona de la selva, una zona que todavía esté viva. Tenía pensado cuidarte mientras te recuperabas de la pata, pero no me esperaba ese encuentro con los humanos. Te digo una cosa más, nunca hagas enfadar a un humano, son muy rencorosos, Leader en especial, el líder de los humanos. Cinco años llevo escapando de ella. Por ahora la estrategia de entretenerlos había funcionado, pero sin el resto de guardianes… Debí haberme quedado con ellos y no separarme, vaya terco que fui… Mira, mejor te dejo de molestar, te aconsejo que duermas, pues mañana tendrás que caminar, mucho -. Dijo Thoko intentando cambiar de tema. Me dejó la noche para procesar todo lo que me había contado.
 

Otra noche en la selva había acabado. Thoko se encontraba cerca y parecía que estaba preparando algo hasta que se percató de que su invitado se había despertado.

- Aba, como te he dicho en nuestra charla de la noche anterior, debo quedarme para proteger la selva, y sin ayuda de los demás guardianes será una tarea todavía más difícil de completar. Todavía no has sanado completamente la herida, pero si te quedas aquí en esta zona puede ser todavía más peligroso. Como de ahora en adelante estarás rondando la selva solo, deberás aprender a cazar en las copas. Y por supuesto tendrás que aprender a trepar árboles, grandes o chicos. Cuanto antes empecemos la lección mejor, intenta no hacer ruido, los humanos pueden estar buscándonos. Supongo que no te resultará muy difícil. A un león adulto le resultaría difícil trepar, pero un león joven como tú no tanto -. Thoko era buen profesor, y además yo, intentaba ser un buen alumno, comprendiéndole lo mejor posible. Ya que si no aprendía, no tendría la destreza suficiente para viajar por la jungla solo. También me explicó sus técnicas más básicas y rápidas para aprender. Era sorprendente ver como Thoko subía enormes árboles en poco tiempo y a la vez sentía emoción por hacerlo yo también.
 

Después de algunas horas y esfuerzo conseguí trepar algunos árboles bajos a una velocidad aceptable. – Creo que eso es lo básico. – Dijo Thoko felicitándome por mi pequeño logro.- Te recuerdo que cuanto más tiempo estés aquí  más peligroso será. Sin más retraso, recuerda de seguir el lugar donde el sol sale todas las mañanas. Hace cuatro años que no he oído hablar más del consejo, no sé si todavía existe, pero si la respuesta es afirmativa, deberían estar al este, a los pies de una cordillera.

- ¿Pero una vez llegue a las montañas, cómo los encontraré? –

- No te preocupes por eso, tú solo céntrate en llegar a los pies de las montañas, ellos te encontraran. Tengo fe de que el consejo todavía estén vigilando la llegada de nuevos animales que estén huyendo de la zona conflictiva. Una vez te encuentren, pide hablar con Ndiku. Quédate con ella hasta que te sientas preparado para atravesar las montañas. Al otro lado, según tengo entendido, debería haber una vasta sabana.

- ¿Por qué crees que… ehm… Ndiku aceptará?, ¿y si no están allí?- Le respondí a Thoko después de razonar lo que estaba a punto de hacer.

- Dudo que no estén allí. Además, hay mucha probabilidad de que sigan esperando por nuevos animales-. Dijo Thoko entonando una leve sonrisa. - Bueno, ya nos hemos entretenido más de lo que podemos permitírnoslo. Espero que consigas llegar a la sabana, a lo mejor nos volveremos a encontrar, el futuro es imprevisible -.

- Te deseo suerte en tu misión de proteger la selva, y gracias por decirme el camino -. Le Respondí.


Me alejé del lugar de la conversación, no sin antes haber probado el desayuno que me había preparado Thoko. Y claramente, preguntarle la dirección que debía tomar. Ya que desvelar el lugar por donde había salido el sol aquella mañana era un poco difícil , pues el sol ya se había elevado en el cielo mucho.  Después de un rato caminando, emocionado por probar las nuevas habilidades que me había enseñado Thoko a lo largo de la mañana, decidí a subir un árbol. Subiendo por el tronco me recordó a uno de esos monos que me habían molestado hace tiempo en la sabana cuando presumían de su habilidad de escalada. Me imagino que sería gracioso ver a un león en medio de un selva escalando árboles. Al llegar a la copa se podía ver verde en todas direcciones, miraras donde miraras.  A la misma velocidad que subí bajé, completando así mi primer intento de trepar un árbol con total autonomía, y no me había caído, siendo así una pequeña victoria. Con las patas en el suelo nuevamente proseguí con la marcha por el verde suelo lleno de raíces que tenía la selva. Mientras caminaba, procuraba hacer el menor ruido posible para no llamar la atención innecesariamente.


Ya habían pasado varios días desde mi despedida con Thoko. Desde entonces había ocurrido un cambio que se notaba en el paisaje. La vegetación ya no era tan densa y ni enmarañada. Los rayos de sol se podían ver más a menudo. Y no había que estar vigilando el suelo todo el rato en busca de raíces con las que podías tropezar y caer. El cambio llegó hasta el punto que se podía considerar el fin de la selva y el comienzo de un bosque, uno bastante frondoso. Otro cambio significativo que iba también en aumento con el paso de los días era la cantidad de animales terrestres. La mayoría de estos no eran muy habladores y me miraban de manera extraña, seguramente porque no pasarían muchos leones por allí. Los pocos con los que pude entablar conversación me contaban como llegaron allí, la mayoría de estas eran a causa de los humanos, como era de esperar.


Una mañana, cuando estaba buscando el sol sobre las escasas copas para orientarme como de costumbre,  las vi.
Spoiler:

En la distancia se podía divisar la brusca elevación del terreno que estaba buscando, el fin de la planicie. Una capa de nubes extensa sobrevolaba las montañas y les daban un ambiente misterioso. Otras nubes, se internaban entre los valles . Cuanto más me acercaba a las montañas, la vegetación seguía disminuyendo y se podían ver las montañas con más facilidad. Cada vez se hacían más grandes y se veían con más claridad. Mientras miraba sorprendido las montañas oí un estruendo, de una tormenta lejana. Era todavía difícil saber si la tormenta se acercaba. En ese caso, era mejor darse prisa en llegar a las montañas y no comprobarlo, con suerte no pasaría por las montañas.

 
Ese día la suerte no estuvo de mi lado. Después de unas horas caminando hacia la cordillera la tormenta me atrapó. A pesar de haber visto varias cosas sorprendentes en la selva, la lluvia también me sorprendió. El agua caía a caudales y el suelo se embarró en seguida,  haciendo que caminar por aquel fango fuera extremadamente difícil. Ráfagas de intensa luz aparecían, iluminaban la selva, y desaparecían constantemente. Viajar por las copas de los árboles tampoco era una opción factible, pues habían pocas ramas que pudieran mantener mi peso y las ramas que si pudieran estaban muy distanciadas entre sí. Tenía en mente llegar ese mismo día al pie de las montañas, pero parecía que lo mejor era esperar. Trepé el tronco de un árbol y me quedé allí. Tenía la esperanza de que la tormenta no durara mucho. Sin mucho que hacer en aquella rama durante la tormenta me acosté sobre la misma, pensando. La selva era bonita y me había mostrado maravillas, pero no era el lugar idóneo para mí, un león. Deseaba atravesar las montañas y llegar por fin a una sabana. Un lugar donde podría enterrar el pasado y empezar de nuevo. Un estruendo me sacó de mis pensamientos. La tormenta seguía, e incluso empeoraba. Los truenos que caían indicaban que la tormenta tenía fuerza y podría quedarse horas, incluso días. Estar tan cerca de las montañas pero no poder llegar a ellas era fastidioso. A pesar de haber caminado lo más rápido posible no había conseguido vencer la tormenta, y probablemente tendría que esperar otro día más antes de llegar a las montañas. Aunque parezca extraño, la lluvia me hizo sentir algo del pasado. Recordaba cuando estaba en el lago Dayídowu, y las tormentas llegaban y dejaban vida a su paso. Aquella tormenta era muy parecida a las que había visto en el lago… cerca de Nona y los demás.



Y aquí, la parte extra. Para que no empecéis desorientados leyendo dijo que este extra ocurre después del accidente de avión del prólogo.


Extra 1 - Perdidos:

Cuando abrió los ojos no recordaba nada, estaba sentada sobre el sofá de su Jet, bueno, el de Sergio. La despertó una gota, aunque lo que la incorporó fue el fuerte olor a combustible y humo. Cuando miró a su cuerpo para comprobar que estaba todo en orden vio que tenía una pequeña herida. No le dio importancia y miró hacia el lugar donde descansaba su marido, pero cuando levanto la vista no había sillón, es más, no había nada. El avión al parecer, se partió por la mitad en el accidente. María por poco no salió despedida hacia el exterior, gracias al cinturón, que ahora le impedía escapar del avión. Cuando se lo quitó salió cojeando del avión siniestrado. Pero cuando solo había dado unos pasos fuera del avión una onda explosiva le dio por la espalda y la tiró al suelo. María sintió la húmeda hierba rozándola en las manos. Al poco tiempo se quedó inconsciente.


María se levantó del suelo y miró atrás. El motor se había desprendido del ala y había estallado. María rezaba porque Sergio siguiera vivo en la parte delantera del Jet. Las llamas que hace poco quemaban el combustible restante que quedaba en el motor se apagaron al poco tiempo, obviamente, gracias a la lluvia. Después de un tiempo de recapitulación, María decidió que lo mejor sería ir a la parte delantera y buscar a Sergio. Se puso en marcha para buscar un lugar alto desde donde otear y descubrir dónde estaría la parte delantera. A poca distancia de su posición se encontraba un árbol que estaba sobre una pequeña colina, perfecta para la misión. María se puso en marcha hacia aquella dirección. Las piernas le dolían al caminar y cojeaba. Recordó que antes de escapar del asiento había visto que tenía una herida, y volvió a comprobársela. Y así era, sí tenía una herida. Posiblemente se la hizo cuando se estrellaron. Le dolía, pero pensar que su marido podría estar vivo en la parte delantera del avión le hizo esforzarse al máximo. Cuando llegó al árbol solo había completado la mitad del objetivo, ahora faltaba subir a el, y con una herida resultaría muy difícil. Cuando lo consiguió, María vio un paisaje con alta vegetación y además había un capa de niebla. Observar algo desde allí era complicado. A pesar de la niebla y la vegetación María consiguió identificar una columna de humo que se elevaba sobre la sabana. María corrió hacia la columna lo más rápido que puedo. Sus piernas resbalaron como mantequilla en medio del camino, estaba agotada, pero pensando en Sergio se consiguió levantar de nuevo. Entonces vio el avión cerca. Ya frente a esta parte María entró en el avión y encontró a Sergio sangrando en su sillón, el piloto y una azafata agotada tirada en otro sofá. También al mayordomo preferido de la pareja. El mayordomo atendía a Sergio. María rápidamente se arrodillo delante de  Sergio y le acaricio la mejilla. Sergio intentó hacer lo mismo, pero el brazo le falló y no lo consiguió. Ya tranquila se volvió a ver la barriga y se empezó a preocupar por ella misma. Algo le ocurría y lo sabía, pero los demás supervivientes se hallaban  ocupados. Horas más tarde, el estado de Sergio se volvió estable, sobreviviría o eso creía ella. Además el resto habían conseguido ordenar un poco de lo que quedaba de utilidad. Planteaban ir hacia la otra parte del avión para recolectar más víveres y útiles, aunque esta estuviera en mal estado. Sin embargo cuando se armaban todos de valor para salir al exterior del avión la noche había llenado la sabana con oscuridad, solo algunos rayos de luna quitaban la ceguera de los ojos de los supervivientes, quienes decidieron de esperar a la mañana siguiente. Se acostaron en los sillones de terciopelo que tenía el jet, María se sentó en el sillón que estaba frente a Sergio, quería observarlo toda la noche. Pero el cansancio cerró sus ojos y la hizo la dormir.


[Aquel enorme animal me miraba fijamente, mientras yo impotente no podía hacer nada más que mirar también. Pude observar de reojo una figura humana a mi lado, era el vagabundo del aeropuerto diciendo nuevamente su conjuro. Supe que no podía ser una coincidencia todo lo que había pasado. Miré mi estómago para volver a ver esa barriga hinchada, como si estuviera pasando algo en el interior de ella.]


María se incorporó a la misión de encontrar más comida y objetos de utilidad en la otra parte del avión a primera hora de luz solar. El paisaje era húmedo y hacía calor. Al igual que la tarde anterior, había un capa de niebla cubriendo la verde sabana. Aún así era hermoso y el aire era limpio, algo que en Madrid no se sentía mucho. Aunque fuera bonito, todos sabían que ese podía ser lo último que vieran si no tenían cuidado. Animales y plantas rondaban la sabana.


Habían llegado rápidamente gracias a la memoria de María, que había recordado aquel camino a pesar del shock y el dolor ayer. María le costó caminar llegar hasta allí y tenía dificultad para moverse. La mayoría de la búsqueda lo hicieron el piloto y la azafata. Alfonso se había quedado cuidando a Sergio. María se sentó mientras los otros dos hablaban en voz baja. Se dio la vuelta para ver el paisaje por una ventanilla que le quedaba al avión… y de repente, algo golpeó a María por detrás y cayó al suelo.
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